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De la redacción
20 de julio de 2025 07:59
Washington. El gobierno del presidente estadunidense Donald Trump anunció ayer una serie de medidas contra México –como restringir el ingreso de vuelos procedentes del país y quitar el estatus antimonopolio a la sociedad de Delta con Aeroméxico–, por la decisión del gobierno mexicano de rescindir algunas franjas horarias de vuelo para las aerolíneas de Estados Unidos y obligar, en 2023, a las de carga a reubicar sus operaciones de la Ciudad de México al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).
El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, dijo en un comunicado que a partir de octubre el Departamento de Transporte (DOT, por sus siglas en inglés) podría rechazar las solicitudes de vuelos de México si el gobierno no aborda las preocupaciones de Estados Unidos sobre las decisiones del gobierno mexicano tomadas en 2022 y 2023, durante la administración del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador. También propone retirar la inmunidad antimonopolio a la empresa conjunta de la estadunidense Delta Air Lines con Aeroméxico para abordar los problemas de competencia en el mercado.
Duffy, afirmó que las acciones de México para obligar a las aerolíneas de carga a trasladarse del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México Benito Juárez al nuevo Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, ubicado a más de 41.8 kilómetros de distancia, violaron un acuerdo comercial entre ambos países y dieron a las aerolíneas nacionales una ventaja injusta.
México es el principal destino extranjero para los estadunidenses, y más de 40 millones de pasajeros volaron al territorio mexicano el año pasado.
Joe Biden y Pete Buttigieg (ex secretario de Transporte) permitieron deliberadamente que México rompiera nuestro acuerdo bilateral de aviación, acusó Duffy, refiriéndose a la administración anterior. Eso termina hoy. Que estas acciones sirvan como advertencia a cualquier país que piense que puede aprovecharse de Estados Unidos, de nuestras aerolíneas y de nuestro mercado. Estados Unidos primero significa luchar por el principio fundamental de la equidad.
El DOT emitió un par de órdenes que exigen a las aerolíneas mexicanas presentar los horarios de todas sus operaciones en Estados Unidos para el 29 de julio y requerir la aprobación previa estadunidense antes de operar cualquier vuelo de pasajeros o carga hacia o desde Estados Unidos.
Respecto a la sociedad entre Delta y Aeroméxico, si Estados Unidos les revoca la aprobación antimonopolio se exigiría a las empresas suspender la cooperación en materia de precios comunes, gestión de capacidad y reparto de ingresos, pero Delta podría conservar su participación accionaria en Aeroméxico, mantener sin impedimentos todos sus vuelos existentes en el mercado de Estados Unidos y México y continuar la asociación.
Serie de amagos
La nueva amenaza del gobierno de Trump contra México –ahora en el sector de la aviación– sucede una semana después de que el mandatario anunció aranceles de 30 por ciento a las importaciones procedentes de México que pretende imponer a partir del primero de agosto, y que se sumarán a otros como los impuestos al acero, aluminio y cobre y a los vehículos.
También ocurre a cinco días de imponer una cuota compensatoria de 17.9 por ciento al jitomate mexicano y un día después que Trump demandó al diario The Wall Street Journal,a Rupert Murdoch –fundador de News Corp, la empresa matriz del periódico–, y a dos de sus reporteros, por la publicación el jueves de un artículo sobre una carta de cumpleaños obscena que Trump habría escrito al financiero Jeffrey Epstein, acusado de delitos sexuales.
Estrategia integral
La reducción de las operaciones en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y la migración de los vuelos de carga al AIFA fueron para privilegiar la seguridad de los pasajeros y la competitividad del sector, respondió la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) al gobierno estadunidense.
Como parte de una estrategia integral para fortalecer el sistema aeroportuario del Valle de México, se han implementado medidas orientadas a mejorar la seguridad, eficiencia y competitividad del sector aéreo.
Agregó que comenzará a trabajar de manera coordinada con todos los actores involucrados –aerolíneas, autoridades extranjeras y organismos internacionales– para asegurar que las decisiones adoptadas se traduzcan en beneficios tangibles para los pasajeros y en un crecimiento sostenible para la industria aérea.
Injusto castigo a las empresas
Desde principios del año pasado, Delta y Aeroméxico han combatido los esfuerzos del DOT para poner fin a su asociación, que comenzó en 2017. Las aerolíneas han argumentado que no es justo castigarlas por las acciones del gobierno mexicano y dijeron que cancelar su acuerdo pondría en peligro casi dos docenas de rutas y 800 millones de dólares en beneficios para las economías de ambos países que provienen del gasto turístico y los empleos.
La propuesta tentativa del Departamento de Transporte de Estados Unidos de cancelar su aprobación de la asociación estratégica y procompetitiva entre Delta y Aeroméxico causaría un importante daño a los consumidores que viajan entre Estados Unidos y México, así como a los empleos, comunidades y la competencia transfronteriza en Estados Unidos, declaró Delta en un comunicado.
Aeroméxico señaló que revisa la propuesta del DOT para retirar la inmunidad antimonopolio del acuerdo de colaboración conjunta con Delta Air Lines. Actualmente estamos revisando la orden y tenemos la intención de presentar una respuesta conjunta con Delta en los siguientes días, indicó.
En una presentación anterior contra la orden, las dos aerolíneas coincidieron en que la pérdida de vuelos directos evitaría que más de 140 mil turistas estadunidenses y casi 90 mil viajeros mexicanos visiten el otro país y perjudicaría las economías de ambas naciones con la pérdida de su gasto.
Aunque las dos firmas aéreas mantienen este acuerdo desde mayo de 2017, el cual fue aprobado por el DOT en Estados Unidos y la extinta Comisión Federal de Competencia Económica de México (ahora por la Comisión Nacional Antimonopolio), la colaboración comenzó hace más de 20 años.
Datos de la firma mexicana indican que con esta alianza los clientes pueden elegir más de 80 rutas directas y 260 destinos entre México y Estados Unidos y más de mil frecuencias de vuelos a la semana, entre otros beneficios que ofrecen sus programas de lealtad.
La Jornada también buscó la postura de VivaAerobus y Volaris, que también vuelan a Estados Unidos, la primera indicó que se encuentra revisando el anuncio y la segunda no emitió ningún comentario.
Antecedentes
Según el gobierno de Estados Unidos, México ha incumplido con el Acuerdo de Transporte Aéreo de 2015 al reducir las operaciones en el AICM y obligar la migración de vuelos de carga al AIFA.
En febrero de 2023 las autoridades mexicanas publicaron un decreto en el Diario Oficial de la Federación para concluir las operaciones de transporte de carga aérea en el AICM y se dio un plazo de 108 días hábiles para migrarlas al AIFA.
En cuanto a los vuelos permitidos, en 2022 las autoridades del AICM permitían hasta 61 operaciones por hora, en agosto de 2023 el número se redujo de 52 a 43.
En mayo de 2021, México perdió la categoría 1 de seguridad aérea, debido a que la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) determinó que el país no cumplía con los estándares internacionales en la materia. La degradación implicó que las aerolíneas mexicanas no podían abrir nuevas rutas a territorio estadunidense ni realizar operaciones de código compartido con aerolíneas de ese país. México recuperó la categoría 1 en septiembre de 2023.
Con información de Alejandro Alegría, Carolina Gómez Mena, Ap y Reuters
México SA
Carlos Fernández-Vega
¿Hasta dónde debe llegar la serenidad y paciencia recomendada y practicada por la presidenta Sheinbaum?, porque hasta ahora esa estrategia no ha dado muchos frutos que se diga, toda vez que resulta interminable el inventario de aranceles (algunos en etapa intimidatoria, otros abiertamente extorsivos) que día tras día impone Donald Trump a México, sin olvidar su descarado cuan creciente intervencionismo en cuestiones que sólo competen a los mexicanos, la militarización de la frontera, la amenaza latente del ingreso de tropas estadunidenses a territorio mexicano, la permanente violación de los derechos humanos de nuestros paisanos y tantas otras agresiones, que por lo visto no tienen para cuándo concluir.
¿Hasta dónde, pues?, porque no ha sido por falta de voluntad del gobierno mexicano, sino por la simple y sencilla razón de que Trump (cuya obsesión es México) no tiene la menor intención de negociar y llegar a acuerdos, toda vez que lo suyo (y, como buen enfermo que es, lo goza) es imponer, insultar, chantajear y sobajar a quien cínicamente en público califica de amigo, socio y buen vecino.
Transcurridos seis meses de su segunda estancia en la Casa Blanca, su inquilino no ha dejado sector productivo sin agredir, y de paso ningunear los ires y venires de las delegaciones mexicanas que viajan a Washington a las mesas negociadoras en su intento por evitar los golpes y llegar a acuerdos benéficos para ambas partes. Tal vez al finalizar dichos encuentros la parte nacional sale con un sí, pero en los hechos en un sonoro no y la catarata de aranceles es indicativo de ello.
En un rápido recuento, no limitativo, el enloquecido Donald Trump ha impuesto a México aranceles planificados de 30 por ciento a todo producto que provenga de su territorio, y en casos específicos al jitomate, el acero, el aluminio, la industria automotriz, etcétera, etcétera. Y para aplicarlos, para él cualquier pretexto es válido. Su contraparte ha sido cautelosa, serena y paciente, siempre en defensa de la soberanía, pero sin mayores resultados.
Pero no se detiene. La Jornada informa: “la nueva amenaza del gobierno de Trump contra México –ahora en el sector de la aviación– sucede una semana después de que el mandatario anunció aranceles de 30 por ciento a las importaciones procedentes de México que pretende imponer a partir del primero de agosto, y que se sumarán a otros como los impuestos al acero, aluminio y cobre y a los vehículos. También ocurre cinco días después de imponer una cuota compensatoria de 17.9 por ciento al jitomate mexicano”.
Es tal la irracionalidad del cada día más enfermo personaje, que sin más se anima a meter la mano donde, por razones de soberanía, la mexicana, está rotundamente impedido. Agrega La Jornada: el gobierno de Trump anunció una serie de medidas contra nuestro país por la decisión del gobierno mexicano de rescindir algunas franjas horarias de vuelo para las aerolíneas de Estados Unidos y obligar, en 2023, a las de carga a reubicar sus operaciones de la Ciudad de México al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles. A partir de octubre el Departamento de Transporte podría rechazar las solicitudes de vuelos de México si el gobierno no aborda las preocupaciones de Estados Unidos sobre las decisiones del gobierno mexicano tomadas en 2022 y 2023, (es decir) las acciones de México para obligar a las aerolíneas de carga a trasladarse del Aeropuerto Internacional Benito Juárez al nuevo AIFA. También propone retirar la inmunidad antimonopolio a la empresa conjunta de la estadunidense Delta Air Lines con Aeroméxico para abordar los problemas de competencia en el mercado.
Además, el Departamento de Transporte emitió un par de órdenes que exigen a las aerolíneas mexicanas presentar los horarios de todas sus operaciones en Estados Unidos para el 29 de julio y requerir la aprobación previa estadunidense antes de operar cualquier vuelo de pasajeros o carga hacia o desde aquella nación.
Y como las descritas, vendrán más y más salvajadas mientras Palacio Nacional mantenga la serenidad y paciencia, sin dejar de lado que es imposible negociar con quien no se le pega la gana de hacerlo.
Entonces, ¿hasta cuándo?
Las rebanadas del pastel
Cochinito a reventar: de enero y mayo, la banca privada que opera en el país se embolsó casi 127 mil millones de pesos en utilidades limpias de polvo y paja, 2.08 por ciento más, en términos reales, que las obtenidas en igual periodo de 2024. El grueso de esas ganancias provino de créditos al consumo con altísimas tasas de interés. Y como lo ha planteado la presidenta Sheinbaum, ¿cuándo las van a bajar?
X: @cafevega cfvmexico_sa@hotmail.com
Gentrificación: lo que está en juego
En la segunda marcha contra la gentrificación que se efectuó ayer en el sur de la Ciudad de México destacó la exigencia de cancelar el megaproyecto Fuentes Brotantes 134, a la vez que se retomaron algunas consignas del acto del pasado 4 de julio, incluida la denuncia de este fenómeno como una forma de despojo. Aunque los participantes de la protesta realizada en el tramo de avenida Insurgentes que va del monumento al Caminero a Ciudad Universitaria llamaron a manifestarse de manera pacífica, algunos de los asistentes hicieron pintas y destrozos.
Las dos marchas contra la gentrificación que han tenido lugar este mes son indicativas de la acumulación de agravios que padecen los habitantes de recursos medios y bajos a medida que la capital del país se consolida como una metrópoli global bajo una lógica de mercado intrínsecamente excluyente. Mientras residentes nacionales y extranjeros de ingresos altos disfrutan todos los beneficios de una urbe donde no deja de crecer la oferta gastronómica, cultural, de entretenimiento y de servicios médicos y educativos de alta calidad, los sectores populares experimentan este auge como un incremento acelerado en el costo de la vida, especialmente dramático en el caso de la vivienda.
Si bien es difícil agregar todos los datos de inmuebles en alquiler, un estudio encontró que entre 2020 y 2025 el precio promedio de rentar un departamento en la Ciudad de México pasó de 12 mil 85 a 17 mil 610 pesos al mes. De acuerdo con el Instituto Mexicano del Seguro Social, el sueldo promedio de un trabajador formal asciende a 18 mil 864 pesos, por lo que la totalidad de los ingresos de un asalariado se irían sólo en el pago del alquiler.
Para la mitad de los trabajadores que laboran en el sector informal la vivienda es simplemente inalcanzable. Transitar del alquiler a la propiedad es una quimera para los capitalinos: en 2023, el precio promedio de los inmuebles habitacionales era de 4 millones 700 mil pesos, pero quienes necesitan un hogar no puede desembolsar más de un millón 200 mil pesos, cifras que hablan, además, de la incapacidad del mercado para ofrecer soluciones a las grandes mayorías.
En este escenario, cabe saludar que los gobiernos federal y capitalino reconozcan la problemática y emprendan acciones decididas a fin de devolver a los ciudadanos el derecho a la ciudad, es decir, a habitar el espacio urbano con justicia social, equidad y democracia. Al presentar el Bando 1: Por una Ciudad Habitable y Asequible con Identidad y Arraigo local, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, ratificó su voluntad de combatir la gentrificación, que definió como la expulsión de habitantes y negocios locales por otros de mayor poder adquisitivo y encarecimiento desmedido de las rentas. Entre las 14 acciones y estrategias del programa se incluyen algunas tan urgentes como asegurar que las rentas habitacionales no tengan aumentos superiores a la inflación, fortalecer la regulación de la renta de viviendas en ocupaciones de corta estancia, impulsar la vivienda social, ampliar el programa de vivienda pública en alquiler para sectores prioritarios, crecer el programa de vivienda nueva progresiva (consistente en créditos sin intereses para ampliar casas conforme las familias crecen), y crear el Plan Maestro de Planeación, entre otras. Varias de estas políticas ya se encuentran en marcha y han favorecido a decenas de miles de personas excluidas de la vivienda de los mecanismos de mercado, pero su articulación y fortalecimiento es una oportunidad para detener el proceso de desplazamiento que, como señala la mandataria capitalina, expulsa a 30 mil familias cada año.
Como tienen claro los participantes en las marchas contra la gentrificación y los ciudadanos que protestan contra las diversas modalidades de especulación inmobiliaria, lo que se encuentra en juego es si se normaliza el manejo de la vivienda como una mercancía más cuyo acceso se determina por el poder adquisitivo de los consumidores, o si se pone freno al lucro privado indebido a fin de respetar su condición de derecho humano garantizado por el Estado.
Trasnacionales de Estados Unidos, las más beneficiadas con el T-MEC
Poco más de 510 compañías explican 75% de las exportaciones
Braulio Carbajal
Periódico La Jornada Lunes 21 de julio de 2025, p. 21
Las más beneficiadas con el Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), antes conocido como Tratado de Libre Comercio de América del Norte, han sido las grandes trasnacionales, sobre todo estadunidenses, que han aumentado su presencia en nuestro país con base en bajos costos de manufactura, incluyendo salarios precarios que no pueden ofrecer en sus naciones de origen. De hecho, sólo 515 grandes compañías explican el 75 por ciento de las exportaciones mexicanas.
México se ha insertado en un patrón de especialización productiva, a partir de la integración en modelos de cadenas de valor, de estas grandes empresas trasnacionales, que han sido las beneficiarias, primero con el TLCAN y ahora el T-MEC. Es decir, que poco podemos decir que son exportaciones de empresas mexicanas, dado que cerca de 515 grandes corporativos, explican aproximadamente 75 por ciento, y estamos hablando de las que han sido las principalmente beneficiadas del T-MEC, enfatizó Óscar León, catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
En entrevista, comentó que ante un contexto en que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, usa el comercio bilateral como un arma para conseguir sus propios intereses, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum se debe plantear y analizar quiénes han sido los verdaderos ganadores del acuerdo durante los últimos 35 años.
Si nos ponemos a recapitular y analizar, los beneficiados no son las firmas mexicanas, mucho menos micro o pequeñas, incluso tampoco las medianas, que componen 99 por ciento de nuestras empresas, sino las grandes trasnacionales, principalmente de EU, que en México se han encontrado con costos de producción y manufactura que no pueden tener en otros lugares del mundo, detalló.
El especialista en comercio explicó que del total de la inversión extranjera directa que llega cada año al país, aproximadamente la mitad tiene por destino el sector manufacturero, específicamente en industrias que tienen que ver con lo que luego se registra como exportaciones; es decir, automotriz, autopartes, eléctrico, electrónico y dispositivos médicos, entre otras, que son principalmente exportaciones de empresas trasnacionales, muchas de ellas estadunidenses.
Añadió que incluso el sector agroalimentario –que se considera un sector ganador con el tratado– está acaparado por grandes empresas, principalmente estadunidenses, que concentran el grueso de las agroexportaciones, de productos tan importantes como tequila, cerveza, aguacate, jitomate, berries y pimientos, entre otros, productos del campo que tienen mayor demanda en Estados Unidos y representan un negocio de 50 mil millones de dólares anuales.
El especialista aclaró que la idea es que México debe buscar nuevos mercados y, sobre todo, quitarse el miedo infundado de que es el más afectado con la guerra comercial que impulsa Trump, toda vez que son las empresas de su país las más beneficiadas en el T-MEC.
Nuestra dependencia comercial con Estados Unidos, con más de 85 por ciento de las exportaciones dirigidas a ese país, nos hace muy vulnerables a que esta relación se utilice como herramienta para que nos presionen con otras agendas de interés estadunidense. Y la gran pregunta es si bajo esta presión nos interesa seguir, porque se viene una revisión del tratado, que es más una renegociación, y la presión seguirá durante toda la administración de Trump, puntualizó.