Todo ello se ha evidenciado en declaraciones diarias contradictorias y ridículas, en una mala definición de los medios y los fines y en un deficiente proceso de toma de decisiones; parece ser, en suma, una prueba de que el magnate no puede manejar los asuntos trascendentales del gobierno.
En efecto, resulta desconcertante asistir a una operación bélica con una carencia de planificación tan obvia y profunda por parte de la más poderosa fuerza militar del planeta, con un comandante en jefe que admite sin tapujos estar sorprendido porque la nación agredida decidió defenderse. De acuerdo con una versión periodística, el jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, advirtió al mandatario que probablemente Teherán respondería con ataques a las embarcaciones que cruzan el estrecho de Ormuz, un paso marítimo entre Irán y Omán por donde transita una quinta parte de las exportaciones mundiales de petróleo y gas natural. Trump replicó que el gobierno iraní se derrumbaría antes de cerrar la navegación y que, de no ser así, Estados Unidos la mantendría abierta. Cuando la Guardia Revolucionaria cerró el estrecho, el magnate alardeó con que sería muy fácil despejarlo, luego solicitó apoyo a los aliados a los que ha insultado durante más de un año e incluso a China, contra la cual abrió una guerra comercial hace ocho años.
Al ver que nadie respondía a su llamado de auxilio, volvió a bravuconear con que Wa-shington no requiere ninguna asistencia. Ahora se sabe que Trump se metió a un conflicto en el que previsiblemente su adversario usaría minas marinas sin contemplar que Estados Unidos vendió o desguazó todos sus buques dragaminas.
La anécdota anterior ilustra la desinformación, la irresponsabilidad y la puerilidad con que Trump encara el incendio que él mismo provocó en Medio Oriente y que ya adquirió dimensiones de desastre. Es una catástrofe geopolítica, en tanto ha mostrado a sus aliados árabes que Washington no moverá un dedo para protegerlos, pese a que le han cedido territorios para establecer bases navales y aéreas, además de que amenaza el suministro de hidrocarburos sin advertencia previa para naciones afines en Asia y Europa. Es una debacle militar porque no dispone de ningún parámetro creíble de éxito; ha fortalecido en lugar de colapsar al gobierno iraní y ha expuesto vulnerabilidades frente a un rival infinitamente más débil. Por añadidura, es una calamidad económica que ya ha generado un repunte inflacionario y suma probabilidades de convertirse en una crisis con cada día que se prolongan las hostilidades.
Pero, sobre todo, la guerra de Trump contra Irán es un desastre en el frente doméstico: los costos de la guerra incrementarán un déficit fiscal fuera de control; la ciudadanía no apoya una nueva aventura bélica por parte de un presidente que hizo campaña por terminar con este tipo de operaciones; luego, el millonario republicano ha regalado una bandera a sus adversarios –tanto en el bando demócrata como en las filas republicanas– de cara a las elecciones intermedias de noviembre próximo y, para colmo, ha traicionado la obsesión de sus bases de apoyo por el achicamiento del Estado.
En conclusión, además de ser una flagrante violación a la legalidad internacional y de los múltiples crímenes de guerra perpetrados, las correrías de Trump y Netanyahu contra Irán podrían ser la tumba política del estadunidense y pavimentar el camino para una amarga segunda mitad de su mandato sin la complicidad del Congreso. De ser así, el magnate no tendrá a nadie que culpar más que a su propia soberbia por arrojarlo a una aventura tan desgraciada como innecesaria.
La anécdota anterior ilustra la desinformación, la irresponsabilidad y la puerilidad con que Trump encara el incendio que él mismo provocó en Medio Oriente y que ya adquirió dimensiones de desastre. Es una catástrofe geopolítica, en tanto ha mostrado a sus aliados árabes que Washington no moverá un dedo para protegerlos, pese a que le han cedido territorios para establecer bases navales y aéreas, además de que amenaza el suministro de hidrocarburos sin advertencia previa para naciones afines en Asia y Europa. Es una debacle militar porque no dispone de ningún parámetro creíble de éxito; ha fortalecido en lugar de colapsar al gobierno iraní y ha expuesto vulnerabilidades frente a un rival infinitamente más débil. Por añadidura, es una calamidad económica que ya ha generado un repunte inflacionario y suma probabilidades de convertirse en una crisis con cada día que se prolongan las hostilidades.
Pero, sobre todo, la guerra de Trump contra Irán es un desastre en el frente doméstico: los costos de la guerra incrementarán un déficit fiscal fuera de control; la ciudadanía no apoya una nueva aventura bélica por parte de un presidente que hizo campaña por terminar con este tipo de operaciones; luego, el millonario republicano ha regalado una bandera a sus adversarios –tanto en el bando demócrata como en las filas republicanas– de cara a las elecciones intermedias de noviembre próximo y, para colmo, ha traicionado la obsesión de sus bases de apoyo por el achicamiento del Estado.
En conclusión, además de ser una flagrante violación a la legalidad internacional y de los múltiples crímenes de guerra perpetrados, las correrías de Trump y Netanyahu contra Irán podrían ser la tumba política del estadunidense y pavimentar el camino para una amarga segunda mitad de su mandato sin la complicidad del Congreso. De ser así, el magnate no tendrá a nadie que culpar más que a su propia soberbia por arrojarlo a una aventura tan desgraciada como innecesaria.
“Error estúpido” de la OTAN no apoyar al Pentágono: presidente estadunidense
Ap, Afp y Reuters
Periódico La Jornada Miércoles 18 de marzo de 2026, p. 22
Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró ayer que “debido al gran éxito militar que hemos tenido, ya no necesitamos ni deseamos la ayuda de los países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)”, y aseguró que tomaron “una decisión estúpida” al no apoyar las acciones del Pentágono en Medio Oriente.
“Ya no necesitamos ni deseamos la ayuda de los países de la OTAN; ¡nunca la hemos necesitado! Lo mismo ocurre con Japón, Australia o Corea del Sur. De hecho, como presidente de Estados Unidos, el país más poderoso del mundo, ¡no requerimos la ayuda de nadie!”, aseveró el mandatario en una publicación en su plataforma Truth Social.
Criticó la negativa de numerosos países de la alianza militar a prestar ayuda a Washington para asegurar el estrecho de Ormuz, bloqueado por Irán tras las agresiones conjuntas de Estados Unidos e Israel iniciadas el pasado 28 de febrero.
“La OTAN está cometiendo un error realmente estúpido”, reiteró el mandatario estadunidense en una conferencia de prensa, al recibir en la Casa Blanca al primer ministro de Irlanda, Micheal Martin.
Tras ser interrogado por periodistas sobre si no tiene “miedo” a que la guerra pueda derivar en “otro Vietnam”, el republicano respondió: “no, no le tengo miedo. En realidad, no le tengo miedo a nada”.
Además, criticó a los políticos irlandeses que rechazaron su operación militar contra la república islámica: “tienen suerte de que yo exista, eso es todo lo que puedo decir, porque si van a permitir que países enfermos y dementes tengan armas nucleares... deberían estar muy agradecidos”.
Tensión con premier irlandés
En la visita anual por el Día de San Patricio al Despacho Oval, Martin discrepó con Trump en varios temas, desde la guerra con Irán hasta la inmigración y las relaciones con el primer ministro británico.
El taoiseach, título oficial en irlandés, estaba sometido a presiones políticas para hablarle con firmeza a Trump. El año pasado, Martin debió tratar las tensiones comerciales con el jefe de la Casa Blanca apenas unos días después del célebre rifirrafe del mandatario estadunidense con su par ucranio, Volodymir Zelensky, en el Despacho Oval.
Entonces y ahora, Martin optó por un enfoque cortés pero firme con Trump, quien reprendió de forma reiterada a los aliados de Estados Unidos por ignorar su llamado de ayudar para reabrir el estrecho.
“Espero que encontremos un terreno de entendimiento”, matizó Martin cuando Trump arremetió contra la OTAN.
Pero el republicano no quedó satisfecho. Tomó aire, pidió silencio con un gesto y replicó: “estoy de acuerdo con todo lo que usted dice, pero nosotros hemos ayudado con Ucrania, y (los europeos) no apoyan con Irán, y todos reconocen que Teherán no puede tener un arma nuclear”.
Cae sobre Bagdad el embate más intenso de Teherán en la guerra
Impactan otra vez la embajada estadunidense en Irak
Afp, Ap y The Independent
Periódico La Jornada Miércoles 18 de marzo de 2026, p. 21
Dubái. Varias explosiones resonaron la mañana de ayer en Dubái, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Qatar e Irak, donde la embajada de Estados Unidos en Bagdad fue alcanzada por proyectiles hoy por segundo día consecutivo, en el día 18 de la guerra en Medio Oriente.
El ataque contra la representación diplomática estadunidense fue efectuado horas después de otro embate con drones y cohetes en la capital iraquí, donde una fuente de seguridad indicó a Afp que una nave no tripulada “alcanzó directamente a la embajada”, sin reportar si hubo víctimas.
Los bombardeos en Bagdad también impactaron un importante hotel en la fuertemente fortificada Zona Verde, en lo que se consideró “el bombardeo más intenso desde que comenzó la ofensiva”.
El ministerio de Defensa de EAU indicó que había interceptado un ataque con misiles, mientras en Dubái, las explosiones se produjeron después de una alerta que pedía a los habitantes “buscar refugio inmediato”, debido a “posibles amenazas de proyectiles”.
En Qatar, un misil interceptado causó un incendio menor en una zona industrial, comunicó el ministerio del Interior catarí. “Defensa civil lidia con un incendio menor causado por la caída de fragmentos tras la interceptación de un misil en un área industrial; no hay reportes de heridos”.
Hoy miércoles, fuerzas de Qatar informaron que interceptaron misiles sobre su territorio, mientras en Emiratos Árabes Unidos sonaron las alarmas antiaéreas.
Al cierre de esta edición, se informó de al menos 17 muertos y más de treinta heridos en ataques aéreos lanzados esta madrugada por Israel contra distintos puntos de Líbano, incluida la capital, Beirut.
Deja 400 muertos y 200 heridos un ataque aéreo sobre hospital en Kabul
Afganistán atribuye el bombardeo a Pakistán, el cual rechaza la acusación
▲ Un miembro del personal de seguridad talibán inspecciona el lugar después de que los ataques aéreos paquistaníes alcanzaran el hospital de tratamiento de adicciones Omid en la capital afgana.Foto Afp
Afp, Ap, Reuters y Europa Press
Periódico La Jornada Miércoles 18 de marzo de 2026, p. 27
Kabul. Más de 400 personas murieron y otros 200 resultaron heridas en un ataque aéreo contra un centro para toxicómanos en Kabul, que el gobierno de Afganistán atribuyó a Pakistán, el cual rechazó la acusación, en una escalada dramática de un conflicto entre los dos vecinos que ahora entra en su tercera semana.
Los equipos de rescate seguían retirando cuerpos de entre los escombros del hospital Omid, de rehabilitación de drogas, al cierre de esta edición.
Los dos países llevan meses en conflicto. Pakistán afirma que su vecino alberga a combatientes del movimiento de los talibanes paquistaníes (TTP) que han reivindicado ataques mortales en su territorio. Las autoridades afganas lo niegan.
“El balance no es definitivo; las operaciones de búsqueda continúan, pero tenemos unos 400 muertos y más de 200 heridos”, declaró el portavoz del Ministerio de Salud afgano Sharafat Zaman.
El saldo no ha sido verificado a través de una fuente independiente, pero periodistas de Afp vieron por la noche al menos una treintena de cadáveres y decenas de heridos en este centro médico.
El ministro de Información paquistaní, Attaullah Tarar, afirmó que las acusaciones afganas son “completamente infundadas”.
“No se atacó ningún hospital, ningún centro de rehabilitación de drogadictos ni ninguna instalación civil”, escribió Tarar en la red social X. Aseguró que su ejército llevó a cabo seis ataques “precisos, deliberados y profesionales”.
Más de un centenar de personas intentaron desesperadamente a lo largo de la jornada tener noticias de sus familiares en este hospital que, según fuentes médicas, acogía entre 2 mil y 3 mil toxicómanos.
“Estoy aquí desde anoche. Busco a mi hermano pero no lo encuentro. ¿Qué puedo hacer?”, declaró llorando Habibullah Kabulbai, de 55 años.
Su hermano menor, Nawroz, ingresó hace cinco días.
En uno de los edificios del nosocomio el techo se derrumbó.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados exigió una investigación “rápida” e “independiente” de este ataque, mientras la Unión Europea calificó el bombradeo como una “escalada mortal”.
Después de una escalada en octubre que causó decenas de muertos, los enfrentamientos entre ambos países se habían calmado, pero se reanudaron con intensidad el 26 de febrero tras una ola de ataques paquistaníes.
Islamabad habló de “guerra abierta” el 27 de febrero y ese mismo día atacó Kabul.
Según la Misión de Asistencia de la ONU en Afganistán (Unama), 75 civiles afganos murieron entre el 26 de febrero y el 13 de marzo y más de 115 mil familias se han visto desplazadas en las provincias del este y del sur.
India, archirrival de Pakistán, que recientemente ha forjado estrechos vínculos con los talibanes afganos, condenó la ofensiva.
“El hecho de que este ataque se haya llevado a cabo durante el mes sagrado del Ramadán, un tiempo de paz, reflexión y misericordia entre las comunidades musulmanas de todo el mundo, lo hace aún más censurable”, declaró el portavoz de la cancillería india en un comunicado.
