martes, 14 de febrero de 2023

Investiga fiscalía de Perú ejecución extrajudicial de seis manifestantes.

Fueron abatidos por militares en ayacucho
Boluarte anuncia lucha frontal contra narcoterroristas
Reuters y Xinhua  Periódico La Jornada
Martes 14 de febrero de 2023, p. 23
Lima. Al menos seis de las 10 personas abatidas por fuerzas militares en una protesta en la ciudad de Ayacucho el pasado 15 de diciembre fueron víctimas de ejecuciones extrajudiciales perpetradas por efectivos que los siguieron hasta fuera de la pista de de aterrizaje del aeropuerto, la cual los manifestantes intentaron tomar durante las movilizaciones para exigir la renuncia la renuncia de la presidenta Dina Boluarte y el cierre del Congreso, informaron varios medios locales.
Este caso que investiga la fiscalía cobró notiedad luego de que IDL-Reporteros (https://www.idl-reporteros.pe/) publicó un video que revela que seis de las 10 víctimas murieron por disparos de militares que los persiguieron tras desalojarlos de la pista de aterrizaje, señaló el diario La República, que destacó que ya había dado cuenta de que los caídos no recibieron los impactos de bala durante el intento de toma del aeropuerto.
Los periodistas Rosa Laura y César Prado reconstruyeron cómo fueron asesinados extrajudicialmente Josué Sañudo, Edgar Prado, Clemer Rojas, Cristofer Ramos Aime, José Luis Aguilar Ycra y Leonado Huancco, destacaron La República y El Comercio.
La investigación periodística pudo determinar que en los seis casos investigados los que dispararon fueron militares, así como quienes estuvieron al mando del operativo.
El Ministerio Público señaló después de la divulgación del video que la fiscalía provincial especializada ha obtenido 147 videos de las municipalidades y viviendas cercanas al lugar de los hechos. También se han recabado informes sobre el número de personal policial y militar que participó en las operaciones del 15 de diciembre.
El portal El Búho precisó que en el caso de Clemer Rojas, joven músico integrante de la comparsa Los Huaraqueros de Quinua y estudiante de mecánica automotriz, una cámara de seguridad revela que quienes lo intentaron auxiliar fueron dispersados a balazos por elementos del ejército. El cuerpo de Clemer quedó tendido en la pista a vista de los militares.
Agregó que uno de los posibles responsables de esta matanza sería el general Antero Mejía, jefe de la Macro Región Policial de Ayacucho, y el general Jesús Amarildo Vera Ipenza, comandante general de la segunda Brigada de Infantería Militar de Ayacucho, y están sindicados como presuntos autores mediatos del delito contra la vida, el cuerpo y la salud en modalidad de homicidio calificado.
Ni el gobierno de Boluarte ni las fuerzas armas se pronunciaron al respecto. La represión a las protestas que se desataron tras la destitución y encarcelamiento de Pedro Castillo, el 7 de diciembre, han dejado unos 60 muertos.
En tanto, Boluarte anunció una lucha frontal contra el narcoterrorismo en el sepelio de siete policías, que su gobierno asegura que fueron abatidos en una zona donde operan narcotraficantes en alianza con remanentes de Sendero Luminoso.
Los agentes fueron emboscados el sábado cuando pasaban por un poblado en la remota región andina denominada Vraem, Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro, según el Ministerio de Interior.
Mi gobierno ha dispuesto una lucha frontal, y la más decidida, contra esa alianza formada por el terrorismo y el narcotráfico en el Vraem y en todo el territorio nacional, indicó Boluarte en un homenaje ante los féretros de seis de los siete efectivos de la Policía Nacional asesinados.
En el Vraem, región montañosa del tamaño de Puerto Rico, se produce 75 por ciento de la cocaína del país sudamericano y es el centro de constantes operaciones de las fuerzas de seguridad contra presuntos miembros de Sendero Luminoso, que según la policía actúan como guardaespaldas de los narcotraficantes.

Tentación suicida del poder
Vilma Fuentes
La actual situación sociopolítica en Francia es amenazadora para la estabilidad gubernamental. Brotes de huelgas aquí y allá, en complejos indispensables al equilibrio, contenidos aún por los sindicatos para no ganarse la antipatía pública, manifestaciones gigantescas en la capital y en provincia, movimientos que tambalean la paz social. El detonador de estas circunstancias parece ser la reforma de las jubilaciones que el presidente de Francia, Emmanuel Macron, pretende imponer a pesar del rechazo y la impopularidad mayoritaria de esta medida. Los franceses se niegan al aumento de los años de trabajo para jubilarse y a las medidas que reducirían las pensiones. El argumento de la imposibilidad financiera de continuar con el estado actual de la jubilación sin alargar la duración laboral no disuade a una mayoría convencida de hallar el dinero en otras capas sociales y no caer, como siempre, sobre las espaldas de los trabajadores. ¿No se encuentra, acaso, el dinero suficiente para ayudar la guerra en Ucrania, por ejemplo, o sostener los beneficios de los privilegiados?
El descontento no se debe sólo a la reforma, pues los cientos de miles de manifestantes provienen de medios diversos: empresas públicas y privadas, obreros y estudiantes, empleados y comerciantes, chalecos amarillos y sindicalistas, personal médico, educativo o de la policía, los llamados extremos de izquierda y derecha... y, últimamente, desfilan también los tractores de los campesinos en las calles de París. En pequeñas aldeas, en ciudades regiones, en la capital. Y, mientras el gobierno se fía del desgaste del movimiento que se apagaría por sí mismo, hay quienes ven venir una rebelión como la de 1968, la disolución del gobierno y elecciones consecutivas El descontento es profundo y general, la reforma de la jubilación es la simple gota que derrama el vaso, un detonador del malestar popular a lo largo y ancho de Francia.
Uno y otro campo se enfrentan droit dans ses bottes (derechos en sus botas), decididos a no ceder un ápice en sus respectivas posiciones... aunque, ante la magnitud de las manifestaciones, pueden observarse algunos pequeños gestos de conciliación de la primera ministra, para ganarse el voto de los republicanos (derecha tradicional) en la Asamblea, donde se decidirá si la reforma es aceptada.
Son evidentes las causas por la cuales los trabajadores se oponen a la reforma. Menos evidentes son los motivos del gobierno para imponerla, so pretexto de quiebra, pues no es urgente y provoca una oposición activa que puede agravarse y conducir a un bloqueo de la actividad económica, si no a la violencia de un levantamiento popular.
Cierto, al presidente Macron le es indispensable ver aprobada la reforma, si no desea ver perdida toda su autoridad para proseguir sus proyectos neoliberales a las órdenes de Bruselas-Washington. No tener la posibilidad de ser relecto, después de un segundo y último mandato, parecería darle gran libertad de acción, pues un electorado es ahora inútil, pero esta misma imposibilidad disminuye su poder al convertirlo ya en parte de un pasado: el suyo. La pasión por el poder parece más peligrosa que la del oro o la gloria, tentaciones siempre insatisfechas, ofrecidas por Lucifer desde las cumbres de la montaña o frente a su abismo.
La situación de Macron invita a reflexionar qué significa un poder limitado por un tiempo regresivo y que, día tras día, se reduce. Para un hombre que gozó de un poder vuelto arrogancia, verse relegado y sin mayor futuro político puede hacer extraviar la razón. De ahí el empecinamiento para imponer sus designios, cueste lo que cueste. La actitud de algunos dictadores suicidas, decididos a no morir solos, no se explica en otra forma. El poder absoluto corrompe absolutamente. Y también enloquece absolutamente.
Macron podrá, como otros antes y después, escribir sus Memorias. Espejismo de la gloriosa inmortalidad de un pasado sin futuro.
vilmafuentes22@gmail.com