Páginas

sábado, 26 de julio de 2025

Qatar y Egipto declaran que continúan esfuerzos en mediación en Gaza.

Palestinos rezan sobre los cuerpos de dos personas y un menor de edad que murieron en un ataque aéreo israelí contra una escuela en Gaza que había sido utilizada como refugio, cerca del Hospital Al Shifa en la ciudad de Gaza, el 25 de julio de 2025. 
Foto Ap   Foto autor
Afp
25 de julio de 2025 11:45
Doha.- Catar y Egipto declararon el viernes que continúan sus esfuerzos de mediación para poner fin a la guerra en Gaza, luego de que Estados Unidos se refirió al fracaso de las negociaciones indirectas entre Israel y el Hamas palestino.
En un comunicado publicado por el ministerio catarí de Relaciones Exteriores, Egipto y Catar indicaron que "continúan sus esfuerzos intensos en el asunto de la mediación en Gaza", en el marco de "negociaciones complejas".
El presidente estadounidense Donald Trump estimó este viernes que Hamas no quiere un acuerdo de alto al fuego en Gaza: "Creo que quieren morir. Y es muy, muy grave", declaró Trump a periodistas antes de partir para Escocia. "Ahora estamos con los últimos rehenes, y ellos saben lo que pasa después de conseguir los últimos rehenes. Y básicamente por eso, realmente no querían llegar a un acuerdo", afirmó.
De su lado, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, anunció que tras el fracaso de las negociaciones está "estudiando otras opciones para traer de vuelta" a los rehenes y "poner fin al régimen terrorista de Hamas".
Por su parte, el movimiento islamista acusó al enviado estadunidense Steve Witkoff de tergiversar la realidad para apoyar "a la posición israelí".

Campo Gaza
Maciek Wisniewski
Si bien los objetivos de Israel respecto a Gaza fluctuaban en el tiempo y la franja ha sido sujeta a diferentes regímenes de control, en las décadas recientes la figura del campo de concentración −uno de los paradigmas de la modernidad según Giorgio Agamben que en una ocasión famosamente había denunciado “que Israel ha hecho de toda Palestina un ‘gran campo de concentración’” ( Il Manifesto, 3/6/2010)–, pasó de una mera comparación calculada a aumentar la consciencia sobre la suerte de los palestinos bajo la interminable ocupación militar israelí, a ser una estricta descripción de la realidad que hoy está siendo llevada a sus extremos y lógicos desenlaces.
Al apoderarse de Gaza en la Guerra de los Seis Días (1967) −que desde 1948 estaba bajo el control egipcio y cuya población casi se triplicó de golpe con los refugiados expulsados durante la Nakba por las milicias sionistas−, Israel, desde los inicios, intentaba reducir su población, buscando transferirla a Egipto, Libia, Irak e incluso a Paraguay (sic) (t.ly/JJIPN). Pero después de varios intentos frustrados, el sistema de seguridad concluyó que era preferible contenerla en un solo lugar −donde podía ser vigilada y disciplinada−, en vez de dispersarla por la región.
Aunque en la narrativa israelí 2007 −fecha en que Hamas tomó el control de Gaza después de la retirada de las tropas israelíes del interior, dos años antes que ahora, se limitaron a vigilar el perímetro y todo lo que entraba y salía de la franja, hasta el punto de contar las calorías mínimas para que su población pudiera subsistir (¿a qué nos suena esto, eh?)−, aparece como el momento en que se tuvieron que tomar medidas desagradables, pero necesarias: bloqueos, operaciones punitivas, etcétera, la fecha exacta de la campificación de Gaza ha sido bien señalada por Amira Hass, la decana del periodismo israelí (e hija de una sobreviviente del campo de concentración de Bergen-Belsen).
Apuntando, ya hace una década, que Gaza era un enorme campo de concentración, Hass escribía que todo comenzó el 15 de enero de 1991 –mucho antes de Oslo, mucho antes de Madrid y, por supuesto, mucho antes de los atentados suicidas en ciudades israelíes y contra civiles israelíes−, cuando Israel implementó las políticas análogas a las del apartheid sudafricano, obligando a los palestinos a obtener un permiso para desplazarse dentro del país (t.ly/8gT-s). El objetivo era separar a Gaza de Cisjordania, segregar sus poblaciones e ir concentrando a los palestinos en aldeas rodeadas por una matriz de muros, asentamientos, puestos de avanzada, carreteras de circunvalación, zonas militares cerradas y puestos de control, a fin de seguir colonizando sus tierras.
Identificando esta estrategia como parte del politicidio −el proceso de disolución de los palestinos como una entidad social legítima, política y económica−, Baruch Kimmerling, un eminente sociólogo y sobreviviente del Holocausto, conocido por teorizar sobre el sionismo en términos del colonialismo de asentamientos ( settler colonialism), describió en 2003 a Gaza como el mayor campo de concentración que jamás haya existido.
Siguiendo sus pasos, Norman Finkelstein, otro científico social −e hijo de sobrevivientes de guetos y campos nazis en Polonia ocupada−, aseguró que en los ataques del 7 de octubre no se trataba de Hamas, sino de la negativa del pueblo de Gaza a aceptar el destino que le ha impuesto Israel: languidecer y morir en un campo de concentración, indicando a la vez, como varios otros analistas, que ese día marcó un giro brusco en el pensamiento israelí sobre Gaza, que pasó del control externo y la contención al control total, la expulsión y la anexión.
Fruto igualmente de un proceso de una radicalización cumulativa y del genocidio en curso en Gaza que inició con toda la intención el mismo octubre de 2023 (Raz Segal) −calculado a hacer la franja inhabitable y a mutilar la sociedad palestina allí destruyendo las bases de su reproductibilidad−, a esto precisamente apunta el reciente plan de construir una ciudad humanitaria (sic) en las ruinas de Rafah; en efecto, un vasto campo de concentración que inicialmente encerraría a 600 mil personas, y luego los demás, 2 millones de sobrevivientes que saldrían sólo al optar a emigrar voluntariamente [sic] de Gaza (t.ly/m4k6X).
El objetivo, en teoría, es igual que en el pasado, transferir la población afuera, pero en la práctica, dado que la expulsión inmediata en masse no resulta viable (ningún país ha accedido a recibirla), es apostar explícitamente a que el sufrimiento, el hambre y la desesperación hagan el resto (t.ly/CIFUb).
En marcha ya desde abril pasado, cuando la combinación de otra ofensiva terrestre ( Carros de Gedeón), las nuevas órdenes de evacuación y el establecimiento estratégico de más puntos de ayuda humanitaria pretendía explícitamente empujar (concentrar) a la población civil en el sur, el plan apunta igualmente a justificar la exterminación más adelante (por terroristas) de todos los que se negaran a autorecluirse en El campo de concentración más moral del mundo (el titular de Haaretz/Not The Onion: t.ly/0kkAW).
Como apuntaba Kimmerling, el progresivo politicidio palestino podía, pero no tenía que implicar la limpieza étnica “como una sola acción dramática’” (t.ly/_-vNu). La premeditada destrucción de toda la franja, el genocidio explícito (t.ly/4eHvF) y ahora los planes de confinar a los mutilados y hambrientos sobrevivientes en un campo de concentración aparte, indican que hoy en día estamos presenciando este gran evento. (Segunda Nakba) y que este siempre estaba inscrito en el colonialismo sionista como una posibilidad que finalmente está llegando a su lógica conclusión.

Llegó la hora de poner fin a la guerra en Gaza: Francia, Alemania y Reino Unido
Exigen desarme de Hamas, pero no de Israel
Acusa la CPI a Hungría de obstruir la justicia por no arrestar a Netanyahu
Ap, Afp, Europa Press y Xinhua
Periódico La Jornada  Sábado 26 de julio de 2025, p. 18
Berlín. Los líderes del llamado Grupo E-3 (Francia, Alemania y Reino Unido), afirmaron ayer que llegó la hora de poner fin a la guerra en Gaza. En una declaración conjunta condicionaron a Hamas a desarmarse de manera imperativa e instaron a Tel Aviv a levantar las restricciones humanitarias que sostiene en el enclave.
Tras una llamada entre el presidente francés Emmanuel Macron, el primer ministro británico Keir Starmer y el canciller alemán Friedrich Merz, las potencias solicitaron en el documento conjunto un alto el fuego inmediato y afirmaron que privar a la población civil de la asistencia humanitaria esencial es inaceptable, aunque sin irrumpir en un nuevo terreno diplomático.
Los líderes expresaron que están listos para tomar más medidas en apoyo de un alto el fuego inmediato y de un proceso político que genere seguridad y paz duraderas para israelíes, palestinos y toda la región, pero no especificaron qué acciones podrían tomar. Sin embargo, sí exhortaron a Hamas a deponer las armas, sin solicitar lo mismo para el ejército israelí.
Subrayaron que el grupo de resistencia palestina no debe tener ningún papel en el futuro de Gaza y manifestaron su oposición a cualquier intento de imponer la soberanía israelí sobre los territorios palestinos ocupados.
Añadieron que las amenazas de anexión, los asentamientos y la violencia de los colonos contra los palestinos (en Cisjordania reocupada) socavan las perspectivas de una solución negociada de dos Estados.
Los tres apoyaron, en principio, la creación de un Estado palestino, pero Alemania aclaró que no tiene planes inmediatos de seguir el paso del presidente francés que planea formalizar el respaldo a esa iniciativa en septiembre ante la Asamblea General de Naciones Unidas.
El gobierno alemán aseveró el viernes en un comunicado que mantiene un diálogo constante con el gobierno israelí y con otros socios sobre temas que incluyen un alto el fuego en Gaza y la necesidad de mejorar drásticamente la ayuda humanitaria. Indicó que está preparado para aumentar la presión si no hay avances, pero no detalló cómo.
Reino Unido tampoco se sumó a la petición, pese a que Starmer enfrenta una creciente presión, tanto de legisladores de la oposición como de miembros de su propio gobierno laborista, para reconocer formalmente la condición de Estado al territorio palestino, luego de que ayer 221 de los 650 legisladores de la Cámara de los Comunes firmaron una carta en la que exhortan al primer ministro británico a apoyar esa propuesta.
Sin peso, declaraciones de Macron: Trump
El presidente palestino, Mahmud Abbas, aplaudió el anuncio de Francia de reconocer a Palestina como un Estado, mientras el presidente estadunidense Donald Trump, aseguró que la decisión francesa no cambiará nada.
El mandatario de Estados Unidos insistió en que si bien Macron le cae bien, su declaración sobre Palestina no tiene ningún peso. Lo que diga no importa. No va a cambiar nada (...) Es una muy buena persona. Es un jugador de equipo la mayor parte del tiempo.
El embajador estadunidense en Israel, Mike Huckabee, ironizó: “la declaración unilateral de Macron sobre un Estado palestino no especificó dónde se establecería. Ahora puedo revelar, en exclusiva, que Francia ofrecerá la Riviera francesa y que la nueva nación se llamará Franc-en-Stine (en alusión a Frankenstein), escribió en X.
Brasil, Venezuela, Arabia Saudita, Qatar y Kuwait celebraron el anuncio de Francia mientras Italia reiteró que sólo reconocerá a Palestina si ésta reconoce a Israel.
En tanto, la Corte Penal Internacional (CPI) denunció a Hungría por no arrestar al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu –acusado de crímenes contra la humanidad en Gaza– durante su visita en abril, cuando fue recibido con alfombra roja por su homólogo húngaro, el ultraderechista Viktor Orban.
La CPI, que no tiene fuerza policial y depende de los países de todo el mundo para ejecutar órdenes de arresto, calificó la actitud de Hungría de grave obstrucción a la justicia internacional.