lunes, 13 de febrero de 2023

Chomsky insta a que Biden saque a Cuba de la lista del terrorismo.

El estatus le fue impuesto por Trump sin fundamento
De La Redacción  Periódico La Jornada
Lunes 13 de febrero de 2023, p. 23
Noam Chomsky, lingüista, filósofo y activista político, y Vijay Prashad, director del Instituto Tricontinental de Investigación Social, y corresponsal en jefe de Globetrotter Media publicaron un artículo en dicho portal en el que declaran que no se sustenta el hecho de que Estados Unidos mantenga a Cuba en su lista de países que patrocinan el terrorismo, pues la isla no ejerce tal acción.
Recordaron que Cuba, con 11 millones de habitantes, ha sufrido durante más de 60 años un bloqueo económico impuesto por Washington, y a pesar del cual la isla a podido superar las indignidades del hambre, la mala salud y el analfabetismo, las tres plagas sociales que siguen afectando a gran parte del mundo.
Agregaron: “Gracias a sus innovaciones en la prestación de servicios médicos, por ejemplo, Cuba ha podido enviar a sus trabajadores de la salud a otros países, incluso durante la pandemia, para prestar una ayuda vital. Cuba exporta trabajadores de la salud, no ‘terrorismo’”.
En los últimos días del gobierno del presidente Donald Trump, Washington volvió a incluir a Cuba en su lista de estados patrocinadores del terrorismo. Esto fue un acto de venganza. Trump dijo que era porque Cuba acogió a grupos guerrilleros de Colombia, que en realidad era parte del rol de la isla como anfitrión de las conversaciones de paz de ese otro país latinoamericano, destacaron los autores.
Durante los dos años del gobierno del actual mandatario, Joe Biden, agregaron, “se ha mantenido la política vengativa de Trump, que castiga a Cuba, pero no por ‘terrorismo’, como fue acusada, sino por promover la paz.
Biden puede, de un plumazo, eliminar a Cuba de esta lista. Es tan sencillo como eso. Cuando era candidato a la presidencia, dijo que revertiría las sanciones más duras de Trump. Pero no lo ha hecho, concluyeron.

Gobierno de Hollywood
Tras las sobredimensionadas reacciones de las autoridades de Estados Unidos ante el sobrevuelo de un globo chino, que a decir de Pekín era de observación meteorológica y que, según Washington, realizaba labores de espionaje, el gobierno que encabeza Joe Biden ha venido informando de episodios similares: tras el derribo de ese artefacto por un avión de combate estadunidense, el pasado 4 de febrero sobre aguas del Atlántico, aeronaves militares hicieron otro tanto el viernes en Alaska y en el último fin de semana derribaron otros dos objetos voladores de gran altitud en zonas fronterizas con Canadá, sin especificar si se los adjudicaban o no a China.
El primero de esos incidentes desató una crisis diplomática entre los gobiernos chino y estadunidense y acentuó las tensiones entre ambas potencias, en una coyuntura mundial de suyo volátil que tiene como telones de fondo la guerra en Ucrania y los crecientes gestos de hostilidad entre Taipéi y Pekín.
Por otra parte, la aparición de los artefactos y su destrucción por la fuerza aérea de Washington dio margen para una epidemia de avistamientos de objetos volantes no identificados que se extendió por Sudamérica, España y la propia China.
En tanto que los adeptos a la ufología han aprovechado la circunstancia para regalarse un banquete mundial de sensacionalismo, la esfera institucional y los medios de Estados Unidos han exhibido su proclividad a convertir casi cualquier cosa en amenaza a la seguridad nacional y han mostrado hasta qué punto la propaganda oficial y las historias de Hollywood son capaces de retroalimentarse con visiones tan apocalípticas como falsas.
En efecto, el asunto del globo chino y de los objetos volantes que le siguieron parece el prolegómeno de una de esas cintas de catástrofe, tan populares en el país vecino, en las que una súbita y desconocida amenaza irrumpe de pronto en la vida apacible de los estadunidenses, la trastoca de golpe y coloca a su país –y, de paso, al resto del mundo– ante una perspectiva de inminente destrucción.
Por lo que puede concluirse de las declaraciones de altos funcionarios de la administración Biden, el objeto derribado el 4 de febrero, fuera científico o de espionaje, no representó en ningún momento una amenaza significativa para la seguridad de Estados Unidos.
Sin embargo, el mero hecho de destruirlo desde una aeronave militar era ya un acto de desmesura que fue acompañado por discursos paranoicos igualmente desmesurados.
El riesgo de exagerar los riesgos de lo que pudo ser un globo meteorológico extraviado, o bien un esférico espía enviado deliberadamente sobre territorio de Estados Unidos, es que hipérboles de esta clase suelen ser tomadas al pie de la letra, y luego magnificadas, por sectores de la sociedad estadunidense que de por sí viven en estados de permanente agitación y temor por amenazas extranjeras ficticias y hasta por lo que perciben como tiranía de su propio gobierno, como en el caso de los grupos survivalists, los cuales viven preparándose para alguno de los muchos posibles fines del mundo del catálogo hollywoodense. Y tales sectores suelen coincidir, en lo general, con tendencias políticas de extrema derecha, como las que encarnan Donald Trump y las turbas variopintas que fueron azuzadas por éste para que asaltaran la sede del Poder Legislativo en Washington el 6 de enero de 2021.
Sería recomendable, por ello, que la Casa Blanca adoptara actitudes más prudentes y contenidas y que, en lugar de asustar a la opinión pública de su país con pretendidos amagos en el cielo, se dedicara a explicar y a tranquilizar.

Prohíben marchas en el centro de Lima para preservar el patrimonio cultural
El Concejo Metropolitano acusa que las protestas recientes han causado daños por medio millón de dólares
Europa Press   Periódico La Jornada
Lunes 13 de febrero de 2023, p. 23
Madrid. El Concejo Metropolitano de Lima prohibió las concentraciones públicas que pongan en riesgo la seguridad y la salud pública y declaró "intangible" un área de 10.3 kilómetros cuadrados del centro de la capital, epicentro de protestas en demanda de la renuncia de la presidenta Dina Boluarte y el Congreso.
Estamos prohibiendo que haya todo tipo de marchas, cualquiera que sea. El Centro Histórico tiene que ser preservado, destacó la concejala Roxana Rocha, en declaraciones a Perú21. Han destrozado más de 2 millones de soles (unos 518 mil 689 dólares ) del mobiliario urbano y del patrimonio cultural de la humanidad, reprochó.
La zona está catalogada Patrimonio Cultural de la Nación y de la Humanidad por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura por su riqueza histórica y arquitectónica.
El alcalde Rafael López Aliaga subrayó que este acuerdo supone un paso trascendental para convertir el centro de Lima en un polo de atracción turística mundial, y llamó a la coordinación de las autoridades de seguridad pública y el Ministerio de Cultura.
La Procuraduría Municipal impulsará las acciones legales correspondientes en aquellos casos que contravengan las disposiciones incluidas en el acuerdo, así como en la que se evidencie daños a la propiedad pública e infraestructura y mobiliario urbano, a fin de garantizar la defensa de los intereses y derechos de la Municipalidad Metropolitana de Lima.
Las manifestaciones de la ola de protestas contra Boluarte se han saldado con más de 60 muertos y graves daños al Centro Histórico de Lima, con daños a 5 mil metros cuadrados de áreas verdes, 20 árboles, 60 papeleras, más de 75 postes ornamentales, así como a 800 metros de sardineles y bermas. Además del incendio en el edificio Marcionelli, que fue una pérdida total.
En la denominada toma de Lima los manifestantes usaron barras para extraer los adoquines de la avenida Abancay para defenderse de los policías. Por ello, el Ayuntamiento retiró 518 metros cuadrados de adoquines.
El ministro de Defensa, Jorge Chávez Cresta, celebró a su vez la liberación total de la Red Vial Nacional desde Tumbes hasta Tacna, en la costa del país, la cual se encontraba bloqueada por las protestas antigubernamentales.
Se liberó la zona de Chao (La Libertad), en Ica, en La Joya (Arequipa), y eso ha permitido el flujo en la red vial de la Panamericana Sur, en su totalidad, desde Tumbes hasta Tacna, confirmó en declaraciones recogidas por la agencia Andina, una operación que garantizará a partir de ahora el suministro de combustible, alimentos y la libertad de tránsito a las comunidades.
Perú se encuentra en una profunda crisis política tras la destitución por parte del Congreso del ex presidente Pedro Castillo, quien anunció el pasado 7 de diciembre la disolución del Parlamento andino y la instauración de un gobierno de excepción. Tras la detención del ex mandatario, miles de personas han salido a protestar en diversos puntos del país para pedir la dimisión de Boluarte, la disolución del Congreso y la convocatoria urgente a elecciones generales. Desde entonces, más de 60 personas han perdido la vida en los disturbios.