Foto Roberto García Ortiz / Archivo Foto autor
Reuters y la redacción
16 de junio de 2026 18:56
Ciudad de México. El peso mexicano se mantuvo prácticamente estable y la bolsa subió, apuntalada por un mayor apetito por riesgo ante señales de distensión en Medio Oriente, mientras los inversionistas aguardan las conclusiones de la reunión de política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos, que se darán a conocer este miércoles.
En operaciones de mayoreo, el tipo de cambio cerró en 17.2171 pesos por dólar, frente a los 17.2213 del día previo, de acuerdo con el precio del Banco de México. En la sesión, el peso mostró un avance marginal menor a un centavo (0.02 por ciento), pero acumuló tres sesiones consecutivas de avance.
El ánimo global mejoró tras reportes sobre un acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán para acabar con la guerra y reabrir el estrecho de Ormuz, aunque persisten las advertencias de que el transporte marítimo y las exportaciones energéticas podrían tardar semanas en recuperarse.
Otro de los factores que influyeron en los mercados fue la reunión de política monetaria del banco central estadounidense, que inició el martes y que el miércoles dará a conocer su decisión sobre las tasas de interés, la primera bajo la presidencia de Kevin Warsh.
Los mercados dan por hecho que la Fed dejará las tasas de interés en el rango actual de entre 3.50 y 3.75 por ciento. No obstante, operaron con cautela antes del comunicado del miércoles y de las señales que pueda ofrecer sobre los próximos movimientos Warsh al frente del banco central estadounidense.
Sus posturas serán observadas con atención. El presidente Donald Trump espera recortes de los tipos de interés pese a la mayor inflación.
Por su parte, el índice referencial de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) cerró con un alza de 0.40 por ciento a 68 mil 482.94 puntos.
Las acciones de Gentera, especializada en servicios crediticios, encabezaron las ganancias, con 6.81 por ciento más a 38.13 pesos. Le siguieron los títulos de la aerolínea Volaris, que subieron 4.76 por ciento a 14.98 pesos.
En la bolsa de Nueva York los principales índices terminaron con números mixtos, el Nasdaq y el Standard and Poor’s (S&P) 500 cerraron a la baja por la presión de una caída de los valores tecnológicos, mientras que el Promedio Industrial Dow Jones subió 0.64 por ciento y anotó su segundo cierre récord consecutivo, al llegar a 52 mil 001.64 puntos.
Tras el fuerte repunte del lunes, impulsado por el optimismo sobre un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán, los inversionistas se tomaron un respiro, pese a que los precios del petróleo cayeron a mínimos desde principios de marzo.
En el plano empresarial, el gigante aeroespacial SpaceX continuó su ascenso, al ganar 4.83 por ciento y llegar a 201.80 dólares por acción, en su tercer día de cotización en la Bolsa de Nueva York.
La valoración del grupo de Elon Musk incluso superó a la de Amazon durante la sesión, lo que la impulsó al rango de quinta mayor capitalización bursátil mundial, antes de retroceder al sexto puesto y situarse en 2.642 billones de dólares.
Reuters y la redacción
16 de junio de 2026 18:56
Ciudad de México. El peso mexicano se mantuvo prácticamente estable y la bolsa subió, apuntalada por un mayor apetito por riesgo ante señales de distensión en Medio Oriente, mientras los inversionistas aguardan las conclusiones de la reunión de política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos, que se darán a conocer este miércoles.
En operaciones de mayoreo, el tipo de cambio cerró en 17.2171 pesos por dólar, frente a los 17.2213 del día previo, de acuerdo con el precio del Banco de México. En la sesión, el peso mostró un avance marginal menor a un centavo (0.02 por ciento), pero acumuló tres sesiones consecutivas de avance.
El ánimo global mejoró tras reportes sobre un acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán para acabar con la guerra y reabrir el estrecho de Ormuz, aunque persisten las advertencias de que el transporte marítimo y las exportaciones energéticas podrían tardar semanas en recuperarse.
Otro de los factores que influyeron en los mercados fue la reunión de política monetaria del banco central estadounidense, que inició el martes y que el miércoles dará a conocer su decisión sobre las tasas de interés, la primera bajo la presidencia de Kevin Warsh.
Los mercados dan por hecho que la Fed dejará las tasas de interés en el rango actual de entre 3.50 y 3.75 por ciento. No obstante, operaron con cautela antes del comunicado del miércoles y de las señales que pueda ofrecer sobre los próximos movimientos Warsh al frente del banco central estadounidense.
Sus posturas serán observadas con atención. El presidente Donald Trump espera recortes de los tipos de interés pese a la mayor inflación.
Por su parte, el índice referencial de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) cerró con un alza de 0.40 por ciento a 68 mil 482.94 puntos.
Las acciones de Gentera, especializada en servicios crediticios, encabezaron las ganancias, con 6.81 por ciento más a 38.13 pesos. Le siguieron los títulos de la aerolínea Volaris, que subieron 4.76 por ciento a 14.98 pesos.
En la bolsa de Nueva York los principales índices terminaron con números mixtos, el Nasdaq y el Standard and Poor’s (S&P) 500 cerraron a la baja por la presión de una caída de los valores tecnológicos, mientras que el Promedio Industrial Dow Jones subió 0.64 por ciento y anotó su segundo cierre récord consecutivo, al llegar a 52 mil 001.64 puntos.
Tras el fuerte repunte del lunes, impulsado por el optimismo sobre un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán, los inversionistas se tomaron un respiro, pese a que los precios del petróleo cayeron a mínimos desde principios de marzo.
En el plano empresarial, el gigante aeroespacial SpaceX continuó su ascenso, al ganar 4.83 por ciento y llegar a 201.80 dólares por acción, en su tercer día de cotización en la Bolsa de Nueva York.
La valoración del grupo de Elon Musk incluso superó a la de Amazon durante la sesión, lo que la impulsó al rango de quinta mayor capitalización bursátil mundial, antes de retroceder al sexto puesto y situarse en 2.642 billones de dólares.
México SA
Carlos Fernández-Vega
▲ La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, aseveró ayer que tras el acuerdo entre Irán y EU, “las repercusiones sobre el abastecimiento mundial de energía tardarán en disiparse”. En la imagen, embarcaciones ancladas en el estrecho de Ormuz.Foto Ap
Una vez más, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, desempolvó su destartalada bola de cristal sólo para decir que el “gran acuerdo” entre Irán y Estados Unidos resulta “por demás positivo”, aunque, como siempre, la realidad trasciende el discurso, porque, dijo, “las repercusiones sobre el abastecimiento mundial de energía tardarán en disiparse”.
De entrada, habrá que ver la “solidez” y alcance reales de dicho “gran acuerdo”, en el entendido de que tradicionalmente es la propia Casa Blanca en violar, de inmediato, este tipo de “convenios”, siempre boicoteados por Israel, con el genocida Benjamin Netanyahu a la cabeza, al que nadie parece estar interesado en meter en cintura.
Dice Georgieva que “cuanto antes se resuelva, mejor, sobre todo porque el suministro petrolero tardará en recuperarse dado el importante daño a la infraestructura” en el Golfo, lo que elevó los precios internacionales por arriba de 100 dólares por barril. Aun así, “el anuncio del alto el fuego es bienvenido”, según dijo.
Eso, por el lado del mercado petrolero, pero en materia de crecimiento económico (no se diga en el plano social) el panorama –con o sin crisis en Medio Oriente– es desolador, por mucho que la funcionaria del FMI le eche ganas al decir que “la economía mundial parece resistir en general y sus dos motores, Estados Unidos y China, registran un sólido dinamismo”.
Sin embargo, ese “sólido dinamismo” ha sido desmentido por el propio FMI, pues en su más reciente análisis sobre la situación económica global advierte sobre el raquítico crecimiento que se observa, con tendencia igual de flaca para los años venideros. En abril, el Fondo había rebajado las proyecciones de crecimiento mundial debido al impacto de la guerra (en el escenario “más grave”, estimaba que el crecimiento mundial caería a 2 por ciento y la inflación crecería por arriba de 6 por ciento), y uno de sus enfoques es América Latina y el Caribe.
¿Qué decía el FMI sobre el futuro de la patria grande? Va, pues: la guerra en Medio Oriente está teniendo importantes ramificaciones en la región. Los países se están viendo afectados por cambios en las condiciones financieras y en los flujos de capital a escala mundial por vaivenes en la aversión al riesgo de los inversionistas y por marcadas fluctuaciones de los precios de las materias primas. Dada la diversidad de las economías de la región, los efectos de este cambiante entorno mundial variarán considerablemente de un país a otro.
Los países productores de crudo se están beneficiando de los elevados precios petroleros. La escalada de los precios de las materias primas está incidiendo positivamente en sus balanzas de pagos, promoviendo el crecimiento y aliviando las finanzas públicas, aunque también se enfrentan a condiciones financieras más restrictivas. En general, muchos de estos países tenderán a obtener beneficios económicos netos, pero incluso en ellos, los grupos más vulnerables se verán duramente golpeados por el encarecimiento de la energía y los alimentos.
En otras naciones, la historia es muy diferente. El conflicto tiene repercusiones económicas claramente negativas tanto para la actividad como para la población, pese a numerosos esfuerzos concertados por aumentar la proporción de electricidad generada por energías renovables: las economías caribeñas que dependen del turismo probablemente sean las más afectadas. Tienen una deuda elevada y sus considerables importaciones netas de energía ascienden en promedio a cerca de 6 por ciento del producto interno bruto.
América Central no está mucho menos expuesta a los altos precios de la energía y, en algunos casos, su capacidad para adoptar políticas de mitigación está restringida. Además, los países con fuertes déficits en cuenta corriente y que dependen del financiamiento internacional –incluso los que sean exportadores de energía– enfrentan mayores costos de financiamiento y acceso reducido a los mercados, ya que la guerra aplaca el apetito de riesgo entre los inversionistas. El impacto en la actividad económica variará mucho de un país a otro, pero el efecto inflacionario afectará a todos, lo que hará pasar apuros a las familias con menor capacidad para acceder a los artículos de primera necesidad más caros.
Pero qué más da si el mundo está patas para arriba, si Kristalina Georgieva está contenta.
Las rebanadas del pastel
Trump y su pandilla han cometido cualquier cantidad de atrocidades para desviar la atención, pero no lo evitará: el contenido de los archivos Epstein comienza a divulgarse, y de ahí a la cárcel por pedófilo.
X: @cafevega cfvmexico_sa@hotmail.com
Hay ventajas únicas para capitalizar en el mediano plazo: Ebrard
El acuerdo comercial de EU, México y Canadá tiene un problema de salud serio
▲ El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, en entrevista con La Jornada.Foto Jorge Pablo García
▲ Trump prefiere que la fabricación de mercancías sea en su propio país. En la imagen, el Puerto Lázaro Cárdenas, en Michoacán.Foto Afp
Dora Villanueva, Roberto González Amador y Braulio Carbajal
Periódico La Jornada Miércoles 17 de junio de 2026, p. 16
La agonía del libre comercio internacional, mientras se da paso a un nuevo enfoque de intercambio mercantil donde prima el diseño geopolítico, ha derivado en un periodo de incertidumbre que le ha pasado factura a las tasas de crecimiento económico en México, reconoce el secretario de Economía, Marcelo Ebrard.
“Estamos en una transición mayor del orden comercial y, en general, del orden económico global (...) no son los tiempos habituales. Eso significa que tienes que ver muchos factores al mismo tiempo y que una buena parte de esos factores no son predecibles del todo”, expone en entrevista con La Jornada.
Ebrard, quien lidera las negociaciones de la revisión del Tratado México, Estados Unidos, Canadá (T-MEC) en un momento en que la administración de Donald Trump está en medio de un rediseño geopolítico con el comercio internacional como tablero, considera que para entender en qué punto está la economía mexicana se debe hacer una lectura amplia sobre la reconfiguración del sistema comercial.
Desde la óptica del secretario, el punto de inflexión no es gratuito. Estados Unidos –la mayor economía del mundo y que promovió la hiperglobalización en los pasados 40 años– dio un viraje “radical, drástico, de todo el manejo comercial”, y ahora domina un enfoque de seguridad económica y de diseño geopolítico en las relaciones mercantiles. “La época de libre comercio está llegando a su fin, significa que vas a pasar de esa hiperglobalización que esencialmente era el fin de la historia, el libre comercio, a un nuevo sistema donde vas a reinstalar aranceles diferenciados depende de dónde produzcas; es un diseño geopolítico”, explica Ebrard.
Tampoco es gratuito que este rediseño tenga un espacio central en la conversación del secretario de Economía. Estados Unidos es el mercado al que van 85 por ciento de las exportaciones mexicanas.
La incertidumbre, sobre todo externa, es el concepto a lo largo de una conversación en la que se intenta conocer la lectura del secretario sobre qué está pasando con la economía mexicana. La actual administración arrancó con un diagnóstico y propuesta: el Plan México como puntal para desarrollar una política industrial que permitiera impulsar las tasas de crecimiento.
En marzo de este año, durante la 89 Convención Bancaria, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sintetizó en una frase el gran pendiente económico: “Nos falta crecer”. Después, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía exhibiría que sólo en el primer trimestre de 2026 el producto interno bruto avanzó 0.4 por ciento anual, pero se contrajo 0.6 por ciento respecto al trimestre inmediato anterior.
Los pendientes internos que el sector privado veía como traba fueron presentados por el Consejo Coordinador Empresarial a la Presidenta y se centraban en la reforma judicial y los procesos con el fisco mexicano, comenta Ebrard. En mayo, la mandataria firmó un Decreto para Incentivar la Inversión, que pretende agilizar procesos de aplicación de capital en sectores estratégicos.
“La principal explicación de por qué tienes en espera muchas inversiones propiamente nacionales estaba en dos áreas: una, los argumentos respecto a incertidumbre, respecto a la reforma judicial, respecto al hiperactivismo del SAT, por decirlo de manera elegante; (que fueron) resueltos por las decisiones que tomó la Presidenta.”
En el plano externo, la trinchera de Ebrard, el secretario de Económica apunta que los inversionistas internacionales están a la espera de ver cómo funciona el nuevo diseño comercial impulsado por Estados Unidos mediante su política arancelaria. Una vez que se tenga una idea más completa de estas condiciones se pueden calcular las tasas de retorno a la inversión.
“Hoy día, tú como inversionista no puedes calcular claramente tu tasa de retorno si está vinculada a tu actividad de Estados Unidos. No sabes si te van a poner arancel, una regla de origen, si estás en el sector agropecuario, si te van a aplicar alguna otra cosa, como fue el caso del aguacate con una cuota compensatoria de 17 por ciento, o el sector ganadero (suspendido) con el gusano barrenador. Hay una serie de elementos económicos que necesitan ser clarificados; nuestra estrategia es tratar de alcanzar eso lo más pronto que podamos. Yo presumiría o pensaría que una vez que vayamos aclarando esos factores, naturalmente tiene que empezar a crecer la inversión, no lo veo como un tema ideológico, es un tema económico”, expone.
–¿Cuánto durará esa incertidumbre?, sobre todo la vinculada con el T-MEC, y ¿qué costo ha tenido en la economía?
“Lo tienes ahí, en la cifra de crecimiento. Es la más clara cuantificación desde mi punto de vista”, resume el funcionario. “No veo que se despeje tan rápido”, reconoce.
“Depende en buena medida de un proceso de revisión y discusión con Estados Unidos con el resto de los países.
“Washington tiene 14 tratados comerciales, 13 en una procesión funeraria, y el de nosotros y Canadá, digamos tiene problemas de salud serios, pero no estamos sin conciencia, estamos en el hospital, pero, ¿cómo va a remplazar Estados Unidos esos 13 tratados? (…) Este año tenemos que llegar a despejar muchas de estas dudas, si no es que todas.”
En lo que llegan esos plazos, el secretario de Economía subraya que en ese entorno incierto, “en un mundo que está dejando de ser, pero todavía no se va y en el que va a llegar, pues todavía no llega del todo”, México tiene algunas certezas que lo ubican con cierta ventaja en este nuevo sistema comercial.
“Un diseño geopolítico, significa que vas a tener una relocalización de actividades a gran escala (...) México ahí tiene una posición privilegiada para jugar, pero eso todavía no se ha materializado, eso está en vías de”, comenta. De momento, el país que cuenta “con la mejor posición relativa de todos los demás países”; es decir, por localización y tasas efectivas, podría atraer más inversiones que otras economías. El objetivo es mantener esta prelación.
“Las oportunidades de crecimiento se encuentran en sectores donde tienes una dependencia relevante de países de Asia, especialmente de China en primer lugar por la rivalidad que hay con Estados Unidos”, y, por mencionar algunas, Ebrard comenta el caso de la industria farmacéutica, incluso el de las autopartes como engranaje de una industria automotriz que el gobierno de Donald Trump busca impulsar en su propia manufactura.
“El objetivo estratégico es mantener la posición relativa”, de México, enfatiza el secretario de Economía.
Certeza jurídica, factor común que exige la IP: economistas
Analistas de Banamex y BBVA exponen inquietudes de clientes
Dora Villanueva
Periódico La Jornada Miércoles 17 de junio de 2026, p. 17
México no se ha destacado por su alto crecimiento económico en cuatro décadas: el promedio de 2 por ciento al que ha avanzado la economía no es suficiente para las necesidades de desarrollo que tiene el país; sin embargo, en los últimos años está creciendo a la mitad de ese promedio histórico. Esto no implica que la economía se encuentre en una situación límite, “catastrofista”, pero tampoco se debe soslayar que el avance es bajo y el entorno de alta incertidumbre, coinciden economistas de BBVA y Banamex.
“Desde 2018, el gobierno ha sido exitoso en reducir la pobreza y la desigualdad, que son logros muy importantes; sin embargo, en términos de crecimiento los resultados no han sido buenos. México es una economía que históricamente ha crecido poco (...) desde 2018 ese ritmo se ha reducido a la mitad, al grado de que el crecimiento del PIB per cápita en ese periodo ha sido prácticamente nulo.
“Siete años sin mejora en el bienestar material promedio de los mexicanos es un resultado por debajo de lo esperado”, apunta Carlos Serrano, economista en jefe de BBVA.
“El verdadero problema no es el abismo, sino el de una oportunidad perdida. México es hoy el país mejor posicionado del mundo para producir y exportar hacia Estados Unidos. El nearshoring, la relocalización de cadenas de suministro y el T-MEC representan una ventana de oportunidad histórica. Aprovecharla requiere niveles de inversión mucho más elevados de los que estamos viendo, y eso, a su vez, exige certeza jurídica”, explica en entrevista.
Rodolfo Ostolaza, subdirector de Estudios Económicos de Banamex, considera que el menor crecimiento en la economía del país no responde sólo a una coyuntura política inyectada por la incertidumbre geopolítica y comercial, o a un choque específico; sino que también es resultado de factores estructurales.
“El bajo crecimiento en México no es un factor reciente. Desde hace varias décadas, la economía mexicana ha enfrentado restricciones que limitan su crecimiento potencial”, explica también en entrevista. Las limitaciones que identifica el economista de Banamex son baja productividad, la elevada informalidad laboral, los rezagos en infraestructura, las brechas de capital humano, las limitaciones en competencia en algunos mercados y una inversión que ha sido insuficiente para sostener tasas de expansión más altas por un periodo prolongado.
Coinciden en que el contexto actual suma a la incertidumbre que, derivada de factores externo e internos, ha entorpecido el avance de la economía, sobre todo por su impacto en la inversión.
Serrano sostiene que tras el “pobre desempeño” del crecimiento se encuentra la pérdida de dinamismo en la inversión. En su más reciente lectura, la de marzo, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía exhibió que la formación bruta de capital fijo acumuló 19 meses consecutivos de caídas anuales.
“Sin inversión no hay crecimiento sostenido, y sin crecimiento sostenido el mercado laboral pierde dinamismo y el consumo se desacelera. Es un círculo vicioso cuyo origen hay que identificar con precisión.”
Los economistas sostienen que más allá de los factores externos, la percepción de certidumbre es un factor que pesa en las decisiones de inversión, que requiere claridad sobre reglas, permisos, regulación sectorial, disponibilidad de energía, infraestructura, acceso a mercados y condiciones fiscales.
Sobre el factor político opinaron: “Lo que inhibe la inversión no es la persona al frente del Ejecutivo, sino la arquitectura institucional en retrospectiva: una concentración creciente de poder y una erosión sistemática de los contrapesos. El temor real de los inversionistas no es necesariamente lo que ocurre hoy, sino lo que puede ocurrir mañana. Cuando los pesos y contrapesos se debilitan, el riesgo no desaparece con un gobierno: se instala en el sistema”, sostuvo Ostolaza.
“Lo que se requiere para activar el capital es reducir la incertidumbre jurídica. No hace falta elegir entre los extremos del debate político para esa conclusión: es lo que dicen los datos de inversión y lo que escuchamos de los empresarios.”


