sábado, 26 de julio de 2025

Niega Trump que le hayan informado de su inclusión en archivos del caso Epstein.

Descarta indultar a ex pareja y cómplice del delincuente sexual
▲ El mandatario estadunidense ante la prensa a su llegada al aeropuerto Glasgow Prestwick, Escocia, donde criticó la política migratoria de Europa.Foto Ap
Ap, Afp y The Independent
Periódico La Jornada   Sábado 26 de julio de 2025, p. 20
Washington. El presidente estadunidense Donald Trump negó ayer que alguna vez le hayan dicho que su nombre apareció en archivos relacionados con el fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein, y en cambio pidió a los periodistas que se enfoquen en hablar sobre el ex presidente Bill Clinton, luego de que The Wall Street Journal (WSJ) reveló que el demócrata, al igual que el republicano, también envió una carta de felicitación al magnate financiero por su cumpleaños.
Deberían centrarse en Clinton. En el presidente de Harvard, afirmó Trump a los periodistas al tiempo que negó la versión del WSJ, el cual difundió que la fiscal general estadunidense, Pam Bondi, le habría informado al presidente que su nombre aparecía en los archivos del caso del empresario que se suicidó en prisión.
El WSJ también reveló que una carta de Clinton está en el libro del cumpleaños 50 de Epstein. Es reconfortante ¿no crees? Haber llegado tan lejos, después de tantos años de aprendizaje y conocimiento, de aventuras y [palabra ilegible], y seguir teniendo esa curiosidad infantil, las ganas de hacer una diferencia y el consuelo de los amigos, habría escrito el ex presidente. Un vocero del demócrata declaró previamente que la relación entre Clinton y Epstein terminó más de una década antes del arresto del financiero en 2019.
Por otra parte, Trump aseguró que no ha considerado indultar a Ghislaine Maxwell, ex pareja y cómplice de Epstein, quien cumple una condena de cárcel por sus delitos. Tengo permitido hacerlo, pero es algo en lo que no he pensado, declaró.
A Maxwell, interrogada ayer por segundo día consecutivo por el número dos del Departamento de Justicia, Todd Blanche –quien fue abogado defensor de Trump en el juicio penal de 2024– le fue concedida ayer la inmunidad limitada, una medida estándar bajo la cual un testigo puede proporcionar información sin temor a que su declaración sea utilizada en su contra.
El presidente estadunidense inició una visita a Escocia –donde tiene tres campos de golf– y a su llegada a Glasgow Prestwick criticó las políticas migratorias europeas ante los periodistas que lo esperaban en el aeropuerto. “Será mejor que se pongan las pilas o Europa se acabará (…) Tienen que detener esta horrible invasión que sufre Europa”, aseveró.

El movimiento 26 de julio cambió Cuba y AL
Marcos Roitman Rosenmann
En Cuba, una generación, la del centenario del nacimiento de José Martí, tomó las riendas. En medio de gobiernos corruptos, promesas incumplidas, represión y asesinato de líderes campesinos, sindicalistas y estudiantes universitarios, decidió emprender la lucha armada contra la tiranía. La vía electoral se truncaba. La reivindicación democrática no cabía en un régimen político acostumbrado al amaño de elecciones. Sus dos últimos gobiernos, nacidos al amparo de la constitución de 1940, daban al traste con los deseos de cambio social.
El presidente Ramón Grau San Martín (1944-1948) había decepcionado. Su credibilidad ganada durante la presidencia de los 100 días en 1934, a expensas de Antonio Guiteras Holmes, asesinado por el ejército el 8 de mayo de 1935, se agotó rápidamente. Antiguos compañeros habían denunciado la corrupción de Grau, entre ellos, el fundador del Partido del Pueblo Cubano (ortodoxo), Eduardo Chibás. Su ejemplo de dignidad, lucha antimperialista y amor a Cuba, le hacen fuente de inspiración para los futuros asaltantes del cuartel Moncada y Bayamo.
Momentos antes de suicidarse, en 1951, señala: ¡Compañeros de la ortodoxia, adelante!, ¡Por la independencia económica, la libertad política y la justicia social!, ¡A barrer a los ladrones del gobierno!, ¡Pueblo de Cuba, levántate y anda!, ¡Pueblo cubano, despierta! ¡Este es mi último aldabonazo!
El sucesor de Grau, Carlos Prío Socarrás (1948-1952), hombre de Estados Unidos y sus multinacionales, sobre todo la Electric Bond and Share y las mineras del níquel, sigue los pasos de su antecesor. La guerra fría se ha instalado en el mundo. El anticomunismo sirve de excusa para desarticular gobiernos democráticos, reformistas y antimperialistas en América Latina y el Caribe. En este contexto, en Cuba se convocan elecciones presidenciales el 1º de junio de 1952. El Partido del Pueblo Cubano (ortodoxo) fundado por Chibás y su candidato, Roberto Agramonte, se perfila como ganador. Fulgencio Batista, hombre fuerte del ejército, viejo aliado de Estados Unidos, dictador entre 1934 y 1940, presenta su candidatura. Sintiéndose perdedor, no esperará el resultado de las urnas. El 10 de marzo lleva a cabo el golpe militar. La tiranía se instaura.
El régimen de Batista suspende la constitución. Se ilegalizan los partidos opositores. La protesta se organiza bajo una fuerte represión. Comienza a barajarse la vía insurreccional. Militantes del Partido del Pueblo Cubano Ortodoxo, sobre todo su juventud, sectores medios, las clases explotadas, dominadas y oprimidas, reivindican la guerra justa contra la tiranía. Bajo el paraguas de José Martí, el ejemplo de Chibás y los militantes asesinados durante los gobiernos de Grau y Prío, se teje la resistencia. Un joven abogado, Fidel Castro, escribe a cuatro días del golpe: Yo invito a los cubanos de valor, a los bravos militantes del partido glorioso de Chibás; la hora es de sacrificios y de lucha, si se pierde la vida nada se pierde. Vivir en cadenas, es vivir en afrenta y oprobio sumisos. Morir por la patria es vivir.
Un año más tarde, el plan para desencadenar la insurrección popular consiste en tomar por asalto los cuarteles Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo y Moncada en Santiago de Cuba. Su objetivo: los arsenales. El 26 de julio de 1953 es la fecha acordada. Distintas razones lo hacen fracasar. (Para una visión extensa véase el reciente libro de Germán Sánchez Otero: El Moncada: Preludio de una nueva era en Nuestra América. RUTH, Casa Editorial, La Habana Cuba 2025; y Cuba en rebeldía: del Moncada a Girón, de Salvador Morales Pérez. Universidad Michoacana, La Jornada de Michoacán 2009)
Fue una derrota sufrida. Dos mujeres, Haydée Santamaría y Melba Hernández, cuyo papel posterior fue determinante para el triunfo de la revolución en 1959, están en el operativo. Otros caerán ese día, como Abel Santamaría, Laureano Canejo, Ricardo Agüero o José Luis Tasende. Entre los detenidos, Fidel Castro Ruz y un sinnúmero de compañeros. La acción armada provoca una grieta en la tiranía, sorprende por su audacia. En la cárcel, Fidel Castro escribe su alegato La historia me absolverá. Una reivindicación de la dignidad a la par que una denuncia a los gobiernos cipayos y un llamado a seguir luchando. En poco tiempo será conocida por el pueblo cubano. Condenados a 15 años de cárcel, en 1955, gracias a las protestas populares y la presión popular, Fidel y otros líderes del asalto al Moncada serán liberados. La persecución y amenazas les obligan a expatriarse en México. Nace el movimiento 26 de julio. Comienza la organización que acabará llevando de regreso a Cuba, en el yate Granma un 25 de noviembre de 1956, a 82 expedicionarios. El 2 de diciembre tocan tierra en la costa oriental de Cuba. La revolución es imparable. El 1º de enero de 1959 entran a La Habana. La experiencia cubana cambiará la historia. Derrocar a una tiranía por la vía insurreccional y un ejército profesional se mostraba viable y por esas fechas es la única manera de conseguirlo. Algunos ejemplos: en Guatemala, el gobierno reformista de Jacobo Arbenz sería derrocado por un golpe de Estado en 1954, encabezado por el general Castillo Armas con intervención de la CIA. En 1957 el gobierno reformista de Villeda Morales es destituido en Honduras. En Nicaragua, gobiernan los Somoza y en República Dominicana el dictador Rafael Trujillo, hasta su ajusticiamiento en 1961. Todos anticomunistas y aliados del imperialismo.
En América Latina, el influjo de la revolución cubana muestra un camino de dignidad. Su influencia perdura en el tiempo. Ha logrado sobrevivir entre errores, aciertos y reveses. Enfrentada a un bloqueo que dura seis décadas, conoce el significado del imperialismo, la guerra química y biológica, el sabotaje industrial, la invasión de mercenarios y el financiamiento de opositores, cuyo propósito es hacer de Cuba una república neocolonial. Pero el pueblo cubano, consciente de sus debilidades y fortalezas, no se rinde.
Nada puede parar una revolución cuando sus dirigentes y las organizaciones populares dan muestra de altos niveles de compromiso, honestidad, respeto y amor por quienes han dado la vida para construir una Cuba digna, soberana, socialista y antimperialista.

Al barracón Campbell le ha nacido un balcón
Beñat Zaldua
Pasear este verano por la antigua base estadunidense de Heidelberg, en Alemania, es una experiencia extraña y pertinente, una invitación a pensar qué podría ser del mundo si se redujese el espacio creciente que ocupan los ejércitos en suelos y presupuestos. Hace poco más de una década, el Ejército de Estados Unidos en Europa (Usareur, por sus siglas en inglés) tenía aquí sus cuarteles generales. Asentados sobre los restos de las instalaciones de la Wehrmacht nazi en 1945, hasta 20 mil soldados y familiares vivieron en esta ciudad de 150 mil habitantes. Los americanos se convirtieron en parte del paisaje y de la propia identidad local, junto con la prestigiosa universidad de más de 700 años que ocupa el centro histórico y el enorme castillo de ocho siglos que lo domina desde lo alto.
Pero el Ejército estadunidense, que llegó a tener 213 mil efectivos en suelo europeo en 1989, apenas mantiene 30 mil. Como parte del lento repliegue, los batallones abandonaron Heidelberg en 2012, dejando un espacio de 180 hectáreas lleno de barracones vacíos y solares abandonados en manos del Estado alemán. Un terreno tan grande como el centro histórico de la ciudad.
El pánico cundió entre las autoridades locales, dado el papel central del ejército como fuente de ingresos –como empleador y como consumidor–. El alcalde trató de convencer a los militares para que se quedasen. Y, sin embargo, un breve paseo por la antigua base basta para intuir que las ganancias para la ciudad han sido bastante mayores que las pérdidas.
Hoy es un barrio en el que se mezclan inmuebles residenciales nuevos, muchísimas obras, con barracones militares vallados con grietas amenazantes y otros reformados con vistosos balcones de acero añadidos recientemente. Las macetas llenas de flores adornan ahora los renovados edificios Campbell, reconvertidos en el barrio de moda de Heidelberg, the place to be.
Hay bloques de viviendas sobrios, otros tienen más lujos, pero ninguno tiene más de cuatro plantas. Todos cuentan en su interior una con plaza abierta, parques infantiles y juguetes que no son de nadie, pero son de todos. De muchos balcones cuelgan placas fotovoltaicas y en los bajos empiezan a emerger cafés modernos, una tienda de bicis, una barbería, un quiropráctico y terapeutas de signo variado.
Hay hierba y hay árboles, hay parques y hay bancos. Aquí nadie es de toda la vida, pero empieza a emerger una vida comunitaria, al calor de un urbanismo amable, civilizado, que va ganando terreno a los restos de la base. Apropiándose de algunas ruinas y engullendo muchas otras. Una enorme plaza de armas resiste todavía el empuje del presente, extendiéndose a modo de metáfora del derroche militar: un enorme e inerme solar descampado.
La inmensa mayoría de los apartamentos son de alquiler y la voz cantan-te la lleva la empresa municipal de vi-vienda. Las promotoras privadas tienen su espacio, pero reducido. De cada 100 nuevos domicilios, 70 son protegidos y con rentas limitadas –siempre relativamente–. En esos bloques, los Schneider se mezclan con los Nakanechnaya y los Ramadani, y uno de ellos tiene una parte diseñada específicamente para alojar a madres solteras. Hay también moradas privadas ordinarias y hay espacio para proyectos alternativos de vivienda cooperativa. Tres de ellos forman una manzana llena de color, gallinas y bicis eléctricas sin candar.
El cambio no ha sido sólo urbanístico. La ciudad no lograba retener el talento incubado, ya que, para crecer, las nuevas empresas tecnológicas creadas bajo el cobijo universitario acostumbraban a dar el salto a otras ciudades con mayor espacio para sus instalaciones y mejores condiciones de vivienda para sus empleados. Esta lógica se ha invertido gracias a los terrenos liberados por el repliegue estadunidense, que ha dejado espacio tanto para las empresas como para sus trabajadores.
Las soluciones habitacionales no son sólo para los trabajadores tecnológicos con alto nivel de formación. La apertura del barrio coincidió con la acogida de más de un millón de refugiados en 2015. La antigua base se convirtió en el lugar en el que Heidelberg acogió a varios centenares de solicitantes de asilo sin que ello generase entre los vecinos el rechazo visto en otras ciudades. Aunque no es ajena al auge de la extrema derecha, Heidelberg votó mayoritariamente por opciones progresistas en las elecciones federales de este año y la AfD (Alternativa para Alemania) se quedó en 12 por ciento, que no es poco pero casi, si tenemos en cuenta el 21 por ciento general.
No todo es tan ideal como lo pintan estas líneas, claro. Cuentan las vecinas que hay pequeños conflictos y tensiones soterradas, de lo contrario no sería un barrio. Hay peleas y un constante tira y afloja entre un mercado que quiere sacar mayor partido del suelo liberado y una masa social importante que trata de frenar el paso a la especulación, con cierto éxito, de momento, siempre relativo. Esta no es una experiencia socialista. Pero invita a imaginar futuros a la sombra de un checkpoint abandonado desde el que se lee la pancarta que cuelga de un renovado barracón: La guerra alimenta a los ricos y se come a los pobres. Aplasta el capitalismo.