Todos los días lanzan una amenaza contra la revolución y nuevas sanciones, recrimina Díaz-Canel
▲ En Pinar del Río, el presidente de la isla criticó las más recientes medidas de Washington.
Foto Cubadebate
Afp, Ap, Prensa Latina, Sputnik y Xinhua
Periódico La Jornada Lunes 27 de julio de 2026, p. 20
La Habana., El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, acusó ayer a Estados Unidos de intentar “apropiarse del país” y haber declarado una “guerra mundial” contra los movimientos de izquierda, en la que coloca a la isla como “capital” del comunismo del siglo XXI, buscando una especie de chivo expiatorio.
Cuba conmemoró ayer el 73 aniversario de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, la primera ofensiva de las guerrillas de Fidel Castro contra el ejército de Fulgencio Batista, respaldado por Estados Unidos. Fue en 1953 y así dio inicio a una rebelión que derrocó al dictador más de cinco años después.
“Cuba lidera hoy una batalla histórica (...) contra los muros de una política genocida que se ha propuesto asfixiar a todo el pueblo para apropiarse del país”, denunció Díaz-Canel durante un acto por el Día de la Rebeldía Nacional en la ciudad de Pinar del Río, a unos 190 kilómetros de La Habana.
Insistió en que “el bloqueo es un arma de guerra y provoca muertes”, y señaló que Washington busca en la isla, como en otros países, provocar un “estallido social con el único propósito de imponer gobiernos afines a los intereses imperiales”.
Proclamó: “nuestra respuesta a la asfixia es la inventiva, la creatividad, y aunque les moleste, también la alegría. Nuestra respuesta al bloqueo es el esfuerzo inteligente y eficiente. La respuesta a los intentos jamás abandonados de aislarnos y dividirnos es la unidad. La audacia que nos legó el Moncada nos exige no tener miedo a los cambios, pero en nombre del ideal supremo de los que cayeron entonces y de quienes entregaron todo a lo largo de estos años, las transformaciones económicas deben guiarse por un principio fundamental: el mayor grado de justicia social”.
El mandatario fustigó un reciente informe del Departamento de Estado en el que se acusa a Cuba de infiltrarse en el gobierno estadunidense y respaldar una “ola sin precedente de terrorismo de izquierdas en suelo estadunidense”.
La administración de Donald Trump ha intensificado sus ataques contra la oposición dentro de su país. “Al acusar a Cuba, no sólo buscan un chivo expiatorio, un agente externo, buscan a quién culpar de la protesta de los sectores más golpeados por una economía que hace más ricos a los ricos y más pobres a los pobres”, afirmó Díaz-Canel.
“Están buscando una nueva excusa para sostener su genocidio político contra Cuba”, agregó.
El presidente cubano también hizo un llamado a la “unidad” y a implementar con “prioridad estratégica” un paquete de 176 medidas de libre mercado aprobadas en junio por el Parlamento y agradeció a las organizaciones que han enviado ayuda humanitaria y suministros a la isla.
“Dejen a Cuba vivir en paz y también a los más nobles del pueblo americano, que históricamente han batallado por los derechos humanos de otros pueblos sin esperar reconocimiento y enfrentando muchas veces persecución, cárcel y riesgos para sus vidas”, afirmó.
“Cuba no es una amenaza ni para Estados Unidos ni para ningún otro país sobre la Tierra”, reiteró.
El discurso puso de relieve las crecientes tensiones entre La Habana y Washington, ya que el bloqueo petrolero y la ampliación de las sanciones por parte del gobierno de Trump han agravado la peor crisis económica que ha sufrido Cuba en décadas, lo que ha provocado apagones rotativos y escasez de combustible en toda la isla.
La crisis económica sin precedente que atraviesa la isla ha llevado a diversas empresas internacionales, especialmente de los sectores turístico y financiero, a poner fin a sus operaciones en Cuba. El transporte público del país también se ha visto paralizado y el curso escolar se ha acortado por falta de combustible.
Raúl Castro, el gran ausente
El ex presidente Raúl Castro estuvo ausente en los actos conmemorativos por primera vez en décadas, pero dirigió un mensaje a sus compatriotas de Pinar del Río, donde se realizó el mitin, el cual suele hacerse cada año en un lugar distinto en función de logros regionales.
“Queridos pinareños, reciban este 26 de julio el cariño y mi reconocimiento por haber ganado, con su esfuerzo, consagración a la causa revolucionaria y trabajo creador, el gran honor de ser sede central por el 73 aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, Día de la Rebeldía Nacional. Un fuerte abrazo a todos”, leyó el mandatario a nombre de Castro.
Díaz-Canel no explicó el motivo de la ausencia de Castro, de 95 años. Las últimas apariciones públicas del ex mandatario fueron en junio, durante un acto para celebrar la creación del Ministerio del Interior, y el 1º de mayo, Día del Trabajo.
La Fiscalía de Estados Unidos presentó cargos en mayo pasado contra Castro por el derribo de dos avionetas de un grupo anticastrista que invadieron el espacio aéreo de la isla en febrero de 1996.
Y más aún, Trump dijo recientemente que espera tomar la isla luego de su ataque a Venezuela en enero, un aliado clave de Cuba por décadas, y una vez que concluya con su guerra en Irán.
Díaz-Canel declaró ayer que “lanzan todos los días una amenaza contra la revolución, y cada semana anuncian un nuevo castigo para empresas y funcionarios cubanos, incluso para quienes, sean cubanos o extranjeros, se atrevan a enviar un barco de petróleo o invertir en Cuba”.
Asimismo, expresó que “defender a Cuba es luchar contra el colonialismo del siglo XXI, contra el hegemonismo, contra la pretensión de que un solo país decida el destino de todos”.
El mandatario manifestó que “los cubanos de hoy somos también vencedores de imposibles”, afirmó que “estar hoy en Cuba es un acto de valentía”, y resaltó: “reafirmamos el compromiso con la patria, con la revolución, con las conquistas del socialismo y con la tarea de levantar una economía golpeada despiadadamente por cuatro siglos de colonialismo, seis décadas de neocolonialismo y otras seis décadas de bloqueo, reforzado hasta convertirse en un plan genocida”.
Afp, Ap, Prensa Latina, Sputnik y Xinhua
Periódico La Jornada Lunes 27 de julio de 2026, p. 20
La Habana., El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, acusó ayer a Estados Unidos de intentar “apropiarse del país” y haber declarado una “guerra mundial” contra los movimientos de izquierda, en la que coloca a la isla como “capital” del comunismo del siglo XXI, buscando una especie de chivo expiatorio.
Cuba conmemoró ayer el 73 aniversario de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, la primera ofensiva de las guerrillas de Fidel Castro contra el ejército de Fulgencio Batista, respaldado por Estados Unidos. Fue en 1953 y así dio inicio a una rebelión que derrocó al dictador más de cinco años después.
“Cuba lidera hoy una batalla histórica (...) contra los muros de una política genocida que se ha propuesto asfixiar a todo el pueblo para apropiarse del país”, denunció Díaz-Canel durante un acto por el Día de la Rebeldía Nacional en la ciudad de Pinar del Río, a unos 190 kilómetros de La Habana.
Insistió en que “el bloqueo es un arma de guerra y provoca muertes”, y señaló que Washington busca en la isla, como en otros países, provocar un “estallido social con el único propósito de imponer gobiernos afines a los intereses imperiales”.
Proclamó: “nuestra respuesta a la asfixia es la inventiva, la creatividad, y aunque les moleste, también la alegría. Nuestra respuesta al bloqueo es el esfuerzo inteligente y eficiente. La respuesta a los intentos jamás abandonados de aislarnos y dividirnos es la unidad. La audacia que nos legó el Moncada nos exige no tener miedo a los cambios, pero en nombre del ideal supremo de los que cayeron entonces y de quienes entregaron todo a lo largo de estos años, las transformaciones económicas deben guiarse por un principio fundamental: el mayor grado de justicia social”.
El mandatario fustigó un reciente informe del Departamento de Estado en el que se acusa a Cuba de infiltrarse en el gobierno estadunidense y respaldar una “ola sin precedente de terrorismo de izquierdas en suelo estadunidense”.
La administración de Donald Trump ha intensificado sus ataques contra la oposición dentro de su país. “Al acusar a Cuba, no sólo buscan un chivo expiatorio, un agente externo, buscan a quién culpar de la protesta de los sectores más golpeados por una economía que hace más ricos a los ricos y más pobres a los pobres”, afirmó Díaz-Canel.
“Están buscando una nueva excusa para sostener su genocidio político contra Cuba”, agregó.
El presidente cubano también hizo un llamado a la “unidad” y a implementar con “prioridad estratégica” un paquete de 176 medidas de libre mercado aprobadas en junio por el Parlamento y agradeció a las organizaciones que han enviado ayuda humanitaria y suministros a la isla.
“Dejen a Cuba vivir en paz y también a los más nobles del pueblo americano, que históricamente han batallado por los derechos humanos de otros pueblos sin esperar reconocimiento y enfrentando muchas veces persecución, cárcel y riesgos para sus vidas”, afirmó.
“Cuba no es una amenaza ni para Estados Unidos ni para ningún otro país sobre la Tierra”, reiteró.
El discurso puso de relieve las crecientes tensiones entre La Habana y Washington, ya que el bloqueo petrolero y la ampliación de las sanciones por parte del gobierno de Trump han agravado la peor crisis económica que ha sufrido Cuba en décadas, lo que ha provocado apagones rotativos y escasez de combustible en toda la isla.
La crisis económica sin precedente que atraviesa la isla ha llevado a diversas empresas internacionales, especialmente de los sectores turístico y financiero, a poner fin a sus operaciones en Cuba. El transporte público del país también se ha visto paralizado y el curso escolar se ha acortado por falta de combustible.
Raúl Castro, el gran ausente
El ex presidente Raúl Castro estuvo ausente en los actos conmemorativos por primera vez en décadas, pero dirigió un mensaje a sus compatriotas de Pinar del Río, donde se realizó el mitin, el cual suele hacerse cada año en un lugar distinto en función de logros regionales.
“Queridos pinareños, reciban este 26 de julio el cariño y mi reconocimiento por haber ganado, con su esfuerzo, consagración a la causa revolucionaria y trabajo creador, el gran honor de ser sede central por el 73 aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, Día de la Rebeldía Nacional. Un fuerte abrazo a todos”, leyó el mandatario a nombre de Castro.
Díaz-Canel no explicó el motivo de la ausencia de Castro, de 95 años. Las últimas apariciones públicas del ex mandatario fueron en junio, durante un acto para celebrar la creación del Ministerio del Interior, y el 1º de mayo, Día del Trabajo.
La Fiscalía de Estados Unidos presentó cargos en mayo pasado contra Castro por el derribo de dos avionetas de un grupo anticastrista que invadieron el espacio aéreo de la isla en febrero de 1996.
Y más aún, Trump dijo recientemente que espera tomar la isla luego de su ataque a Venezuela en enero, un aliado clave de Cuba por décadas, y una vez que concluya con su guerra en Irán.
Díaz-Canel declaró ayer que “lanzan todos los días una amenaza contra la revolución, y cada semana anuncian un nuevo castigo para empresas y funcionarios cubanos, incluso para quienes, sean cubanos o extranjeros, se atrevan a enviar un barco de petróleo o invertir en Cuba”.
Asimismo, expresó que “defender a Cuba es luchar contra el colonialismo del siglo XXI, contra el hegemonismo, contra la pretensión de que un solo país decida el destino de todos”.
El mandatario manifestó que “los cubanos de hoy somos también vencedores de imposibles”, afirmó que “estar hoy en Cuba es un acto de valentía”, y resaltó: “reafirmamos el compromiso con la patria, con la revolución, con las conquistas del socialismo y con la tarea de levantar una economía golpeada despiadadamente por cuatro siglos de colonialismo, seis décadas de neocolonialismo y otras seis décadas de bloqueo, reforzado hasta convertirse en un plan genocida”.
Vigencia del 26 de julio
En Cuba y en muchos otros países se conmemoró ayer el 26 de julio, fecha en la que, en 1953, un grupo de revolucionarios intentó tomar por asalto el cuartel Moncada, en Santiago, en lo que fue el inicio de la revolución cubana, que triunfaría seis años después y convertiría esa vieja edificación del siglo XIX, que funcionaba como sede militar y como cárcel, en un gran centro escolar.
El proceso iniciado hace 73 años en plena guerra fría no sólo cambió de manera radical la vida de esa isla caribeña, sino que fue punto de referencia para movimientos de liberación nacional en múltiples países de América Latina y África, al demostrar que era posible derrotar al colonialismo y construir naciones centradas en la satisfacción de las necesidades de alimentación, educación, salud y vivienda de sus poblaciones y no en la lógica de obtención de ganancias para pequeñas oligarquías. Por añadidura, la revolución cubana transformó la situación geopolítica mundial, al implantar en la tradicional esfera de influencia estadunidense un gobierno de siglo político opuesto al de Washington y que desempeñó además un papel de primera importancia en las luchas anticoloniales en Argelia y en el Congo, así como en la liberación de Angola y de Namibia y en la derrota del régimen racista sudafricano. Asimismo, la Cuba revolucionaria inspiró a las organizaciones armadas que proliferaron en Latinoamérica en la segunda mitad del siglo XX.
Pero el carácter internacionalista de la revolución cubana adquiere especial relevancia en los ámbitos de la salud y la educación. Entre 1960 y 1961, la campaña de alfabetización emprendida en la isla logró reducir el analfabetismo de 26 a 4 por ciento y de allí surgieron modelos de alfabetización empleados en diversos países. Por otra parte, el gobierno cubano priorizó la formación de médicos y especialistas en salud, impulsó la investigación farmacológica y estableció una vigorosa industria farmacéutica y tradicionalmente ha compartido el fruto de esos esfuerzos con otras naciones.
En sus primeros años, Cuba logró sobrevivir a la ruptura de sus vínculos comerciales con Estados Unidos, con el que realizaba cerca de 70 por ciento de sus intercambios; tras la desaparición de la Unión Soviética, en 1991, logró sobreponerse a una situación extremadamente difícil, dado que su economía estaba estrechamente articulada con la extinta URSS. Por otra parte, desde 1960, 14 presidencias estadunidenses han mantenido una política de hostilidad hacia la isla, que va desde acciones terroristas ejecutadas por dependencias de Washington o por organizaciones contrarrevolucionarias, con sede en Estados Unidos, hasta el implacable bloqueo económico contra la isla, en un esfuerzo de casi siete décadas por derrocar al gobierno cubano y remplazarlo por autoridades sumisas a la Casa Blanca.
Ese bloqueo, numerosas veces condenado por la Asamblea General de la ONU por constituir un castigo colectivo contra la población y por ser un ejemplo de aplicación extraterritorial de las leyes estadunidenses que atropella la soberanía de muchas otras naciones, ha llegado en la actualidad a un nivel de crueldad sin precedente, con la amenaza de sanciones comerciales a todo país que venda combustibles a la isla.
En suma, más allá de los juicios que amerite su sistema político y económico, Cuba ha pagado un precio altísimo por su independencia y la defensa de su soberanía y ese solo hecho la convierte en un ejemplo mundial irrenunciable. Por eso, en la preservación del derecho cubano a la autodeterminación se juega el derecho análogo de muchos otros países, incluido el nuestro, que tantos amagos, agresiones e intervenciones ha sufrido y sigue sufriendo de la potencia del norte.
Es reconfortante, por ello, que ayer miles de personas hayan acudido, a título personal o como parte de diversas organizaciones sociales, gremiales y políticas, a expresar su respaldo a la nación caribeña y su repudio a la criminal política anticubana, agudizada por la administración Trump y alentada por el secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio. Este 26 de julio pudo constatarse que para México y otras naciones, Cuba no está sola.
México SA
Carlos Fernández-Vega
▲ La Casa Blanca ha mermado el bienestar de los cubanos, pero no se doblegan.Foto Ap
Dese hace más de seis décadas y media, el gobierno estadunidense (sin importar la filiación partidista del presidente en turno) ha llevado a cabo una despiadada “política genocida” en contra de Cuba (como bien la califica el presidente isleño Miguel Díaz-Canel), cuya factura la pagan los habitantes de la nación caribeña, quienes a lo largo de ese periodo han visto mermado su bienestar por imposición de la Casa Blanca, por no plegarse a sus directrices imperiales. Con todo, no ha podido doblegar a esa nación soberana.
Fidel Castro, dirigente histórico de la revolución, lo denunció permanentemente: “el bloqueo es una guerra económica contra Cuba, es la persecución tenaz, constante, de la gestión económica cubana en cualquier parte del mundo; eufemísticamente le llaman embargo; nosotros le llamamos bloqueo, (pero en realidad) no es embargo o bloqueo, es guerra; Estados Unidos trabaja con cualquier país que quiera comerciar con Cuba y presiona a cualquier empresa que quiera comerciar con o invertir en Cuba; castiga a cualquier barco que transporte mercancía a la isla; es la guerra universal contra la economía de nuestro país, al extremo de realizar gestiones individuales, incluso con individuos que quieren realizar cualquier actividad económica con Cuba”.
Para la economía cubana y, obvio es, para los isleños, las pérdidas derivadas de esa guerra y la “política genocida” de Washington suman cantidades escalofriantes, medidas estas no sólo en dinero contante y sonante, sino en desarrollo de la nación y bienestar de sus habitantes. Y ante la imposibilidad de doblegar a los cubanos, año tras año la Casa Blanca, con infame brutalidad, aprieta aún más las tuercas sin importarle las consecuencias.
A partir de 1992, año tras año Cuba ha obtenido un rotundo triunfo diplomático en la Organización de Naciones Unidas, en cuya Asamblea General la arrasadora mayoría de países en ella representada ha votado en contra del inhumano bloqueo estadunidense y a favor de su inmediata desaparición, con la negativa de apenas siete países (de casi 200): el propio Estados Unidos, Israel y los que servilmente se plieguen a sus intereses, como en el caso de Argentina, con el impresentable Javier Milei, Hungría, Macedonia del Norte, Paraguay y Ucrania, en la votación más reciente (octubre de 2025).
Sin embargo, a pesar de esa arrasadora mayoría que en la Asamblea General año tras año se manifiesta contra el bloqueo y exige el fin del mismo, en los hechos nada sucede más allá de los muros del edificio sede del citado organismo, porque la comunidad de naciones agacha la cabeza y sin chistar acepta las presiones de Washington para que ella no tenga mínima participación en la economía cubana. De hecho, entre lo más reciente se cuenta el “retiro” de las grandes cadenas hoteleras españolas en el sector turismo (Melia, Iberostar, Blue Diamond y Barceló, entre otras), uno de los grandes generadores de divisas para el erario isleño.
El presidente Díaz-Canel habló en el acto conmemorativo por el 73 aniversario del ataque al Cuartel Moncada: “el bloqueo es un arma de guerra y provoca muertes; Washington busca provocar un estallido social con el único propósito de imponer gobiernos afines a los intereses imperiales; Cuba lidera hoy una batalla histórica contra los muros de una política genocida que se ha propuesto asfixiar a todo el pueblo para apropiarse del país; reafirmamos que Cuba es y será un país soberano; que nadie, bajo ninguna circunstancia, tiene derecho a decidir por nosotros; las decisiones económicas, políticas y sociales son y serán nuestras; nuestra respuesta a la asfixia es la inventiva, la creatividad, y aunque les moleste, también la alegría; nuestra respuesta al bloqueo es el esfuerzo inteligente y eficiente; la respuesta a intentos jamás abandonados de aislarnos y dividirnos es la unidad”.
Las rebanadas del pastel
Gracias totales (Cerati dixit) al Hospital General de Zona 8 del IMSS y a su batallón de médicos, enfermeras y auxiliares, quienes recibieron a este tecleador en pedacitos, pero, dado su profesionalismo y eficiencia, logró reconstruirlo y regresarlo a casa en una sola pieza. Caso contrario, la parca hubiera alcanzado su objetivo. Muchas leyendas oscuras circulan sobre esta institución del Estado, pero la experiencia propia (sin obviar carencias y dificultades, más de orden administrativo que médico) permite desechar muchas de ellas y reivindicar la enorme relevancia y el gran impacto social que tiene el sistema público de salud que cotidianamente atiende a miles de mexicanos. En fin, va un fuerte abrazo a todos ellos, con pleno reconocimiento.
X: @cafevega cfvmexico_sa@hotmail.com
Gracias, México: Presidente Díaz-Canel
▲ Miles de personas se movilizaron en la Ciudad de México y otras entidades del país con banderas de Cuba, México, Palestina, Venezuela y Colombia para exigir el fin del bloqueo económico contra la isla y expresar su solidaridad con el pueblo cubano. La diversidad de organizaciones y generaciones caracterizó el acto. Con un ambiente festivo y combativo, la marcha reunió a simpatizantes que reiteraron su llamado a fortalecer la solidaridad internacional con la nación caribeña. Entre los asistentes estuvo Tatiana Coll, académica y activista de izquierda (arriba). El acto concluyó con la convocatoria a una nueva movilización el 13 de agosto, para conmemorar el centenario del nacimiento de Fidel Castro Ruz.Foto Luis Castillo, Afp, tomada de la cuenta de X del embajador de Cuba en México y La Jornada
De la Redacción
Periódico La Jornada Lunes 27 de julio de 2026, p. 4
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, agradeció a las miles de personas que participaron ayer en la Marcha en Defensa de Cuba, realizada en la Ciudad de México en protesta por el recrudecimiento del bloqueo impuesto por Estados Unidos, y destacó el respaldo histórico que México ha brindado a la isla.
“Gracias, México. Una vez más en la vanguardia de la dignidad de nuestra América. A todas y todos los que marcharon por Cuba este 26 de julio, el abrazo agradecido de un pueblo que siempre encontró solidaridad en la noble y generosa tierra azteca. #CubaNoEstáSola”, escribió el mandatario en sus redes sociales. La cancillería cubana y la embajada de ese país en México también agradecieron la movilización que partió del Hemiciclo a Juárez y concluyó frente a la antigua embajada de Estados Unidos en la capital mexicana.


