martes, 15 de julio de 2025

Un mañana distinto en Turquía.

Andrea Cegna*
Sólo la historia dirá si fue una locura o un valiente cambio de paradigma, más grande que la esperanza y que aquello que a veces la mente engendra durante la noche. El miedo a una nueva traición del poder está a la vuelta de la esquina, pero el movimiento de liberación kurdo, desde el 27 de febrero hasta hoy, ha corrido sin descanso. Y si la guerra ha vuelto a ser el mantra del capitalismo global –desde las peleas entre Estados hasta las conflagraciones por el territorio, pasando por la mal llamada guerra contra las drogas–, el PKK, al cambiar su forma de lucha, rompe también el paradigma belicista.
Es un paso nada fácil ni garantizado, un paso con el que hay que enfrentarse, que hace temblar las manos; que abre espacio a las críticas, al miedo, al juicio de quienes prefieren repetir un presente derrotado en lugar de arriesgarse por un futuro incierto.
El movimiento de liberación kurdo y el neozapatismo del EZLN son, en este momento, las únicas historias políticas capaces de desafiar al porvenir, rompiendo con la tradición del siglo XX y con la comodidad, apartándose de las lógicas campistas y teniendo el luminoso coraje de cambiar de rumbo sin perder de vista el objetivo: un mundo distinto, posible para todas y todos. Sin duda, desconciertan, se arriesgan, y así sobreviven, se renuevan y dan oxígeno a las resistencias del mundo. El gesto, para nada simbólico, de quemar las armas en lugar de entregarlas al gobierno, marca un punto sin retorno.
Entregarlas habría sido un acto de rendición; quemarlas, en cambio, expresa un rechazo radical a la lógica de guerra y violencia. Es una señal fortísima dirigida a Erdogan y al gobierno: no confiamos en ustedes y los desafiamos y, por primera vez en la historia, un presidente se ha visto obligado a reconocer las violencias sufridas por el pueblo kurdo.
Detrás de la sonrisa de Erdogan, ya se perfila el siguiente paso para encauzar y controlar esta transición: El primer paso será establecer una comisión parlamentaria para abordar este proceso, intentando devolver al cauce institucional aquello que nace, más bien, como ruptura desde abajo.
Por primera vez desde 1999, Abdullah Öcalan ha vuelto a hablar en video: “La lucha armada ha cumplido su propósito: con el reconocimiento de la identidad kurda, ha terminado. Ahora debemos iniciar un nuevo capítulo y adoptar un lenguaje basado en la razón y la buena voluntad… Esto representa una transición voluntaria de una fase de conflicto armado hacia una de política democrática y de derecho”, palabras que respaldan lo que ya se está gestando desde el sureste turco.
Surgen relatos de nuevas redes mutualistas, experiencias de autogobierno, prácticas comunitarias que vuelven a tejer una sociedad rota por décadas de guerra y represión. Las crónicas hablan de asambleas espontáneas, de redes de mujeres que impulsan proyectos de educación y cuidado, de autoridades locales que, pese a las amenazas de arresto, discuten abiertamente sobre una transición posbélica.
Nuestro objetivo no es sólo deponer las armas, sino construir una sociedad democrática, libre y justa. Estamos decididas y decididos a llevar esta lucha a cada aldea, ciudad y barrio, con la participación de mujeres, jóvenes y de todas las personas que creen que la libertad no necesita un fusil para existir, explicaron Carcel y Ozan, militantes históricos del movimiento, en una entrevista con ANF.
Claro que la represión sigue sin descanso: las derechas turcas, junto con el aparato militar y judicial, continúan atacando a opositoras y opositores, autoridades locales, periodistas y a cualquiera que se atreva a hablar de autonomía. Sin embargo, la hoguera de las armas le quita a la máquina represiva la gran justificación del terrorismo –esa misma máquina que la OTAN y los aliados de Turquía han tolerado– y ahora debe enfrentarse a la luz del fuego.
Por un lado, está el doble desafío político de construir, día tras día, una alternativa que no reproduzca viejas jerarquías internas, antiguas lógicas de poder ni atajos armados. Si resistirá a la represión y a las traiciones, si logrará ser ejemplo para otras luchas en el Mediterráneo y Medio Oriente, lo dirá la historia.
Por otro lado, está el reto del movimiento kurdo que deja atrás la lucha armada, pero no el conflicto social por un mañana distinto, y que ahora debe pensar cómo quienes militaban en la clandestinidad del PKK volverán a la vida civil y a la acción política.
Sabemos que dejar las armas no significa abandonar la lucha: es un paso más para echar raíces aún más profundas en las calles, en las aldeas y en las ciudades, con una organización popular que ningún ejército podrá desarmar, declararon unidades del PKK a ANF.
Lo cierto es que quienes desean paz, derechos humanos y respeto para los pueblos en Turquía ya no tienen una bandera que ondear, sino una fogata encendida que alimentar con la fuerza de quienes no se rinden.
*Periodista italiano

¿BRICS o fascismo?
Víctor M. Toledo
Hoy la humanidad, es decir, la especie humana, enfrenta una situación de polarización extrema que no suele describirse de manera tajante con los términos adecuados. Los analistas acostumbran referirse a ello de manera suave con palabras como multilateralismo, guerra de aranceles o pensamiento único. Sin embargo, el enfrentamiento verbal entre Luiz Inácio Lula da Silva y Donald Trump, es decir, entre los presidentes de Brasil y de Estados Unidos, encierra una batalla planetaria. No solamente se trata de dos visiones del mundo radicalmente opuestas, sino de la puesta en acción de dos procesos sociales, económicos, culturales y ambientales contrarios.
Veamos el caso de la distribución de la riqueza. Cada año el Banco Suizo (Suisse Banque) publica su análisis de la distribución a escala global. De acuerdo con el último reporte de 2024 una élite de 60 millones o 1.6 por ciento detentan 48 por ciento de la riqueza mundial, seguidos por 16.4 por ciento con 39 por ciento de la riqueza. Entre ambos concentran 87 por ciento. En el siguiente estrato, que puede considerarse como de las clases medias, 12 por ciento de la riqueza se encuentra en 41 por ciento del número de individuos. Finalmente, los pobres del mundo, representando casi 41 por ciento sólo poseen 0.6 por ciento de la riqueza. En el caso de México, la situación es de mayor injusticia. Un reducido grupo de sólo 339 mil mexicanos (0.3 por ciento de la población) poseen patrimonios que superan un millón de dólares y que sumados resultan en 788 mil 571 millones de dólares, que equivalen a ¡la mitad de la economía nacional! Cuarenta y tres por ciento de estos patrimonios se componen de activos financieros y el resto de no financieros, como viviendas y tierras. La mayoría de este patrimonio será heredado a los descendientes ( La Jornada, 19/6/25). Lo anterior hace del país la décima economía más desigual del mundo, según el Índice de Gini. La injusticia agraria no se queda atrás, tal y cómo lo mostró Sarah K. Lowder y colegas a partir de una secuencia con datos de la FAO (https://acortar.link/sv6mRS).
Y en la misma tesitura podemos ubicar a la injusticia climática. Los países más poblados y/o ricos son los principales responsables históricos de las emisiones de carbono, pero son los países más pobres los que más sufren por el cambio climático. Es importante destacar que las emisiones totales de dióxido de carbono a escala mundial alcanzaron un nuevo récord en 2024, superando 37 mil millones de toneladas métricas. Los países con mayores emisiones de carbono en 2024 son China, Estados Unidos, India y Japón.
Ante lo anterior, el eje fascista actual, conformado por Estados Unidos, Israel, Argentina, Italia, Polonia y Hungría, no tiene propuestas. Estamos ante gobiernos de los mutimillonarios, por los multimillonarios y para los multimillonarios. Sus discursos marcados por la rabia, recuerdan los de Hitler, Mussolini y Franco. El paralelismo es inevitable. Los bombardeos despiadados contra los palestinos, con el silencio cómplice de Europa y el aumento histórico del presupuesto de la OTAN, son inmorales y escandalosos.
En contraste total con lo anterior, el BRICS, formado por 11 países encabezados por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, que representan la mitad de la población humana, celebró en Brasil hace unos días su cumbre en que por primera vez participó México en calidad de ­observador.
En su resolución final, el BRICS se comprometió a disminuir la desigualdad social, resolver la crisis climática y atender los problemas de salud de las mayorías. Este último compromiso incluye el fortalecimiento de la Organización Mundial de la Salud, uno de los muchos organismos multilaterales saboteados por Donald Trump, quien además niega la existencia del cambio climático. Ante las amenazas de Trump contra los países alineados con el BRICS, el presidente de Brasil respondió: El mundo ha cambiado, no queremos ya un emperador. En suma, estamos ante un dilema fundamental entre las fuerzas desatadas del fascismo y su contrapeso, el BRICS. Ello ilustra de nuevo el choque entre las fuerzas de la muerte y las de la vida. O como expresó Edgar Morin a sus 105 años: Mientras la vida me envuelva, la muerte retrocede.

Don Trumpeone
José Blanco
William Chaloupka publicó Everybody Knows: Cynicism in America, 1999, obra deudora de los largos ensayos de Peter Sloterdijk sobre el cinismo. Según Chaloupka, la estadunidense se convirtió en una sociedad de descreídos, hipócritas y cínicos. Puede ser un exceso decir que la sociedad adquirió tan repulsivos atributos. En particular, sobre el cinismo Chaloupka define: es una actitud hipócrita, reaccionaria y agresiva; en todo caso, Donald es producto típico de esa sociedad.
Trump mal finge al hacerse el socarrón, mientras actúa como don Vito Corleone, quien para Mario Puzo encarna el american dream impecablemente. Don Trumpeone con risilla sardónica de labios apretados impone aranceles recíprocos, aunque se trata de viles extorsiones. Te impongo un arancel de 30 por ciento porque tratas muy mal a EU; si me respondes de la misma forma te impongo otro recíproco. Aunque no se trata de México, sino de unos ciudadanos particulares, mexicanos y gringos que –sin ninguna coordinación o acuerdo entre ellos–, venden, es decir, unos ciudadanos gringos compran. Que vengan a producir aquí, demanda en voz alta Don Trumpeone; y como de seguro se trata de enchiladas, mañana o pasado mañana ya habrán montado las fábricas allá, para producir… mucho más caro. Cinismo, extorsión, estupidez e ilegalidad, sin freno.
En algún momento Don Trumpeone reprochó a Europa que no comprara autos Chevrolet. Debía hacerlo, aunque se trate de un producto de calidad inferior a sus propios autos. Pero se aferra; la actitud cínica se afirma porque soy el más cabrón del barrio; tengo poder económico y militar mayor, puedo extorsionarlos y hacer que se plieguen a mi arbitrario desvarío. Europa sí se pliega a la extorsión, como lo ha hecho ya cancelando los gravámenes a la operación digital de los gigantes tecnológicos gringos, como Apple y Meta. Pero no todo mundo está dispuesto a plegarse: Brasil es el ejemplo.
En la carta que envió a la Presidenta de México, Don Trumpeone dice que impuso sus abusivos y arbitrarios aranceles también debido a la incapacidad de México para detener a los cárteles, formados por las personas más despreciables que jamás hayan pisado la Tierra, que inundan nuestro país con fentanilo. El cinismo farandulero por delante: es el gobierno de Trump el que es incapaz de vigilar y cuidar su propia frontera y su propio territorio; incapaz de aprehender a los narcotraficantes gringos y mexicanos que allá operan. Sin deberla, la ineptitud trumpiana debe ser subsanada por México, con una economía 16 veces menor a la gringa.
En estos años puede ocurrir cualquier cosa. El Nobel de la Paz se ha vuelto caricatura trágica: ha sido concedido a cuatro presidentes gringos. Don Trumpeone también lo quiere, mientras mantiene su guerra proxy contra Rusia, bombardea Irán, sostiene el exterminio devastador en Palestina mediante el genocida mayor, Netanyahu, que ya lo ha postulado al ansiado premio: ¿grotesco?, es palabra demasiado endeble. Y, por supuesto, el Comité Noruego puede ceder y conceder.
Para México la sociedad gringa y su gobierno resultan nefastos. Haya o no haya acuerdo ahora, no tenemos que transigir con ellos para siempre. Menos aún si, como ocurre, muchos de los gestos furibundos de EU son expresión de su muerte en curso como poder dominante. El privilegio exorbitante del dólar, como lo llamó en su tiempo Valéry Giscard d’Estaing, está cerca de su término. Mientras, el futuro del mundo está en plena construcción. No debería haber duda alguna. Se llama BRICS, se llama China, se llama mundo multipolar.
El gobierno gringo maltrata nuevamente de modo infame a los migrantes. Nuestra estrechez, nuestra historia, nuestra dependencia niegan un lugar de vida decente para todos los mexicanos; tenemos que corregir aquí esa iniquidad ruin. Allá están nuestros millones de migrantes. La brutalidad actual cesará y reconocerán que los migrantes son necesarios como el oxígeno; pero serán mantenidos como brazos trabajadores y manos creadoras, no como humanos y ciudadanos. El racismo no parará, es parte del ADN gringo de los blancos. No podemos hacer como que cerramos los ojos a tanta desventura, son parte de nuestro futuro.
Es la hora de procesar nuestra decisión nacional. Es la hora de comenzar a trazar un camino decidido y decisivo; un camino hecho de inteligencia y conocimiento. Que todas las áreas pertinentes del Estado estudien el problema y se pronuncien; que lo hagan los académicos enterados; que opinen los empresarios y las organizaciones de trabajadores. El prianismo ha estado siempre en posición de siervo de los ­gringos; no dejará de ser el mismo.
La participación del G-7 en el PIB mundial, medida por paridad de poder adquisitivo (PPA), ha disminuido con el tiempo. Era de 32.6 por ciento en 2015. En 2025, representa alrededor de 29 por ciento. La participación del BRICS en el PIB mundial, medida por PPA, podría aumentar hasta 41 por ciento en 2025. Crece a un ritmo sensiblemente superior a la desvencijada economía del G-7.

Permite Corte a Trump desmantelar Departamento de Educación
Ap   Periódico La Jornada
Martes 15 de julio de 2025, p. 21
Washington. La Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos permitirá que el presidente Donald Trump retome su plan para desmantelar el Departamento de Educación y proceda con el despido de casi mil 400 empleados.
Con el disenso de los tres jueces liberales, la Suprema Corte suspendió ayer una orden del juez federal Myong Joun, quien emitió un mandato judicial preliminar en Boston que revertía los despidos y cuestionaba el plan en su totalidad.
Los recortes de personal probablemente paralizarán al Departamento de Educación, escribió Joun. Un tribunal federal de apelaciones se negó a suspender la orden en lo que la Casa Blanca apelaba la decisión.
El fallo de la Suprema Corte, que fue celebrado por Trump en sus redes sociales, permite al gobierno reanudar el proceso para desmantelar al Departamento de Educación, una de las mayores promesas de campaña del mandatario.
La corte no explicó su decisión a favor de Trump, como es habitual en las apelaciones de urgencia. Pero en desacuerdo, la jueza Sonia Sotomayor se quejó de que sus colegas permitieron una medida legalmente cuestionable por parte del gobierno.
La Suprema Corte le ha otorgado a Trump una victoria tras otra en su intento por reformar al gobierno federal.
Por separado, más de 20 estados interpusieron una demanda ayer contra el gobierno federal por congelar miles de millones de dólares en fondos educati-vos destinados a los cuidados fuera de horario escolar y programas de verano, entre otros.