jueves, 19 de marzo de 2026

Sheinbaum invitó al rey de España al Mundial 2026, informó la Casa Real.

La ahora presidenta de México, Claudia Sheinbaum (izq.), durante una conferencia de prensa tras una reunión privada con una delegación estadunidense en la Ciudad de México; y el rey Felipe VI de España (der.) a su llegada al aeropuerto internacional de San Salvador para asistir a la toma de posesión del presidente Nayib Bukele. 
Foto Afp / Marvin Recinos y Yuri Cortez / Archivo Foto autor
Armando G. Tejeda, corresponsal
18 de marzo de 2026 12:34
Madrid. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, le envió una carta al rey de España, Felipe VI, en el que lo invitó personalmente a asistir al Mundial de futbol que se celebrará en los próximos meses, según develaron en Madrid fuentes gubernamentales a la agencia pública de noticias.
Según esta información, la dirigente mexicana le explicó en la misiva al monarca que la cita deportiva “constituye una coyuntura propicia para evocar la profundidad y el carácter singular de los vínculos entre México y España, forjados por una hermandad histórica y sustentados en el legado compartido de la lengua, la cultura y la memoria colectiva que está repleta de grandes muestras de solidaridad, empatía y una visión humanista entre nuestros pueblos”.
Desde la Casa Real confirmaron la información y aseguraron que recibieron “con agrado” esta invitación para fortalecer las relaciones “fraternales de los dos países”.
Esta supondría que la carta enviada por la Presidenta de México fue anterior a las declaraciones del rey Felipe VI del pasado del lunes, en las que reconoció “muchos abusos” y “controversias éticas y morales” durante la Conquista y Colonia.
La carta de la Presidenta Sheinbaum tiene fecha del 3 de febrero y fue entregada al rey el pasado 24 de febrero.

¡Que Dios te bendiga!
Foto X @USMC   Foto autor
Fabiola Mancilla Castillo*
19 de marzo de 2026 00:02
Guadalupe, del pueblo ñuu savi, originaria de la Montaña de Guerrero, pensó que cruzar la frontera hace más de 30 años había sido de las decisiones más duras que tuvo que tomar en su vida. Sin embargo, nada se comparaba a lo difícil que fue dejar ir a su hijo a la Marina de Estados Unidos. 
Nicolás, de tan sólo 17 años, estaba por entrar al último año de la preparatoria cuando, después de una visita de los marines a su escuela, supo que aquello era su futuro. Se empecinó durante meses en que Guadalupe firmara el permiso que le posibilitaría comenzar sus entrenamientos. Guadalupe cuestionó los motivos para enlistarse; le explicó que si era por dinero, ella se esforzaría el doble para lograr que fuera a la universidad. Fue cuando Nicolás se sinceró: le dijo que él veía el esfuerzo que hacía para darle de comer a él y a sus hermanas, pero que en ese país estudiar era muy caro. Su madre le dijo que él no se tenía que preocupar por eso, pues saldrían adelante como siempre lo hacen, no importaría si tuviera que limpiar más casas para tener el dinero suficiente y terminar sus estudios. 
Las promesas no bastaron: Nicolás continuó con su idea. Durante más de ocho meses le insistió a su madre en que fuera con él a la base militar en el Bronx y que viera por sus propios ojos lo que le apasionaba. Guadalupe cedió y aceptó acompañarlo. Ahí pudo hablar con otros marines. El oficial García los recibió; le comentó que como Nicolás también es hijo de una madre soltera, que sabe lo difícil que es para nuestra cultura dejar ir a sus hijos, pero que si Nicolás lograba pasar todos los filtros, su vida daría un cambio. 
A pesar de lo que escuchó, en el fondo de su corazón, Guadalupe sabía que podría perder a su hijo si se enlistaba. Ella lo meditó durante semanas. Después de mucho pensarlo, aceptó firmar la carta de autorización para Nicolás. “Eran las cinco de la mañana cuando pasaron por mi hijo. No se llevó más que la cartera y su celular, pero luego se lo quitaron. Después de un tiempo supe que se lo habían llevado a Carolina del Norte; ahí estuvo los tres últimos meses de su entrenamiento”. Fue lo que narró Guadalupe sobre el reclutamiento de su hijo. 
“En ese momento, mi mundo se paró, sólo esperaba que estuviera bien. No lo dejaban hablar por teléfono, sólo nos comunicábamos por cartas”. Guadalupe refiere que en la parte final de su entrenamiento los llevan a otra sede, donde se someten a pruebas físicas extenuantes. “Unos terminan mal después del encierro; él fue de los afortunados que pudo graduarse”. 
Luego de su graduación, mandaron a Nicolás por más de cuatro años a una base naval en Japón. “Sé que estuvo en un barco: ahí vivía, comía y hacía todo. Me hablaba por Zoom. Verlo me llenaba de orgullo y esperanza”. Al preguntarle a Guadalupe si dentro de los motivos que tuvo su hijo para enlistarse en la Marina fue arreglar el estatus migratorio de ella, mencionó que no, pues en ese momento ellos no sabían nada de los beneficios en favor de las y los padres que tienen hijos en el ejército. “Hasta hoy yo no he podido arreglar papeles en Estados Unidos, sigo como indocumentada. A pesar de que entregué a mi hijo al servicio de este país, no pude viajar a México para ver morir a mi madre. Es un dolor que tengo muy en el fondo”. 
Historias como la de Guadalupe nos dejan ver la realidad de miles de familias con raíces mexicanas que están enviando al frente de batalla a sus hijos, a una guerra que no es de ellos. Donde los grandes capitales y dictadores deciden cuál es el próximo objetivo, pero a ellos no les duele una muerte más, sobre todo de esas comunidades que han dicho que somos prescindibles. Ellos tan sólo dan las órdenes y otros dan la vida. La historia siempre es la misma en esas guerras sin sentido, como la que ahora se libra en Medio Oriente, donde miles de madres mexicanas dejan a sus hijas e hijos luchar por un gobierno que ni a ellas respeta. 
Las historias como la de Guadalupe son una gran vergüenza para el gobierno de Estados Unidos, pues a pesar de que todos los días Nicolás y miles de hijos de mexicanos dan la vida en el frente de esta absurda guerra, los padres de estos muchachos siguen siendo tan sólo aliens ilegales para su gobierno. Mientras eso sucede, madres y padres de aquellos jóvenes, todas las noches antes de dormir, sólo piden a Dios que bendiga y proteja a sus hijos. 
*Integrante del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan

Política antinmigrante, instrumento de control hemisférico
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, junto a líderes latinoamericanos de derecha durante una fotografía de grupo al inicio de la cumbre Escudo de las Américas, en Miami, Florida, el 7 de marzo de 2026. Foto Afp   Foto autor
Ana María Aragonés
19 de marzo de 2026 00:04
La militarización hemisférica del llamado Escudo de las Américas no sólo tiene implicaciones en términos de seguridad regional, sino que forma parte de una estrategia más amplia de gestión geopolítica de la migración. Es decir, se pretende regular, en el contexto de los intereses y necesidades de Estados Unidos, a las poblaciones migrantes del Sur global y obstaculizar la posibilidad de transformar las condiciones estructurales que generan los desplazamientos humanos al reforzar la cooperación militar y el control territorial manteniéndolos bajo una profunda vulnerabilidad. 
Para América Latina, estas iniciativas suponen contener los flujos migratorios y desplazar su control hacia el sur del continente. Varios países latinoamericanos que aceptaron esta alianza con Donald Trump van a desempeñar el papel de espacios de contención migratoria, con lo cual se mantiene la vulnerabilidad de las poblaciones migrantes en beneficio de Estados Unidos, lo que se enmarca en una paradoja: por un lado, la necesidad económica de la migración derivada de su funcionalidad económica y al mismo tiempo su criminalización política, a lo cual hay que añadir las necesidades que representan las transformaciones demográficas por las que atraviesan las economías mundiales. 
Durante las últimas décadas, numerosos países industrializados han experimentado un proceso sostenido de envejecimiento poblacional, disminución de la tasa de natalidad y reducción de la población en edad de trabajar. Este fenómeno afecta especialmente a regiones como Europa, América del Norte y Japón, en las que las tasas de fertilidad se sitúan por debajo del nivel de remplazo generacional. Desde una perspectiva económica, esta tendencia genera presiones crecientes sobre los sistemas de seguridad social, los mercados laborales y las tasas de crecimiento económico. 
En este sentido, el contexto demográfico global introduce un elemento adicional para el debate, porque ante el envejecimiento poblacional y la disminución de la fuerza laboral, lo que se muestra, ante necesidades incontestables pero la criminalización a la movilidad, no es la doble moral del sistema migratorio global, sino el poder del Norte global sobre las poblaciones del Sur global, mediante lo cual se busca perpetuar las estructuras de dominación y dependencia del modelo capitalista. 
Es decir, los esquemas de seguridad que se imponen desde Estados Unidos con las iniciativas del Escudo de las Américas tienen como objetivos convertir la región en instrumentos coercitivos reforzando aparatos de seguridad y mecanismos de vigilancia, desplazando hacia los países de tránsito y origen la gestión migratoria y por lo tanto mantener así el patrón de criminalización y de esta forma la vulnerabilidad de la población migrante. 
En este sentido y desde una perspectiva latinoamericana, es urgente enfrentar estos esquemas de seguridad abordando las causas estructurales de la migración, es decir, desigualdad, dependencia, subordinación política, y favorecer políticas regionales que fortalezcan la cooperación regional. 
La postura adoptada por México, Brasil y Colombia abre la posibilidad de articular una agenda regional alternativa que, en lugar de privilegiar estrategias de militarización, impulsen enfoques centrados en el desarrollo regional, la cooperación económica y la reducción de las desigualdades, reconociendo que los movimientos migratorios forman parte de procesos más amplios de transformación económica y social. Estos tres países concentran parte sustancial de la población, el producto interno bruto y las capacidades diplomáticas de América Latina, lo que permite inferir la existencia de una resistencia parcial al nuevo esquema de seguridad hemisférica de Washington. 
De ser así, se abre la posibilidad de impulsar alternativas regionales basadas en el fortalecimiento de la autonomía regional a partir de modelos de desarrollo que apunten a la emancipación latinoamericana y dejen atrás la dependencia, y convertir la región latinoamericana en un espacio de libre tránsito de las personas. 
En última instancia, plantear el debate sobre la militarización hemisférica, la migración y la crisis demográfica del Norte global permite comprender la tensión profunda en el orden internacional actual, reflejo de las contradicciones del capitalismo y de la necesidad fundamental de construir un nuevo sistema internacional que ponga en el eje de sus preocupaciones al ser humano.

Lograr la soberanía energética es honrar la expropiación: Sheinbaum
Somos herederos del espíritu que nació aquella noche de 1938, gracias a Cárdenas del Río; hoy, 88 años después, seguimos confiando en nuestro pueblo, declaró la Presidenta
▲ La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se fotografió con trabajadoras del complejo industrial de Pemex, donde se fabrican las plataformas para extraer el hidrocarburo, a un costado del río Pánuco, en Veracruz.Foto Presidencia
Emir Olivares Alonso   Enviado
Periódico La Jornada  Jueves 19 de marzo de 2026, p. 3
Pueblo Viejo, Ver., Al rememorar el legado del general Lázaro Cárdenas del Río, cuando en 1938 expropió la industria petrolera, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo subrayó que esa decisión “fue un acto de valentía histórica, de enorme amor por México y por su pueblo… un acto de soberanía”.
En el marco del 88 aniversario de aquel capítulo de la memoria nacional, la mandataria destacó que el manejo de los energéticos es clave para sostener la independencia del país, por lo que dejó en claro que México ni se entrega ni se vende.
“Reafirmamos nuestro compromiso con el pueblo y con la patria: que nunca más se entregue la riqueza de México, que nunca más se renuncie a nuestra soberanía (…) Y mientras exista un pueblo orgulloso de su historia, decidido a luchar por la justicia y el bienestar, México seguirá siendo una nación libre y soberana, que camina con la frente en alto. Porque el petróleo, el gas, el viento, el sol y la riqueza de nuestra tierra tienen un solo dueño legítimo: el pueblo de México. México no se vende, México no se entrega, México se defiende”.
Aniversario del histórico día
Desde el complejo industrial de Petróleos Mexicanos (Pemex), donde se fabrican las estructuras ligeras marinas (plataformas para extraer el hidrocarburo), ubicado en esta zona del Golfo de México, a un costado del río Pánuco, la jefa del Ejecutivo encabezó la ceremonia oficial por la expropiación petrolera.
Estuvo acompañada por el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, heredero del general y quien presidirá la Comisión Consultiva del Petróleo que en breve Pemex pondrá en operación, con el objetivo de emitir opiniones técnicas en materia energética.
Reconoció al ex candidato presidencial “por su lucha, por su historia, por lo que significa para el país y, además, por haber aceptado ser parte de este consejo que nos ayude a tomar decisiones sobre la visión energética de México y Pemex”.
Durante toda su vida, apuntó Sheinbaum Pardo, el ingeniero “se ha dedicado a luchar por la soberanía energética y nos enseñó, allá por 1988, que la lucha por la democracia se construye con el pueblo de México. Cuauhtémoc Cárdenas debería haber sido el presidente de la República ese año, pero un fraude electoral nos arrebató esa posibilidad, como nos la arrebataron también en 2006 con el presidente (Andrés Manuel) López Obrador”.
Ante decenas de trabajadores petroleros y funcionarios de su gabinete, como la secretaria de Energía, Luz Elena González; el director de Pemex, Víctor Rodríguez, y el jefe de la Oficina de la Presidencia de la República, Lázaro Cárdenas Batel –nieto del general–, la Presidenta puntualizó que el modelo neoliberal apostó por debilitar “deliberadamente” y privatizar las empresas del Estado.
Refirió que en los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón, debido a que los precios internacionales del petróleo alcanzaron niveles históricos de 100 dólares por barril –como los que se dan hoy a raíz del conflicto bélico en Medio Oriente–, el país tuvo excedentes petroleros de entre 10 mil millones y 16 mil millones de dólares anuales, pero su destino fue el apoyo a grandes corporativos, privilegios a altos funcionarios públicos y corrupción.
“Sólo para darse una idea, (ese dinero) hubiese alcanzado para construir más de tres o quizá cuatro refinerías del tamaño de Dos Bocas. De ese tamaño fue el saqueo de los excedentes petroleros.”
Destacó que en 2018, con el triunfo electoral de la 4T, se han recuperado tanto a las empresas del Estado para beneficio del país, así como la soberanía energética y la dignidad del pueblo de México.
Así, sostuvo, se ha reducido significativamente la importación de gasolina –por el reforzamiento del sistema de refinación–, pero México aún importa 75 por ciento de ese energético. Mejorar la producción de ese combustible y ampliar el uso de energías renovables es el siguiente objetivo.
En ese acto, en el que también acudieron los gobernadores de Veracruz y Tamaulipas, Rocío Nahle y Américo Villarreal, y fue evidente la ausencia del líder del sindicato petrolero, Ricardo Aldana, la titular del Ejecutivo enfatizó que la noche del 18 de marzo de 1938, cuando el general Cárdenas del Río anunció la expropiación, representó “una de las fechas más profundas y trascendentes en la historia de nuestra patria”.
Resaltó que el pueblo respondió aportando lo que pudo para la indemnización de las 17 empresas extranjeras que tenían el control de la industria. Fue “uno de los gestos de solidaridad más conmovedores de nuestra historia”.
Ante ello, rubricó: “somos herederos del espíritu que nació aquella noche de 1938. Hace 88 años, el general Lázaro Cárdenas del Río confió en su pueblo; hoy, 88 años después, seguimos confiando en nuestro pueblo y defendiendo su soberanía. Y cuando miramos nuestra historia, entendemos algo profundo: los momentos más grandes de México nacen cuando un pueblo digno decide tomar en sus manos su propio destino”.