Hay fotos de Trump con el depredador sexual y hasta correos con consejos
▲ La gente que acude a la Sala de lectura Donald J. Trump y Jeffrey Esptein, auspiciada por el Institute for Primary Facts, en la capital de Estados Unidos se percata de la cantidad de documentos que tratan del caso, los cuales suman 7 toneladas.Foto Afp
Jim Cason y David Brooks. Corresponsales
Periódico La Jornada. Martes 16 de junio de 2026, p. 23
Washington y Nueva York., A menos de 10 cuadras de la Casa Blanca se instaló una exposición que ofrece, en papel, el archivo de 3.5 millones de documentos relacionados con los delitos del financiero Jeffrey Epstein, quien junto con un círculo de hombres de la cúpula política y económica, en la que se incluye a Donald Trump, abusaron sexualmente de más de mil mujeres, muchas de ellas menores de edad.
Mientras casi todos los que participaron durante años en el abuso y explotación sexual de ellas siguen impunes, 23 de las víctimas cuyos nombres fueron divulgados por el gobierno sin su permiso, ahora están amenazadas de muerte, informaron a Reuters. Algunas incluso se han visto obligadas a adquirir armas de fuego para su protección.
La “sala de lectura conmemorativa Donald J. Trump y Jeffrey Epstein” ofrece los documentos de 3 mil 400 volúmenes que juntos pesan más de 7 toneladas, un proyecto del Institute for Primary Facts que arrancó primero en Nueva York para luego ser trasladado a la capital, y que ahora continuará en una gira por otras ciudades del país. En estos documentos hay más de 38 mil referencias a Trump, su esposa Melania y su club privado en Mar-a-Lago en Florida. En un segundo piso hay mil 400 velas, una por cada víctima, “sobrevivientes de Epstein. Cada vela representa la vida de una niña”, comentó David Garrett, uno de los organizadores del proyecto, a The Washington Post. La idea es que la gente pueda ver los documentos físicos del escándalo que, hasta ahora, rehúsa desaparecer.
Una cronología que acompaña la exhibición detalla cómo Epstein se declaró culpable de pagar a mujeres menores de edad por sexo en 2008, pero sólo cumplió una condena muy breve en la cárcel. Fue arrestado de nuevo en julio de 2019 basado en una acusación formal del Departamento de Justicia que, entre otros cargos, se alegaba que había tenido sexo con una adolescente de 14 años entre otras.
Un mes más tarde, mientras aguardaba su juicio en Nueva York, fue encontrado muerto en su celda, y oficialmente se determinó que cometió suicidio. En 2022, su asistente y a veces novia, Ghislaine Maxwell, fue condenada a 20 años de prisión por conspirar con Epstein para abusar sexualmente de múltiples mujeres, casi todas menores de edad.
El objetivo de la exhibición es hacer accesible la documentación, con gran detalle, de la relación entre Epstein y Trump, además de otros hombres poderosos que hasta la fecha rechazan haber participado en las relaciones sexuales con menores de edad. Sin embargo, los millones de documentos que el Departamento de Justicia fue obligado a divulgar después de una intensa presión de las víctimas y sus aliados, incluyendo legisladores –que incluye correos electrónicos entre Epstein y sus amigos poderosos, fotos y más–, ponen en duda la credibilidad de los que insisten en que eran personas decentes, incluyendo al ahora presidente.
“He conocido a Jeff por 15 años. Tipo fantástico. Es muy divertido andar con él. Hasta se dice que le gustan las mujeres bellas tanto como a mí, y muchas de ellas están de lado más joven”, declaró Trump a la revista del The New York Times en 2002. Fotos de los dos amigos, ya en sus cincuenta, abrazando a mujeres jóvenes se encuentran en estos archivos.
Personalidades involucradas
El caso Epstein sigue presente gracias a decenas de víctimas –algunas acusadas cuando eran menores de edad y otras adultas jóvenes a quienes les ofrecieron primero posibles favores de algunas de las figuras más poderosas del país sólo para después sentirse intimidadas– y sus aliados, incluyendo una inusual coalición de políticos ultraconservadores y liberales de ambos partidos.
Las figuras prominentes dentro del círculo de Epstein en los documentos incluyen, además de Trump, al ex presidente Bill Clinton, el ex secretario del Tesoro Larry Summers, el jefe de Microsoft, Bill Gates, el ex primer ministro de Israel Ehud Barak, los fundadores de Google, el director de cine Woody Allen y el ex príncipe Andrés, hermano del actual rey de Inglaterra, entre otros.
Sólo dos, hasta la fecha, han tenido que pagar las consecuencias: Summers, quien era el presidente de Harvard y asesor de varias empresas e instituciones, quien debió renunciar a todos sus cargos, el ahora ex presidente de la universidad Bard, Leon Botstein, quien fue obligado a renunciar al puesto que ocupó durante medio siglo, así como el príncipe que tuvo que renunciar a su título y nómina real.
Todos han insistido en que no sabían nada sobre el abuso de menores de edad, pero cada nueva revelación y testimonios de las víctimas mina más su credibilidad. Por ejemplo, el actual secretario de Comercio, Howard Lutnick, afirma que rompió su relación con Epstein en 2005, pero documentos en este archivo muestran que el futuro miembro del gabinete de Trump pasó una hora en la mansión de Epstein en Nueva York en 2011, visitó la isla privada del financiero en 2012 y continuó haciendo negocios con él hasta 2014. Fotos de Bill Clinton con una joven sentada sobre sus piernas en el Lolita Exprés (apodo que se dio al avión de Epstein) y correos electrónicos del depredador sexual ofreciendo consejos a Summers sobre cómo seducir a mujeres entre 2013 y 2019 sólo nutren la percepción de que los ricos y poderosos se creen impunes. De hecho, se ha bautizado a este elenco bipartidista de privilegiados como “la clase Epstein”.
Sin embargo, ese grupo aún no está a salvo y espera que la próxima revelación no sea una de la cual ya no puedan escapar. Varios documentos divulgados en marzo eran registros de entrevistas de la FBI hace unos años de una mujer cuyo nombre está tachado, quien acusa que Trump la asaltó física y sexualmente cuando tenía entre 13 y 15 años, reportó Fox News, que advirtió que esos documentos no revelan si la FBI consideró ese testimonio como algo “creíble”.
Para un segmento de la base política del presidente y para casi todos sus opositores, este asunto sigue presente. En gran parte es gracias a las víctimas que se atrevieron a denunciar lo que les pasó en público y otras que habían permanecido anónimas pero ofrecieron testimonios al FBI, sólo para que después fueran revelados cuando el gobierno de Trump cumplió con la orden de divulgar los documentos; eso sí, los nombres de muchos de los acusados fueron mantenidos en secreto. Denuncian que aún no se ha realizado investigaciones oficiales a fondo de las figuras poderosas que aparecen en los documentos, y sin tener que rendir cuentas, este tipo de abuso se permitirá otra vez.
También el asunto Epstein forma parte de las manifestaciones y acciones de protesta masivas contra el gobierno de Trump en meses recientes, y ha pasado a ser parte de la narrativa política y cultural del país (https://www.instagram.com/reels/DW_rPD6ROhy/).
Más aún, se intensifica la demanda para la divulgación de más archivos en manos del Departamento de Justicia que no han sido presentados en público y que aparentemente contienen más referencias a Trump.
El pasado fin de semana le enviaron un mensaje de cumpleaños al presidente: en Ocean Beach, en San Francisco, cientos de activistas formaron la palabra “Epstein” dentro del dibujo de una carpeta de documentos que decía “documentos para juicios” (https://www.instagram.com/p/DZiqmG7krc6/).
Bomberos ucranianos trabajan en el techo de la Catedral de la Dormición, dañada en el complejo ortodoxo del Monasterio de las Cuevas de Kiev, tras un ataque con misiles y drones rusos en Kiev el 15 de junio de 2026, en el marco de la invasión rusa de Ucrania.
Foto: Afp. Foto autor
Juan Pablo Duch, corresponsal
15 de junio de 2026 14:27
Moscú. A escasas horas del comienzo en Evian, Francia, de la cumbre del G7, Rusia lanzó la madrugada de este lunes un nuevo “ataque sistemático” con misiles y drones, la mayoría sobre Kiev y en menor grado sobre Járkov y Dnipró, la capital y dos de las ciudades más importantes de Ucrania, respectivamente.
De los 70 misiles de distinto tipo y 611 drones rusos, un total de 20 misiles balísticos y 27 drones impactaron en 42 sitios no especificados por la fuerza aérea ucrania. Kiev, el objetivo mayor, recibió 34 misiles balísticos y pudo derribar solo 15.
En Kiev, de acuerdo con datos preliminares, murieron al menos cinco personas y 38 resultaron heridas; en Járkov, el saldo de víctimas asciende a cinco muertos y 24 personas con lesiones de gravedad. De Dnipró se dice que hubo dos heridos y, entre los daños materiales, figuran la Casa de la Música de Cámara y una iglesia.
La incursión masiva causó esta vez en la capital daños significativos en el interior y exterior de la Catedral de la Asunción en la Lavra de Kiev-Pechersk, el monasterio más venerado por los creyentes ortodoxos ucranios y declarado por la Unesco monumento que es patrimonio de la humanidad.
La agencia de Naciones Unidas para la educación, la ciencia y la cultura con sede en París condenó el ataque contra el complejo arquitectónico del también llamado monasterio de las Cuevas de Kiev, cuyo origen se remonta al siglo XI, y comunicó al gobierno ucranio “estar preparada para prestar apoyo a las autoridades competentes para evaluar los daños sufridos por las instituciones culturales y educativas e identificar las medidas urgentes que correspondan a su mandato”.
Para el líder de Ucrania, Volodymir Zelensky, el ataque al monasterio “es uno de los crímenes más graves perpetrados por Rusia contra la cultura cristiana hasta la fecha”.
El mando militar ruso asegura que atacó “exclusivamente empresas de la industria militar ucrania” y sugiere que el monasterio quedó dañado por un misil estadunidense Patriot de defensa antiaérea.
Aventuró —sin evidencias que lo confirmen— una hipótesis que rechaza Kiev: “el misil siguió una trayectoria errónea debido a que, probablemente, tenía un plazo de vigencia caducado, como todos los que entregaron (en fecha reciente) los países de Occidente a Ucrania”.
El ministerio de Defensa ruso admite, en un comunicado, que sus artefactos impactaron en los estudios cinematográficos Dovzhenko de Kiev, en cuyo territorio —asevera— “fabricaban drones”, lo mismo que en el moderno edificio del Nuevo Correo, que “servía de almacén de armamento”, según Moscú.
El incendio provocado en el también conocido como Centro Nacional de Cine en Kiev acabó con la colección histórica de vestuario que albergaba.
Entre las infraestructuras de la industria militar de Ucrania afectadas el ejército ruso menciona la fábrica Radar; las instalaciones de Tecnologías de Drones; las empresas Mayak, Burevestnik, Ukr Armo Tej y otras dos de reparación de vehículos militares.
En cuanto al monasterio, el gobernador militar de la región de Kiev, Timur Tkachenko, afirmó que las informaciones preliminares apuntaban a un impacto directo de un dron ruso que causó un incendio en el techo de la catedral y destruyó varias de sus cúpulas doradas.
El Servicio de Seguridad de Ucrania difundió imágenes de fragmentos encontrados en el territorio del monasterio de un dron ruso del tipo Geran-2 (copia del Shakhed iraní), en cuyo motor se puede leer que fue fabricado en la zona económica de Alabuga, Rusia, lo cual desmiente la hipótesis del misil estadunidense Patriot.
Sin embargo, circula también otra versión extraoficial, difundida por medios de comunicación independientes en Kiev, que apunta a que el dron pudo haber caído sobre la catedral tras ser derribado por la defensa antiaérea ucrania.
No es descartable esa posibilidad, aunque en este caso Rusia, la parte acusada de atacar directamente el templo principal de la ortodoxia cristiana en Ucrania, no está en condiciones de demostrar lo contrario.
Lo único claro es que en esta guerra, como en cualquier otra, cuando un dron o misil impacta en una infraestructura civil y/o edificio de gran valor histórico o cultural los respectivos voceros oficiales no escatiman saliva para inculcar que el cruel enemigo lo hizo de manera intencional y, los afectados, nunca reconocen que cayeron fragmentos derribados por ellos mismos.
Analistas independientes señalan que el ataque nocturno de este lunes ocurrió apenas horas después de que, en la conversación telefónica dominical de los presidentes ruso, Vladimir Putin, y estadunidense, Donald Trump, el titular del Kremlin se quejó ante el inquilino de la Casa Blanca de que los ataques ucranios contra infraestructuras civiles en territorio de Rusia “dificultan alcanzar un arreglo político”.
Por cierto, ante la frase de Putin de que si quiere reunirse con él “venga a Moscú”, Zelensky reveló que, ya que el presidente ruso tampoco quiere ir a Kiev, le propuso celebrar el encuentro en Evian, Francia, durante la cumbre del G7, iniciativa que contó con el beneplácito de los miembros europeos del grupo y de Estados Unidos, pero el mandatario ruso lo rechazó, según su colega ucranio.
Juan Pablo Duch, corresponsal
15 de junio de 2026 14:27
Moscú. A escasas horas del comienzo en Evian, Francia, de la cumbre del G7, Rusia lanzó la madrugada de este lunes un nuevo “ataque sistemático” con misiles y drones, la mayoría sobre Kiev y en menor grado sobre Járkov y Dnipró, la capital y dos de las ciudades más importantes de Ucrania, respectivamente.
De los 70 misiles de distinto tipo y 611 drones rusos, un total de 20 misiles balísticos y 27 drones impactaron en 42 sitios no especificados por la fuerza aérea ucrania. Kiev, el objetivo mayor, recibió 34 misiles balísticos y pudo derribar solo 15.
En Kiev, de acuerdo con datos preliminares, murieron al menos cinco personas y 38 resultaron heridas; en Járkov, el saldo de víctimas asciende a cinco muertos y 24 personas con lesiones de gravedad. De Dnipró se dice que hubo dos heridos y, entre los daños materiales, figuran la Casa de la Música de Cámara y una iglesia.
La incursión masiva causó esta vez en la capital daños significativos en el interior y exterior de la Catedral de la Asunción en la Lavra de Kiev-Pechersk, el monasterio más venerado por los creyentes ortodoxos ucranios y declarado por la Unesco monumento que es patrimonio de la humanidad.
La agencia de Naciones Unidas para la educación, la ciencia y la cultura con sede en París condenó el ataque contra el complejo arquitectónico del también llamado monasterio de las Cuevas de Kiev, cuyo origen se remonta al siglo XI, y comunicó al gobierno ucranio “estar preparada para prestar apoyo a las autoridades competentes para evaluar los daños sufridos por las instituciones culturales y educativas e identificar las medidas urgentes que correspondan a su mandato”.
Para el líder de Ucrania, Volodymir Zelensky, el ataque al monasterio “es uno de los crímenes más graves perpetrados por Rusia contra la cultura cristiana hasta la fecha”.
El mando militar ruso asegura que atacó “exclusivamente empresas de la industria militar ucrania” y sugiere que el monasterio quedó dañado por un misil estadunidense Patriot de defensa antiaérea.
Aventuró —sin evidencias que lo confirmen— una hipótesis que rechaza Kiev: “el misil siguió una trayectoria errónea debido a que, probablemente, tenía un plazo de vigencia caducado, como todos los que entregaron (en fecha reciente) los países de Occidente a Ucrania”.
El ministerio de Defensa ruso admite, en un comunicado, que sus artefactos impactaron en los estudios cinematográficos Dovzhenko de Kiev, en cuyo territorio —asevera— “fabricaban drones”, lo mismo que en el moderno edificio del Nuevo Correo, que “servía de almacén de armamento”, según Moscú.
El incendio provocado en el también conocido como Centro Nacional de Cine en Kiev acabó con la colección histórica de vestuario que albergaba.
Entre las infraestructuras de la industria militar de Ucrania afectadas el ejército ruso menciona la fábrica Radar; las instalaciones de Tecnologías de Drones; las empresas Mayak, Burevestnik, Ukr Armo Tej y otras dos de reparación de vehículos militares.
En cuanto al monasterio, el gobernador militar de la región de Kiev, Timur Tkachenko, afirmó que las informaciones preliminares apuntaban a un impacto directo de un dron ruso que causó un incendio en el techo de la catedral y destruyó varias de sus cúpulas doradas.
El Servicio de Seguridad de Ucrania difundió imágenes de fragmentos encontrados en el territorio del monasterio de un dron ruso del tipo Geran-2 (copia del Shakhed iraní), en cuyo motor se puede leer que fue fabricado en la zona económica de Alabuga, Rusia, lo cual desmiente la hipótesis del misil estadunidense Patriot.
Sin embargo, circula también otra versión extraoficial, difundida por medios de comunicación independientes en Kiev, que apunta a que el dron pudo haber caído sobre la catedral tras ser derribado por la defensa antiaérea ucrania.
No es descartable esa posibilidad, aunque en este caso Rusia, la parte acusada de atacar directamente el templo principal de la ortodoxia cristiana en Ucrania, no está en condiciones de demostrar lo contrario.
Lo único claro es que en esta guerra, como en cualquier otra, cuando un dron o misil impacta en una infraestructura civil y/o edificio de gran valor histórico o cultural los respectivos voceros oficiales no escatiman saliva para inculcar que el cruel enemigo lo hizo de manera intencional y, los afectados, nunca reconocen que cayeron fragmentos derribados por ellos mismos.
Analistas independientes señalan que el ataque nocturno de este lunes ocurrió apenas horas después de que, en la conversación telefónica dominical de los presidentes ruso, Vladimir Putin, y estadunidense, Donald Trump, el titular del Kremlin se quejó ante el inquilino de la Casa Blanca de que los ataques ucranios contra infraestructuras civiles en territorio de Rusia “dificultan alcanzar un arreglo político”.
Por cierto, ante la frase de Putin de que si quiere reunirse con él “venga a Moscú”, Zelensky reveló que, ya que el presidente ruso tampoco quiere ir a Kiev, le propuso celebrar el encuentro en Evian, Francia, durante la cumbre del G7, iniciativa que contó con el beneplácito de los miembros europeos del grupo y de Estados Unidos, pero el mandatario ruso lo rechazó, según su colega ucranio.
Tras acuerdo con Irán, Trump asegura en el G7 que podrían lograr la paz entre Rusia y Ucrania
El presidente francés Emmanuel Macron (izquierda) saluda al presidente estadounidense Donald Trump durante la cumbre del G7 en Évian, al este de Francia, el 15 de junio de 2026.
Foto: Afp. Foto autor
Reuters
15 de junio de 2026 13:10
Évian-les-Bains. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió el lunes con los líderes mundiales en la cumbre del Grupo de los Siete, celebrada en un complejo turístico a orillas de un lago en Francia, donde presentó su acuerdo preliminar para poner fin a la guerra con Irán y dijo que ahora trataría de acabar con los combates en Ucrania y el Líbano.
La llegada de Trump a la cumbre del G7 en Évian-les-Bains coincide con un momento en que los líderes mundiales se muestran cada vez más recelosos hacia Estados Unidos.
Si bien muchos de ellos expresaron su alivio por un acuerdo que podría poner fin al conflicto con Irán, este se vio empañado por la inquietud ante las nuevas amenazas arancelarias de Trump a Francia y sus advertencias sobre los peligros de la inmigración.
En declaraciones a la prensa junto al presidente francés Emmanuel Macron, Trump anunció que Estados Unidos e Irán ya han firmado un memorando de entendimiento destinado a poner fin a la guerra en el golfo Pérsico, pero no aclaró cuándo se haría público el texto. Una vez asegurado el acuerdo con Irán, Trump dijo que ahora centraría su atención en intentar garantizar la paz entre Ucrania y Rusia, al tiempo que trataría de poner fin a los combates en el Líbano.
"Ayer mantuvimos una conversación muy positiva con el presidente (Volodímir) Zelenski y el presidente (Vladimir) Putin, y creo que quizá podamos hacer algo al respecto. De verdad lo creo. Creo que ambos están abiertos", agregó. Las repercusiones de las guerras en Europa del Este y Oriente Medio son solo uno de los varios temas con los que los líderes del G7 lidiarán durante la cumbre del 15 al 17 de junio.
Los siete buscarán además puntos en común para abordar los desequilibrios económicos globales, el abastecimiento de minerales críticos fuera de China —el proveedor dominante— y la inteligencia artificial. Trump tiene previsto asistir a una sesión de trabajo con el presidente ucraniano Volodímir Zelenski en la cumbre.







