Europa Press y Sputnik
Periódico La Jornada Jueves 9 de abril de 2026, p. 22
Bruselas. La Unión Europea (UE) y ocho países, entre ellos Reino Unido, celebraron ayer el alto el fuego de dos semanas acordado entre Estados Unidos e Irán, y pidieron una “solución rápida y definitiva” para evitar una “grave crisis energética mundial”; el presidente de Francia, Emmanuel Macron, destacó la importancia de que el acuerdo incluya a Líbano.
Y al cierre de esta edición, el secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, “condenó rotundamente los masivos ataques de Israel en todo Líbano que ocasionaron la muerte de 254 personas y cientos de civiles heridos, incluidos niños, así como daños a la infraestructura civil”. Antes, Guterres subrayó que “se necesita urgentemente el fin de las hostilidades para proteger las vidas de los civiles y aliviar el sufrimiento humano.
“El objetivo ahora debe ser negociar una solución rápida y definitiva a la guerra en los próximos días. Esto sólo se puede lograr por la vía diplomática”, se lee en la misiva de la UE y otras naciones.
Macron informó en la red social X que habló con sus homólogos estadunidense e iraní, Donald Trump y Masoud Pezeshkian, respectivamente, para que respeten el alto el fuego “en todas las áreas de confrontación, incluido Líbano.
“Esta es una condición necesaria para que el alto el fuego sea creíble y duradero”, remarcó, y condenó “los ataques indiscriminados israelíes” que han dejado 254 víctimas mortales y más de mil 100 heridos en Líbano, país al que expresó “la plena solidaridad” de Francia.
El primer ministro británico, Keir Starmer, aseveró que hay una “verdadera sensación de alivio” por la tregua, pero que aún queda “mucho trabajo por hacer” para que sea permanente. De visita en Arabia Saudita, agregó que los militares de esa nación “durante 39 días han estado actuando en defensa propia. Se nota el alivio”, dijo, y subrayó la necesidad de que el cese de hostilidades y el tránsito por el estrecho de Ormuz sean permanentes. “No nos dejaremos arrastrar a esta guerra”, prometió.
El canciller federal alemán, Friedrich Merz, enfatizó que “ahora el objetivo debe ser convenir un fin duradero del conflicto en los próximos días. Esto sólo puede lograrse por medios diplomáticos”.
El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, indicó que si bien “los altos el fuego son siempre buenas noticias”, el alcanzado entre Washington y Teherán es un “respiro momentáneo” que no debe hacer “olvidar el caos, la destrucción y las vidas perdidas”.
Por su parte, Guterres subrayó que urgía el armisticio entre los bandos beligerantes para “proteger a la población civil”.
El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) pidió una “desescalada real” y alertó del impacto que la guerra ha dejado ya en millones de niños de toda la región “expuestos a daños físicos y angustia sicológica, además de ataques y crecientes amenazas contra las infraestructuras esenciales de las que depende su supervivencia.
“El costo de una escalada mayor se medirá, en última instancia, en las vidas y el futuro de los niños y niñas que merecen protección, dignidad y esperanza, y no las consecuencias cada vez más profundas de un conflicto que no eligieron.”
El enviado especial de la ONU en Medio Oriente, Jean Arnault, llegó ayer a Irán, donde se reunirá con las autoridades para “escuchar su versión sobre qué pasos deben seguirse a partir de ahora”.
Arnault espera encabezar los esfuerzos diplomáticos para poner fin al conflicto y “confía en que, de acuerdo con la Carta de Naciones Unidas y el derecho internacional humanitario, todos los líderes elegirán el camino de la resolución pacífica y la protección de los civiles en caso de que exista un conflicto continuado”, apuntó la ONU.
'WSJ': Trump analiza sancionar a miembros de la OTAN por no apoyar guerra en Irán
El presidente estadounidense, Donald Trump, habla durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca, en Washington D. C., Estados Unidos. Foto: Xinhua Foto autor
Reuters
08 de abril de 2026 15:47
Washington. El gobierno de Donald Trump está barajando un plan para sancionar a algunos miembros de la La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que en su opinión, no prestaron la ayuda necesaria a Estados Unidos e Israel durante la guerra con Irán, informó este miércoles el Wall Street Journal, al citar a fuentes de la administración.
La propuesta implicaría retirar las tropas estadunidenses de los países miembros de la OTAN considerados poco cooperativos con el esfuerzo bélico contra Irán y ubicarlas en países que apoyaron más la campaña militar estadunidense contra Irán, añadió el informe. Reuters no pudo verificar inmediatamente la información.
Que callen los aviones
Un A-10 Thunderbolt II de la Fuerza Aérea de EU, también conocido como Warthog, despega tras repostar combustible en el cielo cerca de la frontera entre Iowa y Missouri el 7 de julio de 2020.
Foto Afp Foto autor
Rosa Miriam Elizalde
09 de abril de 2026 00:01
El poeta palestino Marwan Makhoul condensó en cuatro versos la ilusión de neutralidad: Para que yo pueda escribir poesía que no sea política, / debo escuchar a los pájaros. / Y para escuchar a los pájaros, / los aviones de guerra deben guardar silencio. Allí donde el cielo está ocupado por la guerra, no existe un afuera de la política.
Eso vale para Palestina, pero también para cualquier pueblo que haya aprendido a convivir con la amenaza como paisaje de lo cotidiano. Cuba, que no ha estado bajo el estruendo permanente de los bombardeos, entiende de otras formas de asedio sostenido que también invaden la vida cotidiana. La guerra toma forma de presión y cerco, de hostilidad organizada y la sensación de que la vida cotidiana transcurre bajo una sombra permanente. En la isla, como en la Franja, escribir nunca es un acto inocente.
El escritor Alejo Carpentier, quien fue también un musicólogo extraordinario, afirmó que la historia de Cuba estaba trazada en sus canciones políticas. Después de 1959, una parte esencial de esa tradición quedó también inscrita en su poesía. Reconocía que, en sociedades sometidas a grandes tensiones, el poema es quizás la forma más lúcida de la conciencia.
En Nicolás Guillén, el poeta nacional cubano, esa conciencia entra con ritmo popular, con música de calle, con el pulso de un país que no separa el canto de la pelea. En Son del bloqueo, la agresión se nombra sin digresiones: Kennedy con su bloqueo / Nos quiere cerrar el mar / Quenedí, quenedá, / Afeitar a los barbudos, / Volvernos a esclavizar. / Quenedí, quenedá, ¡qué bruto que es el Tío Sam! / Quenedá. / Ni un paso atrás, compañeros, / Amigos, ni un paso atrás. Guillén convierte la coyuntura en forma poética y demuestra que la defensa también puede cantarse sin perder densidad ni belleza.
Ángel Augier, desde una dicción más clásica, formula la misma voluntad de afirmación cuando denuncia al imperio que pretende “robarle a Cuba el aire que respira”. Luis Suardíaz desplaza la mirada hacia la ética de quienes asumen la responsabilidad en tiempos difíciles. Y Luis Rogelio Nogueras, Wichy, deja una de las frases más directas de esa tradición, “No hay sitio neutral en la tierra”. En sociedades marcadas por el peligro, incluso el silencio tiene consecuencias.
Para Miguel Barnet la respuesta adquiere un registro comunitario. En Patria, la defensa del país es una fuerza viva, material y amorosa, arraigada en la gente común: Y yo sé que a mi lado, en los pueblos, lejos, en el campo / hay una fuerza como el viento / que está dispuesta a defender la vida.
Roberto Fernández Retamar, en Le preguntaron por los persas, habla de “la decisión profunda de quedar siempre en esta tierra en que nacimos: / O para contar con nuestra propia boca, de aquí a muchos años, cómo el frágil hombre que venció al león y a la serpiente, y construyó ciudades y cantos, pudo vencer también las fuerzas de criaturas codiciosas y torpes, / O para que otros cuenten, sobre nuestra huesa convertida en cimiento, cómo aquellos antecesores que gustaban de la risa y el baile, hicieron buenas sus palabras y preservaron con su pecho la flor de la vida”.
También la canción cubana, ha sabido contar tales experiencias. El poeta Silvio Rodríguez lo hizo con una intensidad singular al escribir “Quedamos los que puedan sonreír / en medio de la muerte, en plena luz”. Bajo presión, incluso bajo amenaza, la vida no renuncia del todo a su derecho a la belleza. Cintio Vitier lo expresó de otra manera, al hablar de lo difícil que es construir un Parlamento en una trinchera.
Hay una línea común entre Makhoul y estos poetas cubanos. La poesía de los pueblos amenazados nombra, desde registros distintos, una humanidad que se protege de la crueldad, se resiste al olvido y comprende que la cuestión de fondo es qué mundo tendríamos que construir para que ya no fuese indispensable que la poesía tenga como apellido la política.
Mientras haya pueblos obligados a mirar el cielo con miedo, mientras el ruido de las bombas y los misiles siga imponiéndose sobre el canto de los pájaros, la poesía tendrá que recordar, denunciar, acompañar y defender. Antes que pedir a los poetas que no hagan política, habría que exigir otra cosa, mucho más urgente y mucho más justa. Que callen, de una vez, los aviones de la guerra.
Trump, acorralado por Netanyahu
Horas después de que el presidente Donald Trump anunció un alto el fuego de dos semanas consensuado con Irán como paso inicial para negociar un tratado de paz duradera, Tel Aviv lanzó más de 100 ataques contra objetivos civiles en Líbano, lo cual resultó en el asesinato de al menos 250 personas y dejó miles de heridos. De acuerdo con el coordinador humanitario de la ONU en el país levantino, Imran Riza, “sean cuales sean las cifras actuales, van a ser mucho mayores” debido a la devastación de zonas residenciales y a las limitaciones de los servicios sanitarios, diezmados por los problemas internos de Beirut y medio siglo de intermitentes agresiones israelíes.
En respuesta, Teherán recordó que la pausa de la invasión israelí a Líbano forma parte de los 10 puntos para la paz acordados con Trump. El ministro iraní del Exterior, Abbas Araghchi, advirtió a Washington debe elegir entre respetar el alto el fuego o continuar con la guerra por conducto de Israel, pues la tregua es incompatible con las masacres de civiles inermes. Asimismo, el Parlamento iraní denunció que incluso antes del inicio de las conversaciones de paz, Estados Unidos ya violó por lo menos tres de los 10 puntos que el republicano reconoció públicamente como una base viable para la negociación. Sin embargo, Trump se desentendió de su compromiso previo: aseguró que las agresiones de Israel contra Líbano constituyen “una escaramuza aparte” y dijo que ello no es un problema.
Desde cualquier punto de vista, resulta evidente que el recrudecimiento del sadismo israelí sobre el pueblo libanés supone un sabotaje deliberado a las negociaciones con Irán, como señaló Ahmed Aboul Gheit, secretario general de la Liga Árabe. El peso de este reclamo se sustenta no sólo en el interés de las petromonarquías árabes del golfo Pérsico en poner fin al conflicto, sino en que dicho organismo multilateral carece de cualquier simpatía hacia Teherán y, por el contrario, sostiene una tensa relación con la república islámica por motivos religiosos, históricos y geopolíticos.
Está claro que el régimen que encabeza Benjamin Netanyahu, prófugo de la Corte Penal Internacional, es hoy por hoy el mayor agente de desestabilización global y el más insidioso instigador de guerras y violaciones a la legalidad internacional, pues que no muestra ningún escrúpulo al masacrar de forma indiscriminada si considera que ello le reporta algún beneficio político o personal. Durante años, sus objetivos parecieron alineados con los de Trump y su familia, pero es difícil ocultar la creciente divergencia entre los planes de guerra permanente del régimen sionista y la urgencia del inquilino de la Casa Blanca por zafarse de una campaña militar que ya era impopular antes de convertirse en el estrepitoso e irreversible fracaso que es a estas alturas.
Durante mucho tiempo, los críticos del sionismo han sostenido que la relación entre la potencia mundial y Tel Aviv es un raro caso en que “la cola mueve al perro”, pero la idea se ha descartado como una teoría conspiratoria originada en la animadversión hacia Israel. Sin embargo, por la manera en que Trump se ve obligado una y otra vez a hacer suyas acciones de Netanyahu que le son claramente onerosas y de las que parece ni siquiera haber sido informado, es inevitable preguntarse cuál es la fuente de la influencia del segundo sobre el primero y hasta qué punto el magnate ha acelerado el colapso de la hegemonía estadunidense para servir a la agenda del sionismo más recalcitrante.