Alfredo Jalife-Rahme
▲ Un bombero extingue el fuego de un auto que se incendió durante los ataques aéreos israelíes de ayer en Beirut, Líbano.Foto Ap
El analista indio Kamlesh Singh sentencia que “Irán no tiene mucho que perder. Estados Unidos tiene mucho: economía, petrodólar, hegemonía y credibilidad (…). Irán está ganando. Sólo sobreviviendo otras pocas semanas (bit.ly/4bKhdsz)”.
La agresión de Israel/EU a Irán lleva ya32 días sin visos de tangible solución, salvo algu-nos “fractales de la paz” tanto de Estados Unidos como de Irán; con la excepción de Netanyahu, quien desea proseguir su guerra talmúdica del “Gran Israel”, que nunca ha existido.
Dos portales, el israelí Haaretz (acérrimo enemigo de Netanyahu) y otro estadunidense, EIR, aluden a la notable mediación de Pakistán (bit.ly/4lZsQix).
Zvi Bar’el, analista estratégico de Haaretz, aduce que “los esfuerzos para finalizar laguerra en Irán forjan una nueva alianza regional” cuando la reciente conferencia cuatripartita de cancilleres de Turquía/Egipto/Arabia Sau-dita/Pakistán en Islamabad, con el fin de “deses-calar” la guerra, construye una “nueva asocia-ción militar estratégica para la defensa mutua”. Concluye que “Israel soñó tal OTAN árabe” (nota: flagrante error porque de los cuatro países citados sólo Egipto y Arabia Saudita son “árabes”–, pero “la mayoría de estos países creen (sic) que Israel inició una guerra que ha llevado la destrucción a sus puertas (bit.ly/4s1ItHH)”.
EIR comenta que, como señal de buena voluntad, “Irán permitió 20 más embarcaciones” bajo la bandera paquistaní –es decir, dos al día– para atravesar el estrecho de Ormuz”.Puntualiza que “aunque predominantemente sunnita como Arabia Saudita, Pakistán ostenta una relevante minoría chiíta, que se calcula en 40 millones de habitantes, que viene en segundo lugar detrás de los aproximados 80 millones de chiítas en Irán (bit.ly/4bKJUpf)”.
Pakistán, con 160 millones de habitantes, de mayoría sunnita y una considerable minoría chiíta, es el único país con 170 (sic) bombas nucleares (bit.ly/4tF6l5p) –de los 57 países de la Organización para la Cooperación Islámica, que engloba mil 200 millones de feligreses–.
La bomba nuclear de Pakistán fue financiada por Arabia Saudita, según el general Feroz Hassan Khan: “Comiendo hierba: La creación de la bomba paquistaní; bit.ly/3PGmwAA)”. De ahí se desprende el reciente Pacto de Defensa Mutua entre Riad e Islamabad de 2025 (bit.ly/4dm8lue).
Se pudiera formular en forma simplista que la alianza cuatripartita es meramente sunnita.
La relación militar entre Turquía y Pakistán es muy estrecha y desde el año pasado se venía cocinando una alianza de defensa trilateral de Turquía/Arabia Saudita/Pakistán (bit.ly/4s6DtSk) frente a la mayor amenaza talmúdica de Israel dotada de bombas nucleares clandestinas.
La relación de la sunnita Pakistán con la chiíta Irán se profundizó con la amenaza de Israel, apuntalada por Estados Unidos contra Irán, durante la guerra de 12 días, cuando Netanyahu dejó entrever que estaba dispuesto a usar la Opción Sansón frente a los letales misiles hipersónicos iraníes capaces de horadar el reactor nuclear de Dimona (bit.ly/3PzI8P9).
Pocos países en el mundo poseen el “círculo virtuoso” de compartir óptimas relaciones tanto con los chiítas de Irán como con las tres potencias sunnitas regionales (Turquía/Arabia Saudita/Egipto) como Pakistán, el cual, además, mantiene excelentes relaciones con Estados Unidos –desde la etapa de Osama Bin Laden–, no se diga hoy con Trump y, sobre todo, con China, una “amistad a prueba de hierro” en todos los ámbitos (militar, tecnológico y comercial) que se engalana con el Corredor Económico China-Pakistán (CEPC). Por ello, no causó sorpresa a los conocedores la visita del viceprimer ministro paquistaní Ishaq Dar a su homólogo chino Wang Yi (bit.ly/416VzII), con el fin de mantener la equidistancia diplomática entre Estados Unidos y China para conseguir el fin de la guerra contra Irán, que valió la recomendación de cinco puntos (bit.ly/4scq1w9).
El presidente iraní Pezeshkian declaró estar dispuesto al finiquito de la guerra siempre y cuando se garantice que Estados Unidos e Israel cesen de agredir permanentemente al país persa (bit.ly/3PX40E5).
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Trump: con o sin acuerdo dejaremos Irán cuando esté en la Edad de Piedra
El mandatario hará hoy en horario estelar actualización del conflicto // Teherán confirma intercambio de mensajes; no hay negociación, aclara
Reuters, Afp, Europa Press y Sputnik
Periódico La Jornada Miércoles 1º de abril de 2026, p. 21
Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien esta noche en horario estelar se dirigirá a la nación para brindar una importante actualización sobre Irán, afirmó ayer que “cuando sintamos que durante un largo tiempo estarán en la Edad de Piedra y no puedan desarrollar una arma nuclear, entonces nos iremos, haya o no un acuerdo (para poner fin a la guerra). Ahora mismo es irrelevante”.
Horas antes, el mandatario republicano había declarado que podría poner fin al conflicto militar en un plazo de dos o tres semanas. Aseguró: “nos iremos muy pronto”, y añadió que la salida podría producirse “en dos semanas, quizá tres”.
Reiteró además que “no estaremos allí mucho más tiempo, los estamos aniquilando por completo, es una eliminación total”.
Trump repitió que Estados Unidos ya aniquiló el programa nuclear de Irán en los ataques el año pasado y resaltó que no está centrado en las reservas de uranio altamente enriquecido de Teherán, por lo que no está claro qué más pretende lograr militarmente, informó The Times of Israel.
“Es posible que alcancemos un acuerdo porque ellos quieren llegar a uno más que yo. Pero en un plazo de tiempo bastante corto, habremos terminado y no podrán fabricar un arma nuclear durante años.
“Tal vez dentro de mucho tiempo,(ellos) sean capaces de fabricar un arma nuclear, habrá un presidente (que) será como yo, y él irá allí y les dará otra paliza”, se regodeó Trump, al reconocer que la guerra en curso con Irán puede no ser definitiva.
Hace apenas tres semanas, el jefe de la Casa Blanca hizo una declaración casi opuesta, al señalar que quería “asegurarse de que no tengamos que volver atrás cada 10 años, cuando no tienes un presidente como yo que no lo vaya a hacer”.
El republicano planteó un plan de 15 puntos a Irán para poner fin a la guerra entre los que incluye el cese total de cualquier proyecto para lograr armas nucleares, el desmantelamiento de buena parte de sus capacidades balísticas y el fin del patrocinio de grupos armados que, asegura, desestabilizan la región.
En ese contexto, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, aseveró que su país posee la “voluntad” necesaria para poner fin a la guerra con Israel y Estados Unidos, pero quiere garantías de que el conflicto no se repita.
“Tenemos la voluntad necesaria para poner fin a este conflicto, siempre y cuando se cumplan las condiciones esenciales, especialmente las garantías requeridas para evitar que se repita la agresión”, enfatizó, al reiterar una de las principales exigencias de Teherán.
Pezeshkian realizó este comentario durante una llamada telefónica con el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, según un comunicado de su oficina y acusó a Washington de no creer en la diplomacia, ya que Teherán fue atacado dos veces durante negociaciones previas, publicó Al Jazeera.
Pezeshkian también aseguró que las tensiones en el estrecho de Ormuz eran el resultado de lo que describió como acciones hostiles estadunidenses-sionistas contra Irán.
Por su parte, el canciller iraní, Abbas Araghchi confirmó haber recibido mensajes directos del enviado especial estadunidense Steve Witkoff, y subrayó que éstos no constituyen “negociaciones”.
Los mensajes incluyen “amenazas e intercambios de opiniones” transmitidos mediante “amigos”, resaltó. Luego precisó que la república islámica aún no ha respondido al plan de 15 puntos ni tomado una decisión sobre las conversaciones de paz, reportó Al Jazeera.
Por último, el secretario de Guerra estadunidense, Pete Hegseth, indicó que el diálogo entre ambas naciones “es muy real” y amenazó que de no alcanzar un acuerdo seguirán “negociando con bombas”.
“Queremos un acuerdo. (pero) si no lo hay, estamos dispuestos a seguir negociando con bombas”, se explayó Hegseth, según Al Jazeera.
El secretario de Guerra refirió que Estados Unidos está estableciendo las condiciones del conflicto con Irán con su predominio militar y agregó que los próximos días serán “decisivos”.
Al cierre de la edición, Trump insistió en declaraciones en la Oficina Oval que el ejército de Estados Unidos “es el mejor del mundo” y aseguró que Irán “no tiene protección antiaérea, ni nada de nada. No están devolviendo nuestros ataques”.
EU contra Irán: el límite de la fuerza
Las señales enviadas desde Irán y Estados Unidos en las últimas horas sugieren un punto de inflexión en el conflicto iniciado por el gobierno del segundo en alianza con el de Israel. Teherán ha manifestado su voluntad de poner fin a las hostilidades, supeditando cualquier acuerdo a la obtención de garantías reales que impidan futuras agresiones, mientras el presidente Donald Trump ha declarado –con la frivolidad y arrogancia que lo caracterizan– que la operación estadunidense no durará mucho más tiempo.
Sin embargo, la aparente coincidencia en el deseo de detener la guerra no borra las profundas divergencias en los motivos y las condiciones de cada bando. Para la administración Trump, lo que se presentó inicialmente como una campaña de castigo rápido se ha transformado en un escenario de desgaste que amenaza con desbordar los cálculos iniciales de la Casa Blanca, obligando al mandatario a matizar su discurso de victoria total ante la realidad de una resistencia que no ha sido doblegada. Detrás de su prepotencia discursiva subyace una preocupación creciente por la imposibilidad de declarar ante su electorado una victoria creíble. A medida que se aproximan los comicios de medio término, el costo político de una guerra estancada y sin objetivos claros se incrementa de manera exponencial. Trump, cuya carrera política se ha basado en la imagen de un negociador infalible que obtiene resultados inmediatos, se enfrenta ahora al riesgo de llegar a las urnas con un conflicto abierto que drena recursos financieros, encarece la vida de los ciudadanos y causa bajas estadunidenses, sin el trofeo de un cambio de régimen o una capitulación formal de Teherán que pueda vender como un éxito histórico de su gestión.
Por su parte, la república islámica tiene razones históricas y políticas de sobra para desconfiar de cualquier ofrecimiento de paz proveniente de Washington. La memoria del abandono unilateral e injustificado –protagonizado por el propio Trump– del acuerdo nuclear alcanzado en 2015 y la política de sanciones asfixiantes pesan de forma determinante en la mesa de negociaciones. Irán entiende que una tregua sin salvaguardas internacionales sólidas sería apenas un paréntesis que facilitaría a los agresores recomponer sus posiciones. La desconfianza mutua se erige como el principal obstáculo para avanzar hacia una desescalada sostenible y que no dependa del humor volátil del ocupante de la Oficina Oval.
Más allá de la retórica de una y otra parte, el destino de las hostilidades parece estar dictado por la fría lógica de los inventarios militares y la capacidad de reposición tecnológica. Diversos análisis estratégicos coinciden en que el fin de los combates podría verse precipitado por el agotamiento de los recursos críticos: las existencias de interceptores de misiles de Estados Unidos e Israel frente a las existencias de misiles balísticos y drones de ataque de Irán. Dado que ninguno de los bandos tiene la capacidad de aumentar sus existencias en lo inmediato debido a la complejidad de las cadenas de suministro de defensa, el agotamiento de los sistemas antiaéreos o de los vectores de ataque forzaría un alto el fuego.
En última instancia, el menos peor de los escenarios para Trump es alcanzar un acuerdo rápido que le permita salvar la cara y evitar una derrota estratégica antes de las elecciones, toda vez que la victoria fulminante que presumía al principio se ha revelado como un espejismo costoso y absurdo. Para las poblaciones civiles de todo el planeta, una paz imperfecta y negociada bajo presión es preferible a la continuidad de una guerra irracional e injustificable que amenaza la estabilidad global. El retorno a la diplomacia y el cese de la agresión israelí-estadunidense son imperativos para evitar una catástrofe humanitaria de proporciones mayores en la que nadie saldrá victorioso.
Lanzan fuerzas de Washington y Tel Aviv bombas antibúnker contra ciudad con instalación nuclear
▲ Imágenes de video muestran al menos dos explosiones de gran intensidad en Isfahán, en el centro de Irán, donde hay amplias instalaciones militares de la nación islámica.Foto Afp
Afp, Ap, Reuters, Europa Press y Sputnik
Periódico La Jornada Miércoles 1º de abril de 2026, p. 21
Teherán. Estados Unidos e Israel golpearon ayer la ciudad de Isfahán que alberga una de las principales instalaciones nucleares iraníes, bases militares –incluida una estación satelital de investigación– y un depósito de municiones; así como una planta desalinizadora en Qeshm, un centro de innovación farmacéutica en Teherán, un lugar de culto y provocaron cortes de energía en la nación islámica.
Imágenes de video verificadas por Afp mostraron al menos dos explosiones de gran intensidad y columnas de humo en Isfahán, en el centro de Irán, donde autoridades denunciaron un bombardeo contra una planta siderúrgica;
Un funcionario estadunidense declaró a The Wall Street Journal (WSJ) que el Pentágono atacó un gran depósito de municiones en Isfahán con bombas antibúnker de 907 kilogramos y utilizaron un gran número de “municiones perforantes”.
En tanto, la Gran Huseiniya, un centro religioso chiíta, sufrió daños en Zanján, en el noreste, donde murieron cuatro personas.
También fue alcanzada una planta farmacéutica en Teherán que producía medicamentos para tratar el cáncer y la esclerosis múltiple.
La Organización Mundial de la Salud informó que hubo bombardeos cerca de su oficina en Teherán, y su personal resultó ileso.
Mientras, el portaviones George HW Bush y sus buques de guerra de acompañamiento se dirigen a la región para unirse a las operaciones militares, añadió el WSJ.
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, aseguró durante una rueda de prensa en el Pentágono que los próximos días serán “decisivos” en el conflicto.
El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, declaró que el ejército estadunidense comenzó a realizar misiones con bombarderos B-52 sobre tierra firme en Irán, reportó The Guardian.
“En los pasados 30 días hemos alcanzado más de 11 mil objetivos. Gracias a nuestra creciente superioridad aérea, también lanzamos las primeras misiones terrestres con bombarderos B-52”, señaló.
La república islámica no confirmó ni desmintió la afirmación sobre las “misiones terrestres”.
En este contexto, el canciller iraní, Abbas Araghchi, advirtió: “Teherán está preparada para responder a cualquier operación terrestre. Espero que los enemigos no cometan ningún error de cálculo”.
La república islámica aseveró que a partir de hoy tendrá como objetivo a las empresas estadunidenses de la región, entre ellas, Microsoft, Apple, Google, Meta, Boeing y Tesla, en represalia por los ataques que afectaron a más de 110 mil instalaciones civiles desde el inicio de la ofensiva. Irán alcanzó instalaciones de Siemens, Telecom y AT&T en Israel, informó el mando castrense.
El primer ministro israelí y prófugo de la Corte Penal Internacional, Benjamin Netanyahu, conminó que va a “seguir aplastando al régimen terrorista” iraní y aseveró que la guerra “no ha terminado”.
Activistas cercanos a la premio Nobel de la Paz iraní, Narges Mohammadi, denunciaron que se encuentra en estado crítico tras sufrir un infarto en la prisión de Zanjan, sin acceso a atención médica. El gobierno iraní no hizo comentarios.





