lunes, 12 de agosto de 2024

En apenas 20 días Harris revierte la tendencia ganadora de Trump.

Ligera ventaja de la demócrata en estados claves
Elegir a Walz de compañero de fórmula inyectó entusiasmo en las filas progresistas // El republicano pierde tiempo en insultos, señala analista
▲ Por primera vez en lo que va del año, la campaña del republicano Donald Trump (en imagen de hace unos días en Mar-a-Lago) está debajo de la preferencia del voto, según recientes encuestas que dan ligera ventaja a la demócrata Kamala Harris (a la derecha, en un acto de ampaña el fin de semana en Las Vegas).Foto Ap y Afp
David Brooks y Jim Cason   Corresponsales
Periódico La Jornada   Lunes 12 de agosto de 2024, p. 25
Nueva York y Washington., Decenas de miles de personas participan en los mítines electorales de la candidata presidencial Kamala Harris y su compañero de fórmula Tim Walz, y las encuestas más recientes indican un giro en las tendencias que favorecen a los demócratas, todo lo cual está dando nueva vida al borde de la recta final de lo que ha sido una de las contiendas nacionales más raras en décadas.
En sólo 20 días desde que el presidente Joe Biden anunció que abandonaría su intento de relección, los demócratas han cambiado el terreno electoral de una derrota casi segura a una donde, mínimo, ya no están perdiendo e incluso en algunos estados claves van ganando por primera vez contra el candidato republicano y ex presidente Donald Trump.
Por primera vez este año, la campaña de Trump está tambaleándose y él parece estar desconcertado, reconoció el veterano estratega político republicano Karl Rove en el Wall Street Journal. Está cometiendo muchos autogoles y desperdiciando tiempo de gran valor e irremplazable en insultos, temas marginales y trivia. Todo eso mina su causa.
Mientras tanto, la renovada campaña demócrata encabezada por Harris goza de un periodo de luna de miel que probablemente continuará durante la Convención Nacional Demócrata programada en Chicago del 19 al 22 de este mes.
Ante la avalancha de prensa positiva y por primera vez un entusiasmo palpable en los actos relacionados con la campaña demócrata compartida por todo el abanico de las bases y aliados de ese partido, desde los progresistas a centristas conservadores, está provocando nerviosismo por primera vez entre las filas republicanas.
Trump dio una conferencia de prensa en Florida la semana pasada, en la cual intentó desviar la narrativa pública al repetir una serie de ataques personales contra la vicepresidenta Harris e insistir en que va ganando. Aún tengo la delantera sustancial en las encuestas al frente en varios estados claves, reiteró el ex presidente este fin de semana, aunque eso ya no es cierto.
Adelante por 6 puntos
Una nueva encuesta nacional de Marquette University revela que Harris está adelante de Trump por 6 puntos (53 por ciento contra 47 por ciento). El reconocido Cook Political Report, fuente clave para evaluar la contienda electoral, trasladó a tres estados claves que previamente calificó de inclinación por el republicano de regreso a la categoría de en juego. En tanto, el sondeo más reciente del New York Times/Siena registró que Harris está ganando en los estados claves de Michigan, Wisconsin y Pensilvania por unos 4 puntos. Todos son indicadores de que los demócratas, con Harris, al frente están logrando cambiar la dinámica de la contienda. Hasta principios de este mes, Trump había tenido la ventaja en casi todas las encuestas nacionales y en los estados claves que determinaran la elección presidencial.
Para Harris y Walz, el reto es consolidar estas tendencias en los 90 días que quedan de esta contienda (las campañas en Estados Unidos son larguísimas comparadas a otros países, a veces de más de un año), y todos tienen consejos de cómo lograrlo. Nate Cohen, el encuestador respetado, escribió esta semana que con los demócratas unificados y con nueva energía otra vez, la tarea central de la campaña de Harris a lo largo de las próximas semanas es construir una imagen política duradera que la proteja de los ataques predecibles sobre la frontera, crimen y sus posiciones anteriores más a la izquierda sobre los temas.
Giro conservador
Según ese consejo, el cual es ampliamente compartido por buena parte de los llamados expertos en Washington, los demócratas tienen que girar hacia posiciones más conservadoras para poder atraer los llamados votantes independientes (no registrados con uno de los dos partidos nacionales) quienes de otra manera podrían decidir no votar o votar por Trump. La clase política profesional ofrece variaciones sobre cómo Harris necesita demostrar que será firme sobre temas como la seguridad pública y el crimen –tal vez al subrayar su experiencia como procuradora estatal del California– y también programar algún acto en la frontera para responder al ataque central de Trump sobre que ella y su partido favorecen una frontera abierta. De hecho, ella ya empezó a repetir la misma línea que empleó su jefe Biden de que se requiere tanto una frontera segura como una reforma migratoria integral.
El enojo de las bases
Pero lo que Harris ha logrado de manera efectiva hasta ahora es inyectar nuevo entusiasmo a las bases del Partido Demócrata que estaban desencantadas e irritadas con la cada vez más anémica campaña de Biden, sus frágiles apariciones en público, su respuesta a los republicanos adoptando posiciones conservadoras sobre el control fronterizo y la inmigración, y su férreo apoyo a la guerra de Israel en Gaza.
Con el nombramiento de Tim Walz como su candidato a la vicepresidencia, Harris ha nutrido el nuevo entusiasmo de las corrientes liberales y progresistas de su partido –Walz, como gobernador de Minnesota, ha defendido derechos laborales, derechos civiles y de la comunidad gay, la educación pública, una agenda ambientalista, y es de los pocos políticos que tiene cero inversiones en Wall Street– pero ella sigue siendo presionada no sólo por la cúpula conservadora del partido, sino por esas bases progresistas.
Su discurso reciente en Michigan fue interrumpido varias veces por manifestantes que coreaban: Kamala, no te puedes esconder, te acusamos de genocidio. Ella contestó que esos manifestantes podrían acabar ayudando a elegir a Trump y una mayoría de sus simpatizantes corearon consignas pro Harris para callarlos. Pero si Harris va a recuperar y movilizar al voto joven, y triunfar en estados como Michigan, sus posiciones sobre el hasta ahora apoyo incondicional a Israel dañarán su campaña.
Abdulla Hammoud, alcalde de la ciudad de Dearborn, en Michigan, escribió en X que los manifestantes están expresando el dolor de un pueblo, de los que se sienten deshumanizados y en ese momento había una oportunidad para reconocer la enajenación que muchos votantes sienten, no sólo en Michigan, son a través del país, en torno a ese genocidio. Tengo la esperanza de que habrá una oportunidad para un diálogo constructivo. De hecho, los manifestantes hablaron brevemente con la vicepresidenta, quien se comprometió a reunirse con ellos.
Otro desafío para Harris es cómo abordará el tema de la inmigración y la frontera con México, que ha sido colocado como un eje del debate electoral nacional por su contrincante Trump, y algo que casi todos los días reitera el republicano.
Pero por ahora, ésta es una nueva contienda y no es poco decir que por primera vez en meses, Trump ya no está ganando.

American curios
85 días
David Brooks
▲ Tim Walz, gobernador de Minnesota y candidato a la vicepresidencia de EU, ha impulsado la campaña demócrata liderada por Kamala Harris en contra del proyecto neofascista del republicano Donald Trump. La imagen, el fin de semana en Nevada.Foto Afp
Las contiendas electorales siempre usan la misma formulación de lo terrible que ocurrirá si los otros ganan, mezclado con promesas del rescate de lo perdido. La gran mayoría, según encuestas, nos le cree ni a unos o otros, y sólo se enfocan sobre quién es el menor mal, o si alguien les cae bien o no, y muy de vez en cuando se permiten tener ilusiones.
Pero este año hay algo diferente y aunque eso lo dice todo mundo cada vez que hay una elección aquí –siempre son históricas– esta vez es cierto. Nunca antes Estados Unidos ha contemplado un proyecto neofascista como opción electoral real y muy posible.
De hecho, esa es una opción no tan ajena para un país que fue construido por mano de obra esclava, sobre tierras indígenas ocupadas y conquistadas, y la explotación de inmigrantes de todo el mundo hasta hoy día, todo controlado por la promoción sistemática del racismo y de odio de los otros junto con la alerta cotidiana ante los enemigos extranjeros.
Los derechos humanos y libertades civiles –tanto los individuales como los colectivos– se han conquistado por luchas populares constantes a lo largo de la historia de este país que siguen presentes hasta hoy día. Y de esa misma lucha democratizadora depende ahora la derrota de la mayor amenaza derechista jamás enfrentada aquí.
Y por primera vez en meses hay esperanza de que se podrá descarrilar la ofensiva neofascista con la decisión de la salida de emergencia del presidente Joe Biden de la contienda para ser sustituido por su vicepresidenta Kamala Harris y su segundo de a bordo, el gobernador Tim Walz –hombre aparente y extraordinariamente decente entre una clase política indecente y generalmente corrupta– como los candidatos demócratas. Eso por ahora ha revitalizado la campaña demócrata que se encaminaba rápidamente hacia la derrota. No es una opción necesariamente progresista, pero sí es, en la práctica, antifascista, y por ahora eso es lo más importante.
Mientras Trump y sus estrategas invitan al electorado a un retorno a una America grandiosa, el empresario estafador multimillonario y su segundo, JD Vance, ex ejecutivo de capital especulativo, han logrado disfrazarse como defensores de las clases populares y convencerlos que sus sueños americanos fueron robados por inmigrantes e izquierdistas radicales.
Ese sueño americano fue destrozado y las vidas de las clases trabajadoras urbanas y rurales fueron hechas añicos por más de cuatro décadas de neoliberalismo impulsado de manera bipartidista desde los años de Reagan hasta Obama, y sus resultados de extrema desigualdad económica sin precedente desde antes de la Gran Depresión y consecuencias para la gran mayoría de la población. Esto es lo que esta detrás de esta coyuntura política. Es de ahí que de repente el mensaje populista de derecha llevó Trump al triunfo en 2016 y también donde el mensaje socialdemócrata progresista del senador Bernie Sanders amenazó a la cúpula demócrata ese mismo año.
Biden fue el primer presidente que rompió con el consenso neoliberal, en gran medida porque su triunfo contra Trump dependía de las fuerzas progresistas que han luchado contra el uno por ciento y las políticas de libre mercado/libre comercio. Harris y Walz ahora tendrán que decidir qué tanto se atreverán a promover una agenda antineoliberal, y tal vez hasta progresista, como alternativa a la neofascista. De eso dependerá en gran medida el futuro de lo que queda de esta democracia. Lo saben. Tienen 85 días para lograrlo.
El resto del mundo, ni modo, sólo podrá ser observador internacional de una elección con enormes consecuencias e implicaciones para todos los demás.
Y mientras tanto: ¿quién es la banda numero uno en Estados Unidos en 2024? Según la revista Rolling Stone, nada menos que Credence Clearwater Revival, la clásica agrupación de rock de los 60 cuyos éxitos incluyeron rolas sobre la vida de los de abajo en un Estados Unidos imperial. Tal vez es otra señal de esperanza.
Credence Fortunate Son. https://www.youtube.com/watch?v=ZWijx_AgPiA