domingo, 15 de marzo de 2026

Irán exige a Trump el retiro de las empresas de EU de Medio Oriente.

Advierte que usará armamento más destructivo
Ap, Afp, Europa Press, Reuters, Sputnik y Xinhua
Periódico La Jornada   Domingo 15 de marzo de 2026, p. 15
Teherán. Irán advirtió ayer que comenzará a utilizar armamento más avanzado y misiles más precisos y potentes en sus ataques contra Estados Unidos e Israel, y exigió a Washington el retiro de sus industrias en la región; también informó que ninguna infraestructura petrolera resultó dañada en la isla de Jark, la cual fue bombardeada la víspera por el Pentágono.
“Cuanto más avancemos, más armamento avanzado utilizaremos en diversos ámbitos, especialmente misiles balísticos y de otro tipo, que tendrán un mayor poder destructivo y contarán con una mayor capacidad de maniobra y precisión”, reportó la agencia de noticias Fars, la cual citó al portavoz del ejército iraní, Abolfazl Shekarchi.
El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) exigió al gobierno del presidente Donald Trump trasladar sus plantas industriales fuera de Medio Oriente y pidió a los civiles evacuar las zonas cercanas a instalaciones en “las que los estadunidenses son accionistas”, para evitar cualquier daño, reportaron medios estatales iraníes.
La advertencia sugiere que las instalaciones vinculadas a estadunidenses, incluso de manera indirecta por medio de accionistas, son posibles “objetivos legítimos”.
Niegan muerte del nuevo líder supremo
El canciller iraní, Abbas Aragchi, desmintió al secretario de Guerra, Pete Hetgseth, quien afirmó que el nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, estaba “herido y probablemente desfigurado”, al asegurar que “no hay ningún problema con él”.
Horas después, el presidente Donald Trump, en entrevista con la cadena NBC, declaró: “No sé si está vivo siquiera. Hasta ahora, nadie ha podido demostrarlo”.
Los ataques han dañado casi 43 mil objetivos civiles en Irán, incluidas 36 mil 489 viviendas y 6 mil 189 establecimientos comerciales, afirmó la vocera del gobierno iraní, Fatemeh Mohajerani.
Un ataque con misiles alcanzó una zona industrial de Isfahán, Irán, y dejó al menos 15 personas asesinadas, informó la agencia Fars. El objetivo era “una fábrica que producía equipos de calefacción y aire acondicionado”, añadió el medio.
El ejercito israelí aseguró que sus bombardeos eliminaron a “dos altos mandos que eran figuras clave en la comunidad de inteligencia iraní”.
En contraparte, Teherán atacó con drones varios objetivos israelíes, como “centros y unidades de inteligencia y digitales del régimen sionista”, informó el ejército.
En medio de la ofensiva, Israel comunicó a la Casa Blanca que tiene una escasez crítica de interceptores de misiles, aunque Washington ya estaba al tanto del problema, reportó Al Jazeera, que no pudo confirmar la información.
Mientras los ataques de represalia resuenan en toda la región, Aragchi instó a los países vecinos del golfo Pérsico y a otras naciones de Medio Oriente a que “expulsen a los agresores extranjeros”.
Hamas pidió a Irán que no bombardee a las naciones de la región, aunque reafirmó su derecho a responder a los ataques israelo-estadunidenses, en lo que fue su primer pronunciamiento sobre las acciones de Teherán.
Tras el ataque a la embajada estadunidense en Bagdad este fin de semana, Washington llamó a sus ciudadanos a abandonar Irak; en otro incidente, dos personas resultaron heridas en el consulado estadunidense en Kurdistán iraquí, atacado por segunda vez.
Llaman a evacuar puertos y muelles en Emiratos Árabes
El ejército iraní instó a la población de Emiratos Árabes Unidos a evacuar los puertos, muelles y “escondites estadunidenses”, tras asegurar que el Pentágono atacó islas iraníes desde esas zonas. Un importante centro petrolero en ese país se incendió tras un ataque con drones.
Las fuerzas iraníes impactaron también bancos que tienen ligas con Washington en la región y advirtieron que atacarán todas las sucursales que hay en Medio Oriente si el país norteamericano vuelve a atacar sus instalaciones petroleras.
Kuwait reportó tres soldados heridos y daños por un ataque a una base aérea del Pentágono, en tanto que Chipre alertó sobre la insuficiencia de sus refugios antibombas, luego de un ataque con drones.
Jordania interceptó 79 misiles y drones iraníes en una semana, mientras que los marineros indios varados frente a costas iraníes sólo quieren volver a casa.
En Teherán, fuerzas de seguridad arrestaron a más de 50 partidarios de la monarquía, derrocada por la revolución islámica, mientras que en redes sociales se difunden imágenes de mujeres iraníes que exhiben armas en apoyo a su país y dicen que “no es una lucha sólo de hombres”, reportó el medio RT.
Por otra parte, Aragchi reiteró que Irán no tiene intenciones de desarrollar armamento nuclear. “Nunca dije que fuéramos a fabricar bombas. Dije que teníamos 440 kilos de material enriquecido al 60 por ciento, y eso no era ningún secreto. Es lo que se menciona en los informes del Organismo Internacional de Energía Atómica. Estamos dispuestos a entregarlo, a diluirlo, a reducir su grado de enriquecimiento”, remarcó.

Insta ONU a Israel y Hezbollah a resolver sus diferencias con diplomacia
▲ Destrucción causada por un ataque de Tel Aviv a un vecindario ubicado en un suburbio al sur de Beirut, la capital de Líbano.Foto Afp
Afp, Reuters, Sputnik y Xinhua
Periódico La Jornada  Domingo 15 de marzo de 2026, p. 15
Beirut. El secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, advirtió ayer durante su visita a Líbano que las acciones militares no resolverán el conflicto entre Israel y Hezbollah, e instó a una solución diplomática para estabilizar la situación.
“No existe una solución militar, sino únicamente la diplomacia, el diálogo y la plena aplicación de la Carta de Naciones Unidas y de las resoluciones del Consejo de Seguridad. Las vías diplomáticas están abiertas”, afirmó.
“Estamos haciendo todo lo posible en estos momentos para lograr una desescalada inmediata y el cese de las hostilidades”, añadió.
Se espera que las partes mantengan conversaciones directas en los próximos días, las cuales serían las primeras desde el inicio de la guerra con Irán, reportó Haaretz, que citó a dos fuentes con conocimiento del asunto.
Horas después, trascendió que Líbano organiza una delegación para negociar con Israel, reportó a la Afp una fuente oficial. Aún no se fija la fecha ni la sede de las posibles conversaciones, precisó.
Emmanuel Macron, presidente de Francia, ofreció acoger las conversaciones en París y dialogó con su par libanés, Joseph Aoun, con el primer ministro, Nawaf Salam, y con el presidente del Parlamento, Nabih Berri.
En su mensaje, responsabilizó a Hezbollah de la agudización del conflicto y le exigió que “ponga fin a la escalada”.
En Turquía, el canciller Hakan Fidan expresó su preocupación por la posibilidad de un nuevo genocidio por parte de Israel.
“Tememos sinceramente que (Benjamin) Netanyahu (primer ministro israelí y prófugo de la Corte Penal Internacional) emprenda un nuevo genocidio bajo el pretexto de combatir a Hezbollah”, alertó Fidan, quien exhortó a la comunidad internacional a “tomar medidas inmediatas”.
En tanto, el grupo libanés informó que mantuvo “combates directos” con el ejército israelí en la localidad de Jiam, en el sur del país, y añadió que atacó a fuerzas israelíes en tres localidades fronterizas.
Tel Aviv, por su parte, amenazó con bombardear hospitales con el argumento de que albergan instalaciones de Hezbollah y afirmó que tropas terrestres israelíes mataron a decenas de miembros de la milicia chiíta durante “redadas selectivas” al sur del país.
Desde que se recrudecieron los bombardeos contra Beirut el 2 de marzo, 826 personas fueron asesinadas y más de 831 mil fueron desplazadas, reportaron autoridades libanesas.
La ONU alertó de los peligros que enfrentan los civiles, en particular los trabajadores migrantes y las mujeres embarazadas, muchas de las cuales incluso se han visto obligadas a dar a luz en la calle, luego de haber sido obligadas a abandonar sus hogares y haber quedado sin acceso a servicios de salud esenciales .

El “estiércol del diablo” y el affaire Epstein
Foto Ap   Foto autor
Fernando Buen Abad Domínguez*
15 de marzo de 2026 00:02
Hacer que se pudra la moral de los pueblos no es un “daño colateral”, es una estrategia central. Un pueblo moralmente descompuesto es más gobernable, más manipulable, menos exigente. Cuando la dignidad deja de ser una expectativa razonable, cualquier migaja parece un favor. La indignación selectiva remplaza a la ética estructural, y el morbo sustituye al análisis. La guerra cognitiva no busca producir sujetos malvados, sino sujetos desmoralizados, incapaces de imaginar una vida común que no esté atravesada por la humillación y el abuso. 
Tal affaire Epstein no es únicamente un expediente judicial ni una crónica de excesos individuales, es un síntoma histórico que desnuda la fragilidad de la salud intelectual de los pueblos y la violencia simbólica que padecen en una intemperie semiótica cuidadosamente administrada. En ese espacio saturado de signos, imágenes y relatos fragmentarios, la verdad aparece deshilachada, sometida a un régimen de distracciones que anestesia la capacidad crítica colectiva. El caso irrumpe como un relámpago que ilumina, por un instante, la arquitectura del poder contemporáneo, pero pronto es envuelto en un manto de ruido, tecnicismos legales, morbo controlado y silencios estratégicos que neutralizan su potencia pedagógica. No se trata sólo de delitos atroces cometidos contra cuerpos vulnerables; se trata de la pedagogía inversa que el poder ejerce cuando logra que semejante horror no desemboque en una revisión profunda de las estructuras que lo hicieron posible. 
Y ahora, la intemperie semiótica es ese estado en el que los pueblos reciben signos sin abrigo crítico, expuestos a narrativas que no buscan comprender sino administrar la indignación. El escándalo se dosifica, se serializa, se convierte en mercancía informativa y, finalmente, desmoraliza a los pueblos. La repetición de nombres, cifras y detalles sórdidos produce saturación y apatía moral. Así, lo que debería provocar conmoción ética duradera se diluye en el consumo rápido de noticias manipuladas. El problema no es sólo la falta de información, sino su organización al servicio del espanto. 
En ese contexto, la respuesta gubernamental parece tibia, no por ausencia de claridad, sino porque ha sido sistemáticamente desarmada. Esa tibieza no es espontánea, es el resultado de décadas de pedagogía del cinismo. Se enseña, explícita o implícitamente, que el poder siempre escapa, que la justicia es un teatro selectivo y que la indignación profunda es ingenua o inútil. El caso Epstein, con su entramado macabro de élites financieras, políticas, mediáticas y culturales, confirma esa lección perversa, hay crímenes que, aun siendo evidentes, no encuentran un castigo político proporcional cuando rozan el corazón de la burguesía global. El mensaje es devastador para la salud intelectual de los pueblos, porque erosiona la idea misma de responsabilidad histórica. Esa toxicidad macabra de la burguesía no se manifiesta sólo en la acumulación obscena de riqueza, sino en la naturalización de la impunidad. 
Es macabra porque se alimenta de la cosificación pedófila del otro, porque convierte cuerpos en objetos intercambiables y silencios en placeres burgueses. Y es tóxica porque contamina el tejido simbólico, cuando los responsables no enfrentan consecuencias claras, se instala la noción de que el daño es negociable, que la ética puede subordinarse al prestigio, al dinero o a la influencia. La muerte, la violencia y la explotación se vuelven externalidades del éxito. En ese marco, la tibia reacción institucional no es una falla del sistema, es su funcionamiento normal. 
Sin embargo, el daño más profundo no reside sólo en los hechos, sino en la forma en que son narrados y procesados socialmente. La intemperie semiótica impide construir un relato emancipador que vincule el crimen con sus causas estructurales. Se personaliza el mal en el apellido Epstein para proteger al sistema que lo produce. Se habla del “monstruo” como excepción, evitando nombrar la red de complicidades, los valores que la sostienen y las prácticas económicas que la legitiman. Al aislar el horror, se protege la normalidad que lo incubó. Así, la burguesía aparece como espectadora escandalizada de su propio reflejo, fingiendo sorpresa ante una violencia que es coherente con su lógica de dominación. 
Es necesaria la defensa de la salud intelectual de los pueblos con mucho más que indignación episódica, se requieren herramientas críticas para leer el mundo, para conectar los puntos, para resistir la fragmentación del sentido. Exige una alfabetización política y ética capaz de transformar el escándalo en conciencia histórica. Cuando esa salud está debilitada, la sociedad reacciona con espasmos de desprecio que no alteran el orden existente. Se condena el hecho, se lamenta la tragedia, se espera el próximo tema. El poder respira aliviado. 
Un humanismo radical no puede conformarse con la administración del escándalo. Debe insistir en la dignidad como principio no negociable y en la memoria como práctica política. Recordar no es repetir morbosamente, sino comprender para transformar. El affaire Epstein interpela a los pueblos a recuperar su capacidad de juicio, a salir de la intemperie mediante la construcción colectiva de sentido. No para alimentar el odio, sino para desactivar la maquinaria que convierte el horror en rutina. La verdadera respuesta no será nunca tibia cuando la inteligencia colectiva se asume como responsabilidad histórica y cuando la ética deja de ser un adorno discursivo para convertirse en una práctica cotidiana de resistencia. 
Por eso, la ética de la semiótica se vuelve una exigencia ineludible frente a la inmovilidad de los gobiernos, porque no basta con constatar el silencio institucional, es necesario interrogar los sistemas de signos que lo hacen tolerable. Cuando los estados eligen la parálisis, también eligen un lenguaje, una coreografía discursiva hecha de eufemismos, dilaciones procesales y declaraciones vacías que simulan preocupación mientras consolidan la impunidad. La ética semiótica obliga a desnudar esas operaciones, a mostrar cómo el poder gobierna no sólo mediante leyes o policías, sino mediante relatos que normalizan la inacción y transforman la ausencia de justicia en un hecho administrativo. 
Callar, archivar, diluir responsabilidades o desplazar la atención, no son actos neutros, son decisiones simbólicas que impactan a la sociedad con la aceptación del abuso pedófilo y necrófilo como parte del paisaje sin confrontar la mentira, sin romper la anestesia narrativa y sin devolverle a los pueblos la capacidad de leer críticamente al capitalismo que impone todo, incluso –y sobre todo– con la complicidad de no moverse. 
*Doctor en filosofía.

Nadie protege ni la paz mundial ni el medio ambiente
Antonio Gershenson
“Los Estados Unidos Mexicanos, la República de Colombia y la República Federativa de Brasil reiteran la necesidad de que las diferencias entre estados se resuelvan mediante la diplomacia internacional, en consonancia con los principios de la solución pacífica de las controversias”.
La exigencia mundial es el alto el fuego, no sólo en el área de Medio Oriente. Las diversas voces en el mundo reclaman parar las guerras cualesquiera que sean las causas y en cualquier lugar del orbe. Es una pesadilla que en pleno siglo XXI todavía existan gobiernos retrasados en cuanto al respeto a los derechos humanos. La irresponsabilidad es enorme e inaceptable. Ya han provocado miles de muertes civiles y sin una declaración formal de guerra. Nadie, ningún gobierno puede, a estas alturas, declarar la guerra a otro por diferencias económicas, culturales, políticas, religiosas o cualquiera que sea su condición humana.
De hecho, en el caso de las agresiones por parte de Estados Unidos, de Israel y sus cómplices europeos y de Arabia Saudita (máxima mancuerna petrolera con el gobierno de Trump) en contra de Irán, y por supuesto, incluyendo a Palestina, no tienen ninguna justificación. ¿Va la ONU a expulsar a dichos países por violar los estatutos de la organización? Debería, está obligada. Ya son múltiples las violaciones a los derechos humanos sin ningún argumento válido.
Como máxima autoridad, la organización civil que se ocupa en resguardar la paz en el mundo y cuyo papel es promover el desarrollo de todos los países miembros, tanto en lo científico, económico, social, educativo, etcétera, definitivamente, ha fracasado.
La principal función de la ONU no se lleva a cabo, no obstante, los más de 60 mil cascos azules quienes, supuestamente, mantienen acciones que evitan el enfrentamiento armado, en cualquiera de sus formas, ya sea entre gobiernos de países diferentes, o fuerzas de grupos generadores de inestabilidad social.
Es increíble que las organizaciones que premian los actos por la paz no se pronuncien por detener el incalculable crimen ambiental que en este momento se está generando en el golfo Pérsico. Ahora quieren transportar ese infierno al mar Rojo y más allá. Todos perdemos con la destrucción que en estos momentos está sucediendo en las zonas de guerra. Queremos pensar que los cascos azules van a contener a los miles de soldados estadunidenses que estarán llegando a territorio iraní en las próximas horas. Los crímenes de guerra se están acumulando y quién va a declarar el tan necesario y anhelado alto el fuego. Si la humanidad estuviera en una etapa desarrollada, no sería necesario armar a ningún ejército.
Impensable, todavía, pero con sólo un magno gafete de “promotor y resguardo de la paz” sería suficiente. Repetimos, hoy es todavía una idea inocente, pero, es un objetivo que tendrá razón de ser en el futuro, si es que sobrevivimos a las estupideces de los presidentes sin escrúpulos.
Los operativos y despliegues de este ejército especial, como lo es el de los cascos azules, son el brazo armado, podríamos llamarle así, de la ONU. Y como tal, debería ser respetado por todos los miembros de la organización, pues son los principales emisarios de la paz mundial. La preparación y su equipamiento también, cuestan mucho dinero y esfuerzo. Los recursos para su manutención se obtienen de las cuotas de los países miembros.
Tenemos dudas de la efectividad de los cascos azules. Éstos son desplegados siempre en zonas de alto riesgo. ¿Por qué no tuvieron éxito en Ucrania, en Gaza ni en Irán? Se supone que están presentes en las zonas de alto riesgo.
Recordemos el siguiente artículo de la Carta de Naciones Unidas. Los gobiernos miembros de la ONU deben exigir que se cumplan los 111 que le dan legitimidad.
Artículo 51: Ninguna disposición de esta Carta menoscabará el derecho inmanente de legítima defensa, individual o colectiva, en caso de ataque armado contra un miembro de Naciones Unidas, hasta tanto que el Consejo de Seguridad haya tomado las medidas necesarias para mantener la paz y la seguridad internacionales. Las medidas tomadas por los miembros en ejercicio del derecho de legítima defensa serán comunicadas inmediatamente al Consejo de Seguridad, y no afectarán en manera alguna la autoridad y responsabilidad del Consejo conforme a la presente Carta para ejercer en cualquier momento la acción que estime necesaria con el fin de mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales.
Colaboró Ruxi Mendieta
“Para Ximena Guzmán Cuevas y José Muñoz Vega, la justicia llegará”
antonio.gershenson@gmail.com