Sputnik, Afp, Europa Press y Ap
Periódico La Jornada Domingo 4 de abril de 2021, p. 6
Washington. Estados Unidos sumó ayer casi 70 mil nuevos casos de coronavirus en las últimas 24 horas, al tiempo que administró un récord de 4 millones de dosis de vacunas anti-Covid en un día.
▲ En el deportivo Carmen Serdán, ubicado en la colonia Loma la Palma de la alcaldía Gustavo A. Madero, se instaló un centro de vacunación para personas mayores con el biológico Sputnik V.Foto José Antonio López
La Universidad Johns Hopkins precisó que en total se contabilizaron 69 mil 822 nuevos infectados, lo que eleva el balance general a más de 30 millones 667 mil 184 de contagiados.
La entidad comunicó también sobre 967 fallecimientos por Covid-19 en un día, con lo que el número de decesos asciende a 554 mil 106 desde el comienzo de la pandemia.
Durante la semana pasada hubo un promedio de 64 mil 730 casos por día, un aumento de 19 por ciento respecto al promedio de dos semanas anteriores, mientras las autoridades advierten sobre una cuarta ola, indicó el diario New York Times.
Michigan se ha convertido en uno de los focos de Covid-19, con un promedio de infecciones diarias cinco veces mayor que hace seis semanas. Datos del Departamento de Salud y Servicios Humanos del estado muestran que este aumento dramático se debe en gran parte a un surgimiento de casos entre niños y adolescentes.
Más de 4 millones de dosis se administraron en 24 horas en el país, lo que establece un récord y lleva el promedio de siete días a más de 3 millones al día, según datos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades.
La cifra de personas que recibieron al menos una dosis de la inyección en Estados Unidos superó 100 millones el viernes.
Enfermedad no grave
Por otra parte, el presidente de Argentina, Alberto Fernández, afirmó que de no haberse aplicado las dos dosis de la vacuna Sputnik V hace más de un mes atravesaría un mal momento tras infectarse del nuevo coronavirus.
No tengo la menor idea de cómo me contagié. Soy alguien que se cuida mucho. Si no fuera por la vacuna, la estaría pasando muy mal, indicó Fernández, de 62 años, tras dar positivo a una segunda prueba del virus.
Las personas inoculadas también pueden contagiarse con el coronavirus. Pero, en general, sólo presentan síntomas leves. Las inyecciones previenen casos graves o potencialmente mortales.
El Instituto Gamaleya de Moscú, que desarrolló y probó el antígeno, tuiteó que la Sputnik V tiene 91.6 por ciento de eficacia contra el contagio y 100 por ciento de eficacia contra casos graves.
Si la infección se confirma y se produce, la vacunación asegura una recuperación rápida sin síntomas graves. ¡Le deseamos una rápida recuperación!, sostuvo el instituto en respuesta a la declaración de Fernández.
Por otra parte, Brasil superó ayer 330 mil fallecidos, tras registrar mil 987 nuevos decesos en 24 horas.
Miles de personas se reunieron en Stuttgart para protestar contra las medidas sanitarias, mientras el debate en Alemania sobre el endurecimiento de las restricciones frente a la tercera ola de Covid-19 se intensifica.Varios miles de manifestantes, la mayoría sin máscaras, pedían el fin de la dictadura del Covid-19.
Ucrania reportó nuevamente un número sin precedente de casos confirmados en un día: más de 20 mil.
Italia registró más de 21 mil nuevos contagios y otros 370 fallecidos en recientes horas mientras las autoridades buscan incrementar el ritmo de la campaña de vacunación.
Kenia suspendió la importación privada de vacunas contra el virus ante el temor de que entre ellas se filtren versiones falsas. Algunos centros médicos kenianos privados han estado cobrando hasta 80 dólares por la vacuna rusa Sputnik V, mientras los hospitales públicos ofrecen gratuitamente la de AstraZeneca-Oxford.
La pandemia ha dejado en el mundo 130 millones 630 mil 373 casos confirmados, 2 millones 844 mil 710 fallecidos y 73 mil 994 mil 813 recuperados, de acuerdo con la Universidad Johns Hopkins.
Durante la semana pasada hubo un promedio de 64 mil 730 casos por día, un aumento de 19 por ciento respecto al promedio de dos semanas anteriores, mientras las autoridades advierten sobre una cuarta ola, indicó el diario New York Times.
Michigan se ha convertido en uno de los focos de Covid-19, con un promedio de infecciones diarias cinco veces mayor que hace seis semanas. Datos del Departamento de Salud y Servicios Humanos del estado muestran que este aumento dramático se debe en gran parte a un surgimiento de casos entre niños y adolescentes.
Más de 4 millones de dosis se administraron en 24 horas en el país, lo que establece un récord y lleva el promedio de siete días a más de 3 millones al día, según datos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades.
La cifra de personas que recibieron al menos una dosis de la inyección en Estados Unidos superó 100 millones el viernes.
Enfermedad no grave
Por otra parte, el presidente de Argentina, Alberto Fernández, afirmó que de no haberse aplicado las dos dosis de la vacuna Sputnik V hace más de un mes atravesaría un mal momento tras infectarse del nuevo coronavirus.
No tengo la menor idea de cómo me contagié. Soy alguien que se cuida mucho. Si no fuera por la vacuna, la estaría pasando muy mal, indicó Fernández, de 62 años, tras dar positivo a una segunda prueba del virus.
Las personas inoculadas también pueden contagiarse con el coronavirus. Pero, en general, sólo presentan síntomas leves. Las inyecciones previenen casos graves o potencialmente mortales.
El Instituto Gamaleya de Moscú, que desarrolló y probó el antígeno, tuiteó que la Sputnik V tiene 91.6 por ciento de eficacia contra el contagio y 100 por ciento de eficacia contra casos graves.
Si la infección se confirma y se produce, la vacunación asegura una recuperación rápida sin síntomas graves. ¡Le deseamos una rápida recuperación!, sostuvo el instituto en respuesta a la declaración de Fernández.
Por otra parte, Brasil superó ayer 330 mil fallecidos, tras registrar mil 987 nuevos decesos en 24 horas.
Miles de personas se reunieron en Stuttgart para protestar contra las medidas sanitarias, mientras el debate en Alemania sobre el endurecimiento de las restricciones frente a la tercera ola de Covid-19 se intensifica.Varios miles de manifestantes, la mayoría sin máscaras, pedían el fin de la dictadura del Covid-19.
Ucrania reportó nuevamente un número sin precedente de casos confirmados en un día: más de 20 mil.
Italia registró más de 21 mil nuevos contagios y otros 370 fallecidos en recientes horas mientras las autoridades buscan incrementar el ritmo de la campaña de vacunación.
Kenia suspendió la importación privada de vacunas contra el virus ante el temor de que entre ellas se filtren versiones falsas. Algunos centros médicos kenianos privados han estado cobrando hasta 80 dólares por la vacuna rusa Sputnik V, mientras los hospitales públicos ofrecen gratuitamente la de AstraZeneca-Oxford.
La pandemia ha dejado en el mundo 130 millones 630 mil 373 casos confirmados, 2 millones 844 mil 710 fallecidos y 73 mil 994 mil 813 recuperados, de acuerdo con la Universidad Johns Hopkins.
Brasil: crisis en medio de la tragedia
Eric Nepomuceno
Brasil sigue ahogado en la creciente ola de coronavirus, que ya diezmó –oficialmente– más de 335 mil vidas. Estudios realizados por hospitales brasileños y avalados por especialistas, médicos y científicos, sin embargo, señalan un número más elevado: hasta el pasado viernes, los muertos serían 443 mil.
Menos de 5 por ciento de 5 mil 570 municipios brasileños tienen más de 443 mil habitantes. Con alrededor de 3 por ciento de la población mundial, Brasil tuvo hasta ahora 33 por ciento del total de víctimas fatales de Covid-19. En una sola jornada, la del 31 de marzo, el mundo registró 11 mil 769 decesos, 3 mil 869 de ellos en Brasil.
Y no hay señal de luz en el horizonte. Al contrario: varios especialistas advierten del alto riesgo de que se llegue a 500 mil muertos antes de que termine abril.
En marzo, el gobierno nacional entregó poco más de la mitad de dosis de vacunas que había anunciado. Y aún enfrenta dificultades para acelerar la importación tanto de ampolletas como de insumos para acelerar la fabricación local de inmunológicos.
Luego de ignorar ofertas de vacunas desde mediados del año pasado, cuando un ineficaz y torpe general activo del Ejército dirigía el Ministerio de Salud, ahora el gobierno brasileño corre en un vano intento de recuperar el tiempo perdido.
En medio de ese trágico y caótico escenario, la semana empezó con una seria crisis que sacudió al gobierno y terminó con el ultraderechista presidente Jair Bolsonaro enfrentado con las fuerzas armadas, en especial el Ejército.
Fuertemente presionado por el Congreso, Bolsonaro anunció el lunes el cese del ministro de Relaciones Exteriores, Ernesto Araujo, que no sólo aisló a Brasil en el escenario global cuando se indispuso con China e India, precisamente dos proveedores claves de inmunológicos. Fue, sin lugar a dudas, el peor ministro de la historia de la política exterior brasileña, que –hasta su llegada– era de las más respetadas.
Que Araujo sería destituido ya se esperaba, ante la rebelión en el Congreso exigiendo su cese. La gran sorpresa fue la manera truculenta en que, el mismo lunes, Bolsonaro fulminó a su ministro de Defensa, el general retirado Fernando Azevedo e Silva.
En reacción inmediata, los comandantes de las tres fuerzas renunciaron. Pese a eso, Bolsonaro los cesó, reforzando el malestar entre los militares activos.
A la hora de elegir a los nuevos jefes, otro impase: para la fuerza aérea y la Marina, ningún problema. Ya en el Ejército el escenario se tensó. El presidente quería uno de su confianza, pero el Alto Comando le envió una lista con tres nombres. El mencionado por Bolsonaro no estaba entre ellos. Presionado sin preámbulos, fue obligado a nombrar al general Paulo Cesar Nogueira, precisamente el estopín que hizo estallar la crisis y el cese del ministro de Defensa, general Azevedo e Silva.
Irritado con declaraciones de Nogueira a la prensa defendiendo medidas de aislamiento social y el uso de cubrebocas, Bolsonaro presionó al entonces comandante del Ejército, general Edson Pujol, para que sancionara al subordinado. Frente a la negativa de Pujol, presionó al entonces ministro de Defensa, que tampoco accedió.
Bolsonaro ya había presionado a ambos anteriormente, cuando les exigió declaraciones de condena a la iniciativa de la Corte Suprema de anular los juicios –probadamente manipulados– contra el ex presidente Lula, que le devolvieron la posibilidad de postularse a elecciones.
La semana terminó con un ambiente muy tenso e intenso en Brasil. Quedó claro que las reiteradas insinuaciones de Bolsonaro de que podría imponer medidas con respaldo de las fuerzas armadas carecen de base. Peor aún, el malestar entre los militares activos creció.
Tras el ridículo y criminal desastre que fue el paso del general Pazuello por el Ministerio de Salud, hay entre la alta oficialidad activa un fuerte rechazo a corroer aún más la ya debilitada imagen de las fuerzas armadas. No quieren ser identificados con un gobierno que, más que caótico, es responsable de un genocidio sin precedente.
Con participación decisiva para impedir que Lula contendiera en 2018, fueron cómplices de la elección de un desequilibrado sin remedio. Con miles de uniformados esparcidos por el peor gobierno de la historia de la República, muchos todavía activos, trataron de transmitir la idea de que serían el contrapeso al esperpento primate.
Fracasaron. Lo que no se sabe es qué harán a partir de ahora: ¿seguir intentando, con militares retirados esparcidos por el gobierno, controlar al monstruo que ayudaron a crear? ¿Los activos sabrán mantenerse a prudente distancia del demencial mandatario? ¿Tratarán de controlarlo?
Bolsonaro ya sabe que no cuenta con los altos mandos militares para el golpe que pretende. ¿Buscará otro tipo de respaldo?

