Abraham Nuncio
28 de mayo de 2026 00:02
Las futuras generaciones, si llegaran a existir, recordarán a las posteriores a la Segunda Guerra Mundial como las responsables de empollar, en medio de guerras de agresión, golpes de Estado, abuso de los países más fuertes, obscena concentración de la riqueza y su consecuencia, explotación, despojo, pobreza, hambrunas, tecnología dúctil a la enajenación y estupidez en espiral, el nuevo huevo de la serpiente.
También recordarán, si consiguen mantener un estado suficiente de memoria, coherencia y lucidez, a uno de los ejes más fanáticos, agresivos e inhumanos de la historia reciente, conformado por Estados Unidos e Israel, así como a los países cómplices de sus atrocidades y genocidio.
Ese eje y los nombres que lo sintetizan (Donald J. Trump, presidente de Estados Unidos, y Benjamin Netanyahu, jefe de gobierno de Israel) se han convertido en un binomio terrorista y perpetrador de delitos del derecho común y el derecho internacional, así como de crímenes de lesa humanidad. Ha contado con numerosos cómplices a lo largo y ancho del mundo, empezando por la lisiada ONU y siguiendo con regiones enteras y diversos gobiernos de los países más disímbolos: los de la Unión Europea y países con gobiernos subordinados o en calidad de títeres: Argentina, Chile, Honduras, Ecuador, El Salvador, Honduras (ver la conspiración del Hondurasgate) en América Latina; Kenia, Marruecos, Nigeria, en África; Singapur, Filipinas, Corea del Sur, Qatar, Bahréin, los Emiratos Árabes, en Asia.
En la actual coyuntura, donde Estados Unidos tiene como principal adversario a China e Israel a Irán, sus actos criminales se ceban en los países que mantienen relaciones diplomáticas y comerciales con uno u otro o ambos países a los que pretenden reducir, como a Venezuela, a protectorados de Estados Unidos, o a su extinción, como a Palestina, por parte de Israel.
Si hasta ahora, tanto la vesania de Estados Unidos e Israel contra aquellos gobiernos de países que juzgan un peligro para su seguridad o expansionismo gozan de impunidad, eso es debido a la cobardía, el silencio cómodo o un pragmatismo que simula su anuencia a la conducta del eje imperialista con retórica aparentemente crítica. Esto también será recordado por las generaciones futuras, así como la oposición de algunos gobiernos y pueblos que enfrentan decididamente los designios de ese eje.
Entre esos pocos pueblos y gobiernos cabe distinguir a Irán, a Cuba, Colombia, Níger, Libia, Burkina Faso y, con menor intensidad, a México y Brasil.
Una gran lección de resistencia ha sido la de la República Islámica de Irán, tal y como se destacó en el acto donde dictó una sobria y puntual conferencia el doctor Abolfazl Pasandideh, embajador de este país en el nuestro, en la sede del Congreso de Nuevo León. Comentada por el historiador Christian Nader y Organizada por la Asociación Nacional de Abogados Democráticos y el Centro de Estudios Parlamentarios de la universidad pública del estado, no fue objeto de atención por parte de la prensa local, salvo por una fotografía con pie de texto publicada por El Norte. Una muestra más de esa prensa que se dice libre.
En ese acto, el periodista Raúl Rubio destacó que Monterrey fue la primera ciudad bombardeada por Estados Unidos, en el inicio de la guerra de agresión que nos hizo perder a manos suyas la mitad del territorio nacional. Hoy las provocaciones y amagos de invasión de la potencia del norte a México amenazan con la actualización de esa guerra decidida por el presidente James Polk, efecto de la Doctrina Monroe colocada en el escenario del expansionismo estadunidense en 1823.
Entonces, el Batallón de San Patricio, un cuerpo militar conformado por inmigrantes irlandeses católicos, desertó del ejército invasor y se unió a las fuerzas mexicanas. Este giro pudo contribuir a darles la victoria, a no ser por la sospechosa y fallida estrategia seguida por los mandos militares, que permitió la rearticulación del enemigo cuando los mexicanos lo habían hecho tocar a retirada. Santa Ana era el presidente de México. En Monterrey tuvo lugar la ocupación militar de Estados Unidos más prolongada: casi dos años. En 1941, la firma del Convenio del Buen Vecino es protagonizada por Manuel Ávila Camacho y Franklin D. Roosevelt, no en la capital de la República, sino en la ciudad de Monterrey (de raza le viene al galgo).
Otra gran lección es, sin duda, la resistencia del pueblo palestino de Gaza. Sufre la maldad suprema de un genocidio a manos del eje Estados Unidos/Israel para convertir a su hábitat en un gran negocio inmobiliario. Cuánta repugnancia. Y a la vez, cuánta sarcopenia política, que la presencia de un minúsculo grupo de seres humanos solidarios organizados en lo que se conoce como la Global Sumud Flotilla hace actuar a Netayanhu, apoyado por el gobierno de Estados Unidos (¿alguien puede olvidar el aplauso abyecto que los congresistas estadunidenses brindaron al criminal líder israelí?) con la brutalidad y la saña de un jefe nazi.
Frente a esas terribles acciones nada ni nadie ha habido que les ponga alto. De ahí su impunidad y sus embustes descarados, como los de la embajadora de Israel en México.
Mientras los gobiernos de los diferentes países no se decidan a, por lo menos, suspender relaciones diplomáticas con Israel, su impunidad y la de su aliado mayor seguirán azotando a los pueblos del planeta.
Crece repulsa en EU por carencias de migrantes en huelga de hambre
Exigen legisladores cerrar el centro de detención de Nueva Jersey; “es una injusticia” // Chocan activistas y agentes // Son criminales, dice Trump
▲ Desde el comienzo de la protesta de inmigrantes en el centro de detención Delaney Hall (hace seis días), defensores de derechos han mantenido una vigía afuera del recinto, donde fueron víctimas de represión por parte de efectivos del ICE.Foto Ap
David Brooks y Jim Cason Corresponsales
Periódico La Jornada Jueves 28 de mayo de 2026, p. 21
Nueva York y Washington. La huelga de hambre y laboral de inmigrantes en un centro de detención en Nueva Jersey continuó por sexto día con más legisladores federales acudiendo al sitio para realizar “inspecciones” y activistas manteniendo un plantón de solidaridad, a pesar del repetido uso de violencia por agentes; la protesta se expandió a escala nacional al provocar una respuesta defensiva del presidente de Estados Unidos y su secretario de Seguridad Interna.
Nuevos enfrentamientos ocurrieron ayer entre agentes federales del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) contra familiares y activistas que apoyan la huelga de detenidos en protesta por las condiciones dentro del centro de detención Delaney Hall, en Newark, Nueva Jersey, y exigir la liberación de los arrestados más vulnerables, entre ellos, enfermos, embarazadas y los más jóvenes.
La acción de protesta comenzó el pasado viernes cuando unos 300 inmigrantes internados firmaron un documento en el que declararon la huelga y sus demandas. Ayer emitieron otra carta en la que relataron sus condiciones y reiteraron sus exigencias (para leer las cartas: https://www.lahuelga.com/comunicado ?link_id=1&can_id=a0a794e78a68b6 b4e04c085695b05c6a&source=email- hunger-strikes-and-resistance-from- delaney-hall&email_referrer=email_ 3255285&email_subject=hunger-stri kes-and-resistance-from-delaney-hall&&).
Desde el inicio de la protesta, legisladores federales de Nueva Jersey y la gobernadora –todos demócratas– han acudido al centro y se han reunido con familiares y activistas que mantienen una presencia de 24 horas afuera de la instalación. Los agentes han empleado bastones, gas pimienta y violencia física contra los manifestantes en varias ocasiones a lo largo de los pasados dos días (https://www.jornada.com.mx/2026/05 /26/mundo/022n1mun)
Durante la reunión de gabinete de ayer en la Casa Blanca, el presidente Donald Trump tuvo que responder a preguntas de medios sobre el centro de detención. Aseguró: “administramos las mejores instalaciones de este tipo en el mundo”, y agregó que entre los encarcelados hay “asesinos horribles”.
En la reunión, Markwayne Mullin, el secretario de Seguridad Interna –dependencia que incluye al ICE– afirmó que “sólo son un puñado de individuos que se rehúsan a comer” y eso, justificó, porque “desean su comida étnica. Bueno, pueden regresar a sus países y tener los alimentos que quieran. Les estamos dando las calorías que requieren. Este (centro) no es el Holiday Inn”.
En sus redes sociales la noche del martes, el secretario declaró que “no existe una huelga de hambre en Delaney Hall. No hay condiciones inferiores”. Más aún, acusó a los manifestantes de provocar la violencia que continuó la noche del martes.
Sin embargo, legisladores que han ingresado a las instalaciones –ya que opera bajo contrato del gobierno federal y tienen derecho a supervisar a contratistas– junto con familiares de los detenidos insisten en que no se encontraron con nadie con historial criminal, como afirma el gobierno de Trump, y que de hecho hay madres y padres, estudiantes de preparatoria, muchos residentes que pagan impuestos.
Este miércoles, el representante federal Adriano Espaillat llegó para visitar la instalación y al salir declaró que es necesario cerrar el centro. “Esta es una injusticia”, afirmó y recordó que él llegó a Estados Unidos como un indocumentado, y expresó: “yo pude ser uno de ellos”, al apuntar hacia el centro.
“Ahora mi responsabilidad es representarlos” como legislador. Otros dos diputados, Jerrold Nadler y Dan Goldman, de Nueva York, también ingresaron y reportaron las graves carencias que vieron. “Si eres humano, si eres estadunidense, no puedes apoyar lo que sucede aquí”, lamentó Goldman.
El centro de detención es operado por la empresa privada de prisiones Geo Group, la cual ha recibido múltiples quejas en varios de los inmuebles que opera para generar ganancias.
Por ello, la gobernadora Mikie Sherrill, como varios legisladores, insisten en que todos los centros de detención privados deberían ser clausurados.
Ante este panorama, la Casa Blanca y altos funcionarios respondieron por el temor de que esta protesta se multiplique, algo que ya ocurre.
Detention Watch Network, una coalición nacional contra el arresto de inmigrantes, reportó ayer que en Adelanto, California, por lo menos 20 detenidos declararon una huelga de hambre en protesta por las condiciones insalubres de las instalaciones, administradas también por Geo Group.
El número de quejas alrededor del país en los centros de detención se han multiplicado en meses recientes y Detention Watch Network recordó que durante este gobierno 49 personas han fallecido en ese tipo de instalaciones.
Huelga en centro de detención de Nueva Jersey provoca respuesta defensiva de la Casa Blanca
27 de mayo de 2026 20:03
Diputados demócratas pidieron cerrar la prisión privada de Delaney Hall, mientras ICE negó violaciones y minimizó la protesta. Foto Afp Foto autor
Nueva York y Washington. La huelga de hambre y laboral de inmigrantes en un centro de detención en Nueva Jersey continuó por sexto día, con más legisladores federales acudiendo al sitio para realizar “inspecciones” y activistas manteniendo un plantón de solidaridad a pesar de repetido uso de violencia de agentes migratorios y la protesta hoy fue elevada a nivel nacional al provocar una respuesta defensiva del presidente de Estados Unidos y su secretario de Seguridad Interna.
Nuevos enfrentamientos ocurrieron este miércoles entre agentes federales de la agencia de control fronterizo ICE contra familiares y activistas en apoyo de una huelga de detenidos en protesta por las condiciones dentro del centro de detención Delaney Hall en Newark, Nueva Jersey, y exigiendo la liberación de los detenidos más vulnerables entre ellos enfermos, mujeres embarazadas y los más jóvenes. La acción de protesta inició el pasado viernes cuando unos 300 inmigrantes internados firmaron una carta declarando la huelga y sus demandas. Ayer emitieron otra carta documentando sus condiciones y reiterando sus demandas [para leer las cartas: https://www.lahuelga.com/comunicado?link_id=1&can_id=a0a794e78a68b6b4e04c085695b05c6a&source=email-hunger-strikes-and-resistance-from-delaney-hall&email_referrer=email_3255285&email_subject=hunger-strikes-and-resistance-from-delaney-hall&&]
Desde que inicio de la protesta, legisladores federales de Nueva Jersey y la gobernadora -todos demócratas- han acudido al centro y se han reunido con familiares y activistas que han mantenido una presencia de 24 horas en las afueras de la instalación. Los agentes han empleado bastones, gas pimienta y violencia física contra los manifestantes en varias ocasiones a lo largo de los últimos dos días [https://www.jornada.com.mx/2026/05/26/mundo/022n1mun]
Durante su reunión de gabinete en la Casa Blanca este miércoles, el presidente Donald Trump tuvo que responder a preguntas de medios sobre el centro de detención, afirmando que “administramos las mejores instalaciones de este tipo en el mundo”, y agregó que entre los encarcelados hay “asesinos horribles”.
En la misma reunión, Markwayne Mullin, el secretario de Seguridad Interna -secretaría que incluye a ICE- afirmó que “sólo son un puñado de individuos que se están rehusando a comer” y eso, dijo, porque “desean su comida étnica. Bueno, pueden regresar a sus países y tener la comida que quieran. Les estamos dando las calorías que requieren. Este (centro) no es el Holiday Inn”.
En sus redes sociales la noche del martes, el secretario declaró que “no existe una huelga de hambre en Delaney Hall. No hay condiciones inferiores”. Más aún, acusó a los manifestantes de provocar la violencia que continuó la noche del martes.
Pero legisladores que han ingresado a las instalaciones -ya que opera bajo contrato del gobierno federal y tienen derecho a supervisar a contratistas- junto con familiares de los detenidos insisten en que no se encontraron con nadie con historial criminal como afirma el gobierno de Trump, y que de hecho hay madres y padres, estudiantes de preparatoria, muchos residentes y pagan impuestos.
Este miércoles, el diputado federal Adriano Espaillat llegó para visitar la instalación, y al salir declaró que es necesario cerrar el centro. “Esta es una injusticia”, afirmó y recordó que él llegó a este país como un indocumentado, afirmando “yo pude ser uno de ellos” al apuntar hacia el centro. “Ahora mi responsabilidad es representarlos” como legislador. Otros dos diputados Jerrold Nadler y Dan Goldman de Nueva York también ingresaron y reportaron las carencias graves que vieron. “Si eres humano, si eres estadunidense, no puedes apoyar lo que está sucediendo aquí”, afirmó Goldman.
El centro de detención es operado por una empresa privada de prisiones, Geo Group, la cual ha recibido múltiples quejas en varios de los centros que opera para generar ganancias. Por ello, la gobernadora Mikie Sherrill como varios legisladores insisten en que todos los centros de detención privados deberían ser clausurados.
Tal vez la Casa Blanca y otros altos funcionarios respondieron por el temor de que estas acciones de protesta se multipliquen -algo que está ocurriendo. Detention Watch Network, una coalición nacional contra la detención de inmigrantes, reportó hoy que en Adelanto, California, por lo menos 20 inmigrantes detenidos han declarado una huelga de hambre en protesta por condiciones insalubres en un centro de detención ahí, también administrado por Geo Group.
El número de quejas alrededor del país en los centros de detención se han multiplicado en meses recientes y Detention Watch Network recuerda que durante este gobierno, 49 personas han fallecido en esos centros.
