La ofensiva, lanzada sobre Beit Shemesh, también dejó 28 heridos
Sputnik, Ap y Europa Press
Periódico La Jornada Lunes 2 de marzo de 2026, p. 3
Tel Aviv., Nueve personas murieron y otras 28 resultaron heridas ayer en una explosión en la ciudad israelí de Beit Shemesh tras un ataque procedente de Irán, informó el servicio de emergencias médicas Magen David Adom (MDA).
El organismo reportó en un comunicado que los equipos de MDA asisten a 28 lesionados, dos de los cuales se encuentran en estado grave.
Mientras, el primer ministro israelí y prófugo de la Corte Penal Internacional (CPI), Benjamin Netanyahu, ofreció sus condolencias a las familias de los muertos en los ataques iraníes contra Israel, diciendo que su país estaba atravesando “días dolorosos”.
Netanyahu expresó: “Ayer (antier), aquí en Tel Aviv, y ahora (ayer) en Beit Shemesh, perdimos a seres queridos. Mi más sentido pésame a las familias y, en nombre de todos ustedes, ciudadanos de Israel, les deseo una pronta recuperación a los heridos”.
Un misil cae cerca de Jerusalén
Un misil iraní cayó antier cerca del barrio histórico de la ciudad vieja de Jerusalén, divulgó la policía israelí tras mostrar imágenes de la ojiva y asegurar que estuvo a punto de impactar en los lugares sagrados.
Irán golpeó la base aérea israelí de Tel Nof y la sede del Estado Mayor General en Tel Aviv, en una nueva oleada de ataques de represalia contra Israel, anunció el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán; el reporte no fue desmentido ni confirmado por Israel.
En redes sociales, las Fuerzas de Defensa de Israel informaron a sus ciudadanos que los sistemas de defensa aérea están interceptando “constantemente amenazas” ante el lanzamiento de misiles procedentes desde Irán.
También expusieron que “la defensa no es hermética, por lo que las instrucciones del comando del frente interno deben seguir siendo cumplidas”.
Arremete la república islámica contra buques y bases militares de EU
Arde Medio Oriente
Xinhua y Reuters
Periódico La Jornada Lunes 2 de marzo de 2026, p. 6
El Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán afirmó que atacó tres buques petroleros pertenecientes a Estados Unidos y Reino Unido en el golfo Pérsico y en el estrecho de Ormuz, e informó que se incendiaron los barcos.
En una declaración en su medio oficial Sepah News, el CGRI indicó que también atacó instalaciones militares de Estados Unidos en Kuwait y Bahréin.
Reveló que los ataques contra la base aérea Ali al Salem, en Kuwait, la dejaron completamente inutilizada, que tres estructuras de infraestructura naval fueron destruidas en la base de Mohammed al Ahmad y que un centro de apoyo y mando naval de Estados Unidos en Bahréin fue atacado.
Según informes, una base estadunidense en Bahréin fue atacada con dos misiles balísticos. El CGRI afirmó que los ataques dejaron 560 víctimas estadunidenses, aunque Estados Unidos no ha confirmado el informe.
Los ataques se producen un día después de que fuerzas estadunidenses e israelíes lanzaron una ofensiva a gran escala contra Irán, en los que murieron el líder supremo Ali Jamenei y varios funcionarios importantes. Irán respondió con una ofensiva contra objetivos de Estados Unidos e Israel en todo Medio Oriente.
Los ataques de Estados Unidos e Israel –y la respuesta iraní– causaron conmoción en sectores que van desde el transporte marítimo hasta el aéreo y el petrolero, con advertencias de riesgos mayores para los costos de la energía, de la actividades comerciales marítimas y los negocios en el golfo Pérsico.
El presidente estadunidense, Donald Trump, afirmó que el ataque tenía como objetivo asegurar que Irán no pueda tener un arma nuclear, contener su programa de misiles y eliminar las amenazas a Estados Unidos y sus aliados.
Con el vital estrecho de Ormuz cerrado y las brillantes ciudades de Dubái, Abu Dabi y Doha bajo bombardeo, la magnitud del riesgo asumido por Trump al atacar a Irán meses antes de las vitales elecciones legislativas en Estados Unidos se estaba volviendo más clara.
México SA
Carlos Fernández-Vega
▲ Una columna de humo se alza en una zona residencial de Teherán tras del impacto de un proyectil, al intensificarse ayer los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.Foto Ap
¿En manos de quién está el mundo? En las de un par de genocidas que arrasan con todo a su paso –comenzado por el derecho internacional y la vida de terceros–, que se rodea de un grupo de genuflexos perritos falderos (europeos y árabes) que a todo le dice que sí y todo justifican, y a la mano tiene un organismo internacional “encargado de la paz” que no sirve para absolutamente nada, salvo para tapar y/o excusar las barbaridades cometidas por ( fuck) Donald Trump (que bailaba en Mar-a-Lago mientras masacraba a la población iraní) y Benjamín Netanyahu (quien, como vil cobarde, se subió a un avión que lo llevó a Berlín, la capital alemana, para huir y estar lo suficientemente lejos (4 mil kilómetros) de la zona de guerra en la que los misiles volaban de un lado para otro). Y, una vez más, el magnate naranja se pasó al Congreso por el arco del triunfo, pero no hay consecuencias.
Inconcebible: Israel y Estados Unidos atacan vilmente y a gran escala a Irán, en medio de “negociaciones” entre las partes, y sin declaración de guerra: bombardean Teherán, masacran a 160 niñas de una escuela iraní, asesinan al líder supremo de ese país y más destrucción, pero las cabezas visibles de los impresentables perritos falderos (Merz, Macron y Starmer) de inmediato salieron a condenar “enérgicamente” a la nación persa por “llevar a cabo ataques militares arbitrarios”.
No son pocas las denuncias de que el gobierno gringo, y no de ahora, está infestado de sionistas y que la cabeza visible de la Casa Blanca está al servicio de Netanyahu y su pandilla. Pero, ¿qué le debe Estados Unidos a Israel, o qué le sabe éste para mantener a aquél con los pantalones abajo? Sea lo que sea, resulta repugnante que nadie ponga un freno a ese par de genocidas y atracadores, comenzando por los propios estadunidenses.
La nueva aventura guerrera de Trump no le está saliendo gratis al “mundo libre”. Su imperio se desmorona y cree que agrediendo al mundo logrará rescatarlo. En poco más de un año de estancia en la Casa Blanca, ha saqueado a la comunidad de naciones con su enloquecida política arancelaria (dineros que ahora deberá regresar por decisión de la Corte Suprema de su país), bombardeado ocho países, secuestrado a un dirigente extranjero, condenado a Cuba a morir por hambre, amenazado a México y Colombia por el tema de las drogas (el cual no será resuelto mientras los gringos se sigan fumando hasta las cortinas); prometió “ni una guerra más” y ha hecho exactamente lo contrario; ahora agrede a Irán y lo hace en plena “negociación” con este país; roba, mata, anexa territorios, quita y pone; se declara dictador y nada lo satisface y, lo peor, nadie lo detiene.
Una locura, y el pedófilo, ladrón, represor y asesino se empecina en hundir el de por sí deteriorado y frágil “orden internacional”. Y de la mano de su dueño sionista, el delirante ( fuck) Trump día a día alimenta la posibilidad, cada vez más cercana, de desatar la tercera guerra mundial, que parece estar a la vuelta de la esquina. Todo por ese par de genocidas que acelera a fondo. ¿Dónde está la comunidad de naciones? ¿Dónde la ciudadanía estadunidense, en el entendido de que su clase política no moverá un dedo con tal de mantener sus privilegios?
Quien sí ha dejado en claro su posición es Rusia, cuyo gobierno, con Vladimir Putin a la cabeza, afirma que el ataque a Irán es “una agresión armada planificada y no provocada contra un Estado soberano e independiente que es miembro de la Organización de Naciones Unidas”. Washington y Tel Aviv se lanzan de nuevo a una peligrosa aventura que acerca la región a una catástrofe humanitaria, económica y –tampoco podemos descartarlo– radiológica; las intenciones de los agresores son claras y se formularon de modo abierto: destruir el orden constitucional y el gobierno de un Estado que les resulta indeseable y se ha negado a someterse al dictado de la fuerza y el hegemonismo. Causa preocupación especial el carácter en serie de los golpes que en los meses recientes ha asestado la administración de Estados Unidos contra el derecho internacional que sostiene los pilares del orden mundial, entre otros, la no injerencia en los asuntos internos, la renuncia a amenazar con el uso de la fuerza y la solución pacífica de las controversias internacionales.
Las rebanadas del pastel
Y ya está aquí una nueva guerra petrolera: por el Estrecho de Ormuz, bajo control iraní, pasa 20 por ciento del crudo internacional. De entrada, en un día los precios del oro negro se incrementaron no menos de 10 por ciento, y contando, con el severo efecto económico que ello provoca.
X: @cafevega cfvmexico_sa@hotmail.com
Alternativa planetaria: reinventar el principio de esperanza
Mientras la necropolítica se adueña de la realidad y el dolor social se expande, el pensamiento crítico se ha caracterizado por enfrentar una visión pesimista. Foto Víctor Camacho Foto autor
Marcos Roitman Rosenmann
02 de marzo de 2026 00:02
Poetas y cantautores han dejado constancia de reivindicar un mundo mejor y una vida digna. Sus letras nos convocan a pensar la esperanza. No dejan indiferentes. Violeta Parra dio gracias a la vida …por un corazón que se agita cuando mira el fruto del cerebro humano…, para distinguir y alejar lo bueno de lo malo, la risa y el llanto, para distinguir la dicha del quebranto. Y Pablo Milanés, llamó a luchar “porque otros puedan tener lo que uno disfruta y ama”, para a continuación mostrar el camino: “la vida no vale nada cuando otros se están matando y yo sigo aquí cantando, cual si no pasara nada. La vida no vale nada si escucho el grito mortal y no es capaz de tocar mi corazón que se apaga”.
Mientras la necropolítica se adueña de la realidad y el dolor social se expande, el pensamiento crítico se ha caracterizado por enfrentar una visión pesimista, en la cual no hay salida. Sin dejar de lado la verdad que conlleva siempre exponer los hechos en su crudeza, apela a la acción colectiva; reivindica la esperanza. Ernest Bloch, filósofo y humanista alemán, entrelazó el principio de esperanza con la lucha por el socialismo y la dignidad humana. Lo definió como utopía real. Consciente del genocidio nazi, levantó el principio de esperanza. Su combate lo llevo al exilio, pero no sucumbió. No bajó los brazos. Su propuesta fue luchar, luchar y luchar.
Si las luchas por la dignidad humana son el motor de la historia, en el siglo XXI se convierten en una necesidad planetaria. En esta coyuntura es más urgente que nunca reactivar el principio de esperanza. Vivimos en un punto de no retorno, en el cual la especie humana, ha sobrepasado los límites para hacer viable su existencia. En 2009, una treintena de científicos, encabezados por Johan Rockström y Willams Steffen, propusieron nueve indicadores para mostrar los límites planetarios y cómo sobrepasarlos nos hace albergar un futuro de muerte. Desde las llamadas entidades nuevas, referidas a sustancias tóxicas, residuos radioactivos, metales pesados, plásticos, vertidos a la naturaleza; siguiendo por integridad de la biosfera, referido a la pérdida de biodiversidad; continuando por los flujos biogeoquímicos de sustancias químicas, fertilizantes, que alteran el ciclo del agua (lluvia ácida); a lo cual se suman el cambio climático y sus efectos en la vida cotidiana; ampliándose al cambio del suelo, desertización, deforestación y la alteración de hábitat de especies en peligro de extinción; agréguese, el uso del agua dulce para regadíos, agricultura extensiva, recordando que la disponibilidad en el planeta no supera el uno por ciento; tampoco olvidemos la acidificación de los océanos, dos tercios de las emisiones de dióxido de carbono en la atmósfera son absorbidas por éstos; sin menospreciar la carga de aerosoles, cuyo efecto es disminuir la calidad del aire, afectando la respiración y, por último, el agotamiento del ozono estratosférico.
Antonio Turiel, físico y matemático, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en España, especialista en el análisis de la crisis climática, señala respecto a los nueve indicadores anteriormente descritos: “en 2009 se consiguió evaluar siete de los nueve indicadores(…) y se encontró que tres de ellos ya habían sobrepasado su límite de seguridad, mientras otros dos corrían el riesgo de superarlos en los siguientes años. En 2015 ya se habían sobrepasado cinco de los límites planetarios. Y en 2023 se finalizó la evaluación de los dos indicadores ambientales que restaban, pudiéndose comprobar que uno de ellos estaba sobrepasado. Y en 2024 se han sobrepasado seis de los nueve (…), mientras que otros dos empeoran a tal ritmo que no sería sorprendente que dentro de unos años también se hayan sobrepasado (…) sobrepasar sólo uno de estos nueve límites planetarios supone un riesgo claro e inminente para la civilización humana e incluso para la especie”.
Si no se revierte esta dinámica, y todo parece indicar que el camino trazado por los poderes políticos que controlan el planeta, va en sentido contrario, nos podemos encontrar con una crisis global irreversible. Hacer frente al pensamiento liberal-conservador, atrincherado en guerras espurias, por el control de las materias primas, no es una opción, es un deber. El horizonte es desolador. Nos enfrentamos a un totalitarismo bajo el dominio de las tecno-plutocracias. Vivimos la muerte, la persecución de los inmigrantes, el odio al pobre, el genocidio del pueblo palestino, el secuestro del presidente de Venezuela y su compañera Cilia Flores, el bloqueo inhumano a Cuba, sin otro objetivo que mantener en el poder del imperialismo estadunidense y los iluminados que le apoyan. Al decir de Pablo González Casanova se trata no de resistir, sino de pensar para ganar.
Parafraseando al entrenador de futbol, escritor y sicopedagogo Ángel Cappa, quien al ser interrogado por el mal juego de su equipo dejó esta frase: siempre se puede jugar peor. En nuestro caso, si dejamos que las plutocracias sigan controlando el mundo, estemos seguros que siempre se podrá ir a peor.
