La interrupción podría terminar si expresan que serán respetuosos de la soberanía nacional
Alonso Urrutia y Emir Olivares
Periódico La Jornada Miércoles 28 de agosto de 2024, p. 4
Las expresiones injerencistas del embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, para cuestionar la reforma judicial en curso, provocaron que el presidente Andrés Manuel López Obrador determinara que las relaciones con esa misión diplomática y la de Canadá están en pausa. ¿Cómo le vamos a permitir que él opine que está mal lo que estamos haciendo! No vamos a decirle: abandone el país, eso no, pero sí tenemos que leer la Constitución, que es como leerle la cartilla.
A pesar de la descalificación a Salazar –matizándola que no era un asunto personal– López Obrador identificó al Departamento de Estado como el origen de esa pretensión de intervenir en asuntos que sólo competen a México. Tampoco es él. Qué casualidad que al mismo tiempo que se pronuncian en México a través de la embajada, lo hacen los canadienses, que también es de pena ajena, con todo respeto al gobierno de Canadá, parece Estado asociado.
En conferencia, López Obrador endureció su postura frente a la pretensión estadunidense de involucrarse en el debate sobre la reforma judicial, especialmente al cuestionar la viabilidad de la elección popular de jueces, magistrados y ministros. En este contexto lanzó: mientras yo esté aquí no vamos a permitir ninguna violación a nuestra soberanía. Ya me voy a ir, ya faltan 30 días, pero mientras yo esté aquí como Presidente, no puedo permitir que se viole nuestra Constitución.
–¿Considera que la futura presidenta mantendrá esa postura?
–Sí, cualquier gobierno tiene que defender la soberanía de sus pueblos. Y, además, son cosas nuestras. Es más, ya lo dijo la presidenta electa, y lo dijo muy bien, creo que dijo, palabras más, palabras menos: Diálogo sí, claro que podemos dialogar, nada más que hay cosas que sólo atañen a nuestro país. Creo que eso fue lo que dijo, ¿no?
López Obrador resaltó que el artículo 89 de la Constitución Mexicana obliga al Presidente a conducir la política exterior sobre la base de los principios de no intervención y autodeterminación de los pueblos. Esos son los principios que se aplican, por eso no se puede admitir la pretensión estadunidense de inmiscuirse en asuntos internos.
–¿Pausar significa que el embajador ya no venga…
–Pausar significa que vamos a darnos nuestro tiempo, porque ojalá… Y del Departamento de Estado, porque tampoco es él.
–¿Pero con quién es la pausa, con el embajador, es una pausa en el diálogo con el embajador o es una pausa a la relación bilateral México-Estados Unidos?
–No, la relación continúa, la relación continúa, pero ojalá y haya de parte de ellos una ratificación de que van a ser respetuosos de la independencia de México, de la soberanía de nuestro país.
Ironizó señalando un escenario en el que se involucrara en el debate sobre la reforma judicial al embajador estadunidense porque están en el marco de una relación comercial. Y en esa lógica, que también participara la embajada de Canadá, pero igualmente, como se tienen relaciones comerciales con China, que se incluya a los chinos y a los rusos también, porque son muy importantes.
A pregunta expresa sobre si una disculpa de la embajada podría dar por terminada la pausa, el Presidente sostuvo que ocurriría si ellos expresan que en esta materia relacionada con modificaciones constitucionales asociadas al Poder Judicial serán respetuosos de la soberanía nacional y asumen que son determinaciones de un gobierno legal y legítimamente constituido en México.
Insistió en que no se trata de un asunto personal con el embajador Salazar, con quien ha tenido muy buenas relaciones, constructivas, pero si él viene aquí, y es recibido por el Presidente, “olvídense de Andrés Manuel, porque se trata de la investidura presidencial, y que de repente salga a decir: ‘vine a darle mi opinión, de que no debe el pueblo de México elegir a los jueces, a los magistrados, a los ministros, porque eso –como llegaron a decirlo– es antidemocrático, complica más las cosas’, ¿no? Dicen: ‘Qué vergüenza’”.
–¿Habrá un llamado al presidente Joe Biden respecto a esto?
–No, no, no, para qué, no, no, no. Es nada más que entiendan que fue una imprudencia manifestarse como lo hicieron.
Secunda Sheinbaum decisión de AMLO sobre pausa diplomática con EU y Canadá
La presidenta electa Claudia Sheinbaum respaldó la posición del presidente AMLO sobre la pausa diplomática con EU y Canadá.
Foto Cristina Rodríguez Foto autor
Alma E. Muñoz y Enrique Méndez
27 de agosto de 2024 14:55
Ciudad de México. La presidenta electa, Claudia Sheinbaum Pardo, respaldó la decisión del presidente Andrés Manuel López Obrador de poner en pausa las relaciones con los embajadores de Estados Unidos y Canadá en México, frente “al agravio que cometieron” y consideró que “eso no cambia las relaciones” con ambos gobiernos. Se mantiene el diálogo.
Manifestó que los embajadores deben respetar que hay temas que corresponden solo a los mexicanos, y precisó que dependerá de lo que ocurra en las siguientes semanas para definir sobre la pausa con los diplomáticos, una vez que tome posesión.
Señaló que por lo pronto, no tiene contemplada ninguna reunión con el embajador estadunidense, Ken Salazar.
“Tuvimos una reunión cuando vinieron legisladores (de ese país) y otra, cuando vino la responsable del tema de Seguridad del presidente (Joe) Biden”.
Insistió que “hay muy buena relación con Estados Unidos y Canadá, somos socios comerciales, hay diálogo, pero hay temas que le corresponden exclusivamente a los mexicanos y mexicanas decidir, como es el caso de la transformación del Poder Judicial”:
Entonces, sostuvo, el presidente constitucional “tiene sus razones para tomar esta decisión y a nosotros nos corresponderá a partir del 1 de octubre, cuando entremos a la Presidencia de la República”.
Por supuesto “que vamos a respaldar siempre al Presidente de la República y eso no quiere decir que cambien las relaciones con Estados Unidos y Canadá, pero sí es importante que las y los embajadores de estos países y de otros (reconozcan) que hay temas que le corresponden exclusivamente a los mexicanos y mexicanas, así como nosotros somos respetuosos también de lo que le corresponde exclusivamente al pueblo estadunidense y al pueblo canadiense.
A pregunta expresa, dijo que no no tiene contemplado pedir el retiro del embajador de Estados Unidos
“Nadie está planeando, de mi parte no lo estoy planeando”.
-¿Mantendrá la decisión de poner en pausa la relación con el embajador?
-Vamos a ver qué pasa en esta semana, no tenemos por qué adelantarnos.
“Lo importante es que hubo un posicionamiento por parte de los embajadores de Estados Unidos y de Canadá y nuestra función como Poder Ejecutivo y también delos legisladores es defender nuestra soberanía. Lo que pasa es que estas declaraciones, el embajador habló del gobierno de EU, no son declaraciones aisladas.
La canciller también respalda posición de AMLO
La canciller Alicia Bárcena expresó este martes su respaldo a la decisión del presidente Andrés Manuel López Obrador de poner en pausa las relaciones con las embajadas de Estados Unidos y Canadá.
"Las decisiones sobre México las toman las mexicanas y mexicanos”, afirmó en la plataforma X la titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE). “Respaldamos al presidente @lopezobrador_ por comentarios injerencistas de embajadas de Estados Unidos y Canadá”.
"Nuestra relación con amigos y vecinos de Norteamérica es prioritaria y fundamental, y a nivel cotidiano sigue fluida y normal”, aclaró la funcionaria.
Diplomacia congelada con EU
El presidente Andrés Manuel López Obrador sostuvo que la relación con la embajada de Estados Unidos en México se encuentra en pausa tras las declaraciones del jefe de esa misión diplomática, Ken Salazar, respecto a la reforma al Poder Judicial que se tramita en el Congreso de la Unión. La semana pasada, Salazar aseguró que la eventual aprobación de la iniciativa representa un riesgo para el funcionamiento de la democracia de México, llamó a los legisladores a modificarla e incluso amagó con controversias y acciones por parte de su país si se aprueba en sus términos actuales. Ya entonces, el titular del Ejecutivo calificó el exabrupto como una burda actitud intervencionista, desafortunada e imprudente, y estimó que no se trata de una opinión personal del embajador, sino de la postura del Departamento de Estado.
El diplomático respondió al mandatario y a la Secretaría de Relaciones Exteriores mediante publicaciones en redes sociales, donde afirmó que su oficina se conduce con el máximo respeto a la soberanía de México, pero en ese mismo mensaje reiteró que a su gobierno le preocupa mucho que la elección popular de jueces no aborde la corrupción judicial ni fortalezca el Poder Judicial del gobierno de México. En resumen, Salazar se defendió de los señalamientos de injerencismo lanzando una nueva andanada injerencista, la cual fue retomada y magnificada por un grupo de senadores estadunidenses, quienes pretendieron dictar al Ejecutivo saliente y a la presidenta electa, Claudia Sheinbaum, qué sí y qué no debe contener la reforma judicial.
La pausa diplomática es una medida correcta ante la insistencia de Washington en violentar la soberanía nacional y la insolencia contra las instituciones mexicanas desplegada por el funcionario y, sobre todo, los legisladores del país vecino. Como ya dejaron claro López Obrador y Sheinbaum Pardo, no se trata de enemistarse ni de abrir una confrontación con el país vecino del norte, sino sencillamente de que no hay nada de qué hablar, puesto que la elaboración y aprobación de las leyes que rigen en México es un asunto de exclusiva competencia interna.
Por lo demás, en unos meses más las reformas constitucionales en curso serán una realidad en nuestro país y tanto en Estados Unidos como en México habrá nuevos gobiernos; en ese sentido, habrá margen para dejar atrás el desencuentro provocado por los inadmisibles posicionamientos intervencionistas. En este sentido, el amarillismo de quienes señalan una ruptura de los lazos comerciales o de una crisis generalizada en la relación bilateral se encuentra fuera de lugar y sólo puede tomarse como uno más de los intentos de la derecha política y mediática para desestabilizar al gobierno federal.
Lejos de beneficiar a la causa de los integrantes del Poder Judicial que enarbolan su manida independencia como pretexto para mantener vivo el nepotismo, el tráfico de influencias y la arbitrariedad con que están acostumbrados a manejarse, quienes vociferan contra la reforma delatan cuáles son los verdaderos intereses a los que representa la judicatura. Al mismo tiempo, Salazar y los senadores de su país se evidencian como representantes no del pueblo estadunidense, sino de los agentes privados que se han beneficiado sistemáticamente de la corrupción de ministros, magistrados y jueces.