sábado, 21 de marzo de 2026

Lula propone alianza entre Petrobras y Pemex para explorar yacimientos en Golfo de México.

La presidenta Claudia Sheinbaum durante una reunión con el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, en imagen de archivo. Foto Presidencia   Foto autor
Reuters y Alejandro Alegría
20 de marzo de 2026 11:53
Sao Paulo. El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, declaró este viernes que había propuesto una alianza entre las empresas energéticas estatales Petrobras y Pemex para explorar yacimientos petrolíferos en el Golfo de México.
"Pemex podría recibir una gran ayuda de Petrobras", declaró Lula en un acto, en el que señaló que había llamado a la presidenta Claudia Sheinbaum para plantearle la idea, al tiempo que destacaba la dilatada experiencia de Petrobras en la producción de petróleo en aguas profundas.
Pemex, sin comentarios
La Jornada consultó a Pemex sobre esta propuesta, pero la empresa señaló que por el momento no haría ningún comentario sobre el tema. Por separado, la Secretaría de Energía (Sener) no respondió la solicitud de esta casa editorial.
El líder de izquierda también señaló que Petrobras intentaría recomprar una refinería en el estado de Bahía que fue vendida al fondo soberano de Abu Dabi, Mubadala, en 2021, bajo el mandato de su predecesor, Jair Bolsonaro.
"Vendieron la refinería de Bahía, la recompraremos. Puede que nos lleve un tiempo, pero lo haremos, declaró Lula en un acto, refiriéndose a la refinería de Mataripe, ahora controlada por Acelen, propiedad de Mubadala.Petrobras y Acelen no respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios.

Oferta y demanda global del país avanzó 2.4% en cuarto trimestre de 2025: Inegi
Consumidores en un centro comercial en la CDMX. 
Foto Cuartoscuro / archivo   Foto autor
Alejandro Alegría
20 de marzo de 2026 11:46
Ciudad de México. A pesar del panorama complicado por las políticas arancelarias de Estados Unidos, las exportaciones y el consumo de los hogares observaron un dinamismo positivo en el último trimestre de 2025, reveló este viernes el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
La Oferta y Demanda Global Trimestral (ODGT), indicador que muestra el desempeño del gasto de los hogares, de gobierno, de las empresas en la compra de capital fijo y las exportaciones, observó un avance de 2.4 por ciento en octubre-diciembre frente al segundo trimestre del año pasado.
Tanto el indicador, como sus componentes, mostraron un dinamismo al alza, lo que contribuyó a que la economía mexicana creciera 0.9 por ciento en el último trimestre de 2025, respecto al periodo anterior.
Al interior de la oferta y la demanda, el gasto de los hogares creció 1.0 por ciento en comparación con julio-septiembre del año pasado. Mientras que el consumo del gobierno aumentó 0.8 por ciento trimestral.
La inversión en capital fijo, es decir, el gasto que dirigen las empresas en la adquisición de maquinaria, herramientas, transporte y construcción, aumentó 0.7 por ciento.
Por su parte, las exportaciones de bienes y servicios avanzaron 1.1 por ciento en el último trimestre de 2025, respecto al lapso anterior. Este dato destaca, luego de que el año pasado el panorama comercial global observó dificultades debido a la política arancelaria impuesta tanto a México como a otras naciones por parte de Estados Unidos.
No obstante, el INEGI también señaló que la importación de bienes y servicios del país aumentó 5.1 por ciento trimestral en octubre-diciembre.
En comparación con el cuarto trimestre de 2024, la oferta y la demanda aumentaron 4.3 por ciento, impulsados principalmente por el consumo privado y las exportaciones de bienes y servicios.
El INEGI indicó que el gasto de los hogares creció 4.0 por ciento en octubre-diciembre respecto a igual lapso de hace dos años.
Las exportaciones avanzaron 1.7 por ciento en el último trimestre del año pasado frente a igual lapso de 2024. No obstante, las importaciones en el periodo de referencia crecieron 9.7 por ciento.
El consumo de gobierno también observó un dinamismo positivo, al crecer 1.4 por ciento en octubre-diciembre de 2025 frente al mismo trimestre de 2024.
No obstante, la inversión de capital fijo de las empresas retrocedió 3.9 por ciento en los últimos tres meses del año pasado respecto a igual lapso de 2024.

Caen mercados por tensión en Medio Oriente; retrocede la BMV
El tipo de cambio se concluyó en 17.95 pesos por dólar, nivel que se tradujo en una depreciación de 1.24 por ciento respecto a la cotización de un día atrás. 
Foto: Cuartoscuro / Archivo   Foto autor
Alejandro Alegría
20 de marzo de 2026 19:49
Ciudad de México. La tensión geopolítica en Medio Oriente continuó afectando a los mercados, tanto al local como internacionales, mientras que el peso observó una ligera depreciación semanal de 0.05 por ciento.
El principal índice de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), el S&P/BMV IPC, terminó la sesión en 64 mil 134 puntos, lo que se tradujo en una pérdida de mil 064 puntos, equivalente a 1.63 por ciento frente al cierre del jueves.
Así, el índice acumuló un retroceso semanal de 2.30 por ciento. El mercado local ha observado pérdidas de 10.18 por ciento respecto al 27 de febrero, cuando alcanzó los 71 mil 405 puntos. Cabe destacar que un día después, Estados Unidos e Israel comenzaron a atacar a Irán.
“El principal índice de la BMV se ha visto presionado en las últimas sesiones por el continuo escalamiento en las recientes tensiones geopolíticas en Medio Oriente, lo que ha influido en una mayor aversión al riesgo ante el panorama económico actual”, señalaron analistas de Banamex.
Apuntaron que en este contexto, los sectores y emisoras que forman parte del S&P/BMV IPC han sentido la presión, lo que ha provocado que el principal índice local rompa la base de su canal de alza de mediano plazo.
El tipo de cambio se concluyó en 17.95 pesos por dólar, nivel que se tradujo en una depreciación de 1.24 por ciento respecto a la cotización de un día atrás.
La moneda mexicana concluyó la semana con ligeras pérdidas de 0.05 por ciento, mientras que frente al cierre de febrero, observa una depreciación de 4.14 por ciento.
Sin embargo, en comparación con el nivel observado al terminar 2025, que fue de 18 pesos por dólar, la divisa nacional aún muestra una ligera apreciación de 0.27 por ciento.
Además de la aversión al riesgo que existe en los mercados por el conflicto bélico, otros factores influyeron en el desempeño del tipo cambiario. “El peso retrocedió en sintonía con las divisas de economías emergentes, afectado por las expectativas de política monetaria en Estados Unidos”, señalaron analistas de Grupo Monex. 
Además, también ocurrió el “quadruple witching”, que es cuando varios tipos de contratos financieros llegan a su fecha de vencimiento al mismo tiempo.
Los principales índices de Wall Street cerraron la semana en terreno negativo presionados por las continuas alzas en los precios del petróleo debido al conflicto bélico en Medio Oriente. 
Los mercados continúan atentos al conflicto en Irán, que este sábado cumple cuatro semanas de haber iniciado. Derivado de las tensiones, el nerviosismo entre los inversionistas ha aumentado, ante la posibilidad de impactos inflacionarios.
El S&P 500, el Nasdaq y el Dow Jones ampliaron sus ajustes, pues retrocedieron 1.9, 2.1 y 2.1 por ciento, respectivamente.
En Europa el STOXX 50 retrocedió 2.0 por ciento frente al cierre del jueves, mientras que las pérdidas semanales fueron de 3.8 por ciento.
El Nikkei de Japón descendió 3.4 por ciento frente al día anterior y en la semana acumuló pérdidas por 2.0 por ciento.

Treinta años de transgénicos: promesas incumplidas y contaminación
Silvia Ribeiro
Tres décadas han pasado desde que se inició la siembra de cultivos transgénicos a nivel comercial en el mundo. El resultado es una lista de promesas fallidas y un reguero de contaminación de suelos, agua y aire con glifosato y otros agrotóxicos que invadieron los cuerpos de agricultores, vecinos y millones de consumidores, dejando residuos químicos en sangre, orina y leche materna. ( Atlas del agronegocio transgénico en el Cono Sur https://www.biodiversidadla.org/Atlas).
Las trasnacionales de transgénicos prometieron mayores rendimientos y menor uso de agrotóxicos. También cultivos con más nutrientes como el “arroz dorado” con vitamina A y otros supuestos beneficios. Nada se cumplió. (“Cosecha amarga: 30 años de promesas incumplidas”, https://tinyurl.com/35b2unt6).
Cuatro empresas controlan los cultivos transgénicos sembrados a nivel mundial: Bayer (dueña de Monsanto), Corteva (fusión de DuPont-Pioneer y Dow), Syngenta (propiedad de Sinochem Holding) y BASF. Juntas controlan también la mitad del mercado mundial de semillas comerciales y dos tercios del de agrotóxicos. (https://grain.org/e/7288).
La propaganda de esas empresas, a través de asociaciones con las que pretenden ocultarse (como Chilebio, Argenbio, Agrobio México), quiere dar la imagen de que los transgénicos están en todo el mundo.
La realidad, según sus propios datos, es que el área sembrada globalmente con transgénicos no llega a 13 por ciento de la tierra arable del planeta, y sólo 10 países siembran 98 por ciento de ésta. Apenas tres países ocupan 80 por ciento del área sembrada: Estados Unidos, Argentina y Brasil. Les siguen Canadá, India, Paraguay, China, Sudáfrica, Paquistán y Bolivia. (https://tinyurl.com/2s6h3ez4).
Estados Unidos fue el primero en sembrar soya transgénica tolerante al glifosato, seguido por Argentina en 1996. Actualmente hay 32 países que aprueban la siembra comercial de uno o más cultivos transgénicos, pero sólo una decena de países tienen áreas significativas. En contraste, más de 150 países no permiten su siembra y 38 países tienen restricciones o prohibición de siembra de uno o más cultivos transgénicos, entre ellos México, Ecuador, Perú, Belice y Venezuela.
Cuatro cultivos ocupan casi la totalidad del área sembrada y todos son commodities (mercancías de comercio internacional): soya, maíz, algodón y canola. Decían que los transgénicos iban a aliviar el hambre en el mundo, pero no se destinaron a la alimentación humana sino a la industria. La mayoría va para forraje de animales en confinamiento y cerca de un tercio a combustibles y otros usos industriales.
En resumen: cuatro trasnacionales controlan todos los cultivos transgénicos, sólo 10 países tienen 98 por ciento del área sembrada, cuatro cultivos ocupan 99.4 por ciento de esa área (soya, maíz, algodón y canola) y sólo hay dos tipos de transgénicos, más de 90 por ciento tolerantes a agrotóxicos y el resto “insecticidas” con la toxina Bt, que en muchos casos tienen “genes apilados” para ser también tolerantes a agrotóxicos.
¿Se usaron menos agrotóxicos? No, al contrario, aumentaron exponencialmente. Al ser manipulados para ser tolerantes al glifosato, aumentó más de 20 veces el uso de ese herbicida, clasificado por la OMS como cancerígeno. Generaron así decenas de “supermalezas”: hierbas invasoras que se hicieron resistentes al glifosato. Para combatirlas se aumentaron las concentraciones y dosis aplicadas y pusieron a la venta transgénicos con genes apilados tolerantes a varios agroquímicos como glufosinato y dicamba, 2,4-d, cada vez más peligrosos (https://tinyurl.com/38r94xup).
¿Mayores rendimientos? Tampoco. Estudios de largo plazo muestran que rinden igual o menos que los cultivos híbridos. Un estudio de la Unión de Científicos Preocupados de Estados Unidos mostró que, en 13 años de siembra, los cultivos transgénicos sólo aumentaron el rendimiento 0.2 por ciento anual, mientras el manejo agronómico de cultivos convencionales y agroecológicos lo aumentó más de 10 por ciento en ese periodo. (https://tinyurl.com/bd69y37). Los cultivos de maíz Bt parecían rendir más, pero fueron paulatinamente sacados del mercado porque las orugas se hicieron resistentes, lo cual también motivó el uso de más agrotóxicos. Estudios posteriores confirmaron las mismas tendencias (https://tinyurl.com/4ev29kts).
Todos los transgénicos están patentados y las semillas son hasta 30 por ciento más caras. (https://tinyurl.com/2tyth7kh). Las empresas han hecho un negocio adicional con miles de juicios contra agricultores por “uso” de genes patentados cuando sus campos se contaminaron por polinización cruzada.
Los transgénicos han sido un desastre para la salud, la alimentación y el ambiente, pero un jugoso negocio para las trasnacionales. En muchos países se han emprendido batallas con amplio apoyo popular para no permitir su siembra ni su consumo. En cualquier parte del mundo, si se pregunta, la vasta mayoría de las personas contestan que prefieren no comer transgénicos.
Para continuar el negocio y engañar a productores y consumidores, la trampa de las trasnacionales ahora es cambiar el nombre de los cultivos manipulados genéticamente, llamándolos “edición genética”, con lo cual han conseguido evadir las leyes de bioseguridad y etiquetado en varios países y también van por ello en México (https://tinyurl.com/3mmcm4ap). La resistencia sigue y no lo permitiremos.

El maíz, en el punto de mira
Agricultores de Sinaloa. Foto Cuartoscuro   Foto autor
Ana de Ita*
21 de marzo de 2026 00:01
Se acerca la cosecha de maíz blanco en Sinaloa, principal productor comercial del cereal básico para la alimentación humana en el país, pero los productores no tienen certidumbre sobre el precio que tendrá su grano, a pesar del acuerdo firmado entre los gobiernos federal, estatal, las empresas compradoras y los productores. http://tiny.cc/4an0101
El compromiso de compra de 2 millones 856 toneladas por 25 empresas es un avance al garantizar el desplazamiento de 70 por ciento de la producción del estado, pero el precio aún no se define, los compromisos de apoyo de los gobiernos todavía no se conocen y la “base“ de 65 dólares por tonelada parece insuficiente (le llaman base a los costos que se deben pagar para llevar el producto de la zona de producción o de importación hasta la zona de consumo: transporte, maniobras, financiamiento). 
Hasta 2023, Sinaloa aportaba entre 5 y 6 millones de toneladas, más de 20 por ciento de la producción nacional, pero durante 2024 y 2025, resultado de la escasez de agua y de la ausencia de políticas agrícolas y comerciales, su cosecha se redujo drásticamente alrededor de 2.2 millones de toneladas. Para 2026 se esperan más de 4 millones de toneladas. 
El mercado mexicano del maíz está cada vez más controlado por las corporaciones trasnacionales gigantes como las llamadas ABCD –Archer Daniels Midland, Bunge, que en el caso de México, puede cambiar por Barlett, Cargill y Debruce–. http://tiny.cc/fan0101
Estas empresas dominan el mercado del país gracias a que intervienen en el financiamiento, se han apoderado de la infraestructura, tienen información de primera mano sobre oferta y demanda globales, participan en la compra de físicos y futuros, son importadores y también exportadores, además de que adquieren volúmenes importantes de la cosecha nacional e inciden en la fijación de los precios internacionales a partir de movimientos reales y especulativos. 
En México, la destrucción de la Financiera Nacional de Desarrollo durante el gobierno del presidente López Obrador fortaleció la presencia de las comercializadoras trasnacionales, que pueden financiar la compra de maíz nacional y extranjero a plazos, además de aprovechar los créditos a la exportación que otorgan los bancos estadunidenses, garantizados por el programa GSM-102 de la Commodity Credit Corporation. La importación de maíz a México ha sido uno de los principales destinos de este programa. Gracias a la diferencia de tasas de interés que ofrecen los bancos mexicanos y los del país vecino, la importación de maíz se convierte también en un negocio financiero. Los bancos de Estados Unidos cobran una tasa de interés alrededor de la mitad de la que cobran los nacionales. 
Las comercializadoras gigantes también se han agenciado las terminales graneleras, antes propiedad del Estado, por ejemplo la de Veracruz la operan Cargill y ADM, en tanto Barlett inauguró en 2025 una en Nuevo León. Cuentan con almacenes, bodegas y transporte. Aunque México es el principal productor mundial de maíz blanco, la fijación de su precio, aun para el mercado interno, tiene como referencia el del maíz amarillo en la Bolsa de Chicago, destinado principalmente a la alimentación de ganado o a la fabricación de etanol. Las grandes comercializadoras conectan el precio internacional con el del mercado doméstico, al comprar importantes volúmenes de la cosecha nacional. 
Los campesinos y agricultores que producen maíz, y son más de 2.5 millones, se encuentran dispersos y fragmentados porque sus últimos esfuerzos organizativos en lugar de ser apoyados por el Estado –que tiene la obligación de regular el mercado a su favor– fueron combatidos por el gobierno pasado, quien prefirió atenderlos clientelarmente con subsidios individuales asistenciales.
México es el principal mercado extranjero para el maíz amarillo de Estados Unidos después del retiro de China. Desde la operación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el mercado de los granos es uno de los más integrados. Durante 2025 los importadores de maíz introdujeron 24.5 millones de toneladas, en tanto que la producción nacional se calcula alcance sólo 23.1 millones de toneladas. 
Las comercializadoras ABCD importaron 13 millones de toneladas de maíz. El sector pecuario, entre los que destacan SuKarne, Bachoco, Grupo Porcícola Mexicano, compró a Estados Unidos más de 4 millones de toneladas. Minsa directamente no importó maíz y Maseca adquirió sólo 56 mil toneladas, pero el duopolio de la fabricación de harina puede obtener grano extranjero a través de otras empresas o comprar a las comercializadoras. 
Este maíz amarillo de Estados Unidos, importado con financiamiento barato y con un sistema de logística integrado, inunda el mercado interno, a precios menores que el costo de producción nacional y realiza dumping a los campesinos mexicanos, al determinar el precio de su maíz. Las importaciones absorben cada vez una mayor porción del mercado, mientras los campesinos son arrinconados, su rentabilidad es puesta en cuestión y la dependencia alimentaria del país se profundiza. 
*Directora del Centro de Estudios para el Cambio en el Campo Mexicano