Foto Alfredo Domínguez Foto autor
Afp
04 de julio de 2026 12:30
Caracas. La cifra de muertos se elevó a 2 mil 954 y 16 mil 592 resultaron heridas por los potentes sismos que golpearon Venezuela el 24 de junio, según el último balance del gobierno.
Más de 16 mil personas perdieron sus viviendas y 856 edificios quedaron afectados, según los datos del ministerio de Comunicaciones, tras el doble sismo de magnitud 7.2 y 7.5 que devastó mayoritariamente al estado La Guaira, en el norte del país. Mientras, las historias de sobrevivientes salen a la luz.
Un ángel en la oscuridad
Cuando creía que todo estaba perdido oyó la voz de Erick Roa. Los ojos claros de Pedro Cordido, sobreviviente de los sismos, irradian gratitud cuando habla de los socorristas voluntarios que lo salvaron.
Pasó cerca de 30 horas en posición fetal luego de que su edificio en el estado La Guaira colapsara.
En segundos, la tierra se tragó la estructura de 12 pisos y vio cómo Hernando, su hijo putativo y la esposa de este, eran absorbidos por una especie de torbellino de polvo sin que pudiera hacer nada por salvarlos.
La oscuridad era total, faltaba el aire. No podía moverse en ninguna dirección, estaba atrapado entre fragmentos filosos de concreto... y cuando pensó que debía resignarse a morir escuchó la voz de Roa, de 50 años.
Roa es uno de cinco rescatistas que se juntaron en La Guaira, un popular balneario a 40 kilómetros de Caracas, para buscar sobrevivientes tras los violentos sismos. Una mujer les advirtió que acababa de escuchar gritos.
Era Pedro. Formaron una cadena humana entre la absoluta penumbra alumbrándose con una pequeña linterna. Erick y sus compañeros en principio gatearon, luego abrieron un orificio para acceder al lugar.
"No había nada de luz que entrara por una rendija de los escombros, la desesperación me quiso inundar", relata a la Afp Pedro desde la casa de su hija en la capital. Una enfermera vecina asiste cada día sus lesiones.
Erick, ex enfermero militar, le habló durante cuatro horas y media. Intentaba mantenerlo despierto, con esperanzas.
"Ha sido agotador, una locura", comenta sobre la cantidad de horas en las que han trabajado tanto para encontrar sobrevivientes como para recuperar cuerpos y entregarlos a sus familiares.
Cifras oficiales indican que 6 mil 462 personas han sido rescatadas, muchas por socorristas voluntarios. Mientras, Naciones Unidas estima hasta 50 mil desparecidos, a los que el gobierno evita referirse.
"Siempre le hablé"
En su dedo índice Erick tiene tatuada la frase "Fe en Dios". Hace dos años pasó por uno de los momentos más duros de su existencia, intentó quitarse la vida y un pastor evangélico llegó para impedirlo.
A partir de ahí entendió que tenía un propósito: ayudar.
"Tenía desesperación por tratar de conseguirlo, siempre le hablé, le decía 'quédate quieto que tú te vas conmigo para afuera'", recuerda indicarle a Pedro mientras escarbaban para llegar al punto donde estaba atrapado.
Cuando todo tembló, Erick estaba en su casa en Caracas descansando. Un sobrino le escribió para decirle que su ex novia estaba desaparecida en La Guaira, tomó su motocicleta y emprendió camino para buscarla. Ella apareció sana y salva, pero decidió quedarse al ver la magnitud de la tragedia.
Se encontró luego con Enmanuel Andrade, José Luis Fonseca, Carlos Alexander Marval Balza y otros socorristas desprovistos de equipos sofisticados, pero convencidos de que se necesitaban manos para sacar vidas de entre los escombros.
Pedro agradece la labor altruista de estos socorristas. En su mente está indeleble la frase que le dio una segunda oportunidad: "¿Hay alguien allí?". Él gritó para pedirles ayuda.
"Qué bellos, sin ningún material específico para poder mover las rocas, ellos con sus manos fueron removiendo las rocas hasta poder irme sacando", relata entre sollozos.
"Con todo el amor, uno de ellos me dice 'Pedro, yo me vine de Caracas y me vine porque yo tenía que salvarte, Dios me dijo que yo tenía que salvarte. Te amo'", recuerda el sobreviviente sobre las palabras de Erick.
Luego de salir del hospital donde pasó varios días para estabilizarse, Pedro le compartió un mensaje de agradecimiento a quien llama su ángel.
"Hermano de verdad que te amo, por Dios las palabras tuyas cuando me encontraste, la forma en que actuaste, de verdad no tengo palabras para agradecerte, no existen", se escucha en una nota de voz de WhatsApp.
"Nunca pensé que me fueran a rescatar y llegaste tú como un ángel y abriste la puerta y dijiste aquí estoy para ayudarte... Te amo hermano, te amo por siempre".
Afp
04 de julio de 2026 12:30
Caracas. La cifra de muertos se elevó a 2 mil 954 y 16 mil 592 resultaron heridas por los potentes sismos que golpearon Venezuela el 24 de junio, según el último balance del gobierno.
Más de 16 mil personas perdieron sus viviendas y 856 edificios quedaron afectados, según los datos del ministerio de Comunicaciones, tras el doble sismo de magnitud 7.2 y 7.5 que devastó mayoritariamente al estado La Guaira, en el norte del país. Mientras, las historias de sobrevivientes salen a la luz.
Un ángel en la oscuridad
Cuando creía que todo estaba perdido oyó la voz de Erick Roa. Los ojos claros de Pedro Cordido, sobreviviente de los sismos, irradian gratitud cuando habla de los socorristas voluntarios que lo salvaron.
Pasó cerca de 30 horas en posición fetal luego de que su edificio en el estado La Guaira colapsara.
En segundos, la tierra se tragó la estructura de 12 pisos y vio cómo Hernando, su hijo putativo y la esposa de este, eran absorbidos por una especie de torbellino de polvo sin que pudiera hacer nada por salvarlos.
La oscuridad era total, faltaba el aire. No podía moverse en ninguna dirección, estaba atrapado entre fragmentos filosos de concreto... y cuando pensó que debía resignarse a morir escuchó la voz de Roa, de 50 años.
Roa es uno de cinco rescatistas que se juntaron en La Guaira, un popular balneario a 40 kilómetros de Caracas, para buscar sobrevivientes tras los violentos sismos. Una mujer les advirtió que acababa de escuchar gritos.
Era Pedro. Formaron una cadena humana entre la absoluta penumbra alumbrándose con una pequeña linterna. Erick y sus compañeros en principio gatearon, luego abrieron un orificio para acceder al lugar.
"No había nada de luz que entrara por una rendija de los escombros, la desesperación me quiso inundar", relata a la Afp Pedro desde la casa de su hija en la capital. Una enfermera vecina asiste cada día sus lesiones.
Erick, ex enfermero militar, le habló durante cuatro horas y media. Intentaba mantenerlo despierto, con esperanzas.
"Ha sido agotador, una locura", comenta sobre la cantidad de horas en las que han trabajado tanto para encontrar sobrevivientes como para recuperar cuerpos y entregarlos a sus familiares.
Cifras oficiales indican que 6 mil 462 personas han sido rescatadas, muchas por socorristas voluntarios. Mientras, Naciones Unidas estima hasta 50 mil desparecidos, a los que el gobierno evita referirse.
"Siempre le hablé"
En su dedo índice Erick tiene tatuada la frase "Fe en Dios". Hace dos años pasó por uno de los momentos más duros de su existencia, intentó quitarse la vida y un pastor evangélico llegó para impedirlo.
A partir de ahí entendió que tenía un propósito: ayudar.
"Tenía desesperación por tratar de conseguirlo, siempre le hablé, le decía 'quédate quieto que tú te vas conmigo para afuera'", recuerda indicarle a Pedro mientras escarbaban para llegar al punto donde estaba atrapado.
Cuando todo tembló, Erick estaba en su casa en Caracas descansando. Un sobrino le escribió para decirle que su ex novia estaba desaparecida en La Guaira, tomó su motocicleta y emprendió camino para buscarla. Ella apareció sana y salva, pero decidió quedarse al ver la magnitud de la tragedia.
Se encontró luego con Enmanuel Andrade, José Luis Fonseca, Carlos Alexander Marval Balza y otros socorristas desprovistos de equipos sofisticados, pero convencidos de que se necesitaban manos para sacar vidas de entre los escombros.
Pedro agradece la labor altruista de estos socorristas. En su mente está indeleble la frase que le dio una segunda oportunidad: "¿Hay alguien allí?". Él gritó para pedirles ayuda.
"Qué bellos, sin ningún material específico para poder mover las rocas, ellos con sus manos fueron removiendo las rocas hasta poder irme sacando", relata entre sollozos.
"Con todo el amor, uno de ellos me dice 'Pedro, yo me vine de Caracas y me vine porque yo tenía que salvarte, Dios me dijo que yo tenía que salvarte. Te amo'", recuerda el sobreviviente sobre las palabras de Erick.
Luego de salir del hospital donde pasó varios días para estabilizarse, Pedro le compartió un mensaje de agradecimiento a quien llama su ángel.
"Hermano de verdad que te amo, por Dios las palabras tuyas cuando me encontraste, la forma en que actuaste, de verdad no tengo palabras para agradecerte, no existen", se escucha en una nota de voz de WhatsApp.
"Nunca pensé que me fueran a rescatar y llegaste tú como un ángel y abriste la puerta y dijiste aquí estoy para ayudarte... Te amo hermano, te amo por siempre".
Ninguna prueba de que la vivienda social sea la más dañada por sismos
Hugo Chávez y Nicolás Maduro otorgaron en sus presidencias 5 millones de casas a pobres
▲ Los rescatistas continuaron ayer la búsqueda de personas en el conjunto habitacional Oppe, en La Guaira, la zona más afectada por los terremotos.Foto Alfredo Domínguez
Ángel González Especial para La Jornada
Periódico La Jornada Domingo 5 de julio de 2026, p. 16
Caracas. “Las viviendas sociales de Hugo Chávez se desploman como castillos de arena”, es el título de un reportaje del diario español ABC, que forma parte de un enfoque replicado en agencias y medios internacionales: asegurar que la tragedia ocurrida en Venezuela producto de los terremotos del 24 de junio de alguna manera tiene que ver con una presunta mala calidad de los edificios construidos por los gobiernos del ex presidente y Nicolás Maduro para familias pobres. Incluso han afirmado que “la mayoría de los inmuebles colapsados” corresponden a proyectos habitacionales hechos por esas administraciones.
Varios urbanismos edificados por la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV), uno de los programas bandera de la revolución bolivariana y mediante el cual se dotó de hogar digno a millones de personas, han sufrido daños por los sismos y réplicas de la semana pasada.
Pero no existe hasta el momento un registro oficial que señale cuántos de los inmuebles que sufrieron daños o colapsaron completamente corresponden a la GMVV y cuáles a otro tipo de edificios.
El ministerio de Vivienda y la Comisión Presidencial para la Evaluación de Habitabilidad de Viviendas e Infraestructuras, creada a partir de la emergencia, inspeccionan todas las zonas afectadas. Una fuente ministerial comentó que realizan un levantamiento exhaustivo para dar respuesta a todas las familias.
Mentiras e ignorancia
Una periodista hizo viral en redes un video donde muestra en medio de un edificio colapsado en La Guaira restos de anime (poliestireno) y afirma que las paredes estaban construidas con ese material para sugerir que por esa razón cedieron ante el doble terremoto de 7.2 y 7.5.
El profesor Óscar López Sánchez, ingeniero estructural y profesor del Instituto de Materiales y Modelos Estructurales de la Universidad Central de Venezuela, comentó que el poliestireno en construcción civil es completamente normal.
“Eso no tiene ningún problema, son elementos aligerantes de peso. Eso se usa en la construcción formal. Eso no es estructura, la estructura es otra. Son elementos simplemente de relleno que son útiles en el proceso constructivo y tienen la ventaja de que tienen poco peso. Eso no es responsable del colapso. La causa hay que investigarla ahora”.
Criticar la Misión Vivienda no es algo reciente. Se remonta a los orígenes del programa y ha sido una constante de las baterías políticas y mediáticas de la polarización que caracteriza a Venezuela. Cuando Chávez creó el proyecto, en abril de 2011, para dar respuesta a la crisis habitacional generada por una fuerte vaguada que dejó a miles de familias sin hogar en el año 2010, comenzaron los señalamientos de corrupción y retrasos por parte de la oposición. La llamaban “misión maqueta”. Sin embargo, años después, los urbanismos de la GMVV son parte del paisaje normal en prácticamente cualquier ciudad del país.
Chávez prometió construir 3 millones de viviendas en siete años, en lo que críticos señalaron como un intento de manipular al pueblo para que lo religiera en las presidenciales del año siguiente. Tres lustros después, el gobierno de Venezuela exhibe haber sobrepasado el hito de los 5 millones de hogares entregados.
La meta establecida parecía muy exigente, pero se contaba con recursos provenientes del petróleo y una gran red de empresas nacionales e internacionales dispuestas a poner manos a la obra. Se edificaron proyectos de diferentes dimensiones, unas desarrolladas directamente por el gobierno, otras encargadas a firmas locales y muchas otras a compañías de China, Rusia, Bielorrusia, Irán, Brasil, España, Portugal, entre otros países.
En el año 2011, con una meta inicial de 153 mil 404 soluciones habitacionales, el ministerio de Vivienda consignó en su documento de memoria y cuenta la adjudicación de 146 mil 22 viviendas. Las prioridades se enfocaron en el desalojo de los campamentos temporales de damnificados. En 2012, los balances oficiales registraron el cumplimiento de la meta anual de 200 mil 80 viviendas entregadas. Este ciclo se caracterizó por la masificación del programa Sustitución de Rancho por Vivienda (SUVI), donde el Estado transfería los recursos a los consejos comunales para la gestión directa de las obras.
Además de los señalamientos sobre la calidad de las construcciones, el ataque contra la GMVV mostró desde el comienzo una arista sociopolítica. Chávez levantó grandes bloques para familias pobres en medio de terrenos ubicados en zonas de clase media y media baja. La molestia evidente de estos estratos medios por la incomodidad que les generaban sus nuevos vecinos contrastaba con la alegría de quienes recibían un apartamento en estas urbanizaciones luego de vivir una vida entera de precariedad.
De la punta del cerro a la avenida
Sarahí Gutiérrez quien recibió un apartamento en Caracas durante el gobierno de Hugo Chávez, describió para La Jornada su experiencia: “no se podía expresar tanta felicidad, nada más imagínate lo que significaba pasar de vivir en la punta del cerro a tener una casa en la avenida, ¡en la avenida!”
Luego de la muerte de Chávez en 2013, el programa experimentó una reconfiguración metodológica debido a las contracciones presupuestarias por la crisis de los precios del crudo y al posterior esquema de sanciones financieras externas aplicadas al Estado venezolano. Sin embargo, al finalizar el primer año de Maduro, las cifras del ministerio reportaron la conclusión de 201 mil 75 viviendas, fijando el acumulado histórico en 547 mil 177 unidades.
Maduro se propuso acelerar la entrega de casas modificando el esquema para impulsar la autoconstrucción y reparación de viviendas a través del programa Barrio Nuevo-Barrio Tricolor. El 30 de diciembre de 2015 se oficializó la consecución de la vivienda número un millón, un complejo de apartamentos ubicado en el desarrollo residencial Virgilio Díaz, en el estado Barinas.
En marzo de 2018, los reportes gubernamentales consignaron el hito: 2 millones en el complejo habitacional Ciudad Belén, en el estado Miranda. Un año después, en diciembre de 2019, Maduro anunció el cumplimiento de la vivienda 3 millones a pesar de las dificultades en las cadenas de distribución interna de insumos básicos producto del bloqueo económico impuesto por Washington.
Al cierre de 2022, los informes oficiales de la vicepresidencia sectorial de economía determinaron que el indicador histórico de la GMVV se situaba en 4 millones 400 mil inmuebles. Durante el año 2023 se develaron sucesivamente los hitos 4 millones 500 mil y 4 millones 600 mil y reportó que 70 por ciento de las edificaciones se ejecutaron mediante la modalidad de autoconstrucción comunitaria organizada.
El 6 de junio de 2024 Maduro oficializó la entrega del apartamento correspondiente al hito 5 millones, ubicado en el Urbanismo Comuna Che Guevara. Allí anunció la meta de alcanzar 8 millones de unidades habitacionales para 2031.
La Gran Misión Vivienda Venezuela fue quizás el proyecto más ambicioso del gobierno de Hugo Chávez, posicionándose junto a los programas masivos de alfabetización y las redes de distribución de alimentos como una de las iniciativas de mayor alcance e impacto de su gestión. Convirtió el acceso a la vivienda en un derecho garantizado y le dio respuesta a una de las necesidades más básicas y urgentes de la población, sobre todo en los sectores tradicionalmente excluidos. A pesar de las críticas, lo que no se puede negar es que el programa ha tenido un impacto profundo en la estructura socio urbana del país.
Cifras oficiales
La cifra de muertos se elevó a 2 mil 954 y 16 mil 592 resultaron heridas por los potentes sismos que golpearon Venezuela el 24 de junio, según el balance más reciente del gobierno.
Medicina, sociedad y socialismo
La figura más representativa fue el neumólogo Ismael Cosío Villegas, vicepresidente del CNPP y representante de México en diversos encuentros internacionales organizados por el CMP.
Foto Wikimedia Commons Foto autor
Ángel Chávez Mancilla*
05 de julio de 2026 00:04
La profesión médica exige una comprensión integral de las condiciones sociales en las que viven los pacientes, por lo que el ejercicio de la medicina ha estado históricamente ligado al compromiso con la transformación de la realidad. En México, durante la guerra fría, numerosos médicos encontraron un espacio para ese compromiso en el movimiento internacional por la paz impulsado por el Consejo Mundial de la Paz (CMP), que se oponía a una nueva guerra mundial y denunciaba la amenaza del imperialismo sobre la supervivencia de la humanidad.
Entre los médicos mexicanos más activos en este movimiento destacó el doctor Carlos Noble, militante del Partido Comunista Mexicano, quien llegó a dirigir el Hospital de Neumología y Cirugía de Tórax y fungió como secretario del Consejo Nacional de Partidarios por la Paz (CNPP). Sin embargo, la figura más representativa fue el neumólogo Ismael Cosío Villegas, vicepresidente del CNPP y representante de México en diversos encuentros internacionales organizados por el CMP.
Convencido de que la medicina debía reflexionar sobre su función social, Cosío Villegas promovió el ciclo de conferencias La medicina en la guerra y en la paz, realizado entre junio y julio de 1952. En él participaron destacados especialistas mexicanos que abordaron las implicaciones éticas, científicas y sociales de la medicina en un contexto marcado por la amenaza bélica.
La conferencia inaugural estuvo a cargo de Mario Salazar Mallén, fundador del Servicio de Alergia del Hospital General de México y miembro de la Academia Nacional de Medicina, quien habló sobre los fines de la medicina en tiempos de guerra y de paz. Posteriormente, Daniel Nieto Roaro, profesor del Instituto Politécnico Nacional y de la Universidad Nacional Autónoma de México, analizó el papel de la bacteriología, un tema de especial actualidad debido a las denuncias sobre el uso de armas bacteriológicas por parte de Estados Unidos durante la guerra de Corea.
También participó Enrique Cabrera, investigador del Instituto Nacional de Cardiología y futuro colaborador de la Revolución Cubana, con la conferencia Los pretendidos beneficios de la guerra; Luis Méndez H., quien examinó la relación entre los conflictos armados y las enfermedades cardiovasculares; y Guillermo Montaño, médico formado en Estados Unidos, Alemania y Suecia, cuya exposición versó sobre el empleo pacífico de la energía atómica en la biología y la medicina.
El ciclo concluyó con la intervención de Ignacio Millán Maldonado, ex presidente de la Comisión Internacional de Lucha contra el Cáncer. Más allá de su especialidad, Millán reflexionó sobre la responsabilidad ética de los médicos, condenó el uso del conocimiento científico con fines bélicos y defendió el ejercicio de la medicina al servicio de la humanidad y de la paz.
Las conferencias fueron reunidas posteriormente en el volumen La medicina en la guerra y en la paz, publicado por el CNPP.
Estas actividades formaban parte del trabajo desarrollado en México por el Consejo Mundial de la Paz, organización de orientación prosoviética presidida por el físico francés y militante comunista Frédéric Joliot-Curi. En torno al CMP también participaron otras figuras comunistas como los pintores mexicanos Frida Kahlo, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y los escritores Pablo Neruda, de Chile y Jorge Amado, de Brasil. Incluso Ismael Cosío Villegas viajó en 1952 a China y a la Unión Soviética, donde observó de primera mano el desarrollo de sus sistemas sanitarios y en su testimonio de viaje (https://n9.cl/f2ja5) destacó particularmente el énfasis en la medicina preventiva, el esfuerzo por garantizar una atención médica gratuita y de cobertura universal, y la existencia de investigaciones de punta.
Es decir, a comienzos de la década de 1950, una parte del gremio médico mexicano veía en la experiencia de construcción socialista un referente para la construcción de sistemas de seguridad social y para el impulso de diversas ramas de la investigación médica. Por ejemplo, Alfonso Pruneda tomó como referencia el sistema sanitario soviético para estructurar la asignatura de Medicina Social e Higiene del Trabajo que fundó en la Facultad de Medicina de la UNAM, mientras estudiantes de medicina fundaron la Sociedad Estudiantil, Iván Pávlov con el propósito de estudiar los avances científicos de la Unión Soviética. Esta tradición ayuda a comprender la estrecha relación que posteriormente se consolidó entre el desarrollo de la medicina y el proyecto de la revolución socialista en Cuba, tanto en la atención universal como en la investigación biomédica de vanguardia.
La reflexión de los médicos mexicanos sobre la dimensión social de la medicina no se limitó a las discusiones y acciones impulsadas por el CMP, sino que también se extendió a un examen crítico del sistema de salud vigente en México. A pesar de la creación del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en 1943, amplios sectores de la población continuaban excluidos del acceso a los servicios médicos. En este contexto resulta significativa la coincidencia de que, en 1952, año en que Ismael Cosío Villegas organizó los ciclos de conferencias La medicina en la guerra y en la paz y las dedicadas a analizar la situación de la salud y la educación de la infancia mexicana en el escenario internacional de la guerra fría (https://n9.cl/quip9), se estrenara también, en noviembre, la película El rebozo de Soledad, dirigida por Roberto Gavaldón y basada en la novela de Xavier López Ferrer. Esta cinta retrata la experiencia de un médico urbano destinado a una comunidad rural marcada por la pobreza, la falta de infraestructura sanitaria y el abandono gubernamental. Su protagonista, el doctor Alberto Robles, enfrenta el dilema de permanecer al servicio de una población campesina necesitada o incorporarse a una prestigiosa institución médica dedicada a atender a las familias más acomodadas del país.
Tanto las conferencias promovidas por el CNPP como esta película expresaban una preocupación compartida: la responsabilidad social del médico. La crítica a la mercantilización de la salud, la denuncia de las desigualdades en el acceso a la atención médica y la condena del uso de la ciencia para la guerra formaban parte de una misma concepción ética del ejercicio profesional. Para los médicos aquí referidos, la defensa de la paz y el acceso universal a la salud constituían aspectos inseparables de su compromiso con la humanidad, y tenían por referente la construcción del socialismo.
*Historiador de la ENAH
angelch.mancilla@gmail.com
