miércoles, 16 de julio de 2025

Pantano fascistoide de EU: ¿alternativas?

No es extraño que Donald Trump haya reaccionado contra el grupo, una muestra de que el BRICS puede ser algo más que sólo una molestia “no son una amenaza seria, pero, de seguir siendo miembros tendrán que pagar 10 por ciento de aranceles y, si quieren desafiar al dólar, tendrán que pagar un alto precio. Foto Ap / archivo   Foto autor
Ana María Aragonés
16 de julio de 2025 00:01
Es más que ignominiosa la forma en que el gobierno de Estados Unidos ha decidido llevar a cabo las deportaciones contra migrantes. Una verdadera cacería. Policías los esperan al salir de sus lugares de trabajo. Se les detiene en los campos agrícolas, en las construcciones, a la salida de oficinas migratorias, montados a caballo atravesando parques, violando todos sus derechos.
El presupuesto aprobado al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) dedicado a la expulsión de los migrantes es de 175 mil millones de dólares, y plantea la construcción de más centros de detención imitando al de Florida (Alligator Alcatraz), así como la ampliación de la construcción del muro con(tra) México, aumento de los miembros de la Patrulla Fronteriza, drones, etcétera.
Ha quedado claro: los enemigos son los migrantes, indocumentados o no. De esta forma se desvía la atención de las profundas contradicciones que enfrenta el sistema, de una hegemonía en declive y de la incertidumbre y caos que la política de aranceles de Donald Trump está creando.
Las élites cancelan el pensamiento crítico impidiendo debatir las necesarias transformaciones estructurales, estigmatizando conceptos, socialismo, comunismo, imperialismo, apoyados, por los medios de comunicación y los poderes judiciales.
¿Hay alternativas a este desorden mundial?
La propuesta del BRICS+ puede favorecer la transformación del orden global. Se trata de un proyecto del Sur Global que, en algún sentido retoma el espíritu de la Conferencia de Bandung (1955-70) y del Movimiento de Países No Alineados y del Grupo de los 77. Es decir, hay conciencia de que el capitalismo dividió al mundo en dos grupos, norte/sur, articulados en un marco de asimetrías económicas y dependencia. Si bien hay diferencias entre esos grupos, el mensaje sigue siendo contra cualquier forma de neocolonialismo. Bandung nació focalizado en Asia y África, cuyos países muy pobres estaban recién independizados.
El BRICS+ es una agrupación transcontinental con integrantes con capacidades industriales y financieras, y han avanzado en mecanismos institucionales, entre ellos, el Nuevo Banco de Desarrollo (NDB) con sede en Shanghái. Siguen la tradición de Bandung de promover la independencia económica de los países del sur, y pretenden ser una alternativa a los organismos financieros del norte brindando recursos para proyectos de infraestructura, energía y desarrollo regional. Promueve el uso de monedas locales y así reducir la dependencia del dólar en el comercio internacional. Y muy importante: hay un énfasis en la multipolaridad, de la cooperación y el respeto a las soberanías.
Las palabras de Lula da Silva en el cierre de la decimoséptima cumbre del BRICS+, realizada en Río de Janeiro, resumen de manera clara los ejes del proyecto: “Reivindicar un cambio en la gobernanza mundial bajo el esquema de la multipolaridad; organizar al mundo de forma diferente, acabar con las guerras, enfrentar el cambio climático, buscar la paz, comunidades más justas, inclusivas, soberanas y sin imposiciones del dólar”. Lo que alude también a alejarse de las sanciones unilaterales e ilegales de EU. Se manifiestan contra el genocidio palestino y contra el ataque a Irán por Israel y EU.
No es extraño que Donald Trump haya reaccionado contra el grupo, una muestra de que el BRICS puede ser algo más que sólo una molestia y ha señalado que “no son una amenaza seria, pero, de seguir siendo miembros tendrán que pagar 10 por ciento de aranceles y, si quieren desafiar al dólar, tendrán que pagar un alto precio; no lo vamos a consentir porque el dólar es rey”.
Otro acontecimiento a resaltar en este momento histórico, porque puede marcar el devenir de África, es la llegada del joven capitán Ibrahim Traoré quien después de un golpe de Estado en 2022, se convirtió en presidente de Burkina Faso.
Ha colocado en el centro de sus acciones de gobierno la lucha contra la dependencia, por la soberanía económica, la justicia social, la identidad africana y el rechazo tajante al neocolonialismo francés, expulsando de inmediato a sus militares. Su visión se conecta con el legado revolucionario de los años 80 de Thomas Sankara, presidente burkines (1983- 1987) que fue asesinado.
Está recuperando los minerales estratégicos para así romper con el modelo extractivista dependiente que convirtió al país en uno de los más pobres del continente. Ha puesto en marcha programas sociales, escuelas, hospitales y, lo más importante: busca la autosuficiencia alimentaria, para lo cual ha emprendido una profunda reforma agraria.
Junto con los gobiernos de Malí y Níger han creado la Alianza de los Estados del Sahel, confederación que busca alternativas soberanas a los organismos regionales dominados por potencias occidentales, las que temen sin duda posibles “contagios”.

Mayoría de paisanos detenidos en redadas llevaban más de 10 años allá
Entre el 6 de junio y el 6 de julio, el consulado en LA entrevistó a 330 connacionales
Arturo Sánchez
Periódico La Jornada
Miércoles 16 de julio de 2025, p. 3
La mayoría de los mexicanos que han sido detenidos en los operativos migratorios del último mes por agencias federales en el área de Los Ángeles estaban plenamente integrados en la sociedad estadunidense y llevaban más de una década residiendo en ese país, además de que la tercera parte tiene hijos nacidos ahí, informó ayer el cónsul general de México en esa ciudad, Carlos González Gutiérrez.
En un mensaje en video difundido a través de la red social X, el diplomático detalló que entre el 6 de junio y el 6 de julio –cuando se cumplió un mes del inicio de las redadas–, el personal consular había entrevistado a 330 connacionales en diferentes centros de detención migratoria.
Con base en la información recabada en dichas entrevistas, resulta claro que la mayoría de estas personas habían echado raíces en este país y se habían integrado a la sociedad estadunidense, afirmó González Gutiérrez. Más de la mitad llevaba 10 años o más viviendo en Estados Unidos. Un tercio tiene hijos nacidos en este país.
Construcción, jardinería, lavado de autos...
El funcionario subrayó que se trata de trabajadores productivos, insertos en sectores típicamente ocupados por la mano de obra migrante. De los entrevistados, 16 por ciento laboraban en negocios de lavado de autos, 13 por ciento en la construcción, otro 13 por ciento en fábricas y 11 por ciento en jardinería, por mencionar los oficios más frecuentes.
Ante esta situación, el consulado de México en Los Ángeles ha intensificado sus acciones de protección. Brindamos asesoría legal y realizamos visitas diarias a centros de detención, incluso durante fines de semana, dijo el cónsul. Señaló que gracias a la línea de apoyo consular mexicana, conocida como Centro de Información y Asistencia a Personas Mexicanas (CIAM), más de mil casos fueron referidos al consulado en ese mes para su atención directa.
González destacó que el consulado mantiene contacto constante con la comunidad migrante a través de medios de comunicación, redes sociales, audiencias públicas y talleres informativos bajo el lema Conoce tus derechos.
Como parte de estas acciones, se lanzó una campaña con el respaldo de figuras públicas como Demián Bichir, Kate del Castillo, Guillermo del Toro, Eugenio Derbez y Cristo Fernández, entre otros, con el objetivo de mantener informada y acompañada a la comunidad mexicana en Estados Unidos.
Por instrucciones de la presidenta Claudia Sheinbaum y del canciller Juan Ramón de la Fuente, reiteramos nuestro compromiso: atención digna, oportuna y empática para nuestra comunidad, expresó. Y concluyó: Recordemos que el miedo se combate con información. El consulado de México es una casa de servicio y está con ustedes.

Negociación y valor
Sede de Pemex en la Ciudad de México. Foto Roberto García Ortiz / Archivo  Foto autor
Luis Linares Zapata
16 de julio de 2025 00:02
Los empeños para sacar a Petróleos Mexicanos (Pemex) de sus tribulaciones llevan años con variables resultados. Tanto Andrés Manuel López Obrador como ahora Claudia Sheinbaum ponen los mejores empeños para sacarlo de su crítico estado y momento. Ven a Pemex como la valiosa empresa que fue, y puede seguir siendo, a pesar del controvertido manejo que padeció.
Para facilitar su arreglo, concitan recursos de donde pueden obtenerlos. Ahora, a la par de estos difíciles trabajos de rescate, se padecen las presiones de Donald Trump y sus aranceles locos. Pero la deuda, de 100 mil millones de dólares es inmensa y por demás dañina.
No fue utilizada para producir y crecer en la gestión de la petrolera o, en bien del país por añadidura.
La usaron para facilitar la fiscalidad y no molestar (subsidiando) a los (no) causantes mayores. Endeudaron a Pemex para reducirla, quebrarla y vender los remanentes.
Ninguna empresa puede cargar con ese volumen de recursos por pagar. Su servicio es criminal para la fluidez del diario quehacer.
Este endeudamiento salvaje tomó sólo dos administraciones –Peña y Calderón– en contratarse. Los auxiliaron un enjambre de financieros privatizadores y otros legisladores que incidieron, mediante sacos cargados con ilegales pesos, en las famosas reformas peñistas. La publicitada excusa de “salvar a México” fue la justificante de venta.
La realidad indica que, a mayor deuda, menor producción en una relación estrictamente inversa. Con los dispendios en boga pues nunca fueron aminorados durante largos y oscuros años prianistas.
Los errores pasados forman pesado fardo. Grandes, medianos y chicos obstáculos subsisten aún tras la depuración reciente, acumulados durante más de 40 años del mando tecnocrático neoliberal.
En ese periodo no cejaron en dañar a la empresa que, a pesar de ello, ha continuado sus forzadas cuan generosas aportaciones. Durante este oscuro periodo de su gestión, Pemex fue usada, también y continuamente, como caja grande para asegurar elecciones priístas. Miles de millones fueron extraídos de sus tesorerías sexenales para comprar votos de individuos, familias y regiones situadas en cuencas de pobreza. Supervisores de casillas, a veces con todos sus integrantes, entraron en los planes de sabotaje.
El conteo y resguardo de boletas, fue encargado a bien entrenados maestros en alterar legítimos resultados. Largas jornadas de trabajos mapacheros, escenificadas por efectivos profesores del SNTE, fabricaron parte de esa democracia, añorada por la actual crítica. Los mentores, qué duda cabe, fueron inapreciable tesoro de la longevidad priísta. Todo ello aceitado con los recursos petroleros.
El formidable desarrollo sindical llevó cuando menos tres o cuatro décadas de activos profesionales de la mano alzada.
El enjambre de empresas fundadas a costillas de Pemex se cuentan por millares, íntimamente relacionadas con la excesiva estructura burocrática interna. Camadas enteras de funcionarios de la petrolera se adhirieron indisolublemente a sus entrañas. Y ahí siguen muchos, enquistados, sacando provecho. El descubrimiento de los últimos megapozos sirvió, con los llamados excedentes presupuestales, para generar fortunas por todos y cada uno de los estados de la República. Millones de barriles diarios, durante largos periodos, le fueron extraídos con rapidez alocada. Se inyectó indebidamente dañino nitrógeno y se averiaron así pozos de 2 millones de barriles al día.
Fueron tiempos de fluctuaciones en precios: entre 30 dólares a casi 100. La multiplicación de rangos mayores a los 50 por barril crearon caudales inmensos, usados, cínicamente, para la gobernabilidad.
Durante el foxato se invirtieron estas fortunas en la compra para procrear dóciles gubernaturas.
Nunca se averiguó dónde quedaron esos sobrantes petroleros. Parece que se esfumaron en un borrascoso horizonte incomprendido. Los críticos actuales, ya adultos desde entonces, no levantaron plumas ni voz alguna, a pesar de la cabalgante evidencia de corruptelas. La fundación y connivencia del prianismo lo justificó para no dejar pasar a la izquierda.
Con toda esta magnífica “detraseidad” se ara en el conflictivo presente nacional. La doctora Sheinbaum debe hacer frente al soberbio rubio anaranjado de los aranceles locos, un presidente que, debiendo ser bastión de estabilidad, se instala en agente de caos interno en su país sin olvidarse de la geopolítica. Abusando del poder acumulado durante largos años, apabulla a otros que han logrado ser interdependientes con su enorme economía. Mientras mayor interrelación, más vulnerables resultan ser a sus mañosas amenazas. El prestigio y amistad con el poderoso chantajista marca hoy en día la fama y el aprecio de nuestro vecino del norte. Además, su lucha por detener el crecimiento y poder chino, está perdida. Pero, hacia esa dirección habrá que mirar con inteligente atención de largo aliento.

Brasil: ¿justicia restituida?
De acuerdo con las conclusiones de la fiscalía de Brasil, el ex presidente golpista Jair Bolsonaro y siete de sus colaboradores deben ser condenado por su pertenencia a una organización criminal armada, tentativa de abolición del estado democrático, golpe de Estado y otros delitos. Aunque la decisión corresponde al máximo tribunal de ese país, la imputación misma es un caso edificante de petición de castigo para un individuo que alcanzó la Presidencia merced a los extravíos de la justicia, ejerció el poder de manera autoritaria, antipopular e irresponsable y se resistió a abandonarlo una vez que la voluntad popular le negó un segundo mandato.
El ahora procesado llegó al Poder Ejecutivo en unas elecciones en las que Luis Inácio Lula da Silva se encontraba injustamente preso e imposibilitado para competir una vez más por el cargo, en el marco de una conjura oligárquica y corrupta que logró condenarlo por cargos falsos por mano de un juez que carecía de competencia para juzgarlo: el sórdido Sergio Moro, quien en retribución a sus servicios fue nombrado ministro de Justicia por Bolsonaro, y quien posteriormente ha enfrentado cargos de prevaricato y desvío de fondos públicos.
Ha de señalarse, asimismo, que los ilícitos por los cuales la fiscalía ha pedido la detención de Bolsonaro tuvieron lugar tras su derrota en las elecciones de 2022, en las que Lula ganó con 50.9 por ciento de los votos. Desde el día mismo de los comicios, hasta la toma de posesión del segundo, hordas ultraderechistas instigadas por el presidente saliente clamaron por un golpe de Estado, incendiaron vehículos, planearon atentados dinamiteros en un aeropuerto y culminaron la intentona el 8 de enero de 2023 –ya con el político progresista en el cargo–, cuando irrumpieron en la Plaza de los Tres Poderes, asaltaron la Cámara de Diputados e intentaron invadir el Palacio de Planalto, sede de la Presidencia.
Fue inocultable que Bolsonaro y sus huestes habían seguido el guion de la incursión en el Capitolio de Washington del 6 de enero de 2021, azuzada por Donald Trump desde la Casa Blanca en un intento de última hora por impedir que Joe Biden lo sucediera en la jefatura de Estado. De hecho, el ex militar brasileño y el magnate republicano mantienen desde hace años una estrecha alianza y, en protesta por el proceso penal en contra del primero, el segundo ordenó recientemente castigar a Brasil con un incremento de aranceles tan absurdo que prácticamente equivale a acabar con el comercio bilateral.
Lo cierto es que la demanda formal de castigo para Bolsonaro constituye un dato esperanzador ante el alineamiento faccioso y corrupto de los poderes judiciales de buena parte de América Latina con proyectos políticos antidemocráticos, autoritarios y antipopulares; los casos más escandalosos de este fenómeno son, además del mismo Brasil, Argentina –donde la ex presidenta Cristina Fernández cumple una aberrante condena de prisión domiciliaria–, en Perú, cuyo aparato judicial mantiene en la cárcel al ex presidente indígena Pedro Castillo, y Guatemala, donde los intereses más cavernarios y regresivos han orquestado una implacable persecución política dirigida, entre otros, por los fiscales Consuelo Porras y Rafael Curruchiche y por el juez Fredy Orellana; cientos de políticos, periodistas, abogados y funcionarios que combatían la corrupción han sido encarcelados u obligados al exilio por esa conjura que busca, en última instancia, deponer al presidente Bernardo Arévalo.
Con ese telón de fondo, es pertinente hacer votos por que el Tribunal Supremo de Brasil no se sume a esta tendencia nefasta y emita un fallo condenatorio contra Bolsonaro. Y cabe felicitarse, asimismo, por el triunfo de la reforma que ha permitido a nuestro país iniciar un saneamiento democrático de su propio Poder Judicial.