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jueves, 28 de mayo de 2020

Trump: enemigos imaginarios, amenazas reales.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó ayer con regular o cerrar empresas de redes sociales, a las que acusa de atentar contra su libertad de expresión y mantener un sesgo político anticonservador. De acuerdo con una publicación del magnate en Twitter, los republicanos sienten que las plataformas de redes sociales silencian totalmente las voces conservadoras. Las regularemos enérgicamente o las cerraremos, antes de que podamos permitir que eso suceda.
La nueva serie de exabruptos del magnate comenzó después de que Twitter le aplicara por primera vez su política de verificación de datos falsos o engañosos, acción que, de acuerdo con los protocolos de la compañía, debió haber ocurrido hace tiempo.
El agravio del que Trump se dice víctima consistió en que la red dirigida por Jack Dorsey etiquetara como potencialmente engañosos e invitara a sus usuarios a informarse acerca de dos tuits en los que el mandatario afirma, sin ninguna prueba, que la votación por correo implementada en California para evitar la propagación de Covid-19 conducirá de manera inevitable a un fraude electoral masivo.
La respuesta inmediata del magnate delata que, detrás de toda la furia y los insultos –vertidos, paradójicamente, en la misma plataforma a la que denuncia de silenciarlo–, no hay sino una creciente angustia ante sus menguantes perspectivas de cara a las elecciones de noviembre próximo.
En efecto, lo que hace unos meses parecía una victoria casi segura se ha evaporado, tanto por la desastrosa gestión de la crisis sanitaria –que ha convertido a Estados Unidos en la única nación en sobrepasar 100 mil muertos a causa del nuevo coronavirus– como por el desplome de la economía, carta a la que Trump apostó la totalidad de su capital político.
Además de denunciar a la plataforma de mensajería instantánea de intromisión en los comicios de este año, el mandatario aseguró que las redes sociales en general intentaron silenciar las voces conservadoras en la campaña de 2016 que lo llevó a la Casa Blanca, pese a que los análisis coinciden de manera abrumadora en que una de las claves de su éxito estuvo, justamente, en la posibilidad abierta por las redes para publicar cualquier despropósito sin la verificación factual ni el cuidado del lenguaje que suelen mantener los medios de comunicación tradicionales.
Incluso desde antes de aquella campaña presidencial, Twitter ha sido la tribuna por excelencia del magnate, la plaza pública en la que congrega a sus seguidores y lanza toda afirmación que se le viene a la mente sin reparo alguno por su veracidad, por el lenguaje soez y pueril al que recurre, o por las consecuencias de sus llamados al racismo, xenofobia, misoginia y otras formas de odio.
Visto así, el que Trump amenace con cerrar su principal canal de comunicación y propaganda podría verse como una más de sus declaraciones delirantes, pero resulta imposible soslayar la gravedad de que el presidente de la autoproclamada mayor democracia del mundo amague con someter o eliminar a quienes percibe, con o sin fundamento, como sus adversarios políticos. Cabe esperar que la sociedad estadunidense ponga freno a la ruptura de la institucionalidad que suponen el discurso y las acciones de su líder formal.

México SA
Economía 2020: tres tristes escenarios // Banco de México, como la Chilindrina
Carlos Fernández-Vega
El Banco de México recurrió a su bola de cristal para actualizar los pronósticos sobre el comportamiento económico nacional y sus conclusiones no son alentadoras, aunque si variantes de acuerdo con las distintas lecturas por él consideradas. De cualquier suerte, el hecho concreto es que 2020 será un año con resultados negativos en la materia.
La recesión económica comenzó su camino a mediados de 2018, aceleró en 2019 y en este 2020 la pandemia fue la gota que derramó el vaso, algo que, por lo demás, ningún vidente financiero, autóctono o externo, alcanzó a presagiar.
Lo cierto es que en su más reciente análisis, el Banco de México ofrece tres variaciones sobre el mismo tema: afectación tipo V, en el que los daños económicos –provocados tanto por la debilidad de la demanda externa causada por la pandemia, como por una menor producción de diversos sectores de actividad en cumplimiento de las medidas de distanciamiento social– se concentran en el primer semestre del año, para, posteriormente, una recuperación relativamente rápida de la actividad económica, que persiste a principios de 2021,normalizándose el ritmo de crecimiento de la actividad en el resto del horizonte. Ello resultaría en una contracción del producto interno bruto (PIB) de 4.6 por ciento en 2020 y un crecimiento de 4 por ciento en 2021.
En el escenario tipo V profunda, las afectaciones a la actividad económica son más intensas y se extienden al tercer trimestre del año, para luego presentar una reactivación hacia el cierre del año y durante 2021. El resultado concreto sería una caída del PIB de 8.8 por ciento en el presente año y un crecimiento de 4.1 por ciento en 2021.
Y la tercera: en el escenario de afectación tipo U profunda, la debilidad de la actividad económica causada por el choque en el primer semestre de 2020 se extiende durante el resto del año, seguido de una recuperación lenta durante 2021. Ello ocasionaría un retroceso del PIB de 8.3 por ciento en 2020 y una disminución adicional de 0.5 por ciento en 2021.
Ninguno de losescenarios resulta atractivo, aunque la diferencia entre el benévolo y el drástico es de 4.2 puntos porcentuales, lo que resta contundencia al análisis del Banco de México. Por ejemplo, en 2009 –pandemia de influenza– la misma institución estimó un desplome anual de 8.2 por ciento, pero la medición oficial, vía Inegi, lo tasó en 6.5 por ciento. De cualquier suerte, fue la peor caída desde la Gran Depresión.
El Banco de México justifica la amplia diferencia citada porque ella representala profunda incertidumbre a la que está sujeta la economía y las diferentes trayectorias que podría presentar el PIB. A su vez, ello contrasta con los rangos no mayores a un punto porcentual que normalmente se presentan en los informes trimestrales. Conforme se disponga de más información sobre la dinámica de la propia pandemia y sus afectaciones a la actividad económica se podrá determinar qué tipo de escenario es el que se estará materializando.
Sin embargo, el análisis del banco central tiene el sello de la Chilindrina: prevalece el riesgo de que la actividad económica se ubique entre los escenarios descritos o bien presente trayectorias inferiores o superiores. Al alza, existe la posibilidad de que se observe no sólo una normalización de la actividad económica, sino que también se recupere parte del consumo pospuesto durante la etapa de distanciamiento social, de modo que la actividad muestre un crecimiento más vigoroso. Por el contrario, la intensidad y, particularmente, la duración de las afectaciones podría ser mayor a lo supuesto en los escenarios profundos, lo que podría llevar a que la actividad económica se vea aún más afectada.
Entonces, como puede pasar una cosa, puede pasar la otra.
Las rebanadas del pastel
De enero de 2019 a marzo de 2020, empresas nacionales exportaron capitales por cerca de 30 mil millones de dólares ( La Jornada, Braulio Carbajal) y sus dueños son los mismos cínicos que hoy exigen al gobierno que se endeude para que los rescate.
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