sábado, 20 de junio de 2026

Dos Mundiales, dos rostros: México recibe al mundo, Estados Unidos lo examina.

Mohammad Reza Gilani
▲ En México las calles están llenas de aficionados de todas las nacionalidades, hay celebraciones espontáneas, hospitalidad y un ambiente festivo que recuerda la esencia más auténtica de una Copa del Mundo.Foto Omar Martínez / La Jornada Baja California
Otra cara del Mundial: México conquista corazones, Estados Unidos enfrenta críticas.
La Copa Mundial de la FIFA 2026 no sólo se juega en los estadios. También se disputa en las calles, los aeropuertos, las plazas públicas y en la memoria de millones de aficionados que viajan miles de kilómetros para vivir la mayor fiesta del futbol.
Y en esa competencia paralela, México parece haber tomado la delantera. Mientras diversos medios internacionales han dedicado titulares a las dificultades migratorias registradas en Estados Unidos –incluyendo restricciones de visado, problemas de ingreso para aficionados y cuestionamientos por el trato recibido por algunos árbitros y miembros de delegaciones deportivas–, la imagen que emerge desde México es muy distinta: calles llenas de aficionados de todas las nacionalidades, celebraciones espontáneas, hospitalidad y un ambiente festivo que recuerda la esencia más auténtica de una Copa del Mundo.
No se trata únicamente de una percepción local. Medios de comunicación de distintos países han destacado la calidez con la que México ha recibido a visitantes y selecciones. Desde Ciudad de México hasta Guadalajara, Monterrey y Tijuana –esta última no es ciudad anfitrión del mundial, pero hospeda a la Selección Nacional de Irán que juega en Estados Unidos– miles de aficionados han encontrado algo más que sedes mundialistas: han encontrado una bienvenida.
La diferencia es significativa porque el Mundial siempre ha representado mucho más que un torneo deportivo. Es un encuentro entre culturas, una oportunidad para derribar barreras y demostrar que el futbol puede unir a personas de orígenes, idiomas y creencias distintas. Cuando un aficionado siente incertidumbre al cruzar una frontera, cuando un árbitro designado para el torneo no puede ingresar al país anfitrión o cuando miembros de una delegación enfrentan obstáculos burocráticos inesperados, inevitablemente surge una pregunta: ¿se está preservando el espíritu universal de la Copa del Mundo?
México ha respondido a esa pregunta de otra manera. Con música en las plazas, con aficionados compartiendo una mesa sin importar la camiseta que vistan, con voluntarios, comerciantes y ciudadanos que han convertido el Mundial en una celebración colectiva.
Quizás por eso las imágenes que más circulan en redes sociales no son únicamente goles o jugadas espectaculares. Son escenas de convivencia: mexicanos abrazando a visitantes extranjeros, aficionados de distintos continentes cantando juntos y ciudades enteras transformadas en espacios de encuentro.
La infraestructura es importante. Los estadios son importantes. La seguridad también lo es. Pero la historia demuestra que los grandes anfitriones son recordados por algo más profundo: la capacidad de hacer sentir bienvenido al mundo.
Apenas comienza el Mundial 2026, pero hay una conclusión que ya parece evidente. Más allá de los resultados en la cancha, México está ganando uno de los partidos más importantes del torneo: el de la hospitalidad.
Y esa es una victoria que no aparece en el marcador, pero que permanece en la memoria mucho después del pitazo final.

Destapa el nuevo jefe de la Fed una política monetaria sobria
Perfil minimalista para un mundo cada vez más complejo
Kevin Warsh rompe con el rol de comentar la coyuntura, a lo que ya estaban acostumbrados los mercados: analistas // “Parece la era Alan Greenspan”
▲ Kevin Warsh dictó ayer su primera sesión del sistema de la Reserva Federal.Foto Ap
Reuters
Periódico La Jornada   Sábado 20 de junio de 2026, p. 13
Washington. El nuevo presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), Kevin Warsh, dejó rápidamente su huella en el cargo: en su primera reunión sobre política monetaria que supuso el regreso a un modelo de banca central simplificado, al estilo de los años 90, antes de que las crisis de este siglo situaran a la Fed en el centro del escenario de la gestión económica y convirtieran a su líder en el “consolador en jefe” tanto para Wall Street como para la clase media.
La pregunta ahora es si el papel reducido que busca para la Fed –y, en la práctica, para sí mismo– es compatible con un mundo cada vez más complejo, un entorno informativo más intenso y polarizado, y unos mercados ya acostumbrados a una dieta constante de comentarios de los principales dirigentes monetarios.
Independientemente de si fue su intención, el énfasis de Warsh en la inflación durante la rueda de prensa del miércoles, sin ningún comentario más matizado sobre qué podría alcanzar el umbral para una subida de tasas, llevó a los inversionistas a concluir que se avecina una subida en breve y a empezar a impulsar al alza los rendimientos de los bonos.
La reacción del mercado “se vio amplificada por la rueda de prensa de Warsh, que “combinó un énfasis de línea dura –casi centrado exclusivamente en el mandato– sobre la necesidad de garantizar la estabilidad de precios con una ausencia total de cualquier análisis matizado sobre la estrategia de la Fed o su función de reacción”, escribió Krishna Guha, antiguo alto cargo de comunicación de la Fed de Nueva York y actualmente vicepresidente y director de economía y estrategia de bancos centrales en Evercore ISI.
En la primera reunión de Warsh al frente de la Fed, ésta mantuvo las tasas de interés estables en el rango de 3.50 y 3.75 por ciento, donde han permanecido desde diciembre, anunciándolo en un escueto comunicado de política monetaria, que recuerda a los de la década de 1990 por el entonces presidente Alan Greenspan, famoso por su reticencia a revelar al público su forma de pensar. Warsh no quería dejar ver que los responsables de la política monetaria se inclinan mayoritariamente por la probable necesidad de aumento de tasas este año.
Las declaraciones concisas tampoco significan necesariamente que sean claras, y algunos de los cambios plantearon tantas preguntas como respuestas sobre la nueva era de la Fed. En lugar de la sencilla afirmación objetiva de que “la inflación es elevada”, utilizada bajo el mandato del ex presidente Jerome Powell, por ejemplo, la primera declaración de Warsh fue condicional, al afirmar que la inflación era elevada “en relación con el objetivo de 2 por ciento”.
La Fed tiene un doble mandato, mantener controlada la inflación y fomentar el crecimiento del empleo. En este sentido, la nueva declaración da otro giro comparativo al afirmar que el aumento del empleo se ha “mantenido al mismo ritmo que la población activa”.
Este lenguaje parece eludir el “curioso” equilibrio que observó la Fed de Powell, mientras se debatía sobre cómo la campaña de mano dura contra la inmigración del gobierno de Trump había alterado el número de puestos de trabajo necesarios para mantener estable la tasa de desempleo. Warsh no profundizó en ello.

Hay 900 medidas contra la carestía de energéticos: FMI
El desafío es cómo eliminar el apoyo fiscal al precio de litro de los carburantes.Foto Ap
Alejandro Alegría
Periódico La Jornada   Sábado 20 de junio de 2026, p. 13
Cerca de 900 medidas han sido puestas en práctica por 170 países para proteger a las personas y a las empresas del choque energético causado por la guerra en Oriente Medio, revela un análisis del Fondo Monetario Internacional (FMI).
“Muchos países están recurriendo a políticas no específicas y potencialmente costosas en medio de presupuestos ajustados”, indica una evaluación hecha por analistas del organismo internacional.
Según el rastreador del FMI, en las economías avanzadas, casi la mitad de las medidas impuestas en práctica son subsidios para productores y distribuidores de energía. Otro tercio corresponde a recortes destinados a financiar los impuestos especiales que buscan contener el alza de los precios minoristas.
Por otro lado, las economías emergentes han adoptado una gama más diversa de políticas. Si bien las medidas fiscales representan casi la mitad de las políticas registradas, muchas también han recurrido a controles de precios o ajustes a las fórmulas de precios, así como a otras intervenciones administrativas. En varias naciones en América han optado por un enfoque mixto.
El FMI advierte que gran parte de las actuaciones son de base amplia y carecen de plazos definidos, lo que podría transformar apoyos transitorios en cargas permanentes.
Apuntó que los subsidios masivos y los límites de precios, aunque políticamente atractivos, elevan significativamente los costos fiscales y pueden convertirse en pasivos ocultos, especialmente en empresas energéticas estatales.
“Los costos tributarios pueden aumentar rápidamente. Los subsidios de base amplia y los recortes de impuestos son onerosos, especialmente cuando se extienden más allá de la fase inicial de un choque.”
El análisis destaca que la experiencia global sugiere que, aunque proteger los precios alivia el impacto inmediato, también limita el ajuste de la demanda y puede contribuir a mercados internacionales más tensos y precios globales más altos.
No obstante, permitir que los precios se ajusten, acompañado de redes de apoyo específicas para los hogares vulnerables, es una estrategia más sostenible.
El análisis resalta que los países de la región deben priorizar proteger a las personas, no los precios, garantizando que cualquier apoyo fiscal sea temporal y bien focalizado, para conservar margen de maniobra ante nuevas crisis energéticas o geopolíticas.
Los analistas del FMI destacan que las políticas actuales se parecen a las puestas en práctica durante la crisis energética de 2022, pero las circunstancias han cambiado, pues muchos países enfrentan mayores cargas de deuda y cuentan con espacio fiscal limitado, con más incertidumbre y choques recurrentes. Además, señalaron, las exposiciones e interrupciones del choque energético actual difieren de las anteriores.
El documento también indica que “si las recientes conversaciones de paz conducen a una rápida normalización del comercio y los flujos de petróleo, y los precios vuelven a sus tendencias históricas, el desafío para muchos gobiernos será cómo se relajará este apoyo”.