El presidente insiste en ser parte de un monumento // El alcalde de NY critica el plan antimigrante
Afp y Ap
Periódico La Jornada Sábado 4 de julio de 2026, p. 18
Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, comenzó ayer las celebraciones por el 250 aniversario de la independencia nacional en el monte Rushmore, donde le gustaría ver su rostro tallado junto a los grandes presidentes del país, como lo ha manifestado en varias ocasiones.
Por su parte, el alcalde socialista democrático de Nueva York, Zohran Mamdani, conmemoró la celebración rodeado de inmigrantes naturalizados, ante quienes criticó las políticas en la materia de la Casa Blanca e instó a sus compatriotas a esforzarse por alcanzar los ideales fundacionales de la nación. De igual manera, el papa León XIV, de nacionalidad estadunidense, llamó a sus connacionales a “estar a la altura” de los principios de la Declaración de Independencia.
Trump, que ya celebró en el monte Rushmore el 4 de julio de 2020, sostuvo entonces que agregar su perfil al monumento le “sonaba a buena idea”.
La escultura conmemorativa presenta los rostros de 18 metros de altura de cuatro presidentes: George Washington, Thomas Jefferson, Theodore Roosevelt y Abraham Lincoln, elegidos para representar el nacimiento, crecimiento, desarrollo y preservación de la nación, respectivamente.
El 30 de mayo de este año, el republicano publicó en Truth Social una imagen suya en el monumento y en junio difundió una publicación de su antiguo aliado Roger Stone, en la que pedía a la gente que firmara una petición en apoyo de un proyecto de ley para añadir al magnate a las imágenes en la roca.
Mamdani, en tanto, ciudadano naturalizado nacido en Uganda de padres de origen indio, se sentó detrás de un escritorio que perteneció a George Washington, rodeado de inmigrantes que portaban banderas de Estados Unidos, y pronunció un discurso en el que criticó a las “fuerzas de división” que socavan los principios fundacionales de la nación, reportó CNN.
“Durante generaciones, nos han dicho que cuando el mundo ha enviado a su gente a nuestras costas, no ha mandado a los mejores”, reprochó en su discurso. “Nos aseguran que Estados Unidos es excepcional porque somos más ricos, más fuertes y más poderosos que todos los demás. La verdad, amigos míos, es que el país es excepcional porque aquí nada es inmutable”, aseguró.
“Si les preguntas a ellos (Trump y sus seguidores), Estados Unidos se vuelve menos a medida que más personas acoge, te dirán, pertenece sólo a quienes tienen el acento o el tono de piel adecuados. El resto, insisten, deberíamos estar agradecidos por el simple hecho de que se nos permita visitarlo.”
El papa León XIV recordó la “noble visión” de los “padres fundadores que convirtió a Estados Unidos en “referente de libertad”.
Trump, el nuevo rey de pacotilla - Penultimátum.
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La Jornada
03 de julio de 2026 07:50
Mañana se cumplen 250 años en que los padres fundadores de Estados Unidos firmaron la Declaración de Independencia. Los planes para celebrar este aniversario comenzaron en 2016, cuando el Congreso creó America250, una iniciativa no partidista que buscó involucrar a todos los estadunidenses en la conmemoración de tan importante aniversario.
Pero los eventos planeados por America250 no son lo suficientemente afines para el presidente Trump. Entonces creó su propia organización rival. Se llama Freedom 250. Irónicamente, Trump decidió remplazar la celebración del rechazo a un monarca con festividades para sí mismo, virtualmente para autoproclamarse rey.
Y así, lo que podría haber sido una celebración patriótica y cordial para unir a un país fracturado, la ha convertido en un desastre colosal y partidista. Y en un fracaso.
Pocas horas después de anunciarse la lista de artistas para la serie de conciertos Freedom 250, siete de los nueve cancelaron su participación. “Me ofrecieron la oportunidad de actuar en un evento apolítico, pero resultó ser un engaño”, escribió la famosa cantante de country Martina McBride en redes sociales. El rapero Young MC tuvo una experiencia similar. “A los artistas nunca se les informó sobre ninguna implicación política en el evento” y calificó el concierto de “engaño”.
Molesto, Trump se burló de los artistas; los acusó de ser “cantantes carísimos, a quienes nadie quiere escuchar, cuya música es aburrida y que, sin embargo, no hacen más que quejarse”.
La larga lista de cosas egocéntricas y vergonzosas que Trump quiere conmemorar en el aniversario va mucho más allá de las pancartas con su rostro ceñudo que cuelgan por la ciudad de Washington. Quiere que ese mismo rostro aparezca en un nuevo billete de 250 dólares. La moneda estadunidense no puede incluir el rostro de una persona viva, pero el Congreso está considerando un proyecto de ley para permitirlo.
Trump siente predilección por todo lo que sea dorado, y por eso planea cubrir de oro las estatuas de bronce cerca del monumento a Lincoln.
Trump se regodea en sí mismo. Pisotea la Constitución y la democracia estadunidense. Prefiere organizar una fiesta a gobernar un país. Es el nuevo rey de pacotilla.
Ronald Johnson, embajador de Estados Unidos en México. Foto @USAmbMex Foto autor
Arturo Sánchez Jiménez
03 de julio de 2026 09:07
El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, difundió este viernes un mensaje en video por el 250 aniversario de la independencia de su país, que se conmemora este 4 de julio, en el que reivindicó la doctrina “America First” ("Estados Unidos primero"), del presidente Donald Trump, afirmó que su nación es "la más grande que el mundo haya conocido" y citó al expresidente Ronald Reagan para advertir que "la libertad nunca está a más de una generación de la extinción".
El mensaje contrasta con el que el propio Johnson ofreció hace un año, cuando encabezó la conmemoración del 249 aniversario en su residencia de Lomas de Chapultepec y centró su discurso en la relación con México bajo la consigna "somos familia", con referencias directas a la cooperación con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en materia de seguridad y de combate al tráfico de fentanilo. En esta ocasión, ni México ni Sheinbaum fueron mencionados. El video, de tono más solemne y en inglés, no tuvo alusión alguna a la relación bilateral.
Sobre la posición de Estados Unidos en el mundo, Johnson fue enfático: "(Siento) orgullo de que, a pesar de cualquier imperfección que podamos tener, en solo 250 años nos hemos convertido en la nación más grande que el mundo jamás haya conocido. Tenemos la economía más grande y poderosa del mundo, el ejército más fuerte", declaró.
Johnson subrayó el poderío militar de Estados Unidos y sostuvo que las guerras en las que ha participado el país son parte de una vocación de servicio a otros pueblos, no de expansión imperial. "Miren hacia atrás, a las vidas estadunidenses perdidas en múltiples guerras, no para conquistar y no para construir un imperio, sino para dar a otros pueblos de este mundo su propia oportunidad de vivir libres de la tiranía", afirmó.
El embajador vinculó esa idea con dos referencias de actualidad: la Copa del Mundo, que se disputa actualmente en Estados Unidos, México y Canadá, y la ayuda humanitaria brindada tras los sismos recientes en Venezuela. "Miren el nivel de asistencia que estamos brindando actualmente a las víctimas de los recientes terremotos en Venezuela", dijo, como ejemplo de lo que describió como la generosidad de su país.
Johnson dedicó parte de su mensaje a su propia genealogía militar. Recordó que su padre combatió en la Segunda Guerra Mundial y su abuelo en la Primera, y que su hijo menor sirvió como infante de combate.
"Creo en 'America First' porque creo que Estados Unidos es esa colina brillante que sirve de guía, porque Estados Unidos representa la esperanza para los demás y porque Estados Unidos siempre ha trabajado y siempre trabajará para garantizar la supervivencia y el éxito de la libertad", dijo.
EU: aniversario sombrío
Estados Unidos celebra hoy el 250 aniversario de la firma de la Declaración de Independencia en 1776, con la cual proclamó su separación del Imperio británico. Lejos de generar un ambiente de unidad nacional o de motivar una reflexión cívica en torno al pasado y el futuro del país, las conmemoraciones han puesto de relieve las principales características de la sociedad estadunidense contemporánea: división, decadencia y corrupción.
La división va acompañada por una decadencia inocultable en lo moral y lo material. Este ocaso está signado por la desigualdad, que a su vez deriva de una concentración extrema de la riqueza. Si hace medio siglo un alto ejecutivo ganaba 27 veces más que un empleado promedio, hoy esa proporción es de 281 a uno. Es decir, un trabajador necesitaría laborar 281 años para ganar lo que un directivo recibe en un año. La brecha se ha ensanchado y se sigue ensanchando porque las compensaciones de los altos ejecutivos crecen a un ritmo desenfrenado, mientras los sueldos están prácticamente congelados: entre 1978 y 2024, las primeras se dispararon mil 94 por ciento, pero los segundos aumentaron un raquítico 26 por ciento. La concentración de la riqueza no sólo impacta en las remuneraciones, también significa que unas pocas empresas han eliminado o absorbido a toda competencia significativa, por lo que tienen un poder de fijación de precios casi absoluto. Como resultado, los alimentos, la atención médica, los combustibles, la electricidad y otros bienes y servicios básicos han experimentado aumentos de precio que los hacen simplemente inasequibles para una mayoría creciente.
La idiosincrasia estadunidense hace imposible para la casi totalidad de los ciudadanos entender estas brechas en el marco de un conflicto de clases y de un modelo de producción, por lo que la atención se desvía a lo que allí se denomina “guerra cultural”: la caída en la calidad de vida se achaca al feminismo, a la homosexualidad, a los migrantes, al aborto legal, al pensamiento secular y a otras manifestaciones de la modernidad. De este modo, la vida política se ha vuelto una lucha en torno a una confusión de valores. Ni siquiera durante la Guerra de Secesión (1861-1865) la sociedad estadunidense estuvo tan polarizada como ahora: durante ese pasaje oscuro de la historia, cinco millones y medio de blancos esclavistas intentaron separarse de una Unión que contaba con 23 millones de habitantes y mantener sometidos a tres millones y medio de afrodescendientes. Es decir, menos de una quinta parte del país deseaba imponer un régimen retrógrado e inhumano. En la actualidad, casi la mitad de los estadunidenses abraza la xenofobia, el racismo, el fundamentalismo religioso, la intolerancia ante la diversidad sexual, formas de misoginia que parecían extirpadas de Occidente décadas atrás y otras ideas cavernarias.
Desde la década de 1980, la ultraderecha nucleada en el Partido Republicano ha convertido esa guerra cultural en una máquina de votos que le ha permitido dominar la vida política sin ofrecer solución alguna a los problemas reales. La aparición de Donald Trump y el culto fanático que un tercio de los estadunidenses le profesa es la sima de esa espiral decadente que ha llevado a Estados Unidos a conmemorar su ducentésimo quincuagésimo aniversario en medio de la derrota militar más humillante desde Vietnam; con niños enjaulados por una policía migratoria cuyo presupuesto es mayor que el producto interno bruto de muchos países; con una Suprema Corte conservadora que arrolla la Constitución, una sentencia tras otra, con un presidente que padece un deterioro cognitivo alarmante; con adultos incapaces de comprender textos elementales; con estados donde el estudio de la Biblia es obligatorio en escuelas públicas, y otros signos de una sociedad extraviada en sus contradicciones, que ha perdido su inventiva y se asfixia en el aire envilecido por sus propios odios.
Todo ello, mientras desde el poder se insiste en vender el espejismo de que la destrucción del país lo está haciendo grande de nuevo.