viernes, 16 de abril de 2021

EU anuncia sanciones contra Rusia, pero aclara que no busca empezar un conflicto.

Biden dice que Putin ya estaba advertido
Washington acusa a Moscú de actos internacionales desestabilizadores
Afp, Sputnik y Europa Press    Periódico La Jornada
Viernes 16 de abril de 2021, p. 22
Washington. Estados Unidos no busca empezar un ciclo de escalada y un conflicto con Rusia, sostuvo ayer el presidente estadunidense, Joe Biden, luego de que su gobierno anunció una salva de 32 sanciones contra Rusia en represalia por lo que Washington considera acciones internacionales desestabilizadoras, incluidos ataques a intereses estadunidenses.
Le dejé en claro al presidente Vladimir Putin que podríamos haber ido más lejos, pero decidí no hacerlo porque no buscamos un conflicto con Rusia. Queremos una relación estable y predecible, señaló Biden en un discurso televisado después de anunciar sanciones contra Moscú.
El jefe de la Casa Blanca agregó que a principios de esta semana hizo una advertencia previa a su homólogo ruso durante una llamada telefónica.
Washington acusa a Moscú de interferir en las elecciones presidenciales estadunidenses de 2020, como en 2016, con campañas de desinformación digital, y también de orquestar el ciberataque masivo SolarWinds descubierto en diciembre, que comprometió a miles de redes informáticas del sector privado y del gobierno de Estados Unidos.
Washington denuncia que Rusia violó principios bien establecidos del derecho internacional, incluida la ocupación de Crimea desde 2014 y más recientemente la concentración de tropas rusas en la frontera con Ucrania, lo que aumenta los temores de una escalada de violencia en la región.
También asegura que Moscú está interfiriendo en países y regiones importantes para la seguridad nacional de Estados Unidos, como Afganistán.
Además, Estados Unidos ha expresado una creciente preocupación por el deterioro de la condición del opositor ruso encarcelado Alexei Navalny.
Entre las sanciones anunciadas figura que el Tesoro prohibió a las instituciones financieras estadunidenses comprar directamente deuda emitida por Rusia después del 14 de junio. El Departamento de Estado expulsó a 10 funcionarios de la embajada rusa en Washington y sancionó a seis empresas de tecnología rusas acusadas de apoyar las actividades de ciberinteligencia de Moscú, en particular el ataque SolarWinds.
El Tesoro también apuntó contra 32 organizaciones y personas que supuestamente intentaron influir en las elecciones presidenciales estadunidenses de 2020 y ofrece 250 mil dólares por información que lleve a su arresto.

Rechaza el Kremlin las acciones inaceptables del jefe de la Casa Blanca
Juan Pablo Duch  Corresponsal
Periódico La Jornada  Viernes 16 de abril de 2021, p. 22
Moscú. No por esperadas resultaron menos indignantes para el Kremlin las sanciones anunciadas ayer por Estados Unidos contra Rusia y tendrán –al menos en lo relativo a la expulsión de 10 diplomáticos– una respuesta simétrica, en lo que puede calificarse de una nueva crisis que pone en entredicho la perspectiva de una pronta mejoría de la ya de por sí muy deteriorada relación bilateral.
El subsecretario Serguei Riab-kov, encargado de la relación con Washington, convocó a la sede de la cancillería rusa al embajador de Estados Unidos, John Sullivan, para una conversación poco agradable, como la calificó la portavoz de la diplomacia rusa, Maria Zajarova.
Según el breve comunicado oficial, difundido por la cancillería local, Riabkov rechazó “las acciones inaceptables de la parte estadunidense, la cual en contra de su proclamada intención de ‘construir relaciones pragmáticas con Rusia’ volvió a propinarles un duro golpe”, así como informó al embajador que a la brevedad se tomará una serie de medidas de respuesta.
Por ironías del destino, la víspera Yuri Ushakov, el influyente asesor de política exterior del presidente Vladimir Putin, declaró, tras reunirse con el embajador Sullivan, que Estados Unidos debe abstenerse de imponer sanciones a Rusia mientras estemos en el periodo de preparación de una cumbre de nuestros presidentes.
En lugar de eso, Moscú recibió una suerte de bofetón de Washington apenas unos días después de que el inquilino de la Casa Blanca, Joe Biden, propuso a Putin reunirse dentro de unos meses y en un tercer país para definir cara a cara en qué ámbitos pueden impulsar su cooperación Estados Unidos y Rusia.
Mientras la Oficina de la Presidencia rusa, por conducto de su vocero Dimitri Peskov, adelantó el miércoles anterior estar considerando dónde sería mejor celebrar la cumbre de Putin y Biden, a partir de los ofrecimientos recibidos de Viena, Helsinki y Praga, ahora afirma que es imposible en el corto plazo y hasta comienza a ponerse en duda que pueda llevarse a cabo esa reunión, en palabras de Leonid Slutsky, presidente del comité de política internacional de la Duma o cámara baja del Parlamento ruso.
Causó malestar aquí más que las complicaciones que van a originar las restricciones financieras –son graves mas no tanto: se prohíbe adquirir bonos gubernamentales directamente a instituciones del Estado ruso, pero se pueden comprar a intermediarios– que se presente a Rusia como el malo de la película al acusarla de interferir en las presidenciales de 2020, de robar información mediante el hackeo de las redes de dependencias de la administración estadunidense y, en alusión a Ucrania, de violar la soberanía de otros países.
El Kremlin se sintió agraviado sobre todo por el hecho de que Biden haya recurrido a la prerrogativa presidencial de declarar la situación de emergencia a escala nacional en Estados Unidos por las acciones hostiles de Rusia, lo que otorga al mandatario estadunidense manos libres para adoptar hasta 136 medidas adicionales sin consultar al Congreso, salvo en 13 supuestos.