Afp
22 de febrero de 2026 14:57
Nueva York.- El alcalde de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, anunció este domingo un toque de queda temporal en la metrópolis de más de ocho millones de habitantes ante la inminente llegada de una violenta tormenta de nieve.
"La ciudad de Nueva York no ha experimentado una tormenta de esta magnitud en la última década", advirtió Mamdani en una conferencia de prensa, instando a los residentes a "evitar todos los viajes no esenciales".
Ante las condiciones climáticas extremas previstas, que incluyen fuertes nevadas y fuertes vientos, la ciudad más poblada de Estados Unidos declaró el estado de emergencia e implementará "un toque de queda desde las 21 horas de esta noche hasta el mediodía de mañana" lunes, anunció.
Ello resultará en el "cierre de calles, carreteras y puentes de la ciudad al tráfico general, ya sea de automóviles, camiones, scooters o bicicletas eléctricas", aclaró. Solo "se permitirán algunos viajes esenciales y urgentes". Las autoridades neoyorquinas prevén que las condiciones climáticas empeorarán a lo largo del domingo y pronostican nevadas significativas por la noche y el lunes.
Sismo de magnitud 7.1 golpea la costa de Malasia
El USGS estimó la probabilidad de víctimas o daños como baja, y el Centro de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos no emitió ninguna advertencia, afirmando que la profundidad del sismo impedía la formación de tsunamis. Foto redes sociales Foto autor
Afp
22 de febrero de 2026 12:57
Lumpur.- Un sismo de magnitud 7.1 golpeó en la madrugada de este domingo la costa de Malasia, frente a la isla de Borneo reportó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), que minimizó las posibilidades de víctimas debido a la profundidad del fenómeno.
El epicentro se localizó a menos de 100 kilómetros al noreste de Kota Kinabalu, capital del estado de Sabah, a una profundidad de 619.8 kilómetros, informó el USGS.
El USGS estimó la probabilidad de víctimas o daños como baja, y el Centro de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos no emitió ninguna advertencia, afirmando que la profundidad del sismo impedía la formación de tsunamis.
El Departamento Meteorológico de Malasia afirmó que "continuará monitoreando la situación de cerca", estimando la magnitud del sismo en 6.8 y añadió que se sintieron temblores en la costa oeste de Sabah y en varias zonas del estado de Sarawak.
Para Cuba, soberanía y solidaridad
Bernardo Bátiz V.
23 de febrero de 2026 00:04
Nuestra presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, reconocida en el mundo por ser una mujer con poder político, con seriedad y serenidad como características, se ha referido varias veces en las últimas semanas al espinoso asunto de Cuba, el país caribeño en la perversa mira del presidente Trump y, eso sí, con una resistencia firme y patriótica de los cubanos, pueblo acostumbrado a enfrentar situaciones críticas.
La historia de México ha estado desde hace siglos, desde nuestros inicios como virreinato de la Nueva España, ligada a la de esa hermosa isla del Caribe, que cierra por el este al Golfo de México y está en el camino entre Europa y nuestro continente americano. De Cuba llegaron los primeros exploradores españoles a nuestras costas: Juan de Grijalva y Francisco Hernández de Córdoba. De Cuba embarcó Hernán Cortés sin imaginar siquiera la histórica hazaña de su vida, la conquista del Anáhuac. Nuestras historias, de Cuba y México, de México y Cuba, han estado entrelazadas y ahora lo están nuevamente.
Cuba fue la última colonia que perdió España en 1901, por el levantamiento de José Martí “el apóstol” y otros caudillos como Máximo Gómez, Antonio Maceo y Carlos M. de Céspedes, todos ellos apoyados por el poderío estadunidense que, para ese tiempo, ya era evidente y que, a toda costa, quería imponer en nuestro continente su Doctrina Monroe.
Un dato curioso, aunque es bien sabido: por qué se llama “cuba libre” a esa mezcla tan popular en mi juventud y aún ahora es obvio, pero lo recuerdo a pesar de que en mi gusto ha sido desplazada por la “paloma” y en otros gustos por las “margaritas”.
Corren distintas versiones acerca de la mezcla del ron con Coca-Cola y de cómo con esa bebida se brindaba por la libertad de Cuba, separada de España, pero convertida en un “protectorado gringo”, al que los más cínicos llegaron a considerar centro de disipación de los soldados gringos y luego de turistas, que disfrutaban en la isla de diversiones y espacios para desmanes que les eran prohibidos o al menos criticados en su tierra.
Cuba logró la independencia y luego la ha sostenido con muchas dificultades; con la revolución cubana iniciada por Fidel Castro, Camilo Cienfuegos, Raúl Castro y otros líderes logró derrocar al gobierno pelele de Fulgencio Batista y establecer un gobierno de izquierda a contrapelo de lo que la Casa Blanca quería, pero con el indudable consenso popular interno.
En la Casa Blanca, con distintos matices, han visto con recelo la segunda independencia de Cuba y han impuesto un bloqueo comercial y económico, injusto y contrario al derecho internacional; el gobierno republicano de Donald Trump, con su inclinación autoritaria y creyéndose la falacia de que son ellos la policía del mundo, ha querido apretar el nudo y ahogar un poco más al país caribeño, impidiendo que reciba energéticos y otras importaciones indispensables para el bienestar y sobrevivencia de los cubanos.
Para nuestro gobierno, que ha sostenido su respeto a Cuba, no es fácil su manejo, pero lo ha hecho con prudencia y al mismo tiempo con firmeza. Envió buques con ayuda humanitaria y cuando ha podido también petróleo.
La actitud de la Presidenta de México demuestra congruencia, firmeza y decoro; apoyada en razones humanitarias, pero también en el derecho internacional ha defendido una posición independiente, difícil, pero firme y digna. Los dos conceptos que ha usado, tanto ante organismos internacionales como en el discurso cotidiano de las mañaneras, han sido uno de carácter ético y otro de carácter eminentemente jurídico.
Ha afirmado que debe respetarse el concepto jurídico de soberanía, la independencia, el poder que tiene el pueblo de un Estado para elegir su forma de gobierno y a sus gobernantes, sin esperar opinión, el apoyo o anuencia de gobiernos ajenos. Este concepto jurídico, que México ha sostenido con base en la Constitución y en principios básicos de derecho internacional, muestran a la vez prudencia, convicción y autoridad moral.
El otro término, que junto con el de soberanía se encuentra en el título de esta colaboración, es el de la “solidaridad”. Nuestra Presidenta lo ha usado con autoridad moral y plena convicción; México no puede menos que ser solidario y fraterno, con un estado que, como el nuestro, pertenece a lo que todo el mundo conoce como Latinoamérica; con Cuba y los demás países latinoamericanos compartimos historia, arte, cultura, lengua y tradiciones religiosas. La solidaridad se explica por sí misma, se ejerce cuando una persona o una comunidad apoyan a otra persona o a otro grupo humano, por razones puramente éticas y de reconocimiento al otro que requiere ayuda o apoyo moral.
La Presidenta, con firmeza y serenidad, ha defendido a Cuba; no sólo con razones jurídicas, sino con hechos. Sin exageraciones ni desplantes, como es ella, una sonrisa, la vista al frente y con clara autoridad moral envió ayuda y sostiene principios.
jusbb3609@hotmail.com
La voz de Cárdenas en Cuba
Jaime Ortega*
23 de febrero de 2026 00:01
En los anales de la solidaridad entre México y Cuba guarda un especial recuerdo la visita del general Lázaro Cárdenas el 26 de julio de 1959. Las fotografías frente al capitolio habanero muestran de frente a la izquierda al michoacano y a su derecha al joven barbudo, comandante Fidel Castro. Sin embargo, como hemos escrito en La Jornada (2/02/2026), este episodio es uno de los varios que unieron al general mexicano con el hermano pueblo isleño.
En la columna de hace unas semanas evocamos el episodio ocurrido en la capital cubana, donde miles de personas se congregaron en el estadio de la cervecería La Polar para homenajear al pueblo mexicano en 1938, tras los hechos de la expropiación petrolera.
La imagen de un verano caribeño que atestiguó en el mes de junio aquel acto, hace comprensible que el mitin de saludo al pueblo mexicano se convocara a las nueve de la mañana. Según las cuentas festivas del órgano del Partido Socialista Popular, Hoy, se trató de una congregación de 70 mil cubanos que lograron recaudar miles de pesos, mismos que fueron enviados a México a fin de contribuir a la causa soberana. Más allá de ese acto que debe ser recordado y reivindicado en la actualidad, lo que llama poderosamente la atención es la profunda actualidad que los cubanos escucharon en la voz del general Cárdenas.
Aquel discurso vale la pena glosarlo, pues en breves líneas demarca con claridad y con sorprendente actualidad la situación en la que dos países han tenido que realizar sendas revoluciones para lograr su estatuto como naciones libres e independientes.
Cárdenas comenzó señalando los vínculos añejos entre ambas naciones: “La afinidad heroica de nuestras luchas de independencia, las fuentes comunes de cultura, las tradiciones sociales análogas y las mismas ansias de liberación y de progreso de nuestros pueblos, unidas a nuestra inolvidable gratitud para los grandes amigos de Cuba que compartieron con nosotros horas de tragedia popular”.
Pero aquella evocación no quedó ahí, pues reafirmó lo que hoy resulta tan vigente como en nuestros días: “Mutilada quedaría la autonomía política y espiritual de las repúblicas hispanoamericanas de no afirmarse un concepto de solidaridad entre sus pueblos, en la lucha por los ideales de reivindicación social”.
Pasó entonces el general a diagnosticar el estatuto de la política nacional revolucionaria en materia internacional: “Siempre hemos creído que nuestra revolución tiene un sentido humano, y no local, en cuanto significa, en el devenir histórico, la resolución de los problemas económicos que nos afectan en común a los pueblos de uno y otro continentes. Sabemos que cada nación tiene sus propias necesidades y que pueden ser distintos los caminos que sigan los pueblos para cumplir su destino, pero también sabemos que el amor a la justicia nos une y que juntos debemos defendernos contra toda posibilidad de imperialismo económico, político o moral, que quiera impedir o detener nuestro desarrollo como naciones celosas de su soberanía”.
Ese fue el paso para denunciar a la política imperialista: “Ante la amenaza constante que significa para las nuevas democracias de América la pretendida hegemonía de un sistema que, movido tan sólo por el afán de especulación y de lucro, desprecia todos los valores humanos y hace creer a unos cuantos privilegiados que son amos de las riquezas del orbe y árbitros de las instituciones sociales, se impone la unificación efectiva de todos los pueblos americanos”.
Finalmente delineo el sendero por el cual deberían de transcurrir los vínculos entre naciones, del cual debemos enfatizar su curiosa actualidad en relación con la denuncia de la guerra comercial y la necesidad de emprender procesos de industrialización: “Cumplamos celosamente las convenciones sobre No Intervención, sobre inviolabilidad territorial y sobre cooperación pacífica, y apresurémonos a estrechar las relaciones espirituales, económicas y políticas que ya nos unen. Desterremos las guerras de tarifas sin descuidar la industrialización de los productos regionales; busquemos el desarrollo de las comunicaciones que serán siempre de mutuo beneficio y estimulemos las inversiones que se identifican con el progreso de nuestros pueblos.”
Finalizó el discurso en un tono general, pero firme en su denuncia frente a los poderes imperiales: “en lugar de fronteras de odio, fomentemos una fuerte unión libre, a través de la solidaridad de todos los trabajadores y reprobemos, desde luego y sin reservas, el crimen expansionista de los enemigos de la libertad y de la soberanía de las naciones”.
Qué duda cabe, después de seguir la prosa ecuánime del general Cárdenas, de su indudable vitalidad, de su feroz actualidad y, sobre todo, de la necesidad de repasar los ejercicios históricos de soberanía no como arqueología de un mundo hoy inexistente, sino como inspiración para los combates del presente y el futuro. Como en algunos otros aspectos de la vida política, la firmeza en la defensa solidaria de la soberanía por parte de Cárdenas se presenta menos como un hecho del pasado y más como una lección que aguarda a ser comprendida para construir el porvenir.
*Investigador UAM y revista Memoria
Temen en Florida ya no poder enviar ayuda a familiares en Cuba por el bloqueo
Afp
Periódico La Jornada Lunes 23 de febrero de 2026, p. 26
Hialeah., A primera hora del jueves, Gisela Salgado llegó a una tienda de Florida con una bolsa que contenía ropa, café y leche en polvo para enviársela a su hermano en Cuba, donde una grave crisis económica y energética empeoró debido a que Washington bloqueó los envíos de petróleo venezolano a la isla.
La escasez de carburante, reforzada con la determinación de la administración de Donald Trump de presionar al gobierno de La Habana, obligó a algunas agencias de Florida a restringir el envío de artículos a Cuba por problemas logísticos; pero los clientes siguen acudiendo.
En Miami y sus alrededores se reavivó un viejo debate entre quienes defienden mantener la ayuda a allegados con remesas y productos básicos y quienes abogan por cerrar del todo estos envíos, considerados una válvula de escape para el gobierno cubano.
Frente a la oficina principal de la agencia Cubamax, una decena de clientes esperan a que el comercio abra sus puertas.
Llevan bolsas o carritos con artículos básicos, o simplemente un sobre con un puñado de dólares. Aquí en Hialeah, una ciudad vecina de Miami, donde casi tres de cada cuatro habitantes son de origen cubano, no hay debate.
“Aquello está malísimo. Se mueren de hambre, no hay nada”, expresó Salgado, de 72 años, sobre lo que ocurren en el país del que emigró hace cuatro décadas.
“Pueden cerrar todo lo que les dé la gana que yo, mientras tenga a mi hermano allí, seguiré mandando. Él no tiene que ver con el gobierno y si yo no le mando, ¿cómo se va a alimentar?”, resaltó.
Respalda a hijo sin empleo
Cerca de ella, José Rosell, de 81 años, ha venido a enviarle comida y productos de aseo a su hijo de 55. Éste, un taxista de Santiago de Cuba, se ha quedado sin trabajo por la escasez de combustible y su padre teme no poder seguir ayudándole.
La semana pasada, Cubamax, una de las principales agencias de envíos hacia la isla, anunció la suspensión de las entregas a domicilio y limitó a un paquete por cliente, por la falta de combustible.
Otros negocios como Supermarket23, que vende desde el extranjero paquetes de comida y artículos básicos para entregar en Cuba, comunicaron que no aceptarían nuevos pedidos hasta nuevo aviso.
Estos envíos son posibles gracias a las exenciones del bloqueo estadunidense contra Cuba, que permite los intercambios entre familiares, pese a prohibir el comercio con la isla.
Este tipo de negocios está desde hace tiempo en el punto de mira de miembros de la diáspora cubana de Florida.