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Ciudad de México, 6 de abril .-- El éxodo centroamericano protagoniza otro episodio dramático en la frontera mexicano-estadounidense con el hambre, violencia, enfermedades y pobreza en su epicentro, mientras el Pentágono se prepara para acoger a los niños que abandonan sus padres o familiares con nocturnidad.
A la callada, sin aspavientos de las caravanas anteriores de migrantes nacidas en Honduras, la frontera común se fue atestando casi subrepticiamente de decenas de miles de aspirantes a cruzar desde México a territorio estadounidense arrastrados por la esperanza del sueño norteamericano que para ellos ha sido una verdadera pesadilla.
Sin que autoridades estadounidenses y mexicanas dieran cuenta de la acumulación de casi 200 mil personas a lo largo de la ribera del Río Bravo acechando el momento oportuno para saltar el muro de Donald Trump, el aluvión de migrantes centroamericanos se acrecentó tras la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca.
A pesar de sus cantos de sirena iniciales sobre aceptación de migrantes, la reacción de la administración demócrata es casi igual que la de Trump, y solamente en marzo expulsaron a 170 mil aspirantes a visas, mientras quienes han navegado con más suerte son apenas unos cientos. Ante tal realidad, los centroamericanos vuelven a recurrir a sus pequeños hijos como llaves de ingreso a Estados Unidos, es decir, enviarlos solos por cualquier vía y aspirar luego a la reunificación familiar, una táctica dejada atrás por la crueldad de Trump de separarlos definitivamente de sus padres, y encerrarlos en jaulas, como fue documentado por la prensa.
Ahora el Pentágono aprobó el viernes el uso de la base militar de Camp Roberts para albergar a los cinco mil en custodia de la Oficina de Aduanas y Protección de Fronteras, y los 13 mil 204 bajo tutela del Departamento de Salud y Servicios Humanos, según reportes de prensa.
La base está ubicada a orillas del río Salinas, entre Los Ángeles y San Francisco, pero ya hay fuertes denuncias de esa inhumana decisión que, por demás, no resolverá el problema mientras persistan las causas más profundas del éxodo.
Mucha gente seguirá intentando ir a los lugares donde puedan comer y trabajar y huir de la violencia y las enfermedades, expresó el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y por tanto la crisis migratoria continuará en la frontera.
Hasta ahora el apoyo de Biden a la propuesta de México de invertir en programas de desarrollo y bienestar en los países emisores de migrantes, no se ha concretado, aunque el gobierno mexicano sí le dedica recursos y aplica ya planes de reforestación para crear empleos, y está prácticamente solo en ese esfuerzo.
El Departamento de Estado pidió el uso de la base, confirmó el jueves John Kirby, vocero del Pentágono. A diferencia de los adultos, a los menores se les permite quedarse cuando llegan a Estados Unidos.
De acuerdo con los cálculos del propio Departamento de Estado, Estados Unidos debería alojar a más de dos millones de migrantes antes de que finalice el año fiscal, pero no lo hará y el propio Biden y sus voceros hacen llamados para que la gente desista de la idea de radicarse en ese país.
Son badajazos en campana de caucho pues, como mala consejera, el hambre está empujando a las familias a enviar a sus hijos a saltar el muro hasta 500 cada día, según varios medios de prensa y los videos que circulan en redes sociales.
Como editorializa hoy La Jornada, lejos de habilitar campos militares en los cuales se perpetúe la reclusión de menores, Estados Unidos debe acelerar los trámites para ponerlos en libertad, atendiendo a los estándares de respeto a los derechos humanos y protección a la infancia.
En el fondo del problema está la desigualdad social y la inaceptable redistribución de la riqueza de un sistema social que explota y está provocando un éxodo jamás imaginado, como reitera López Obrador.
con información de Prensa Latina
El hambre dispara el éxodo desde Guatemala
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LA TÉCNICA, 4 de abril .-- Maritza Hernández llegó exhausta a este remoto pueblo guatemalteco, con dos niños pequeños a cuestas y cientos de kilómetros por recorrer. Estaba motivada por una historia simple, aunque no del todo precisa.
"Escuché en las noticias que están pasando los niños", aseveró, al explicar que planeaba cruzar la frontera de Estados Unidos en Texas y buscar asilo.
El número de familias migrantes detenidas por agentes estadounidenses a lo largo de la frontera sur casi se triplicó en febrero con respecto al mes anterior a unas 19,000 personas.
El hambre y la pobreza están impulsando su huida.
En lo que va del año, más menores no acompañados procesados por agentes de inmigración son de Guatemala que de cualquier otro país. Los analistas y los funcionarios estadounidenses se refieren indirectamente a la "pobreza" como una causa subyacente de esa afluencia. Pero a menudo la razón es mucho más específica: el hambre.
“Lo que escuchamos es, 'Si no puedo poner comida en mi mesa, ¿qué estoy haciendo aquí?' ”Dijo Ana María Méndez, directora de país de Oxfam en Guatemala, en declaraciones al diario The Washington Post.
Guatemala tiene ahora la sexta tasa más alta de desnutrición crónica del mundo. El número de casos agudos en niños, según un nuevo estudio del gobierno guatemalteco , se duplicó entre 2019 y 2020.
La crisis fue causada en parte por cosechas fallidas vinculadas al cambio climático, una serie de desastres naturales y una respuesta oficial casi inexistente. Las interrupciones de la cadena de suministro llevaron a un aumento en los precios. El costo de los frijoles en Guatemala subió un 19,6 por ciento el año pasado, según el Programa Mundial de Alimentos.
Al hamabre y la pobreza, también habría que sumar la desinformación que se ha disparado en las redes sociales y el boca a boca de que la frontera de Estados Unidos ahora está abierta de par en par.
Reuters entrevistó a casi dos docenas de migrantes y más de una decena de personas que se identificaron como traficantes de personas, y examinó cientos de publicaciones en grupos cerrados de Facebook donde estos "coyotes" anuncian sus servicios.
La revisión reveló mitos generalizados sobre los cambios en la política migratoria con el nuevo presidente de Estados Unidos, Joe Biden.
"Hay 100 días de paso libre por la frontera", dijo a Reuters un traficante de personas guatemalteco.
No obstante, la verdad es mucho más compleja.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés) continúa aplicando una política, implementada por el expresidente Donald Trump hace un año, de devolver a México a la mayoría de los que cruzan la frontera sur.
Aproximadamente 70,000 personas, o el 72% de esos migrantes, en su mayoría adultos solteros, fueron deportados solo en febrero, según datos de la CBP.
Es probable que algunas de esas personas hayan cruzado repetidamente, ya que la tasa de reincidencia ha aumentado en el último año, de acuerdo con funcionarios estadounidenses.
"No vengan", dijo Biden en una entrevista el 16 de marzo con ABC News cuando se le pidió que enviara un mensaje a los que buscan cruzar la frontera. "No dejen su pueblo, ciudad o comunidad".
Aun así, es cierto que, a más migrantes, principalmente niños y familias, se les permitió ingresar a Estados Unidos en los primeros días de su administración que en los últimos días de la de Trump.
En febrero, más de la mitad de los miembros de familias detenidos con niños en la frontera no fueron expulsados. Muchos han sido liberados de la custodia de la CBP en Estados Unidos mientras esperan audiencias de asilo.
Su éxito ha sobrealimentado los canales de comunicación de migrantes y traficantes, y muchos ahora instan a los viajeros a dirigirse hacia el norte antes de que sea cerrada la puerta, dijo Andrew Seele, presidente del Migration Policy Institute, un grupo de expertos con sede en Washington.
"Los traficantes definitivamente pueden exagerar las cosas e inventar información, pero no pueden vender completamente lo que no existe", dijo Seele.
Roberta Jacobson, coordinadora para la frontera sur de la Casa Blanca, dijo que la administración ahora está desalentando la migración de manera más agresiva.
Desde enero, el Departamento de Estado ha colocado más de 28,000 anuncios de radio en español, portugués y seis lenguas indígenas en 133 estaciones de Guatemala, Honduras, El Salvador y Brasil, y ha trabajado con Facebook e Instagram para crear anuncios para disuadir a los migrantes, según al departamento y la Casa Blanca.
Queda por ver si funciona. El mensaje antiinmigración de Trump fue alto y claro. Sin embargo, en febrero de 2019, los agentes fronterizos de Estados Unidos se encontraron con más de 40,000 personas que viajaban en grupos familiares, aproximadamente el doble de lo que vio la administración Biden el mes pasado, según cifras de la CBP.
UN NEGOCIO QUE PROSPERA
El negocio del tráfico de migrantes está en auge en el caserío de La Técnica, en lo profundo de la selva tropical guatemalteca, donde Hernández y sus dos hijos se detuvieron para descansar.
A principios de marzo, Reuters fue testigo de cómo canoas motorizadas transportaban a cientos de migrantes con destino a Estados Unidos a través del río Usumacinta a la frontera con México.
Carlos, un traficante de personas que solo dio su primer nombre, conversaba por teléfono con un colega en el idioma maya q'eqchi' sobre la llegada inminente de un grupo de migrantes. Esta intersección de transporte es también un centro de información donde las noticias, tanto verdaderas como falsas, se difunden rápidamente.
"Supuestamente el presidente está dejando pasar a los niños", dijo Carlos sobre Biden.
Carlos tenía algo de razón. Biden, en un viraje con respecto a la administración anterior, dijo que no rechazaría a los "menores no acompañados", niños que cruzan la frontera sin sus padres o tutores legales.
Estos niños ahora pueden ingresar a Estados Unidos para presentar solicitudes de asilo, de acuerdo con la ley estadounidense.
La nueva administración ha hecho lo mismo con algunas familias migrantes a lo largo de un tramo de la frontera entre Texas y el norteño estado mexicano Tamaulipas.
Ese cambio se produjo a principios de febrero después de que Tamaulipas se negó a seguir permitiendo que agentes fronterizos estadounidenses expulsaran al estado a familias centroamericanas con niños menores de seis años.
Biden ha dicho que su equipo está trabajando para convencer a México de que acoja a más de esas familias.
Gran parte de este matiz se ha perdido en Centroamérica, una región desesperada por una válvula de escape. Los migrantes están siendo ahuyentados por la violencia de las pandillas y la pobreza que se ha visto agravada por la pérdida de empleos por la pandemia de COVID-19.
La situación es particularmente grave en Honduras, donde los huracanes Eta e Iota en noviembre pasado destruyeron decenas de miles de hogares. Casi un tercio de la población del país está ahora acosada por una crisis de hambre que empeora, según un informe del gobierno publicado en febrero.
Hernández, oriunda del estado costero hondureño Colón, dijo que las tormentas acabaron con los pollos de la familia e inundaron los campos agrícolas donde trabajaba su esposo. En febrero, desafió a su cónyuge e inició el viaje hacia Texas con sus dos hijos, alentada por la noticia de que otras familias cruzaron la frontera con éxito.
Los anuncios de radio de las autoridades estadounidenses advierten a los migrantes contra ese viaje.
En un anuncio que se transmite actualmente en Honduras, un hombre llamado "Jorge" le advierte a "Rosita" que podría ser agredida, secuestrada, abandonada a su suerte o infectada con coronavirus, y que probablemente sería detenida o deportada si llegara a Estados Unidos.
Sin embargo, otras fuentes en Estados Unidos están alimentando el mito de una frontera abierta. El periodista ciudadano basado en Texas Luis Rodríguez, nacido en Honduras, ha publicado varios videos para sus 400,000 seguidores en Facebook alentando a las familias migrantes a aprovechar la situación.
"¿Cuánto va a durar eso? Pues no se sabe", dijo en un video del 7 de marzo.
Rodríguez no respondió a las solicitudes de comentarios.
Algunos republicanos de alto perfil también están enviando el mensaje a través de importantes medios de comunicación de que cruzar es fácil.
En una entrevista del 21 de marzo en "Fox News Sunday", el senador estadounidense Tom Cotton de Arkansas dijo que "la frontera en este momento está abierta de par en par".
Cotton repitió la exageración cuando fue contactado por Reuters.
ALGUNOS AFORTUNADOS, OTROS NO
De regreso en La Técnica, el migrante Enrique Gallean gritó una advertencia a las familias reunidas en el muelle cuando bajó de uno de los pocos barcos que transportaban migrantes de regreso a Guatemala.
"¡No dejan pasar a los niños!", vociferó.
Agarrando la mano de su hijo de 8 años, el hondureño dijo a Reuters que cruzó recientemente la frontera de Estados Unidos cerca de Roma, Texas, y se entregó a la CBP con la esperanza de que le permitieran solicitar asilo. En cambio, dijo Gallean, fueron expulsados a México.
Lo mismo le sucedió a Héctor Ruiz, residente de El Salvador. Él, su esposa y sus tres hijos pequeños pasaron por La Técnica a principios de marzo con grandes esperanzas.
Dijo que pagó 20,000 dólares a traficantes de personas para que su cónyuge e hijos llegaran a la frontera de Texas para solicitar asilo.
Ruiz, quien tenía una orden de deportación previa, no tenía la intención de cruzar, pero acompañó a su familia durante gran parte del camino para garantizar su seguridad.
Poco más de una semana después, Ruiz dijo a Reuters que su esposa e hijos habían sido expulsados a México.
"¡Fuimos porque escuchamos las noticias que hay 100 días de paso libre!", exclamó Ruiz por teléfono. "¡Nos lleva la chingada!".
Hernández y sus dos hijos tuvieron más suerte. Aseguró que el 19 de marzo su familia se entregó a la CBP en el Valle del Río Grande, Texas, solo para ser liberada dos días después para comenzar el viaje a Maryland, donde reside su madre.
"¡Estamos libres!", dijo a Reuters por teléfono.
No fue posible determinar por qué los tres fueron admitidos y otras familias no. La CBP dijo que no podía hablar del caso por razones de seguridad y privacidad.
El perfil de WhatsApp de Hernández ahora muestra una foto de ella, los niños y su abuela radiantes de felicidad después de su reencuentro. Ese retrato de éxito viaja con cada mensaje que envía a sus amigos y familiares en Honduras.
con información de agencias

