jueves, 22 de agosto de 2024

Financiamiento a partidos: perversión de la democracia.

El año entrante, los partidos políticos nacionales que obtuvieron más de 3 por ciento de los votos en la pasada elección federal recibirán 7 mil 354 millones de pesos para sus actividades ordinarias, es decir, 745 millones más de lo asignado en 2024. Si las cifras resultan indignantes en sí mismas, lo es más saber que incluyen absurdos como la entrega de 140 millones de pesos para comunicaciones telegráficas y postales en una época en que esos medios se encuentran en desuso casi absoluto.
Más allá de la crítica que siempre ha recibido el financiamiento público a los partidos por su injustificable cuantía, es necesario reflexionar acerca de sus consecuencias indeseables para la democracia. Por principio de cuentas, supone una distorsión de la vida cívica al crear las condiciones para que la política partidista sea vista como un negocio en el cual se compite por votos, no por que se tenga un proyecto de país del cual se desea convencer a la ciudadanía, sino porque son la vía de acceso a salarios exorbitados, asignaciones discrecionales, autos de lujo, choferes, oficinas y demás servicios personales que es inadmisible pagar con los recursos de los contribuyentes.
Además, a estas alturas queda claro que los presupuestos multimillonarios no han podido garantizar que dichos organismos cuenten con partidas presupuestales cuyo origen sea lícito, claro y conocido por ellos mismos y el resto de los ciudadanos. El hecho es que ha resultado contraproducente: en cada periodo electoral es evidente para todo observador que uno o varios partidos excedieron de manera flagrante los topes de gastos, por lo que no sólo derrocharon el dinero público, sino que, para colmo, operaron con recursos de procedencia dudosa.
La afluencia de capitales virtualmente ilimitados a las campañas ha propiciado la confusión de la arena política con un mercado y el consiguiente surgimiento de un empresariado parásito que incluye a consejeros, asesores, firmas de consultoría y de imagen pública, agencias de publicidad y mercadotecnia, empresas de demoscopía, bufetes de abogados especializados en derecho electoral y demás giros que viven directa o indirectamente de las arcas públicas. La mercantilización abona el terreno para la corrupción y el tráfico de influencias, como demostraron los cinco ex altos funcionarios del INE (encabezados por el ex secretario ejecutivo Edmundo Jacobo Molina) que unas semanas después de dejar sus cargos fundaron Pénte + Soluciones, empresa dedicada a lucrar con los conocimientos especializados, las conexiones personales y la información privilegiada a la que tuvieron acceso como integrantes de la élite del instituto.
A todos estos males debe sumarse el infligido al medio ambiente: sólo en la Ciudad de México, las campañas electorales pasadas dejaron tras de sí 30 mil toneladas de desechos plásticos, el doble de lo generado en los comicios de 2021. Los millones de pendones, espectaculares, lonas y otros materiales publicitarios hechos de plástico que pasan a ser simplemente basura en el minuto en que concluyen las tareas de captación del voto siempre han sido un dispendio cuestionable, pero se han vuelto francamente injustificables en una era en que una mayoría de la población se informa y entretiene en plataformas digitales.
Estas lacras para la democracia podrían evitarse si se volviera a un modelo de financiamiento de los partidos basado en las aportaciones de sus militantes bajo un estrecho escrutinio de sus ingresos y erogaciones. Semejante esquema tendría múltiples ventajas: por supuesto, el ahorro para el erario, pero también la racionalización del gasto, el involucramiento de los ciudadanos en las actividades de los partidos a los que apoyan, la exigencia de rendición de cuentas a los dirigentes por parte de una militancia empoderada y sacar de la vida política a los oportunistas sin vocación democrática.

Cayó la economía argentina 3.9 por ciento en junio
El retroceso, peor a lo previsto por los analistas // Las mayores bajas, en construcción y manufacturas
Reuters y Sputnik   Periódico La Jornada
Jueves 22 de agosto de 2024, p. 26
Buenos Aires. La actividad económica de Argentina cayó 3.9 por ciento interanual en junio, informó ayer el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), un dato mucho peor al esperado por analistas.
Un reciente sondeo realizado por Reuters pronosticaba una contracción de 1.9 por ciento interanual en el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del sexto mes del año, afectado básicamente por una retracción del consumo, la construcción y la industria.
El Indec precisó en un informe que, respecto a junio de 2023, nueve sectores que conforman el EMAE registraron caídas, entre los que destacan construcción (23.6 por ciento) e industria manufacturera (20.4 por ciento), que junto con el comercio mayorista, minorista y reparaciones (con una caída de 18.6 por ciento) restan 6.8 puntos porcentuales a la variación interanual del EMAE, detalla el Indec.
En tanto, seis sectores del EMAE registraron subidas en junio en la comparación interanual.
Entre ellos destacan agricultura, ganadería, caza y silvicultura (82.4 por ciento) y explotación de minas y canteras (4.6 por ciento), que a su vez fueron los de mayor incidencia positiva en la variación.
El de junio es el quinto dato negativo del EMAE en lo que va de 2024.
El estimador mensual de la actividad bajó 0.3 por ciento en la medición desestacionalizada respecto a mayo pasado, agregó el ente de estadísticas.
El referencial EMAE es considerado un indicador de importancia, ya que adelanta la trayectoria del producto interno bruto (PIB).

Factores internos mueven al peso
Periodo de alta volatilidad
Influye debate por reformas constitucionales
Clara Zepeda
Periódico La Jornada  Jueves 22 de agosto de 2024, p. 23
El peso mexicano fue la divisa más depreciada ayer entre una variada canasta de monedas frente al dólar estadunidense, al registrar una pérdida diaria de 1.83 por ciento y cerrar en 19.3433 unidades por dólar spot.
El debate en torno a la asignación de diputados y senadores en el próximo Congreso, que apunta a dar mayoría calificada a Morena y sus aliados, lo cual le permitiría aprobar la reforma al Poder Judicial, comenzó a tener mayor peso en las decisiones de los inversionistas, lo que, aunado a eventos externos, relacionados sobre todo con la economía de Estados Unidos, llevó al peso mexicano a depreciarse este miércoles 34.74 centavos frente al dólar, explicaron analistas.
De acuerdo con analistas, el tipo de cambio entró a un periodo de alta volatilidad, el cual se esperaba cerca de septiembre, pues la nueva composición del Congreso y la discusión de reformas constitucionales genera incertidumbre. Además, las elecciones y el comportamiento de la economía en Estados Unidos, principal socio comercial de México, y la política monetaria de ambas naciones, harían que la moneda mexicana pierda el mote de superpeso que mantuvo en los últimos dos años.
Sabíamos que una vez que se acercara septiembre se esperaba una mayor volatilidad en el tipo de cambio, debido a la posibilidad de que se aprueben reformas a la Constitución y que esto genere incertidumbre sobre cuáles van a ser las implicaciones económicas. Sin duda, vemos que los mercados actúan con cautela porque no tenemos certeza clara sobre lo que va a pasar y aumenta la demanda de activos de refugio, lo cual está jugando en contra del peso mexicano, explicó Janneth Quiroz, directora de análisis económico, bursátil y de tipo de cambio de Monex.
Durante la jornada, el Departamento del Trabajo de Estados Unidos anunció que ajustó a la baja 818 mil empleos entre abril de 2023 y marzo de 2024. La revisión, según datos de Franklin Templeton, fue la más importante desde 1991, cuando el retroceso fue de 902 mil empleos, durante una recesión.
Al comienzo de la sesión, esto avivó los temores de una recesión en Estados Unidos, lo que implica un riesgo importante para la economía mexicana y para el ingreso de dólares al país mediante las exportaciones, las remesas y la inversión.
Alfredo Coutiño, director para América Latina de Moody’s Analytics, firma independiente a la calificadora financiera Moody’s, sostuvo que si bien es cierto que algunos factores externos han elevado la aversión al riesgo, también es verdad que hay presiones internas para el peso.
Los riesgos políticos, como la posible aprobación de cambios constitucionales que modifiquen los contrapesos en el Congreso y la independencia de las instituciones, han levantado alertas entre los inversionistas extranjeros, consideró. Por otro lado, la impresión de inconsistencia en el manejo de la política económica se refleja en un mayor riesgo para mantener las inversiones en el país. Y este malestar se refleja en presiones sobre la paridad cambiaria, precisó Coutiño.
A la espera de la reunión de banqueros centrales en Jackson Hole, este jueves, la debilidad del dólar se prolongó y cotizó en sus niveles más bajos del año frente al euro. La moneda comunitaria superó 1.11 dólares y la libra se cotizó a 1.30 unidades.
De acuerdo con el índice ponderado, DXY, que mide el comportamiento del dólar frente a una canasta de seis monedas, se depreció 0.25 por ciento, a 101.042 unidades, mientras se acerca la reunión de la Reserva Federal, en la cual se espera una baja de las tasas de interés.
Quiroz agregó que el yen tuvo una apreciación importante, lo que está disminuyendo el atractivo del carry trade, que consiste en financiarse en moneda japonesa para invertir en otros activos como el peso mexicano, pues se prevé que el Banco de Japón seguirá incrementando sus tasas. La moneda nacional había sido una de las beneficiarias del carry trade desde 2023.
Desde las elecciones del 2 de junio, la moneda mexicana, una de las más operadas del mundo, acumuló una depreciación de 14 por ciento frente al dólar.
Por su parte, la Bolsa Mexicana de Valores retrocedió 0.18 por ciento, a 53 mil 864.73 puntos, en medio de ajustes entre los bancos de inversión sobre los activos accionarios mexicanos.