martes, 14 de febrero de 2023

Ratifica El Rey Zambada la entrega de millonarios sobornos a García Luna.

El ex titular de seguridad declinó testificar
Afirma que él personalmente ayudó a realizar los pagos // La defensa intenta descalificar la credibilidad del declarante
▲ El acusado García Luna.Foto Ilustración: Jane Rosenberg/Court Art para La Jornada
David Brooks   Corresponsal
Periódico La Jornada  Martes 14 de febrero de 2023, p. 3
Nueva York., Al aproximarse la culminación del juicio a Genaro García Luna, el testigo final de la fiscalía, Jesús El Rey Zambada García, declaró que ayudó a preparar y entregar al ex secretario de Seguridad Pública de México pagos multimillonarios, a finales del sexenio de Vicente Fox, mientras el acusado informó al juez ante la Corte que no testificará, todo en un día con más detalles sobre relaciones entre políticos, policías y el narco.
El Rey Zambada, hermano de Ismael El Mayo Zambada y testigo cooperante del gobierno de Estados Unidos desde 2012, repitió, algo modificado, un testimonio que ya ofreció antes.
En 2018, en este mismo tribunal, ante este mismo juez Brian Cogan, Zambada señaló durante el juicio a Joaquín El Chapo Guzmán Loera que entregó dos pagos por un total de 5 millones de dólares a García Luna, entonces jefe máximo de la Agencia Federal de Investigación (AFI), a fines de 2006.
Bajo un interrogatorio al que lo sometió durante horas la fiscal Saritha Komatireddy, Zambada detalló cómo los pagos que él personalmente ayudó a entregar al acusado se realizaron a través del abogado Óscar Paredes, hombre de confianza de su hermano, El Mayo.
El restaurante de Reforma
Las entregas, aseguró Zambada, se hicieron en el restaurante Champs Elysées, que en esa época estaba ubicado en Paseo de la Reforma, justo enfrente de la embajada de Estados Unidos.
Esos encuentros, informó, empezaron cuando Paredes le comentó a Zambada que había una oportunidad para reunirse con García Luna, que va a ser el secretario de Seguridad Pública en el próximo sexenio (de Felipe Calderón). Que deberían tratar la protección del cártel y de El Mayo y que esa oportunidad costaría 3 millones de dólares.
Detalló que fueron a la casa de El Rey y colocaron el dinero en un amplio portafolio y en una maleta para deportistas. Zambada fue primero al restaurante y se sentó en el bar. Poco después llegó Paredes con el dinero, subió al segundo piso a un privado y después llegó García Luna con dos acompañantes, que ingresaron al privado.
Lo vi salir con los dos compañeros, dijo este lunes, en la Corte. Agregó que después habló con el abogado, quien le contó que García Luna aseguraba que “no habrá problemas con mi hermano (El Mayo)”, pero que no podría hacer más, porque tenía compromisos con los Beltrán Leyva.
Esa misma coreografía se repitió unas tres semanas después en el mismo lugar, pero ahora con una maleta deportiva con 2 millones de dólares y que hubo la misma promesa de que no molestaran a mi hermano.
Más entregas
Jesús Zambada afirmó que sabía que García Luna y otros altos funcionarios habían recibido de manera constante sobornos multimillonarios del cártel de Sinaloa o sus facciones, de 2000 a 2008, cuando El Rey fue arrestado.
Además de los pagos adicionales que dice haber hecho, el testigo también relató que García Luna recibía un promedio de 1.5 millones mensuales del cártel de Sinaloa. Afirmó que El Mayo y El Chapo continuaron pagando a García Luna y lo sabía porque yo era el que entregaba el dinero a Paredes.
En su interrogatorio, indicó que muchos otros funcionarios, políticos y jefes de seguridad pública también trabajaban para el cártel de Sinaloa. Mencionó a subalternos de García Luna como comandantes de plaza en varias partes del país, elementos de las policías Federal y locales y de la entonces Procuraduría General de la República, entre otras corporaciones.
Una y otra vez subrayó que para el negocio del cártel se necesita el apoyo del gobierno a todos los estratos, incluyendo el máximo nivel.
Preguntado por la fiscal cuánto ganaba el cártel con el negocio de la cocaína, Zambada calculó que el grupo delictivo trabajaba, en un mes, unas 100 toneladas y que ese volumen se vendía en Nueva York y generaría entre 2 mil 800 millones a 3 mil millones de dólares.
Recordó que él era el encargado de la Ciudad de México para el cártel, incluyendo el control del aeropuerto internacional de la capital. Detalló cómo funcionaba el tráfico de drogas con la ayuda directa de las autoridades.
Bajo la guía de la fiscal, identificó los vínculos con algunos de los otros nombres y testigos que se han mencionado o presentado en este caso.
Otros nombres
Pero en el contrainterrogatorio del abogado de defensa, César de Castro, también surgieron otros nombres que El Rey Zambada había mencionado durante múltiples entrevistas con fiscales estadunidenses, desde que empezó a cooperar con las autoridades en este país.
Entre los más notables estaba el de Pedro Aspe, secretario de Hacienda en el gobierno de Carlos Salinas (1988-1994), pero sólo fue identificado como uno de los nombres que El Rey había mencionado ante los fiscales en los últimos años y a quien señaló como un amigo del ex presidente Felipe Calderón.
Otro fue Gabriel Regino, a quien pagaron 3 millones de dólares cuando era secretario de Seguridad Pública (2002-2006) del entonces Distrito Federal, una acusación que ya había hecho El Rey Zambada durante el juicio de El Chapo Guzmán.
Ante el jurado, el defensor De Castro intentó descalificar a El Rey como testigo creíble, al enfatizar su vida de engaño, identidades falsas, y su participación en conspiraciones para secuestrar, torturar y asesinar como parte de su trabajo para el cártel.
Subrayó los motivos del testigo para cooperar con el gobierno, bajo su acuerdo y su actual libertad condicional, y resaltó que en sus primeras sesiones de entrevistas con fiscales y agentes estadunidenses, desde que empezó a cooperar Zambada mencionó a muchos otros nombres, pero no el de García Luna.
Hacia la conclusión
Se espera que este martes acabe el contrainterrogatorio de los abogados de la defensa a Zambada y que siga otra ronda de breve interrogatorio de la fiscalía, para que así concluya la presentación del caso del gobierno de Estados Unidos contra García Luna en este juicio.
Por el lado de la defensa, el día en la Corte federal del Distrito del Este de Nueva York empezó con la voz del acusado, a quien el juez Cogan preguntó si se presentaría como testigo en su propia defensa en este juicio. García Luna se puso de pie y declaró que entendía que es mi decisión. Al ser preguntado si era correcto que había decidido no testificar, respondió: Sí, señor, así es.
El equipo de defensa de García Luna informó a la Corte que tiene la intención de convocar a un solo testigo antes de concluir su parte del caso.
Por tanto, al final del día el juez indicó que por ahora se mantenía el plan de concluir con la presentación de testigos y pruebas en el juicio esta semana, tal vez tan pronto como este martes.
Después seguirán los argumentos de cierre del caso de fiscales y defensores ante el jurado y las instrucciones del juez al jurado, para que éste inicie sus deliberaciones y emita un veredicto.

Narcogobierno confirmado
El último testigo de la fiscalía en el juicio que se sigue en Nueva York a Genaro García Luna, quien fue secretario de Seguridad Pública de Felipe Calderón y director de la Agencia Federal de Investigación (AFI) en el sexenio de Vicente Fox, confirmó y consolidó ayer los testimonios presentados en ese proceso legal: Jesús El Rey Zambada afirmó que se entrevistó con el acusado para entregarle 2 millones de dólares en efectivo y que antes había atestiguado en el mismo sitio –el restaurante Champs Elysées, en Paseo de la Reforma– otra entrega en la que el cártel del Pacífico le dio al ex funcionario 3 millones de dólares para asegurarse protección e impunidad. Lo dicho por el ex cabecilla de esa organización delictiva confirma las aseveraciones de otros antiguos capos de la droga, concretamente, Sergio Villarreal Barragán, El Grande, y Óscar Nava Valencia, El Lobo, sobre los vínculos de García Luna con el tráfico de drogas.
Por otra parte, Zambada, que ha sido llamado el testigo estrella de la fiscalía, dio detalles sobre el grado de infiltración de la criminalidad en la extinta Policía Federal (PF), varios de cuyos altos mandos –como Facundo Rosas, Ramón Pequeño, Édgar Bayardo y Guillermo Báez– trabajaban en realidad para el referido grupo delictivo. Asimismo, detalló el modo de operación con el que, entre 2000 y 2008, agentes de la AFI y de la desaparecida Procuraduría General de la República, así como policías federales adscritos al aeropuerto capitalino, recibían cargamentos de cocaína que pesaban cientos de kilos y que incluso llegaron a invertir en ese negocio ilícito. Asimismo, el testigo admitió que en 2001 ayudó a escapar a Joaquín El Chapo Guzmán Loera del penal de Puente Grande, Jalisco, con ayuda de personal de la PF y de la AFI.
Los señalamientos de El Rey Zambada confirman que en los sexenios de Fox y de Calderón la corrupción en las instituciones responsables de procurar justicia y de garantizar la seguridad pública trastocó gravemente la vida nacional, se convirtió en motor de la creciente inseguridad, causó innumerables pérdidas de vidas, pervirtió el sentido mismo del gobierno e incubó de manera perdurable una violencia delictiva que hasta la actualidad no ha podido ser erradicada. En suma, de ese y otros testimonios rendidos en la corte neoyorquina resulta ineludible concluir que, al menos en lo que respecta a la AFI, la PF y la Secretaría de Seguridad Pública en su conjunto, el narcotráfico gobernó entre 2000 y 2012.
Es lamentable, por otra parte, que la inopinada decisión de la parte acusadora de poner fin a las comparecencias de testigos, cuando apenas ha declarado un tercio de los que había programado originalmente, deje en la oscuridad aspectos claves del juicio contra García Luna, el más destacado de los cuales es el papel que desempeñaron dependencias y funcionarios de Estados Unidos en la descomposición de las instituciones mexicanas. Este final anticipado y abrupto dejará sin resolver la sospecha de que el Departamento de Justicia buscó encubrir la vinculación de las oficinas estadunidenses de Inteligencia (CIA), combate a las drogas (DEA) y control de armas (ATF) en las redes criminales del narcotráfico en México. Del juicio tampoco podrá obtenerse información sobre las probables responsabilidades –así fueran en grado de conocimiento– de Fox y de Calderón ante el involucramiento del ex jefe policial con la delincuencia, ni se contará con datos adicionales sobre los nexos ilícitos de García Luna con consorcios establecidos, empresarios y medios informativos.
Resulta ineludible, en consecuencia, emprender en el ámbito nacional el esclarecimiento que en el país vecino va a quedar trunco debido a un designio que resulta difícil de entender.