viernes, 12 de junio de 2026

Israel perpetró la mitad de los 22 mil 600 asesinatos con armas explosivas en 2025

Destruyó ejército de Tel Aviv sistemas de riego en Cisjordania: palestinos
▲ Niño refugiado en uno de las decenas de edificios destruidos por Israel en Gaza, zona donde es orillado a vivir.Foto Afp
Afp y Ap
Periódico La Jornada   Viernes 12 de junio de 2026, p. 19
París. Más de la mitad de las 22 mil 600 muertes de civiles por artefactos explosivo registradas en 2025 en 65 países se atribuyen al ejército israelí y alrededor de 90 por ciento de todos los incidentes tuvieron lugar en territorio palestino.
De acuerdo con el informe anual del Observatorio de Armas Explosivas publicado ayer, “el uso de estos artefactos en ataques que afectan a la ayuda humanitaria aumentó 52 por ciento en 2025”. Katherine Young, responsable de investigación y seguimiento de la organización, sostuvo que “cuando se utiliza este armamento en zonas pobladas, los civiles sufren las consecuencias”, reportó Al Jazeera.
“Lo que resulta particularmente alarmante es que este daño se ha vuelto persistente en conflictos de todo el mundo, lo que conlleva el riesgo de normalizar el sufrimiento de la población civil a gran escala”, añadió.
Además, “desmantelan metódicamente el acceso de la población civil a los servicios básicos indispensables para su supervivencia”.
Agricultores de Cisjordania reocupada denunciaron que el ejército israelí destruyó los sistemas de riego en una llanura agrícola cerca de Tubas, zona norte del territorio, lo que provocó la sequía en los campos y falta de agua para el ganado.
Tras asegurar que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) construyeron durante varios meses una carretera militar de 22 kilómetros que conecta las aldeas de Ein Shibli y Tayasir, el campesino Saleh Hamdan declaró que “desde febrero hemos sufrido escasez de agua. No podemos regar nuestros cultivos ni acceder a las tierras”.
Por su parte, Dirgham Basharat, agricultor de la localidad, denunció que “cualquier agricultor que intente acceder a su tierra es arrestado, agredido y humillado” por soldados israelíes. Incapaz de proporcionar agua y forraje a sus animales, expresó sentirse como si estuviera “en una prisión”.
En tanto, la Organización de Naciones Unidas (ONU) anunció que la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios informó que el número de agresiones “de colonos (israelíes) que han causado víctimas o daños materiales este año en Cisjordania (reocupada) ya ha superado los mil ”.
Stéphane Dujarric, vocero del secretario general de la ONU, António Guterres, indicó que la violencia de colonos contra palestinos cisjordanos afectó a más de 230 comunidades, provocó que más de 2 mil 200 personas hayan sido desplazadas este año y que cientos más han tenido que huir debido a la demolición de sus viviendas por parte de las autoridades israelíes.
Imágenes de un dron de Ap tomadas en octubre de 2025 mostraron la destrucción masiva del barrio de Tal al Hawa en la ciudad de Gaza. Con edificios habitacionales reducidos a escombros entre otras infraestructuras gazatíes, el ministerio de Salud del enclave palestino reportó que el número de asesinados por la ofensiva israelí aumentó a 72 mil 988, en tanto los heridos fueron 173 mil 205 desde el inicio de la guerra entre Israel y Hamas en 2023.

Atacan fuerzas israelíes hospital en el sur de Líbano; 10 heridos
Se apodera de un estratégico valle y abate a 50 milicianos de Hezbollah
Sputnik y Europa Press
Periódico La Jornada   Viernes 12 de junio de 2026, p. 19
Beirut. Al menos seis personas fueron asesinadas ayer y 10 integrantes del personal del nosocomio libanés Hiram resultaron heridos durante una serie de ofensivas militares de Israel contra distintas localidades en el sur de Líbano, en una nueva violación al alto el fuego en vigor desde mediados de abril.
“El ataque se dirigió a una zona situada a unos 15 metros del hospital”, declaró el médico Salman Aydibi, director del complejo sanitario, al mismo tiempo de recordar que “esta es la sexta vez que la zona de la clínica ha sido blanco de ataques israelíes desde el comienzo de la guerra”, informó The Guardian.
El balance de personas que perdieron la vida por las operaciones militares israelíes contra el movimiento proiraní Hezbollah en Líbano, desde el pasado 2 de marzo, ascendió a 3 mil 711 muertos y 11 mil 483 heridos, indicó un comunicado del ministerio de Salud local.
El ejército israelí tomó el “control operativo” del norte del valle Wadi Saluki, una zona que Tel Aviv considera estratégica y que presuntamente es empleada por Hezbollah para lanzar proyectiles desde territorio libanés
El vocero en árabe de las fuerzas israelíes, Avichai Adrai, expuso en un comunicado que las tropas israelíes destruyeron “cientos de infraestructuras terroristas” y que abatieron a más de 50 combatientes, además de encontrar material militar, incluidos “artefactos explosivos, misiles antitanque y plataformas de lanzamiento de misiles contra los acorazados”.
Wadi Saluki se encuentra entre las tres localidades situadas en los distritos de Marjayoun y Bint Jbeil y constituye un corredor estratégico, por su relieve, propicio para emboscadas, de acuerdo a las informaciones del diario libanés L’Orient-Le Jour.

En EU, un lugar donde se respira libertad
Penultimátum
El próximo jueves se inaugura oficialmente el Centro Presidencial Obama. Ocupa ocho hectáreas en Jackson Park, en el sur de Chicago. El edificio lo diseñó Moody Nolan, famoso despacho de arquitectos. Su construcción comenzó en septiembre de 2021 tras una larga batalla legal por su ubicación en Jackson Park, lugar elegido por el ex presidente para sede de su biblioteca.
Su costo, 850 millones de dólares, de los cuales 200 los donó la población. Un día después abrirá sus puertas al público, coincidiendo con Juneteenth o Día de la Liberación, fecha que conmemora el fin de la esclavitud en Estados Unidos.
Los festejos durarán hasta el domingo 21 e incluyen actividades relacionadas con las artes, el papel de la ciudadanía en la construcción de la democracia, jardinería, gastronomía y deporte. En la fachada de piedra de la torre del edificio está esculpido el discurso de Obama conmemorando el 50 aniversario de las marchas por los derechos civiles desde Selma hasta Montgomery, Alabama.
El propósito del Centro es “inspirar, empoderar y conectar a los visitantes, reflejando el legado de los Obama durante su tiempo en la Casa Blanca” (2009-2017). Cuenta con una biblioteca pionera en su género que ofrece acceso a los documentos presidenciales del ex mandatario en formato digital. También con un museo, una sucursal de la biblioteca pública, una cocina experimental y un salón para que las organizaciones ciudadanas se reúnan.
Las áreas al aire libre disponen de juegos para niños y un centro deportivo que incluye una cancha de baloncesto de tamaño reglamentario, en homenaje a la afición de Obama por este deporte. Amplio auditorio y salas dedicadas a resaltar la historia y legado del ex presidente y su esposa, Michel. Uno de los espacios que más llaman la atención es una réplica de la Oficina Oval de la Casa Blanca, decorada con cada detalle original, desde las alfombras hasta los cuadros en las paredes.
Inicialmente concebido como museo, al final se optó por uno con instalaciones externas al servicio de la comunidad por medio de programas para jóvenes y adultos en el lugar y en redes sociales. En medio del caos del imperio trumpiano, un lugar donde se respira democracia.

Fábrica y territorio: dos culturas políticas
Foto Afp   Foto autor
Raúl Zibechi
12 de junio de 2026 00:01
En buena parte del siglo XX, pero también en una porción del siglo anterior, los capitalistas se empeñaron en conseguir trabajadores, en particular calificados, para poder explotarlos y aumentar su riqueza. El centro de la vida económica giraba en torno al trabajo asalariado. Los empleados se convirtieron en clase mediante conflictos con los capitalistas y el Estado, construyeron sindicatos y partidos para disputarles el poder político. 
Con la “revolución mundial de 1968” (Wallerstein), el capital se sintió acorralado y comenzó a desmantelar los complejos fabriles tradicionales, trasladando las fábricas hacia China y Asia, y automatizando las plantas de producción, para luego robotizarlas, evitando de ese modo la presencia molesta de los obreros. El núcleo de la acumulación pasó del capital productivo al especulativo. 
La acumulación por despojo o robo (Harvey), pasó a ser más importante que la reproducción ampliada del capital (Marx), que nunca desapareció pero dejó de ser el núcleo del enriquecimiento capitalista en Occidente. En paralelo, pero como parte de un mismo proceso, el capital más concentrado fue monopolizando el poder político, tomando por asalto los Estados-nación para convertirlos en escudos de sus intereses. Las llamadas libertades democráticas son cada vez más restringidas, cuando existen. 
Con estos cambios aparecen también nuevos desafíos para las personas oprimidas y explotadas del mundo. El más importante, es que la cultura de la acción colectiva del periodo de hegemonía industrial (siempre en Occidente), ya no resultaba suficiente ni útil en el periodo del despojo. La centralidad que tuvieron las fábricas, el salario y las relaciones con el Estado (desde la confrontación hasta la negociación) pasaron a ocupar un lugar mucho menos importante en la vida real. 
Pero no así en la conciencia colectiva, de modo que el mundo del trabajo siguió operando casi del mismo modo. Esto es algo habitual en la historia social, ya que la cultura en general, y la cultura política en particular, evolucionan de manera mucho más lenta que las relaciones sociales. Aunque las artes suelen anticipar lo que viene y mantienen el filo de la crítica, la potencia creativa suele ser aplastada por la machacona hostilidad de los grandes medios y la mercantilización de las manifestaciones artísticas, de modo que la creatividad termina sujetándose al mercado o se asfixia en los márgenes. 
Poco a poco, los pueblos fueron descubriendo que la mutación capitalista convirtió los territorios en el centro de la acumulación a través del despojo. La década de 1990 fue decisiva, con el despliegue del neoliberalismo que generó ondas sísmicas que reorganizaron completamente las industrias y el mundo del trabajo. 
En esos mismos años hubo un cambio de gran calado en el concepto mismo de territorio, que dejó de ser el espacio donde se asienta el monopolio de la violencia legítima (Weber), para desplegarse una diversidad de territorios dentro mismo del Estado-nación. Lo realmente nuevo es el papel de los pueblos que viven en los territorios: pueblos originarios, negros y campesinos, principalmente, aunque las periferias urbanas comenzaron a jugar un papel destacado. 
La acumulación por despojo supone desplazar poblaciones para reordenar los territorios en beneficio del capital (subcomandante Marcos), lo que en realidad visibiliza a los sujetos colectivos que se asientan en ellos. Aunque no quiero caer en un determinismo simplificador, creo que la transformación del capitalismo y del Estado, y la emergencia de nuevos sujetos colectivos, está en la base del ascenso de una nueva cultura política que comenzó a despegar, también, en la década de 1990. 
Esta nueva cultura de la acción colectiva, que coloca en el centro los territorios y a los pueblos que los habitan, gira en torno al autogobierno territorial y la defensa de sus espacios, modos que denominamos autonomía. No es casualidad que las autonomías levanten vuelo en todo el continente justo cuando el despojo se intensifica, porque para los pueblos es el mejor modo de defender el territorio y la vida. 
Los problemas de nuevo tipo que van surgiendo son: cómo defenderse mejor frente a la violencia militar-narco-paramilitar que confluyen para facilitar el despojo; cómo y de qué modos construir lo nuevo en los territorios propios para que no sea calco y copia de lo viejo. Son debates mayores. Un tema difícil de resolver, en el que poco hemos avanzado, es cómo se pueden relacionar ambas culturas políticas, la del trabajo asalariado y la del territorio, la que mira al Estado y la que construye autonomías. 
Es posible que una sola de esas dos culturas no sea suficiente para frenar al capitalismo, por lo que parece necesario tender puentes y, con suerte, hermanarse. Estoy convencido de que las autonomías son el mejor modo de defender la vida, pero también comprendo que para las poblaciones urbanas se trata de un desafío tan potente, que parece inalcanzable.