lunes, 13 de julio de 2020

Roger Stone, aliado de Trump, es un delincuente convicto: Mueller.

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El senado llamará a comparecer al ex fiscal
El ex funcionario defiende su informe sobre la trama rusa en comicios de EU
▲ Imagen de julio de 2019, cuando el entonces fiscal especial Robert Mueller testificó ante el Congreso en Washington.Foto Afp.      Ap y Afp
Periódico La Jornada.     Lunes 13 de julio de 2020, p. 24
Washington. El ex fiscal especial Robert Mueller rompió ayer su silencio y defendió enérgicamente su investigación sobre los vínculos entre Rusia y el equipo de campaña presidencial de Donald Trump en 2016, en un artículo de opinión en que el afirmó que esa pesquisa fue de suma importancia. Agregó que el aliado de Trump, Roger Stone, sigue siendo un delincuente convicto, y con razón a pesar de la decisión del mandatario de conmutarle la sentencia.
El texto que Mueller escribió para The Washington Post, publicado el sábado, constituye su primera declaración pública sobre su investigación desde su comparecencia ante el Congreso en julio pasado.
El artículo representó su defensa más enérgica de la pesquisa que duró dos años y cuyos resultados han sido censurados e incluso parcialmente anulados por el gobierno de Trump, como la extraordinaria medida del mandatario de conceder el viernes la clemencia a Stone días antes de que se reportara para ingresar a prisión.
Mueller dijo que aunque él pretendía que su informe de 448 páginas sobre la pesquisa hablara por sí mismo, se sentía obligado a responder a las aseveraciones generalizadas de que nuestra investigación fue ilegítima y nuestros motivos fueron impropios, y a las afirmaciones específicas de que Roger Stone fue víctima de nuestro despacho.
La investigación sobre Rusia fue de suma importancia. Stone fue enjuiciado y declarado culpable por cometer delitos federales. Sigue siendo un delincuente convicto, y con razón, escribió Mueller.
Mueller no precisó quién estaba haciendo las aseveraciones, pero parecía una obvia referencia a Trump, quien el sábado ridiculizó la investigación al describirla como una total cacería política de brujas y el engaño de Mueller.
La mera publicación del artículo de opinión fue sorprendente en sí misma porque el ex director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) se había mantenido en total silencio durante la investigación, en la que rehusó responder a las críticas del presidente o sus aliados, o incluso a salir en público para explicar o justificar su trabajo.
En su primera presentación pública después de que concluyó su investigación, Mueller señaló que confiaba en que su informe hablara por sí mismo. Cuando después testificó ante los legisladores de la Cámara de Representantes, Mueller fue igualmente cuidadoso de no ir más allá de las conclusiones del informe ni presentar nuevas evidencias.
El presidente del Comité Judicial del Senado, el republicano Lindsey Graham, adelantó ayer que Mueller será convocado en esa instancia. Graham había descartado llamar a Mueller tras la publicación del informe sobre la trama rusa.
“Aparentemente, el señor Mueller está dispuesto y puede defender su investigación en el Washington Post”, comentó Graham, un ferviente partidario de Trump, en un comunicado. Tras recordar que los miembros demócratas del comité habían pedido en el pasado escuchar a Mueller, Graham indicó que esta solicitud (sería concedida).
Stone, de 60 años, consultor político republicano y confidente de larga data de Trump, fue hallado culpable en noviembre de mentir al Congreso y sobornar a testigos.

Deudas exóticas
León Bendesky
Se divulgó que entre 2015 y 2019 se emitieron bonos de deuda respaldados por las ganancias de compañías asociadas con los poderosos grupos que conforman la mafia italiana de ´Ndrangheta, que opera en Calabria.
Esos bonos, que superarían un valor de mil millones de euros, fueron comprados por grandes bancos y otras empresas financieras para colocarlos entre sus clientes en el mercado internacional. Entre los inversionistas que los adquirieron hay fondos de pensiones, fondos de coberturas y oficinas que gestionan los bienes de familias con grandes patrimonios (se conocen como family office).
Según el reportaje del Financial Times (julio 7, 2020), se trata de una demanda creciente por lo que denomina deudas exóticas, creadas para ganar altos rendimientos, en una situación en que las tasas de interés se han mantenido inusualmente bajas en los principales mercados financieros. Este eufemismo sobre la extravagancia en las inversiones tendría que llamarse prosaicamente como especulación y, en muchos casos, estafa.
Hay distintos mecanismos para crear este tipo de bonos y otros instrumentos. De esto trata una parte relevante del área del negocio del dinero dedicado a la ingeniería financiera. En este caso se constituían con base en facturas no pagadas de entidades del sistema de salud italiano emitidas por empresas de servicios médicos, parte de la fachada de los negocios de aquella mafia. Las cuentas por cobrar eran un respaldo de los bonos.
Este tipo de instrumentos exóticos estuvieron en la base de la crisis financiera de 2008 asociada con el vertiginoso aumento de las hipotecas chatarra que finalmente se convertían, por ejemplo, en base de los certificados de deuda colaterizada, término que por sí mismo indica la nebulosidad reinante.
En esos múltiples CDC acabó por no saberse qué activos los respaldaban y, menos aún, cuál era su calidad; en buena parte era basura financiera. La situación fue tan especulativa que los mismos emisores y otros fondos acabaron por apostar a que esos títulos no serían pagados. Así se hicieron pingües ganancias y también se reforzaron las bases de un entorno financiero cada vez más distanciado de las inversiones productivas.
Es como el juego de las sillas. Cada vez que para la música, hay menos lugar dónde sentarse. Unos pocos se llevan el pozo acumulado y otros muchos salen del juego en mala forma, sin siquiera saber que participaban en él.
El exotismo en las inversiones puramente financieras, en aras de un alto rendimiento esperado, es parte de lo que se conoce como inversiones desnudas. Responden a un motivo expreso, una alta ganancia en el corto plazo, sin importar la materialidad del uso de ese dinero.
La especulación desnuda tiene, por ello, un efecto muy adverso sobre el crecimiento económico y es un elemento clave de la mayor concentración de la riqueza. Una de las expresiones de este fenómeno es que aparece, paradójicamente, como un exceso de ahorro, que se mantiene en un circuito ajeno a la producción, amplía el desempleo, reduce los ingresos de las familias y provoca una insuficiencia del gasto agregado en inversión y consumo tanto del sector privado como del gobierno.
Mientras más capital se destina a la especulación, a la acumulación de deudas de gobiernos y grandes corporaciones, la situación se presenta como una insuficiencia de proyectos de inversión productiva suficientemente rentable y, eso, en medio de la mayor fragilidad social en general.
No hay empleo más costoso que el que no se crea. Ese incentivo es el que se ha perdido, con muy serias consecuencias. El entorno es el de una exacerbada pérdida de bienestar de grupos cada vez más grandes de la población a escala global. La austeridad fiscal, el control monetario, las fluctuaciones cambiarias, las guerras comerciales, la permisividad en los mercados de dinero y de capitales ahondan el entono recesivo y éste, a su vez, la desigualdad. El círculo perverso se cierra.
En plena pandemia se pone de manifiesto, aun de modo más evidente, el carácter del fenómeno recesivo: la insuficiencia crónica de la demanda que ahora se suma a la caída de la producción, ocurren mientras crecen los precios de las acciones en Wall Street, en medio de una fuerte volatilidad que estimula un mayor comportamiento especulativo, sin que esos fondos financien la producción.
Son las condiciones negativas que crean la desigual distribución de los recursos, ingresos y la riqueza las que definen, finalmente, las distorsiones que se advierten; sus efectos se retroalimentan en la forma de crisis económicas y financieras de mayor profundidad, en las que el bienestar social queda como un residuo cada vez más insuficiente y que crea mayor precariedad.