Foto Ap / archivo Foto autor
Pedro Miguel
15 de mayo de 2026 00:01
Por tradición fundacional, a México no le gusta tener enemistades con nadie. No deja de resultar sorprendente, por ello, que desde varios estratos dominantes de Estados Unidos se le dé trato de enemigo y se busque su desestabilización, su sometimiento y su alineación incondicional con la abominable barbarie que el trumpismo proyecta en el mundo. En realidad, esos estratos, independientemente de que sean demócratas o republicanos, han operado a lo largo de la historia como buscadores de pleitos externos y fabricantes de pretextos para el conflicto y la confrontación. Ya sea el comunismo, el fundamentalismo islámico, el terrorismo, el narcotráfico, la amenaza de proliferación nuclear o la simple competitividad comercial e industrial, todo sirve para alimentar la necesidad intrínseca del establishment estadunidense para vivir en guerra permanente, y para ello necesita el insumo de adversarios reales o supuestos.
Muy a su pesar, nuestro país ha sido incluido en la lista de enemigos de Washington, y si bien la administración Trump ha elevado la hostilidad, el fenómeno no empezó con ella. Ahora bien: sembrar la confusión, la incertidumbre, la zozobra y la desinformación entre las filas del enemigo es algo tan viejo como andar a pie; el objetivo es destruir sus certezas y su confianza en el conocimiento de la realidad; resulta inapreciable para debilitarlo y ganarle la guerra, incluso sin disparar un tiro, e incapacitarlo para que tome las decisiones correctas.
La guerra sicológica busca aprovechar todos los vacíos de información, todas las grietas organizativas, todos los disensos que pueda encontrar, para poblarlos con mentiras e inducir inseguridad y desmoralización. En la guerra sicológica se utiliza toda suerte de mañas, desde exagerar el poderío de las fuerzas propias –como cuando Trump afirma que basta con estacionar uno de “sus” portaviones frente a Cuba para lograr la rendición de la isla– hasta recurrir a campañas de propaganda disfrazadas de información noticiosa, como la que llevan a cabo importantes medios de Estados Unidos sobre una imaginaria connivencia entre las dirigencias de la Cuarta Transformación con el narcotráfico.
Ya desde tiempos de Biden, The New York Times alimentaba esa campaña con pretendidos reportajes de un periodista laureado. Una táctica recurrente de la guerra sicológica es tratar de convencer al adversario de que está infiltrado por fuerzas hostiles, o bien, cuando esta infiltración es real, desorientarlo sobre la verdadera ubicación de tales fuerzas. Es el caso de los agentes de la CIA, varios de los cuales han venido operando en Chihuahua y a los que ahora la CNN pretende ubicar en el estado de México.
No viene al caso de cuál de todas las facciones políticas e institucionales que se disputan los restos de la presidencia de Trump proviene esa campaña, pero lo cierto es que resulta muy conveniente para los propósitos de la propia agencia de espionaje, desestabilización y terrorismo, para cuya operación la desinformación y la confusión son dos requisitos principales. Los grandes medios estadunidenses suelen hacer aspavientos de independencia y dignidad periodística ante los poderes públicos de su país, pero en materia de política exterior suelen alinearse con los designios oficiales hasta el punto de fabricar distorsiones sistemáticas de la realidad, desde difundir la patraña de las armas de destrucción masiva que Irak no poseía y que fueron el pretexto para arrasarlo, hasta la canallada de llamar “guerra” al exterminio poblacional emprendido por el régimen israelí en Gaza.
Lo mismo ha ocurrido con las fabricaciones que buscan presentar a las autoridades mexicanas como vinculadas a los grupos delictivos que trafican drogas. A fuerza de insistir en la difamación, entre esferas gubernamentales, legislativas y mediáticas del país vecino y fuerzas opositoras nativas de México se ha ido conformando una verdadera industria binacional del prefijo narco-: narcogobierno, narcopartido, narcopresidenta. Curiosamente, unos y otros omiten siempre que el único narcogobierno que ha habido en el país y del que se tienen sobradas pruebas documentales es el que encabezó Felipe Calderón, quien fue incrustado en Los Pinos por la embajada de Washington aquí (https://is.gd/6lxViL) y en cuyo espuriato oficinas de Washington como la DEA y la ATF lavaron dinero de los cárteles y armaron generosamente al de Sinaloa.
Tal vez algún día se sepa con precisión el punto en el que termina la CIA y empieza la CNN. Por lo pronto, la opinión pública mexicana debe tener claro que la campaña de desinformación de la que forman parte estas piezas de supuesto periodismo es parte de la guerra sicológica nada soterrada emprendida desde diversos círculos de poder del país vecino en contra de un enemigo que no lo es y que, en contraste con su contraparte estadunidense, ha demostrado de manera fehaciente su disposición a la colaboración en todos los ámbitos, salvo en uno: el de las facultades soberanas del país.
15 de mayo de 2026 00:01
Por tradición fundacional, a México no le gusta tener enemistades con nadie. No deja de resultar sorprendente, por ello, que desde varios estratos dominantes de Estados Unidos se le dé trato de enemigo y se busque su desestabilización, su sometimiento y su alineación incondicional con la abominable barbarie que el trumpismo proyecta en el mundo. En realidad, esos estratos, independientemente de que sean demócratas o republicanos, han operado a lo largo de la historia como buscadores de pleitos externos y fabricantes de pretextos para el conflicto y la confrontación. Ya sea el comunismo, el fundamentalismo islámico, el terrorismo, el narcotráfico, la amenaza de proliferación nuclear o la simple competitividad comercial e industrial, todo sirve para alimentar la necesidad intrínseca del establishment estadunidense para vivir en guerra permanente, y para ello necesita el insumo de adversarios reales o supuestos.
Muy a su pesar, nuestro país ha sido incluido en la lista de enemigos de Washington, y si bien la administración Trump ha elevado la hostilidad, el fenómeno no empezó con ella. Ahora bien: sembrar la confusión, la incertidumbre, la zozobra y la desinformación entre las filas del enemigo es algo tan viejo como andar a pie; el objetivo es destruir sus certezas y su confianza en el conocimiento de la realidad; resulta inapreciable para debilitarlo y ganarle la guerra, incluso sin disparar un tiro, e incapacitarlo para que tome las decisiones correctas.
La guerra sicológica busca aprovechar todos los vacíos de información, todas las grietas organizativas, todos los disensos que pueda encontrar, para poblarlos con mentiras e inducir inseguridad y desmoralización. En la guerra sicológica se utiliza toda suerte de mañas, desde exagerar el poderío de las fuerzas propias –como cuando Trump afirma que basta con estacionar uno de “sus” portaviones frente a Cuba para lograr la rendición de la isla– hasta recurrir a campañas de propaganda disfrazadas de información noticiosa, como la que llevan a cabo importantes medios de Estados Unidos sobre una imaginaria connivencia entre las dirigencias de la Cuarta Transformación con el narcotráfico.
Ya desde tiempos de Biden, The New York Times alimentaba esa campaña con pretendidos reportajes de un periodista laureado. Una táctica recurrente de la guerra sicológica es tratar de convencer al adversario de que está infiltrado por fuerzas hostiles, o bien, cuando esta infiltración es real, desorientarlo sobre la verdadera ubicación de tales fuerzas. Es el caso de los agentes de la CIA, varios de los cuales han venido operando en Chihuahua y a los que ahora la CNN pretende ubicar en el estado de México.
No viene al caso de cuál de todas las facciones políticas e institucionales que se disputan los restos de la presidencia de Trump proviene esa campaña, pero lo cierto es que resulta muy conveniente para los propósitos de la propia agencia de espionaje, desestabilización y terrorismo, para cuya operación la desinformación y la confusión son dos requisitos principales. Los grandes medios estadunidenses suelen hacer aspavientos de independencia y dignidad periodística ante los poderes públicos de su país, pero en materia de política exterior suelen alinearse con los designios oficiales hasta el punto de fabricar distorsiones sistemáticas de la realidad, desde difundir la patraña de las armas de destrucción masiva que Irak no poseía y que fueron el pretexto para arrasarlo, hasta la canallada de llamar “guerra” al exterminio poblacional emprendido por el régimen israelí en Gaza.
Lo mismo ha ocurrido con las fabricaciones que buscan presentar a las autoridades mexicanas como vinculadas a los grupos delictivos que trafican drogas. A fuerza de insistir en la difamación, entre esferas gubernamentales, legislativas y mediáticas del país vecino y fuerzas opositoras nativas de México se ha ido conformando una verdadera industria binacional del prefijo narco-: narcogobierno, narcopartido, narcopresidenta. Curiosamente, unos y otros omiten siempre que el único narcogobierno que ha habido en el país y del que se tienen sobradas pruebas documentales es el que encabezó Felipe Calderón, quien fue incrustado en Los Pinos por la embajada de Washington aquí (https://is.gd/6lxViL) y en cuyo espuriato oficinas de Washington como la DEA y la ATF lavaron dinero de los cárteles y armaron generosamente al de Sinaloa.
Tal vez algún día se sepa con precisión el punto en el que termina la CIA y empieza la CNN. Por lo pronto, la opinión pública mexicana debe tener claro que la campaña de desinformación de la que forman parte estas piezas de supuesto periodismo es parte de la guerra sicológica nada soterrada emprendida desde diversos círculos de poder del país vecino en contra de un enemigo que no lo es y que, en contraste con su contraparte estadunidense, ha demostrado de manera fehaciente su disposición a la colaboración en todos los ámbitos, salvo en uno: el de las facultades soberanas del país.
El “modo más fácil” de ayudar a Cuba es levantar el bloqueo, responde Díaz-Canel a EU
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, afirmó que el levantamiento del "bloqueo" impuesto por EU sería "un modo más fácil" de ayudar a la isla, tras la oferta de auxilio humanitario por 100 millones de dólares realizado por Washington. Imagen del 25 de marzo de 2026.
Foto Marco Peláez Foto autor
Afp
14 de mayo de 2026 13:45
La Habana. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, afirmó este jueves que el levantamiento del "bloqueo" impuesto por Estados Unidos sería "un modo más fácil" de ayudar a la isla, tras la oferta de auxilio humanitario por 100 millones de dólares realizado por Washington.
Cuba está sometida desde finales de enero a un bloqueo energético de Estados Unidos y afronta desde hace varios días una crisis energética muy grave que provoca cortes de electricidad y una creciente exasperación de la población.
"Podría aliviarse el daño de un modo más fácil y expedito con el levantamiento o alivio del bloqueo, pues se conoce que la situación humanitaria es fríamente calculada e inducida" por Washington, escribió Díaz-Canel en X.
navegaciones@yahoo.comICE sometió a migrantes a viajes en avión de 51 horas con escalas en seis países durante un mes
El número de vuelos de repatriación a terceros países se duplicó con creces entre marzo y abril, registrándose vuelos por primera vez a al menos nueve países.
Foto: Afp / Archivo Foto autor
The Independent
14 de mayo de 2026 16:13
Un avión lleno de migrantes fue inmovilizado con sujeciones físicas durante un viaje de 51 horas que dejó a los detenidos en seis países el mes pasado, lo que marca uno de los vuelos de deportación más largos jamás realizados bajo el mandato del presidente Donald Trump en un mes récord en cuanto a expulsiones.
Según el informe publicado el jueves por Human Rights Watch, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas realizó al menos 245 vuelos de deportación en abril, un récord mensual desde que los observadores independientes comenzaron a rastrear los aviones en 2020.
Ese repunte se debió en gran medida a un aumento repentino de vuelos de deportación a México, que sumaron al menos 68 vuelos el mes pasado. Pero la administración también aceleró las llamadas expulsiones a terceros países, en las que los migrantes son trasladados por la fuerza a naciones donde no tienen ningún derecho a la ciudadanía, vínculos familiares, protección legal clara ni posibilidad de salir del país.
El número de vuelos de repatriación a terceros países se duplicó con creces entre marzo y abril, registrándose vuelos por primera vez a al menos nueve países. Según Savi Arvey, directora de investigación y análisis de Derechos de Refugiados e Inmigrantes en Human Rights First, “estos vuelos del ICE representan un sistema que opera en la oscuridad”.
“Las personas desaparecen, son deportadas a países donde sufren persecución o enviadas a lugares donde nunca han vivido, todo ello sin transparencia ni garantías procesales”.
De niñas, niños y madres trabajadoras
De representar 18 por ciento de la población actual de nuestro país, se estima que los menores de 11 años conformarán 14.5 por ciento dentro de 15 años.
Foto Alan Cedeño Foto autor
Gabriela Rodríguez
15 de mayo de 2026 00:01
Además del inicio de la temporada de lluvias, mayo está lleno de conmemoraciones cívicas y populares. Así que aprovecho este espacio para señalar algunos de los cambios sociodemográficos relacionados con el Día de la Niña y del Niño, algo del Día del Trabajo y el de las madres, el cual suele celebrarse en el mundo durante el mes de mayo en honor a la diosa romana Maia, identificada como la gran madre de los dioses.
Empezamos con las niñas y los niños, porque son el amanecer de la vida, la luz de la aurora y el despertar al mundo. La disminución de la fecundidad ha llevado a la reducción de la proporción de niñas y niños, un fenómeno que se observa ya en América Latina y en México.
De representar 18 por ciento de la población actual de nuestro país, se estima que los menores de 11 años conformarán 14.5 por ciento dentro de 15 años, y para 2070 serán 10 por ciento de la población mexicana. Un nuevo escenario que tiene perspectivas positivas, sobre todo porque da ocasión para extender el ejercicio de todos sus derechos humanos a niñas y niños, al poder optimizar los recursos para apuntalar desde ahora su curso de vida, en una etapa en que se cuenta con un largo horizonte de futuro.
Ciertamente, habrá que enfocar las políticas públicas en quienes tienen mayor vulnerabilidad: en ese 10 por ciento de personas menores que hablan una lengua indígena y en el 3.4 por ciento que se autoadscriben como afromexicana, dos grupos que han sido históricamente excluidos. También los migrantes; hay poco más de 28.4 millones de niñas y niños migrantes internacionales en el mundo.
En el país del norte, se estima un promedio mensual de 875 encuentros de menores no acompañados con autoridades migratorias estadunidenses, de los cuales 76 por ciento comprenden a niñas y niños nacidos en México. De los encuentros de personas menores en situación migratoria irregular en México, se contabilizaron 850 en el primer bimestre de este año; vienen principalmente de Guatemala, Venezuela y Honduras.
Ahora pasamos al Día de las Madres. Tal como ocurrió hace algunas décadas en los países de ingresos altos, la fecundidad está disminuyendo en los de economía media. El empoderamiento de las mujeres mexicanas está asociado a su creciente escolaridad, a su participación en el mercado laboral y en el ámbito político, cambios que han transformado la organización social y familiar: se redujo la fecundidad a 1.7 hijos por mujer (en las áreas rurales es de 2.2 por mujer), el tamaño de las familias a 3.3 integrantes, así como la decisión de tener menos hijos o de no tenerlos en las nuevas generaciones.
Más de la mitad de las mexicanas (51 por ciento) no está de acuerdo con la frase “lo más importante para una mujer es ser madre”; 18 por ciento no tienen hijos, de las cuales la mitad no desea tenerlos; de 2018 a 2023, las mujeres sin hijos y sin deseo de tenerlos aumentó de 66.7 a 73.5 por ciento; en el rango de 15 a 19 años, el porcentaje de mujeres sin hijos y sin deseo de tenerlos creció de 26.5 a 44.6 por ciento; en las jóvenes de 20 a 24 pasó de 34.5 a 48.6 (Stconapo, Proyecciones de la población de México y de las entidades federativas 2020-2070; Inegi, Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica 2018 y 2023).
Actualmente, 71.5 por ciento de las mexicanas mayores de 15 años han tenido al menos un hijo nacido vivo a lo largo de su vida; 45.7 por ciento de las madres se encontraban casadas y 23.6 por ciento estuvieron alguna vez unidas (separadas, divorciadas o viudas); 20.1 por ciento se declaran en unión libre y 10.6 por ciento como solteras.
El 31.9 por ciento de las madres mayores de 25 años han aprobado algún grado de educación media superior y superior, y 33.8 por ciento, algún grado del nivel de secundaria. El mayor nivel lo tienen las madres que tienen entre 30 y 34 años, quienes cerca de la mitad (49.5 por ciento) han alcanzado el nivel de educación media superior y superior, mientras la tercera parte (27 por ciento) de las madres de 60 años y más declararon contar sólo con primaria completa y 14.6 por ciento con estudios de educación media superior y superior (Inegi, Estadísticas a propósito del Día de la Madre, 7 de mayo de 2026).
La mayor proporción de personas jóvenes y adultas, así como de más mujeres en la fuerza laboral, impulsa la productividad y el crecimiento económico y es también producto de la disminución de la fecundidad. Las tasas de participación económica más altas son en madres de 35 a 39 años (61.8 por ciento) y en las de 40 a 44 años (61.4 por ciento ); las más bajas se observaron en las de 60 años y más (19.8 por ciento). En cuanto a la actividad que más tiempo dedicaron las madres de 15 años y más fue la realización de quehaceres de su hogar, con un promedio de 20.5 horas semanales.
Le siguieron la atención o cuidado sin pago de manera exclusiva a niños, ancianos, personas enfermas o con discapacidad (17.3 horas) y el estudio o cursos de capacitación (10.3 horas). (Inegi, ibidem). A la caída de la fecundidad de las mujeres mexicanas y a la reducción del tamaño de las familias corresponde el menor número de horas de la jornada de trabajo doméstico y de cuidados no remunerados, lo cual ha permitido alcanzar más altos niveles de escolaridad a las mujeres y mejores oportunidades para acceder al trabajo remunerado.
*Secretaria técnica del Conapo
X: @Gabrielarodr108