Periódico La Jornada Domingo 12 de abril de 2026, p. 15
Miles de personas protestaron contra la guerra en Medio Oriente por primera vez en Israel desde el inicio de la tregua y corearon consignas como “Ocupar Líbano es un desastre” y “Sólo la paz traerá seguridad”, en exigencia del cumplimiento del acuerdo de alto el fuego permanente en ese territorio.
En Tel Aviv, más de 5 mil personas se manifestaron contra la continuación de los ataques de Israel al sur de Líbano.
La organización pacifista Standing Together informó que cientos de personas se sumaron a las protestas en al menos 16 ciudades, entre ellas Jerusalén y Haifa, al norte del país, luego de que disminuyeron las restricciones a reuniones públicas de más de 50 personas, derivadas de la guerra.
Los manifestantes en Jerusalén llevaban pancartas con mensajes que sentenciaban “Nuestro tirano es un completo perdedor”, en referencia al primer ministro israelí y prófugo de la Corte Penal Internacional, Benjamin Netanyahu, mientras en la ciudad de Haifa se leían carteles con la consigna “Basta”.
Escasez de 100 mil trabajadores de la construcción en Los Ángeles
Imparten cursos a estadunidenses
Ap
Periódico La Jornada Domingo 12 de abril de 2026, p. 12
Los Ángeles., Hudson Idov no estaba entusiasmado con ninguna de sus opciones universitarias, hasta que su casa en Los Ángeles se quemó en el incendio de Palisades el año pasado, cuando cursaba su último año de bachillerato.
Menos de una semana después de la graduación, él y uno de sus compañeros de clase se inscribieron en el programa de carpintería del Colegio Técnico-Comercial de Los Ángeles, una escuela comunitaria al sur del centro de la ciudad.
Su meta es crear una empresa de construcción algún día y ayudar a reconstruir Palisades. Su tragedia personal impulsó la decisión, pero también considera sensato dedicarse a un trabajo de alta demanda.
Antes de los incendios de Palisades y Eaton, a Los Ángeles ya le faltaban aproximadamente 70 mil trabajadores de la construcción calificados. La destrucción de miles de viviendas y negocios durante los incendios agravó ese problema.
Ahora la ciudad necesita más de 100 mil obreros y egresados de carreras relacionadas con la construcción, según un análisis estatal, que calcula que los graduados recibirán un salario promedio de poco menos de 30 dólares por hora, aunque varía según el puesto y el nivel de experiencia.
El año pasado, el estado otorgó a cinco colegios comunitarios de Los Ángeles 5 millones de dólares para capacitar a más trabajadores que puedan ayudar a reconstruir viviendas tras los incendios.
El dinero llegó recientemente al Colegio Técnico-Comercial de Los Ángeles, donde financiará suministros y nuevos planes de estudio.
Recuperarse de incendios toma años y algunas ciudades de California azotadas con fuerza por las llamas en 2017 y 2018 apenas han reconstruido una fracción de las casas destruidas. “No logramos formar a suficiente gente”, manifestó Jaime Álvarez, uno de los instructores de carpintería.
Deserción y recortes
Algunos cursos de corto plazo en colegios comunitarios pueden ayudar a conseguir empleos que pagan hasta más de 40 dólares por hora. Pero los estudiantes que se inscriben rara vez se gradúan. Aproximadamente 33 por ciento de los que comenzaron en los programas de construcción, mantenimiento y servicios públicos del Colegio Técnico-Comercial de Los Ángeles obtuvieron certificado, título o se transfirieron a una universidad en un plazo de cuatro años, según datos del colegio sobre estudiantes que comenzaron a acudir en 2021.
En 2024, el Colegio Técnico-Comercial de Los Ángeles fue uno de los beneficiarios de una aportación federal de 20 millones de dólares de la Agencia de Protección Ambiental. El colegio iba a recibir 2 millones de dólares de esa subvención. La agencia federal desembolsó poco más de 88 mil dólares del subsidio a la Coalición para el Desarrollo Comunitario Responsable, una organización del sur de Los Ángeles que promueve el desarrollo económico, antes de cancelarla de forma repentina en mayo pasado, después que el presidente Donald Trump asumió el cargo.
Trump: demoledor de la economía
Antes de los devastadores incendios que arrasaron los barrios de Eaton y Palisades el año pasado, la zona metropolitana de Los Ángeles padecía un déficit de 70 mil trabajadores de la construcción calificados. Ahora, la carencia de carpinteros, electricistas, soldadores y otros obreros especializados se estima en 100 mil personas, que la megaurbe californiana intenta formar por medio de programas de educación técnica. Pese a la urgencia de contar con trabajadores en una de las áreas más prósperas y dinámicas de Estados Unidos, los esfuerzos de las autoridades locales enfrentan la escasez de candidatos, la deserción escolar y los recortes presupuestales del trumpismo: la administración federal republicana frenó la entrega de 2 millones de dólares al Colegio Técnico-Comercial de Los Ángeles porque, a su juicio, éste promovía valores como la diversidad, equidad, inclusión y justicia ambiental.
Una ciudad tan rica como la angelina no debería tener problemas en cubrir los aportes federales retirados, pero el caso del programa de formación de técnicos constructores provee un ejemplo perfecto de la manera en que el radicalismo ideológico y las taras mentales del presidente Donald Trump y su equipo sabotean la economía estadunidense. En el mismo ámbito de la construcción, la cacería antimigrante ha dejado a las empresas sin posibilidades de cubrir el medio millón de vacantes disponibles ante el auge de los centros de datos, plantas de energía y otra infraestructura tecnológica requerida para el desarrollo de la inteligencia artificial (IA). Paradójicamente, Trump considera el dominio de la IA crucial en la competencia contra China, hasta el punto en que ha prohibido cualquier regulación para dejar que las grandes corporaciones hagan lo que quieran, sin reparar en costos energéticos trasladados a los hogares, daños ambientales ni transgresiones éticas.
En el cuarto trimestre de 2025, la economía estadunidense tuvo un crecimiento de únicamente 0.5 por ciento a tasa anual, una tercera parte de lo estimado previamente por el Departamento de Comercio, así como una desaceleración estrepitosa con respecto al 4.4 por ciento registrado en el tercer trimestre. La causa principal de esta caída fue el cierre de 43 días del gobierno federal –el más largo en la historia de ese país– suscitado por el empecinamiento de la Casa Blanca en eliminar subsidios de salud y recortar hasta una quinta parte del gasto gubernamental en todos los rubros, excepto el aparato militar y represivo, para el que pidió un incremento de 65 por ciento sobre un presupuesto ya totalmente hipertrofiado.
El incremento del déficit derivado del gasto bélico y de los recortes de impuestos a los más ricos (los cuales profundizaron la “generosidad” fiscal que el mandatario ya había implementado para sí mismo y sus colegas millonarios en su primer periodo presidencial) es responsable de una pérdida de confianza en el que por décadas ha sido visto como el mercado de deuda más seguro del mundo. En consecuencia, sólo en el primer semestre de 2025, el dólar perdió 11 por ciento de su valor, su peor devaluación en medio siglo, y se calcula que para finales de este año habrá perdido 10 por ciento adicional.
Para colmo, la ofensiva ilegal contra Irán, emprendida por Trump a instancias de Tel Aviv, provocó un aumento de casi 40 por ciento en los precios de la gasolina, uno de los indicadores más sensibles para las familias en un país con una dependencia absoluta del automóvil privado. Lejos de buscar un alivio para las personas de a pie, el magnate ya anunció su intención de incrementar en 50 por ciento el gasto militar actual de un millón de millones de dólares anuales, lo que dejaría al gobierno sin dinero para cualquier otra labor que la guerra. Él mismo lo expresó la semana pasada al afirmar que el gobierno federal no puede financiar la salud ni las guarderías y que los estados tendrían que hacerse cargo de ello.
Al magnate todavía le quedan tres años en la Oficina Oval, pero a su país le tomará décadas –y no es seguro que lo consiga– levantarse de la catástrofe económica inducida por su irresponsabilidad.
¿Quién gana con las guerras?
Raúl Romero*
12 de abril de 2026 00:04
La vida humana y no humana en el planeta enfrentan hoy múltiples afectaciones y amenazas. Destacan dos de ellas por sus graves impactos para la vida toda: 1) la crisis ecosocial y 2) las guerras. Sobre la crisis ecosocial –que incluye el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, el agotamiento de recursos, etcétera–, sólo diremos que es resultado del modelo de producción capitalista que nos ha llevado a superar los “límites ecológicos” del plantea.
En cierto sentido, otra forma de guerra: la del capital contra la vida. Aunque no es nueva, esta amenaza ha llevado a replantearnos las ideas de “desarrollo”, “progreso” y “civilización” basados en la mercantilización y destrucción de la naturaleza; ideas que incluso predominaron y predominan en las izquierdas y en los progresismos. Muchos intentos han surgido por “pintar de verde” a la guerra capitalista contra la naturaleza, o incluso de enunciarla como sustentable. Afortunadamente, cada vez más las izquierdas sociales y la sociedad en general han incorporado la dimensión socioecológica o territorial a sus programas de lucha y a sus preocupaciones cotidianas. Hoy ninguna alternativa que se pretenda como tal puede abandonar la contradicción capital-naturaleza.
En tanto, las guerras son hoy una realidad en la que se asesina a grandes poblaciones, y millones de personas más son afectadas y amenazadas con enfermedades, hambrunas, desplazamientos, y otros riesgos resultados de las mismas guerras. Las guerras abiertas y encubiertas, que se libran en distintos campos y frentes por todo el mundo, abren la posibilidad de la utilización de armas de destrucción masiva y de “destrucción mutua asegurada”, como llaman los especialistas. Pero las guerras, como nos han insistido los mayas zapatistas, son en sí mismas un gran negocio: el negocio de la destrucción y el de la reconstrucción.
En el negocio de la destrucción que fomentan las guerras, quienes obtienen una mayor parte de las ganancias son los dueños de las industrias armamentistas. De acuerdo con el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (https://n9.cl/mqcqp), para marzo de 2026, el “volumen de las principales armas transferidas entre Estados aumentó 9.2 por ciento entre 2016-20 y 2021-25”. Los estados europeos, señala el informe, triplicaron sus importaciones de armas, “convirtiéndose en la región receptora más importante”. Ucrania es el principal país receptor de armas en Europa, seguido de Polonia y Reino Unido. Las armas que llegan a este continente provienen de Estados Unidos (48 por ciento), Alemania (7.1) y Francia (6.2).
En Asia y Oceanía, los cuatro mayores importadores de armas son India, Pakistán, Japón y Australia. Si bien el mayor proveedor de armas en estos dos continentes también es Estados Unidos, destaca Rusia como un proveedor principal de armas para India. Vale resaltar que India es además el segundo mayor importador de armas del mundo. Sobresale también el caso de China, que además de proveer armas a Pakistán, está ampliando la producción nacional de diseños propios.
Estados Unidos se mantiene como el mayor proveedor mundial de armas, seguido de Francia, Rusia, Alemania, China, Italia e Israel. “A pesar de estar llevando a cabo la guerra en Gaza y ataques en Irán, Líbano, Qatar, Siria y Yemen –señala el informe–, Israel todavía consiguió aumentar su cuota de las exportaciones mundiales de armas”. Pero Israel no sólo exporta armas, también fue decimocuarto mayor importador, adquiriendo armamento proveniente de Estados Unidos y Alemania.
Entre las 10 mayores productoras de armas para 2024 se encuentra Lockheed Martin Corp., multinacional estadunidense que es la mayor proveedora de armas mundial y que tiene entre sus principales accionistas a BlackRock, que recientemente se reunieron con la Presidenta de México para explorar nuevos negocios. También está Northrop Grumman Corp., que en su propia página describe sus “sólidas alianzas en Australia, Japón, Oriente Medio, Europa, Corea del Sur y Estados Unidos”. Igualmente se encuentra la corporación rusa Rostec, la cual señala que casi la mitad del programa estatal de adquisiciones de defensa de Rusia recae en esta corporación. Otras productoras de armas que destacan son General Dynamics, Boeing y L3Harris Technologies (EU) AVI y CETC (China) y BAE Systems (Reino Unido). La lista puede consultarse en: https://n9.cl/qo0cf .
Los territorios que se destruyen hoy son paraísos de inversión mañana. Los señores de la guerra y del dinero invierten en la destrucción para recuperar ganancias en el negocio de la reconstrucción: esa fue una de las grandes lecciones de la Segunda Guerra Mundial. Las grandes corporaciones detrás de la destrucción y la reconstrucción del mundo deben ser objeto también de nuestra crítica y acción, y no sólo los gobiernos que operan para ellos.
*Sociólogo
X: @RaulRomero_mx