Foto Afp Foto autor
Armando G. Tejeda, corresponsal
10 de junio de 2026 11:31
Madrid. En su segundo día de visita en Barcelona, el papa León XIV volvió a lanzar un mensaje de paz frente a las turbulencias bélicas que recorren el mundo, desde Gaza, Irán o Ucrania. En la histórica misa en la Sagrada Familia, la catedral modernista más admirada del mundo, el líder religioso lanzó una proclama nítida: “Queridos hermanos, no podemos creer en Jesús y promover la guerra. No podemos creer en Jesús y matar al inocente. No podemos creer en Jesús y abandonar a quien sufre, a quien llora, a quien huye de la miseria”.
Antes de abandonar Cataluña y dirigirse a las Islas Canarias, Robert Prevost asumió su papel de máximo líder de la Iglesia católica para bendecir la Sagrada Familia, sobre todo la torre de Jesucristo, de más de 400 metros, la más alta del mundo, y que se terminó de construir hace sólo unas semanas. Además en su mensaje durante el oficio religioso volvió a insistir en que la promoción de la guerra y la violencia es incompatible con la fe religiosa que enarbola, pues - insistió- “no podemos creer en Jesús y promover la guerra”,
Antes, el jefe del Estado Vaticano había visitado la Abadía de Montserrat, uno de los centros de culto con más devotos de Cataluña y de España, pero también se convirtió hace unos años en uno de los epicentros de los abusos sexuales y la pederastia perpetrados por miembros de la Iglesia católica, con decenas de víctimas que claman justicia y reparación. De ahí que provocó indignación entre esas personas que sufrieron los abusos que el papa León XIV no haya hecho ninguna referencia a esta lacra durante su visita al templo y, más aún, que no haya tenido ninguna palabra hacia ellos, que protestaban a las puertas del lugar y reclamaban un trato digno.
El nombre del monje Andreu Soler forma parte de la historia más truculenta de la Iglesia católica en España. Su condición de abad de Montserrat le permitió perpetrar numerosos atropellos, entre ellos los abusos sexuales continuados y sistemáticos contra al menos doce menores de edad, que él mismo llamaba sus “escoltes (escoltas, en catalán) del monasterio”. Eran su sombra y eso también fue el terreno fértil para perpetrar los abusos, que años después denunciaron, ya que los hechos se remontan a finales de la década de los setenta del siglo pasado. Pero la primera denuncia no llegó hasta el año 2019, cuando un hombre de 63 años reveló que en 1971, el religioso se metió una noche en su cama y le tocó los genitales con la excusa de hablarle de la masturbación mientras le rogaba que no cayera en la tentación. Después se supo que además del monje Soler hubo otros sacerdotes que también eran depredadores sexuales y así actuaron hasta finales del siglo XX.
“Nos parece que está muy bien que el Papa hable de plaga en la Iglesia, diga que es una herida en carne viva, diga que las víctimas tenemos derecho a la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición, pero viniendo aquí Montserrat, sabiendo que la institución se niega a reparar a sus víctimas, está haciendo lo contrario de lo que dice. Esto no sana, esto es echar sal en la herida”, afirmó Andreu Soler, la primera víctima en denunciar los abusos .
Pero en su discurso al interior de la Abadía, el papa se limitó a reclamar que “hay que renunciar a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a la murmuración y a las calumnias y aprender a cultivar el amor en familia, entre amigos, en las redes sociales o en la política”. Antes, el papa mantuvo una serie de encuentros de carácter social en la cárcel de Brians 1 y en un centro de asistencia social en el popular barrio barcelonés del Raval, donde conoció de primera mano la historia de los presos y de las personas marginadas y amenazadas con el desahucio de sus casas. Para darles aliento en su encierro, el papa les dedicó un mensaje a los presos: “Aunque el agobio y la tristeza marquen momentos de vuestro camino, los errores de una vida no marcan la identidad de una persona”.
Armando G. Tejeda, corresponsal
10 de junio de 2026 11:31
Madrid. En su segundo día de visita en Barcelona, el papa León XIV volvió a lanzar un mensaje de paz frente a las turbulencias bélicas que recorren el mundo, desde Gaza, Irán o Ucrania. En la histórica misa en la Sagrada Familia, la catedral modernista más admirada del mundo, el líder religioso lanzó una proclama nítida: “Queridos hermanos, no podemos creer en Jesús y promover la guerra. No podemos creer en Jesús y matar al inocente. No podemos creer en Jesús y abandonar a quien sufre, a quien llora, a quien huye de la miseria”.
Antes de abandonar Cataluña y dirigirse a las Islas Canarias, Robert Prevost asumió su papel de máximo líder de la Iglesia católica para bendecir la Sagrada Familia, sobre todo la torre de Jesucristo, de más de 400 metros, la más alta del mundo, y que se terminó de construir hace sólo unas semanas. Además en su mensaje durante el oficio religioso volvió a insistir en que la promoción de la guerra y la violencia es incompatible con la fe religiosa que enarbola, pues - insistió- “no podemos creer en Jesús y promover la guerra”,
Antes, el jefe del Estado Vaticano había visitado la Abadía de Montserrat, uno de los centros de culto con más devotos de Cataluña y de España, pero también se convirtió hace unos años en uno de los epicentros de los abusos sexuales y la pederastia perpetrados por miembros de la Iglesia católica, con decenas de víctimas que claman justicia y reparación. De ahí que provocó indignación entre esas personas que sufrieron los abusos que el papa León XIV no haya hecho ninguna referencia a esta lacra durante su visita al templo y, más aún, que no haya tenido ninguna palabra hacia ellos, que protestaban a las puertas del lugar y reclamaban un trato digno.
El nombre del monje Andreu Soler forma parte de la historia más truculenta de la Iglesia católica en España. Su condición de abad de Montserrat le permitió perpetrar numerosos atropellos, entre ellos los abusos sexuales continuados y sistemáticos contra al menos doce menores de edad, que él mismo llamaba sus “escoltes (escoltas, en catalán) del monasterio”. Eran su sombra y eso también fue el terreno fértil para perpetrar los abusos, que años después denunciaron, ya que los hechos se remontan a finales de la década de los setenta del siglo pasado. Pero la primera denuncia no llegó hasta el año 2019, cuando un hombre de 63 años reveló que en 1971, el religioso se metió una noche en su cama y le tocó los genitales con la excusa de hablarle de la masturbación mientras le rogaba que no cayera en la tentación. Después se supo que además del monje Soler hubo otros sacerdotes que también eran depredadores sexuales y así actuaron hasta finales del siglo XX.
“Nos parece que está muy bien que el Papa hable de plaga en la Iglesia, diga que es una herida en carne viva, diga que las víctimas tenemos derecho a la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición, pero viniendo aquí Montserrat, sabiendo que la institución se niega a reparar a sus víctimas, está haciendo lo contrario de lo que dice. Esto no sana, esto es echar sal en la herida”, afirmó Andreu Soler, la primera víctima en denunciar los abusos .
Pero en su discurso al interior de la Abadía, el papa se limitó a reclamar que “hay que renunciar a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a la murmuración y a las calumnias y aprender a cultivar el amor en familia, entre amigos, en las redes sociales o en la política”. Antes, el papa mantuvo una serie de encuentros de carácter social en la cárcel de Brians 1 y en un centro de asistencia social en el popular barrio barcelonés del Raval, donde conoció de primera mano la historia de los presos y de las personas marginadas y amenazadas con el desahucio de sus casas. Para darles aliento en su encierro, el papa les dedicó un mensaje a los presos: “Aunque el agobio y la tristeza marquen momentos de vuestro camino, los errores de una vida no marcan la identidad de una persona”.
¿Cuántos Trump existen?
Las élites económicas operan cada vez más por medio de redes globales de acumulación que integran corporaciones trasnacionales, mercados financieros, plataformas tecnológica.
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Fernando Buen Abad Domínguez*
11 de junio de 2026 00:03
Hoy el antimperialismo no constituye un añadido doctrinario ni una consigna retórica dentro de la Cuarta Transformación; surge como consecuencia lógica de toda política que aspire a profundizar la soberanía nacional. Allí donde intereses externos condicionan las decisiones económicas, financieras, tecnológicas o comunicacionales de un país, cualquier proceso transformador enfrenta riesgos de neutralización, captura o retroceso. Por ello, comprender el desarrollo de la Cuarta Transformación exige analizar las contradicciones reales que atraviesan la sociedad mexicana y reconocer que la soberanía efectiva es el criterio decisivo para evaluar el alcance histórico de cualquier cambio.
Y las transformaciones nacionales no pueden medirse únicamente mediante indicadores de crecimiento económico, programas sociales o reformas institucionales. Tales avances son importantes, pero dependen de una cuestión más profunda: la capacidad de un pueblo para controlar las condiciones materiales, culturales, científicas y simbólicas que determinan su existencia histórica. En este sentido, México ocupa una posición singular. Su cercanía con el principal centro de acumulación capitalista del continente, la magnitud de sus recursos estratégicos, el peso de su fuerza de trabajo y la riqueza de su tradición cultural lo convierten en un escenario privilegiado para observar la tensión permanente entre soberanía y dependencia.
Porque la historia mexicana muestra que el problema imperial adopta formas cambiantes sin alterar su esencia. Desde las intervenciones militares del siglo XIX hasta los mecanismos contemporáneos de subordinación financiera, tecnológica y comercial, la disputa por el control de la riqueza nacional ha sido una constante. La Cuarta Transformación emerge precisamente después de décadas de predominio neoliberal, periodo caracterizado por la privatización de bienes públicos, la reducción del papel del Estado, la subordinación de decisiones estratégicas a organismos financieros internacionales y la expansión irrestricta de los intereses del capital trasnacional.
Y los resultados de esa etapa son ampliamente conocidos: concentración extraordinaria de la riqueza, precarización laboral, debilitamiento productivo, desigualdades territoriales crecientes y erosión de mecanismos de cohesión social. Frente a ello, la recuperación del papel del Estado adquirió una importancia estratégica. No se trataba simplemente de administrar mejor los recursos, sino de reconstruir capacidades colectivas para intervenir sobre procesos económicos que habían sido presentados como inevitables. La ideología neoliberal convirtió al mercado en una entidad casi sagrada, capaz de resolver por sí misma los problemas sociales.
La Cuarta Transformación recuperó la política como espacio legítimo para decidir democráticamente los fines de la vida colectiva. Sin embargo, cuanto más avanza una política orientada a democratizar la riqueza y ampliar derechos sociales, más visibles se vuelven los límites impuestos por estructuras internacionales de poder. Aquí aparece la importancia de la lucha de clases como herramienta interpretativa. Las élites económicas operan cada vez más por medio de redes globales de acumulación que integran corporaciones trasnacionales, mercados financieros, plataformas tecnológicas, organismos multilaterales y conglomerados mediáticos. Así la disputa contemporánea tampoco se limita al control de recursos materiales.
El capitalismo actual incorpora nuevas formas de dominación basadas en el conocimiento, los datos, la propiedad intelectual y las infraestructuras digitales. Quien controla plataformas tecnológicas, algoritmos y sistemas globales de información posee instrumentos extraordinarios para influir sobre economías, culturas y sistemas políticos enteros. Por ello, la soberanía tecnológica se convierte en un componente inseparable de la soberanía nacional.
Del mismo modo, la batalla cultural posee una importancia equivalente a la económica. Ninguna estructura de dominación se sostiene únicamente mediante la coerción. Necesita legitimidad simbólica y producción permanente de sentido. Los grandes conglomerados mediáticos contribuyen a naturalizar la desigualdad, presentando la riqueza extrema como resultado exclusivo del mérito individual y cualquier intervención pública como amenaza a la libertad.
Desenmascarar estas operaciones ideológicas constituye una tarea central de todo proyecto emancipador. La Cuarta Transformación enfrenta así uno de sus desafíos más complejos: no basta con modificar políticas públicas; es necesario promover formas superiores de conciencia social. La democratización del conocimiento, la educación crítica, el fortalecimiento de la investigación científica y la recuperación de la memoria histórica son condiciones indispensables para una ciudadanía capaz de comprender las causas profundas de la desigualdad y actuar sobre ellas. Desde esta perspectiva, el antimperialismo implica también una redefinición de las relaciones internacionales.
La cooperación entre pueblos debe basarse en la reciprocidad, el respeto mutuo y el beneficio compartido, no en jerarquías impuestas por el poder económico. Esta orientación resulta especialmente relevante para América Latina, región cuya historia ha estado marcada por la tensión entre proyectos de integración soberana y mecanismos de fragmentación funcionales a intereses externos. Tal antimperialismo, además, no expresa hostilidad hacia pueblos específicos.
Su crítica se dirige a las estructuras que subordinan la vida humana a la acumulación privada. Su preocupación central es la dignidad de quienes producen la riqueza social sin participar plenamente de sus beneficios. La cuestión involucra no sólo la distribución de ingresos, sino también el derecho colectivo a decidir sobre los recursos naturales, las prioridades científicas, el desarrollo tecnológico y la orientación general de la sociedad.
Entonces la profundidad histórica de la Cuarta Transformación dependerá de su capacidad para avanzar desde la reparación de agravios hacia la transformación estructural de las relaciones de poder. Cada conquista social revela nuevas dependencias; cada ampliación de derechos encuentra resistencias de grupos acostumbrados a convertir privilegios históricos en prerrogativas naturales. En ese punto de maduración política, la justicia social y la soberanía nacional aparecen como dimensiones inseparables de un mismo proceso.
En ese nivel, el antimperialismo no constituye una etapa ajena a la Cuarta Transformación: representa su desarrollo más consecuente, la forma histórica mediante la cual una sociedad busca asegurar que los frutos de su trabajo, su inteligencia, su cultura y recursos sirvan al bienestar colectivo y no a la reproducción de mecanismos de dominación que perpetúan las desigualdades del mundo.
*Doctor en filosofía
Trump impone su imagen al festejo por los 250 años de EU
Fusiona su cumpleaños 80 con la celebración de la independencia // Se autoorganiza torneo de luchas, fuegos artificiales y carrera de autos
Jim Cason y David Brooks Corresponsales
Periódico La Jornada Jueves 11 de junio de 2026, p. 25
Washington y Nueva York. El presidente Donald Trump organiza una autocelebración al fusionar su cumpleaños 80 con el festejo oficial del 250 aniversario de la declaración de independencia de Estados Unidos al programar un torneo de luchadores de artes marciales mixtas en un octágono construido sobre el jardín de la Casa Blanca, que él presidirá, evocando una imagen del circo romano donde los gladiadores luchaban frente al emperador y sus invitados.
Aún no se sabe si el republicano jugará con la señal del pulgar para decidir si un gladiador derrotado vive o muere, pero el acto, bautizado como Ultimate Fighting Competition Freedom 250, de tres horas programado para el próximo domingo, coincide con el cumpleaños del mandatario y ha sido promovido intensamente por la Casa Blanca como un festejo patriótico.
Al transitar por la Casa Blanca es imposible no ver las alteraciones al domicilio presidencial en preparación para ese gran acto, al cual asistirán unos 4 mil invitados. A lo largo del pasado mes, trabajadores han construido una estructura masiva de metal de 47 metros de ancho y 28 metros de altura sobre el jardín que está entre la Casa Blanca y el Mall Nacional, el parque en el centro de la capital.
La estructura de 544 toneladas métricas es más alta que la Casa Blanca y más visible por las 800 luces que iluminan su parte exterior, como también el pabellón rojo, blanco y azul en su cima. Trump lo ha comparado con la Torre Eiffel y hasta ha sugerido que tal vez debería ser permanente.
Frecuentemente, el mandatario combina los intereses de la nación con los personales, y esta competencia del domingo es sólo uno de varios eventos programados para festejar los nacimientos de Estados Unidos y del presidente.
Se prepara una celebración en el centro de Washington el 4 de julio –fecha de la Declaración de Independencia– que culminará con lo que aseguran será el espectáculo de fuegos artificiales más grande del mundo, una gran feria dedicada a resaltar la historia de este país, según la visión de Trump, y una carrera de autos titulada Gran Premio de la Libertad en agosto en las calles de la capital con automóviles de carreras, como los usados en Indianápolis 500.
Organizadores habían planeado un gran concierto bajo el título Libertad 250 para fines de junio, pero cuando fueron revelados los nombres de los artistas, casi todos cancelaron al distanciarse de la controversia de combinar el festejo patriótico con la fiesta de Trump. En lugar del gran concierto, ahora se ofrecerá un espectáculo de aviones militares y un discurso principal del propio Trump.
La lista oficial de Libertad 250 de “15 maneras patrióticas de celebrar” también incluye una fiesta en el Mall para presenciar el primer partido en Estados Unidos de la Copa Mundial. De hecho, el programa oficial inició hace más de un mes con un acto masivo para rezar en esa misma plaza en el que participaron en persona o por mensajes de video el mandatario, sus secretarios de Estado y de Guerra, y también el líder de la Cámara baja del Congreso.
Los planes para el 250 aniversario de Estados Unidos se empezaron a elaborar en 2016 cuando el Congreso aprobó 150 millones de dólares en fondos y se creó un comité nombrado America 250, durante la presidencia de Barack Obama. Pero Trump decidió que no le interesaba una conmemoración bipartidista y ha canalizado gran parte de los fondos para llevar a cabo su versión de este festejo nacional, uno en que su presencia está al centro.
Las modificaciones ilegales del mandatario
Trump literalmente ha impuesto su imagen y su marca sobre los sectores oficiales de esta capital. Mantas enormes de 10 metros de altura con la imagen de su cara penden actualmente sobre varios de los principales edificios del gobierno. Él y sus aliados lograron renombrar el Centro Kennedy para las Artes, con su nombre instalado arriba del original, y el Instituto de Paz de Estados Unidos ahora se llama Donald J. Trump Institute of Peace. Aunque jueces federales recientemente declararon que estos cambios son ile-gales, la Casa Blanca sigue pugnando en tribunales por mantenerlos.
Después de los festejos, Trump tiene la intención de continuar moldeando la capital con su imagen y marca. Planea construir algo parecido al Arco del Triunfo de París, pero, claro, más grande. La semana pasada anunció que también tiene la intención de edificar un tipo de paseo cerca del Monumento a Lincoln.
Como parte del doble festejo del país y el presidente, su gobierno tienen la intención de crear un nuevo billete de 250 dólares y una moneda de oro, ambas con la imagen de Trump. Ya están aprobados los diseños, pero el Congreso debe sacar una ley que anula la prohibición contra el uso de imágenes de presidentes vivos en la moneda nacional.
Pero la marca del presidente ya está por todos lados: hay un nuevo tipo de buque de guerra de misiles guiados designado como destructores Clase Trump, una “tarjeta de oro Trump” para inmigrantes ricos dispuestos a pagar un millón de dólares. Hay cuentas de ahorro Trump para la jubilación, y un plan Trump Rx de seguros para medicamentos recetados. No sorprende esta obsesión con imponer su marca para un empresario que, antes de llegar a la presidencia por segunda vez, había puesto su nombre a sus hoteles, clubes de golf, edificios y vendía Carnes Trump, Vodka Trump, Agua Trump, su aerolínea Trump Air, también perfumes, juegos, Biblias Trump, relojes Trump y corbatas, mucho de lo cual se fabricaba en China y casi todas estas iniciativas fracasaron.
Por ejemplo, los teléfonos móviles Trump aparentemente no funcionan y eso que aún muchos de los vendidos no se han entregado. El republicano sostiene que lo de los celulares, como muchos de los otros fracasos, fueron culpa de otros.
Trump promete respaldo total de EU a Abelardo de la Espriella si gana la presidencia de Colombia
El mandatario estadunidense aseguró que apoyará a Colombia en caso de una victoria electoral del aspirante. Foto Afp Foto autor
la redacción
10 de junio de 2026 16:33
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró su "respaldo total y absoluto" al candidato ultraderechista de Colombia, Abelardo de la Espriella, al asegurar que el país latinoamericano contará con la fuerza de Washington en caso de que gane la segunda vuelta de las elecciones el próximo 21 de junio.
"Los resultados de estas elecciones son muy importantes para el futuro de Colombia y su relación con Estados Unidos. Si Abelardo gana (...) contará con el apoyo total y la fuerza de Estados Unidos a su favor", escribió en su cuenta de Truth Social.
“Como presidente, Abelardo tendrá un éxito rotundo al liderar a Colombia para impulsar la economía, crear empleos, promover el comercio, detener la inmigración ilegal, combatir el crimen y las drogas, ¡y restaurar el orden público!”, añadió.
Manifestantes chocan con policías en protesta contra el gobierno de Bolivia
Manifestantes y policías se enfrentaron este miércoles en las inmediaciones de la sede del gobierno boliviano.
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10 de junio de 2026 16:04
La Paz. Policías antimotines chocaron este miércoles en la capital política de Bolivia con manifestantes que exigen la renuncia del presidente centroderechista Rodrigo Paz, quien evalúa decretar un estado de excepción para contener con militares la ola de protestas que empezó hace cinco semanas.
Los huelgistas, principalmente obreros, campesinos, mineros, transportistas y maestros, tumbaron contenedores de basura y prendieron fuego a montículos de desperdicios para armar barricadas en las cercanías de la plaza de armas de La Paz, donde está el Palacio de Gobierno, constató la Afp.
Los efectivos policiales los dispersaron con gases lacrimógenos, mientras los movilizados les arrojaban piedras y cartuchos de dinamita de bajo de poder. Los manifestantes rechazan las propuestas de reformas de Paz, quien puso fin a 20 años de gobiernos socialistas liderados por Evo Morales (2006-2019) y Luis Arce (2020-2025), y la falta de resultados para salir de la peor crisis económica del país en cuatro décadas.
"Algunos quieren vender, destrozar al país. Y como bolivianos verdaderos no los vamos a dejar", dijo a la Afp Omar Hancco, minero de 44 años de Oruro (sur), que viajó más de 380 kilómetros para protestar. Los manifestantes llegaron por la mañana, ataviados de ponchos y cascos, tras una marcha de 15 kilómetros desde la ciudad vecina de El Alto.
"¿Qué queremos? ¡Renuncia!", gritaban entre banderas indígenas y el ruido de petardos. Al menos cinco civiles fueron detenidos por la policía durante los enfrentamientos, observaron periodistas de la Afp.