Para cualquier observador que se haga las preguntas centrales que definen a la guerra de Ucrania –la cual se prolonga ya desde 2022–, hay una imposible de evadir: ¿cómo resistió Moscú la imposición de 28 mil 500 sanciones (¡sic!) y logró mantener su aparato militar en marcha?
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Ilán Semo / II
02 de julio de 2026 00:01
Para cualquier observador que se haga las preguntas centrales que definen a la guerra de Ucrania –la cual se prolonga ya desde 2022–, hay una imposible de evadir: ¿cómo resistió Moscú la imposición de 28 mil 500 sanciones (¡sic!) y logró mantener su aparato militar en marcha? Ese extravagante cúmulo de sanciones, que de facto desacoplaron a Rusia de la economía occidental y secuestraron todos sus fondos depositados en la banca internacional, perseguían no sólo inhabilitar su maquinaria de guerra, sino crear tal grado de precariedad que llevara a su población a rebelarse contra el régimen de Putin.
Nada de esto ha sucedido hasta la fecha. Y hoy conocemos una de las respuestas. China y el complejo asiático, que incluye a India, Vietnam, Indonesia, Corea del Sur y los otros países de la región, se rebelaron como un motor económico, tecnológico y financiero capaz de sostener a una sociedad como la rusa y dar la espalda a las restricciones estadunidenses. Y esto es acaso lo que más intimida a Washington: la aparición de un mundo –el complejo asiático– que ha adquirido tal fuerza que puede hacer caso omiso de su control y del cual no puede prescindir. El complejo asiático no opera como un archipiélago de países, sino como una racionalidad gubernamental alternativa.
China, India o Vietnam no son “socios” de Rusia; son los operadores de un espacio de seguridad paralelo que, al absorber la producción rusa, desactivan la prescripción occidental. Este espacio constituye un pliegue en el mapa de la soberanía occidental, un lugar donde la norma estadunidense ya no encuentra el terreno sobre el cual ejercer su poder. Si enumeramos las razones que llevaron primero a Obama y, después, a Trump a preparar el golpe de Estado en Kiev que desembocó en su alianza con la OTAN –la postura que Moscú definió desde 2007 como su “línea roja”–, hay una que es evidente.
Después de la catástrofe de Yeltsin durante los años 90, Moscú dio un giro de 180 grados hacia Estados Unidos: se apartó del sistema crediticio del FMI, aseguró sus recursos energéticos, mineros y agrarios –cancelando toda entrada a estos sectores a las empresas trasnacionales– y se enfiló a fortalecer sus nexos con Europa –en particular con Alemania–. La respuesta de la OTAN fue preparar la conflagración para obtener por la fuerza lo que no pudo conseguir tratando de seducir a la oligarquía rusa. Para sobrevivir, la economía rusa se transformó en varias economías a la vez, digamos una economía múltiple: un amplio espectro regulado por el Estado, otro estrictamente privado y otro más regional e incluso municipal.
La clave fue que la parte de su economía de mercado no devino neoliberal. Una configuración equivalente explica, en parte, la acelerada evolución de China, India, Vietnam, Taiwán, Corea del Sur… Se trata de sociedades basadas en economías múltiples, heteróclitas, que son capaces de reconducir porciones fundamentales de su superávit hacia créditos productivos y el desarrollo de un asombroso mundo tecnológico y educativo. Y el factor decisivo no se encuentra en la esfera política. China es absurdamente autoritaria, India funciona con base en una democracia formal y parlamentaria casi plurinacional (o sin el casi), Corea del Sur gravita entre ambos sistemas.
Ese factor se encuentra más bien en un tejido invisible a primera vista que se expresa en el principio de una suerte de soberanía abierta: son capaces de decidir qué tipo de vínculos con el mundo global le son óptimos y cuáles no. Los orígenes del desarrollo de las nuevas e imprevistas potencias, que hace cuatro décadas sumaban países sumidos en la pobreza, difícilmente coinciden con las explicaciones que ofrecen las teorías poscoloniales o las que propone el análisis decolonial. Se trata de órdenes que hallaron las fuentes de su potenciación en su relación con la economía global y la apertura tecnológica y cultural, no apartándose de ellas ni rehuyendo sus retos.
Una relación definida por dos ejes fundamentales: el primado de la ampliación del mercado interior y las reformas fiscales al capital, que derivan a su vez en las posibilidades de contar con créditos propios para inversiones productivas. Sin un poderoso sector público, acompañado de reformas sociales, las nuevas potencias habrían sido inconcebibles. En México, el delirio del salinismo llevó al país exactamente por el camino contrario.
En tan sólo un par de años se remataron más de 700 empresas; Zedillo, Fox, Calderón y Peña Nieto agregaron las que faltaban, incluidas compañías de electricidad y la subasta de los yacimientos petrolíficos del Golfo de México. El mercado interior quedó enrarecido a su existencia mínima; los niveles de pobreza retornaron, en términos relativos, a los que marcaron al Porfiriato. Un vandalismo tras otro. Se abandonó a la educación pública y en más de tres décadas no hubo un solo destello de innovación tecnológica. En 1988, el país tenía todo para arrancar hacia una economía múltiple y devino una copia maltrecha y mal hecha de la fantasía neoliberal. Bajo estas condiciones, el TLC y después el T-MEC se convirtieron en mecanismos no de integración, sino de explotación y transferencia de riqueza hacia Estados Unidos y la esfera global como nunca antes en el siglo XX.
Las reformas sociales de Morena han detenido mínimamente el proceso de degradación social, pero no la relojería básica de este mecanismo –ni siquiera se han acercado a la posibilidad de una reforma fiscal–. El dilema con las reformas que se aplazan es que sólo inducen los fantasmas de las fuerzas de la contrarreforma.
Xi destaca la sabiduría y las soluciones chinas como modelo para países en desarrollo
El presidente chino Xi Jinping (en primer plano) asiste a una ceremonia con motivo del 105.º aniversario de la fundación del Partido Comunista de China en el Gran Salón del Pueblo de Pekín, el miércoles 1 de julio de 2026. Foto AP Foto autor
Ap
01 de julio de 2026 11:17
Pekín. El presidente de China, Xi Jinping, presentó la rápida industrialización de su país como una nueva vía para las naciones en desarrollo en un discurso este miércoles en que reiteró los compromisos previos de Pekín de impulsar la construcción de un nuevo tipo de relaciones internacionales para promover la paz y el desarrollo mundiales.
Xi, quien cumple su 14to año en el poder, señaló que China logró en unas pocas décadas lo que a los países ricos les tomó siglos.
“Abogamos por la construcción de una comunidad con un futuro compartido para la humanidad, aportando sabiduría china, soluciones chinas y fuerza china para abordar los grandes problemas que enfrenta la humanidad”, manifestó Xi en un acto por el 105to aniversario de la fundación del gobernante Partido Comunista.
China, que desde hace tiempo se ha mostrado molesta por el dominio de Estados Unidos en el sistema internacional, dijo que no quiere remplazar el orden global, sino cambiarlo para que represente mejor los intereses de los países en desarrollo. El gobierno de Xi se enfrentó directamente a Washington el año pasado y obligó a su homólogo estadunidense, Donald Trump, a reducir los aranceles a las importaciones que había impuesto a productos procedentes del gigante asiático.
Xi sostuvo que el mundo ha entrado en un nuevo periodo de turbulencias y transformación, lo que coloca a la humanidad en una encrucijada. Reiteró los compromisos previos de impulsar la construcción de un nuevo tipo de relaciones internacionales para promover la paz y el desarrollo mundiales.
Sus declaraciones en el Gran Salón del Pueblo, en Pekín, se hicieron eco de muchos de los temas de su discurso por el 100 aniversario del partido en 2021, incluida la importancia de unas fuerzas armadas fuertes y de colocar a Taiwán bajo el control de China.
Subrayó la necesidad de elevar con mayor rapidez a las fuerzas armadas a estándares de primer nivel mundial, al tiempo que se mantiene el liderazgo del Partido Comunista sobre ellas. Varios generales de alto rango han sido destituidos en los últimos años en una purga contra la corrupción que también se considera una forma de garantizar la lealtad dentro del ejército.
Israel comete “genocidio reproductivo” contra palestinos
▲ Un pequeño deambula entre las ruinas de edificios en Gaza. La guerra arrasó extensas zonas del territorio, desplazó a la mayor parte de la población y dejó a cientos de miles de personas viviendo en tiendas de campaña y refugios temporales.Foto Afp
Europa Press
Periódico La Jornada Jueves 2 de julio de 2026, p. 23
Londres. Israel lleva décadas perpetrando un “genocidio reproductivo” contra el pueblo palestino, arrasando instituciones médicas, ejecutando a mujeres y niños y degradando el entorno vital hasta tal punto que provoca infertilidad, de acuerdo con un nuevo informe del Colectivo Feminista Palestino titulado Un Estado depredador: violencia sexualizada y de género sistemática israelí contra los palestinos.
La agrupación aseguró en un informe que esta práctica se aceleró desde que Israel comenzó su guerra contra la franja de Gaza tras los ataques liderados por Hamas el 7 de octubre de 2023, con la intención de hacer imposible que la vida palestina continúe.
La semana pasada, el principal órgano de investigación de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sobre Palestina e Israel concluyó que las fuerzas israelíes atacan deliberadamente a niños palestinos como elemento central de su ofensiva contra Gaza.
El informe de la ONU examinó el alcance total de los daños infligidos a los menores, desde los disparos de precisión de francotiradores y drones hasta la tortura en centros de detención, la violencia reproductiva y la destrucción de escuelas y hospitales.
Israel ha matado a más de 21 mil niños palestinos desde octubre de 2023, y se estima que otros 5 mil 160 niños están sepultados bajo los escombros, señala la ONU. En octubre de 2024, al menos 15 mil niños perdieron a sus madres, reportó Middle East Eye.
Armas tóxicas causarán efectos en la fertilidad
El informe del Colectivo Feminista Palestino, de 188 páginas, denuncia que la ofensiva de Israel contra Gaza se ha llevado a cabo, en parte, “mediante la destrucción sistemática de centros de salud reproductiva y otras infraestructuras cotidianas que hacen que la vida de los palestinos sea precaria, además de imposible”.
Israel ha destruido salas de maternidad y clínicas de fertilización in vitro en Gaza. El uso por parte del ejército de armas como el fósforo blanco y otras municiones tóxicas “tendrá efectos a largo plazo e intergeneracionales en la fertilidad”, afirmó el Colectivo Feminista Palestino.
Al menos cinco personas fueron asesinadas ayer en ataques con drones israelíes en distintos puntos de la franja de Gaza, pese al alto el fuego en vigor desde octubre de 2025.
En tanto, la Junta de Paz para Gaza impulsada por el presidente estadunidense, Donald Trump, anunció que pondrá en marcha campamentos “libres de Hamas”y alertó que la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Medio Oriente (Unrwa) “no es bienvenida en la nueva Gaza”, en un mensaje en redes sociales.
En respuesta la Autoridad Nacional Palestina rechazó cualquier declaración que “menoscabe el papel de la Unrwa sin abordar las causas profundas del sufrimiento” de los palestinos y en particular de los refugiados, principalmente por la “prolongada ocupación israelí”.
EU: capital de la corrupción
De acuerdo con la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN, por sus siglas en inglés), en sólo un año se han reportado más de 7 mil millones de dólares en actividad sospechosa relacionada con el contrabando de combustibles hacia México –también conocido como huachicol fiscal– por parte de cárteles de la droga. Dicha agencia del Departamento del Tesoro estadunidense aseguró que los cárteles utilizan cada vez más estas ganancias ilícitas para realizar pagos en efectivo a campañas políticas y medios de comunicación mexicanos, “con el fin de ayudar a elegir a políticos mexicanos corruptos dispuestos a defender a estas organizaciones y sus intereses en el país, incluyendo su control del comercio ilícito entre Estados Unidos y México”.
Como otros señalamientos en torno a las actividades criminales y la corrupción en México realizados por Washington, las afirmaciones de FinCEN fueron divulgadas sin especificar quiénes, cuándo y cómo se habrían beneficiado del financiamiento ilícito, y sin presentar prueba alguna que sustente acusaciones de tan manifiesta gravedad, como lo señaló ayer la presidenta Claudia Sheinbaum en su conferencia de prensa matutina. Una omisión semejante sólo puede explicarse de dos maneras: los nombres de los políticos y los medios de comunicación comprados por los cárteles se callan porque entre ellos se encuentran los sectores entreguistas aliados de la Casa Blanca, o porque no existe evidencia alguna que sustente sus afirmaciones.
La propagación de bulos para desestabilizar gobiernos extranjeros y avanzar su agenda injerencista es común a todas las administraciones estadunidenses, pero bajo el trumpismo resulta particularmente cínica por ejecutarla los subordinados del presidente más corrupto en la historia de ese país. Apenas el fin de semana, el Departamento de Justicia cerró una investigación penal contra Abbott Laboratories, pese a que los fiscales estaban convencidos de disponer de suficientes elementos para procesar a la empresa por distribuir leche de fórmula para bebés contaminada con bacterias que provocaron muertes infantiles. Abbott donó medio millón de dólares para la fiesta de inauguración de la segunda presidencia de Trump. Ayer, el magnate estrenó el avión de 400 millones de dólares que le regaló Qatar y que estará en uso por apenas dos años, pues al final de su mandato piensa transferirlo a su “biblioteca presidencial”. Como los casos de corrupción del trumpismo son imposibles de reseñar de manera individual, basta con indicar que sólo en sus primeros siete meses de vuelta a la Casa Blanca aumentó su fortuna en 3 mil millones de dólares, de los cuales al menos mil 400 millones pueden atribuirse al uso directo de su cargo para el enriquecimiento personal y familiar.
Más allá de la actual administración republicana, Estados Unidos es quizá el país menos autorizado para señalar flujos de dinero sucio a campañas políticas. Desde hace medio siglo, sucesivas sentencias de la Suprema Corte han destruido todos los controles sobre el financiamiento electoral, de tal modo que hoy día la normalidad estadunidense sería considerada corrupción en el resto del mundo. En 1976, el máximo tribunal equiparó al dinero con una opinión y determinó que limitar el gasto en campañas viola la libertad de expresión.
Desde entonces, no hay límite alguno al gasto independiente ni al dinero que un candidato puede gastar de su propio bolsillo. El martes pasado, eliminó también los límites sobre la cantidad que los partidos políticos pueden gastar en publicidad y otros conceptos en coordinación con los candidatos. Entre una y otra sentencia, la Suprema Corte permitió también donaciones ilimitadas por parte de individuos y el uso de recursos donados para que los candidatos se paguen a sí mismos todo el dinero de su bolsillo que hayan destinado a la campaña. Es decir, un aspirante puede comprarse el cargo con su propio dinero y luego recaudar fondos de los interesados en ser “amigos” de un senador, gobernador… o presidente. Además, cualquier organización con registro sin fines de lucro puede gastar sin límites en las elecciones sin revelar la identidad de sus donantes. En efecto, esto significa que en Estados Unidos los cárteles –mexicanos o de cualquier otro origen– tienen las puertas abiertas para financiar legalmente a un político y nadie puede preguntar de dónde salió el dinero.
En suma, los “hallazgos” del Departamento del Tesoro dicen mucho acerca del afán estadunidense por minar la soberanía mexicana y descarrilar el proyecto de nación progresista vigente desde 2018, y muy poco acerca de la situación interna de México, por muchos y complejos que sean los problemas aquí. Si Washington desea dar alguna credibilidad a sus insidias, debe acompañar los señalamientos con pruebas y, sobre todo, limpiar su propia casa antes de hablar de la ajena.
