lunes, 17 de agosto de 2026

Los nuevos señores feudales

José Murat/I
La historia no tiene leyes ineluctables, no tiene destino cierto, y mucho menos se desplaza siempre hacia adelante. Lo hemos dicho una y otra vez, en este mismo espacio de reflexión. La cruda realidad nos ha ido dando la razón. Muy lejos del fin de la historia, con el “triunfo consumado” del capitalismo clásico sobre otros sistemas, dictaminado por el ideólogo neoliberal Francis Fukuyama, a finales de los ochenta, lo que hemos estado presenciando es el retorno de los viejos tiempos medievales, sólo que con otros ropajes.
Hoy el mundo vive los tiempos de un feudalismo corporativo, imperios privados que compiten en poder, influencia y dinero con los propios estados nacionales, igual que en la Edad Media, cuando disputaban la supremacía a los reinos y principados. Para algunos autores es un tecnofeudalismo, para nosotros es simplemente el crecimiento desmesurado de poderes internacionales de facto, que han hecho de grandes porciones de la economía mundial su propio territorio soberano. Son los nuevos señores feudales.
A su lado se posicionan también un puñado de jefes de Estado que se sitúan por encima de los organismos internacionales, como la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas y, sobre todo, por encima de los principios y las normas del derecho internacional, para imponer sus voluntades autárquicas asidas del argumento simple de que tienen el poder para hacerlo. Se terminó el mundo de la posguerra, un mundo de reglas y equilibrios, así fueran precarios. Hoy lo que queda, o lo que está quedando, es la ley del más fuerte.
Pero vayamos por partes. Primero analicemos lo relativo a los corporativos privados y quienes los encabezan: los señores feudales del siglo XXI.
Ya otros analistas se han referido a este fenómeno de nuestro tiempo, aunque con otro enfoque y no de manera exhaustiva, porque la realidad cambia a cada momento.
Quien introdujo el concepto de tecnofeudalismo es el economista francés Cédric Durand, en su obra Thecno-Féodalisme: Critique de l'économie numérique, publicada en 2020. Pero quien promovió más ese concepto, dentro y fuera de los círculos académicos, fue el ex ministro de finanzas griego Yanis Varoufakis, con su libro Tecnofeudalismo. El sigiloso sucesor del capitalismo, publicado apenas en 2024.
Para Cédric Durand, el tecnofeudalismo es una fase regresiva del capitalismo donde las grandes empresas tecnológicas (como Google, Amazon o Meta) ya no compiten en un mercado libre, sino que actúan como señores feudales modernos, controlando infraestructuras digitales y extrayendo rentas monopólicas en lugar de producir riqueza.
Para Yanis Varoufakis, el capitalismo ha muerto y ha sido remplazado por un nuevo sistema global al que llama tecnofeudalismo.
En este modelo, las dinámicas tradicionales del libre mercado y la ganancia por producción han sido sustituidas por la extracción de rentas digitales.
El común denominador de ambas posturas es que el sistema capitalista en su versión original como libre mercado ha sido rebasado, pero no por una instancia superior de convivencia social como llamaban a construir Carlos Marx y Federico Engels, el socialismo, sino por una regresión histórica, el feudalismo con otro empaque: el mercantilismo digital.
Para mí, los nuevos señores feudales no sólo son los vinculados con los grandes corporativos digitales, los controladores de los datos de las personas, las empresas y los gobiernos: son los jefes de las empresas multinacionales de todos los giros, unos cuantos, que dictan las reglas del juego en la economía mundial y que le disputan la supremacía a los estados nacionales, tal como sucedía en la etapa anterior al capitalismo clásico, la Edad Media, entre el siglo V y el siglo XV.
Son grandes corporativos con activos superiores al PIB de muchos países. Según el diario español El País, las grandes instituciones financieras de China (Industrial and Commercial Bank of China, ICBC, 7 billones de dólares, y otros dos bancos de ese país con más de 6 billones de dólares en activos) y gigantes tecnológicos y energéticos globales como Apple, Microsoft o Saudi Aramco, que poseen una capitalización de mercado superior al PIB de más de 150 países del mundo.
Para tener una idea más clara de la fuerza e influencia de estos corporativos gigantes, baste citar un ejemplo: los activos de sólo el primer lugar (ICBC) superan el PIB anual de potencias como Francia o el Reino Unido.
Pero los nuevos señores feudales no son sólo corporativos multinacionales, son también personas físicas, como: Elon Musk, 839 mil millones de dólares (Tesla, SpaceX, X y AI); Larry Page, 257 mil millones de dólares (Google / Alphabet); Sergey Brin, 237 mil millones de dólares (Google / Alphabet); Jeff Bezos, 224 mil millones de dólares (Amazon); Mark Zuckerberg, 222 mil millones de dólares (Meta Platforms); Larry Ellison, 190 mil millones de dólares (Oracle); Bernard Arnaul, 171 mil millones de dólares (LVMH); Jensen Huang, 154 mil millones de dólares (Nvidia); Warren Buffett, 149 mil millones de dólares (Berkshire Hathaway); Amancio Ortega, 140 mil millones de dólares (Inditex / Zara).
La mayoría de ellos han hecho su fortuna con las nuevas tecnologías de la información, el procesamiento masivo de los datos, la nueva cultura digital, pero no todos ellos.
Por eso, desde mi perspectiva los nuevos señores feudales son todos aquellos corporativos y personas que han roto con las reglas originales del libre mercado, han acaparado la riqueza mundial y se han superpuesto a los estados nacionales. Se han repartido el mundo, como antes se repartieron las tierras y los siervos. Continuaremos con este análisis del nuevo rostro de nuestro tiempo, un tiempo de regresión mundial y con augurios de apocalipsis.

La Segunda República Española
El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) formó parte de la alianza de republicanos y socialistas que puso fin a la monarquía borbónica. Foto Afp / Archivo   Foto autor
Felipe Ávila*
17 de agosto de 2026 00:02
El 17 de julio de 1936, la guarnición militar española estacionada en Marruecos se sublevó contra el gobierno republicano encabezado por Manuel Azaña. Fue el inicio de la Guerra Civil española, uno de los acontecimientos más importantes del siglo XX, preludio de la Segunda Guerra Mundial. A 80 años de ese suceso, conviene repasar su historia. 
El 12 de abril de 1931 en las elecciones municipales triunfó la alianza de republicanos y socialistas. Eso puso fin a la monarquía borbónica. Fue también el inicio de la Segunda República. La coalición ganadora constituyó el Gobierno Provisional, encabezado por Niceto Alcalá Zamora. 
El republicanismo estaba formado por el Partido Republicano Radical (encabezado por Alejandro Lerroux); Izquierda Republicana (Manuel Azaña); Partido Republicano Radical Socialista y Ezquerra Republicana. El socialismo estaba representado por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), con dos grandes corrientes, una radical, representada por la Unión General de Trabajadores (liderada por Francisco Largo Caballero) y una moderada, representada por Indalecio Prieto. 
El anarquismo estaba representado por la Confederación Nacional del Trabajo (CNT, cuyo principal líder era Buenaventura Durruti). 
La vida de la Segunda República tuvo tres periodos: 1931-1933, el bienio reformista; 1933-1935, bienio rectificador y el Frente Popular, que duró solo el primer semestre de 1936. 
Durante el Bienio Reformista el gobierno inició un amplio programa de reformas. España tenía un gran rezago institucional y legislativo con relación no solo a los países de Europa occidental, sino incluso comparado con sus antiguas colonias americanas. Avances y conquistas sociales que tenían décadas en otros países se iniciaron en esos dos años. 
A fines de junio de 1931 se convocó a un Congreso Constituyente. Ganó nuevamente el bloque republicano, con mayoría del PSOE seguido de los republicanos radicales de Lerroux y los radicales socialistas. 
El gobierno lo presidió otra vez Alcalá, pero la redacción de la constitución desgajó la coalición. Los socialistas querían socializar la propiedad; Lerroux se opuso. Se estableció terminar con la católica como religión oficial y prohibir la enseñanza religiosa, lo que llevó a Zamora a renunciar. El 9 de diciembre se aprobó una Constitución liberal avanzada, con Azaña como presidente. 
El gobierno emprendió la separación Iglesia–Estado; la prohibición de órdenes religiosas; la construcción de 10 mil escuelas; una reforma del ejército; autonomía para Cataluña; leyes laborales; voto a las mujeres; ley de divorcio y una amplia reforma agraria. 
Azaña enfrentó una férrea oposición, tanto de las derechas (Renovación Española de Calvo Sotelo, Comunión Tradicionalista, La Falange, pequeña organización de corte fascista, así como la Confederación Española de Derechas Autónomas de Gil Robles), como de la izquierda: la anarquista CNT desarrolló una estrategia insurreccional y organizó huelgas generales que provocaron muertos y detenidos que erosionaron la legitimidad del gobierno. 
Ante ese panorama, se convocó a elecciones generales. El 19 de noviembre de 1933, las mujeres votaron por primera vez. Fue un amplio triunfo de las derechas. La CEDA obtuvo la mayoría seguida del partido de Lerroux. Los socialistas de Largo Caballero se presentaron solos, los anarquistas no participaron, la izquierda y los republicanos se desplomaron. 
El gobierno lo encabezó Lerroux, apoyado por la CEDA, que echó atrás las reformas de Azaña. Los anarquistas lanzaron una ofensiva de huelgas generales que fueron reprimidas. La UGT y el PSOE decretaron la huelga general indefinida el 5 de octubre de 1934. En Cataluña, los nacionalistas proclamaron el Estado Federal de la República Española. Ambos intentos fueron aplastados por el ejército, comandado por Francisco Franco. La mayor represión tuvo lugar en Asturias, donde cundió un movimiento insurreccional promovido por anarquistas, socialistas y comunistas. Fueron asesinados más de mil insurrectos. 
La política represiva del gobierno se recrudeció. Detuvo a más de treinta mil participantes en los sucesos de Asturias; se canceló la autonomía catalana, se encarceló a su gobierno, se puso fin a la reforma agraria y el propio Azaña fue encarcelado. 
La división entre Lerroux y Gil Robles provocó una crisis ministerial que obligó a convocar nuevamente a elecciones. Azaña promovió una nueva alianza entre republicanos, socialistas y comunistas, apoyada por los anarquistas. Se formó un Frente Popular que derrotó por 300 mil votos al frente de las derechas en las elecciones del 16 de febrero de 1936. España quedó dividida en dos. 
Las derechas conspiraron para derrocar al gobierno republicano. Buscaron que el ejército las secundara, pero Franco, jefe del Estado Mayor, adujo que no todo el ejército estaba de acuerdo con el golpe. 
Azaña al frente del gobierno, apoyado por una amplia movilización popular, intensificó la reforma agraria y la laboral. Las derechas asumieron una actitud más desafiante y llamaron nuevamente al ejército.
Los altos mandos militares hicieron eco de ese llamado. Los generales Sanjurjo, Mola y Franco prepararon el golpe y consiguieron el apoyo de Hitler y Mussolini. Al mismo tiempo, el frente popular se desgajaba por diferencias internas. La CNT rompió su alianza con la República y reanudó su táctica insurreccional. Estallaron casi 900 huelgas con más de 800 mil trabajadores. Los socialistas se dividieron. El ala de Largo Caballero y la UGT incrementaron la movilización obrera, desestimando la amenaza golpista que se cernía sobre la República. 
En las calles se sucedían enfrentamientos entre militantes de izquierda y de derecha. El 12 de julio de 1936 el teniente José Castillo fue asesinado por gente de la Falange en Madrid. En represalia, al día siguiente compañeros de Castillo asesinaron al líder de la CEDA, Gil Robles. Ese asesinato decidió a Sanjurjo, Mola y Franco, a iniciar la rebelión contra la República. Comenzó así la Guerra Civil. 
*Director del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México

Europa y la inesperada quinta ola de calor
Personas caminan descalzas para refrescarse frente a la Place de la Bourse durante un día caluroso en Burdeos, Francia. Foto Ap   Foto autor
Iván Restrepo
17 de agosto de 2026 00:03
Europa sigue registrando el verano con más calor y récords de temperaturas. La semana pasada, una inesperada quinta ola. Y como fruto de todo lo anterior, una sequía de dimensiones nunca antes vista. Comenzó en mayo y contribuye también a grandes incendios forestales en Francia, España, Grecia, Inglaterra, Alemania, Portugal y Los Balcanes. Aunque las autoridades de salud no informan aún del número de muertes que deja esta terrible situación, al final serán varios miles. 
No solo dicho continente padece calor extremo. También el mundo. Si las tendencias continúan, este año será el de la mayor temperatura jamás registrada. Superará al 2024 y 2025. Un resultado del crecimiento del calentamiento global que provocan las acciones humanas y un “Súper El Niño”. A lo anterior se suma que en el pasado julio hubo la temperatura media de la superficie del mar más alta medida en los océanos extrapolares, los que no poseen hielo marino estacional: 20.96 grados, cuando en 2023 fue de 20.89. 
Lo que ocurre en Europa muestra cómo el cambio climático intensifica el calor. Y que éste y la sequía se refuerzan cada vez más entre sí. Es el caso de Inglaterra y Francia, que la sufren como nunca antes. A tal grado que los gobiernos de las provincias donde falta agua toman medidas para restringir su uso. Inglaterra, ahora en alerta nacional por el verano más caluroso de su historia y casi las tres cuartas partes del territorio con sequía. El pasado julio fue el más seco desde hace dos siglos. 
Según datos oficiales, allí 45 millones de personas viven en zonas afectadas por la sequía y más de 27 millones tienen restricciones en el uso del agua. La situación empeorará hasta que se produzcan lluvias abundantes, no ocasionales. Y menos ahora que la mayor parte de Inglaterra enfrenta la quinta ola de calor del año. Lo que sucede incide gravemente en el sector agropecuario, en los servicios de salud y asistencia social. A largo plazo, en el medio ambiente. Ante la emergencia se pide a la población usar sólo el agua más indispensable en su vida diaria a fin de que duren las reservas existentes. 
Un efecto más evidente es el impacto de la sequía en la agricultura inglesa. Este año tendrá una de las peores cosechas desde 1984. El país importa 40 por ciento de sus alimentos. Pero esta vez la Europa continental padece la misma ola de calor y sequía, con escasez de productos y aumento de los precios a nivel internacional Los de los artículos que conforman la demanda familiar aumentaron en los supermercados mucho más de lo previsto: entre 5 y 8 por ciento. Los agricultores británicos exigen ayudas financieras urgentes e infraestructuras de agua para evitar la quiebra. 
En Francia, la situación es más aguda. A los devastadores incendios forestales, se agrega desde abril un déficit de lluvias y cinco olas de calor sin precedentes con temperaturas arriba de los 40 grados. El resultado: grave sequía con regiones en situación de crisis con efectos negativos en el sector agropecuario, el resto de la economía y la salud pública. 
Notable es la diversidad de productos agropecuarios de Francia: sembradíos de trigo, maíz, cebada, papa; carne de vacuno, porcino, ovino y avícola; todo tipo de frutas y hortalizas. Sus plantaciones vitivinícolas (más de 200 variedades) y la diversidad de bebidas que de sus cosechas se obtienen, son famosas a nivel mundial: 500 marcas de vinos, champagne, cognac..... Además, entre 1,200 y 1,500 variedades de quesos y cientos de embutidos de carne de res y cerdo. 
La situación es crítica para los agricultores pues en algunos cultivos registran pérdidas de entre 30 y 70 por ciento. Ascienden a miles de millones de dólares. No hay sector agrícola que escape a la crisis por las condiciones climáticas la sequedad del suelo y la carencia de agua. Por ello los productores exigen ayuda financiera del gobierno y la Unión Europea para sobrevivir. Y lo obvio: aumento de los precios de los productos agropecuarios. 
La crisis que registran estos dos países y muchos otros en el mundo, no es temporal. Es el resultado del deterioro gradual de los recursos hídricos; de las actividades humanas que aceleran el cambio climático, negado por el señor Trump y sus incondicionales: Milei, Bukele, Kast, De la Espriella... También de la ciudadanía y de los partidos políticos por no exigir un cambio radical, urgente, del modelo energético vigente y el uso irracional de los recursos naturales.

Un dólar por 17.02 pesos
Los dólares que entran a México para tener la ventaja del arbitraje de divisas se convierten en pesos, con los que se compra deuda gubernamental en forma de Cetes. 
Foto María Luisa Severiano   Foto autor
León Bendesky
17 de agosto de 2026 00:06
El tipo de cambio del peso frente al dólar ha respondido, nuevamente, al incentivo del llamado carry trade. Se trata de una operación de arbitraje para aprovechar la diferencia de las tasas de interés entre las dos monedas. Se toma prestado en la moneda con una tasa de interés baja, en este caso el dólar, para invertirlo en otra con una tasa de interés más alta, la del peso. El Diccionario de la lengua española lo define como la operación de cambio de valores mercantiles en la cual se busca la ganancia aprovechando la diferencia de precios entre unas plazas y otras. En términos generales, el arbitraje financiero consiste en comprar un activo en el mercado en el que está barato y simultáneamente venderlo donde el precio es más alto. 
Los dólares que entran a México para tener la ventaja del arbitraje de divisas se convierten en pesos, con los que se compra deuda gubernamental en forma de Cetes. La tasa de rendimiento está fijada por el Banco de México. La tasa de Cetes a 28 días está en 6.4 por ciento, que es la referencia del costo del crédito a corto plazo. La diferencia entre la tasa de interés objetivo del banco central, que es 6.5 por ciento, se compara con la tasa efectiva de los fondos federales que determina la Fed, que es 3.63 por ciento, lo que da una ventaja del orden de 2.87 por ciento, diferencia muy ventajosa. 
Una parte sustancial del nivel actual de tipo de cambio del peso, que se ubica muy cerca de 17 pesos por dólar, se asocia con la brecha de las tasas referidas antes. A esto se suma la debilidad actual del dólar frente a otras divisas y la volatilidad que existe en los mercados. Por otra parte, el peso se fortalece con la entrada de divisas derivada de las remesas y las transacciones comerciales con Estados Unidos. 
La apreciación del peso frente al dólar no es, necesariamente, un signo económico positivo. No equivale a una mayor confianza en el proceso productivo, en la estabilidad financiera o en los indicadores fundamentales de la economía. El tipo de cambio es el precio de una moneda respecto de otra; cuando cambia de modo significativo incide en los incentivos y las decisiones de los agentes económicos. Es, pues, uno de los más relevantes precios relativos que repercuten en la competitividad de una gran cantidad de empresas. La paridad a 17.02 pone de nuevo esta situación en el escenario, sobre todo si se mantiene por un periodo extendido. Entre el inicio de 2025 y agosto de este año representa una apreciación del orden de 18 por ciento en casi 19 meses. Si se toman en cuenta los registros de la inflación, el peso se ha revaluado de modo relevante, afectando las condiciones de operación de las empresas. 
Un caso ilustra la situación en cuanto al sector interno. Entre enero y mayo de este año el consumo privado creció 2.4 por ciento respecto al año anterior, pero el consumo de productos nacionales se mantuvo estancado, mientras el de bienes importados creció más de 11 por ciento. Una parte significativa se atribuye a la apreciación de la moneda en términos reales. 
El entorno económico sigue siendo de poco crecimiento productivo, escasos incentivos para la inversión, baja competitividad, cierre de empresas, insuficiente creación de empleos formales y, por tanto, mayor acumulación de informalidad laboral y fiscal. Entre 2019 y 2025 la producción creció de modo raquítico: 0.87 por ciento en promedio anual, por debajo del 2.27 por ciento registrado en 2018. El crecimiento acumulado en el año es de 1.23 por ciento; el pronóstico para fin de año está entre 1.2 y 1.4 por ciento, aún muy reducido. El entorno de inseguridad es muy grande y agrava la situación. Las políticas públicas no están alineadas con un mayor dinamismo productivo.

México SA
¿Será que retorna el “superpeso”? // Tipo de cambio: 17.02 por dólar / Zedillo-Calderón: ¿“temporal”?
Carlos Fernández-Vega
▲ El precio del dólar de la Ciudad de México, al cierre de operaciones bancarias del viernes, fue uno de los más bajos del año.Foto María Luisa Severiano
En el constante subibaja del eternamente “nervioso” mercado cambiario (nacional y foráneo), la moneda mexicana cerró el viernes en un nivel no observado desde el 3 de junio de 2024 y similar al registrado en algunos meses de 2016: 17.02 unidades por dólar estadunidense, con lo que algunos “expertos” en la materia comienzan a retomar el calificativo de “superpeso”, utilizado de tiempo en tiempo según esté la kermés especulativa.
Lo cierto es que la divisa nacional se fortaleció durante cuatro semanas al hilo hasta llevar su tipo de cambio al monto que se cita, sin olvidar que cuando la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo tomó posesión del cargo recibió la paridad peso-dólar en 19.67 por uno, lo que implica que en casi dos años de gobierno nuestra moneda, frente a la gringa, se apreció 13.5 por ciento.
De igual manera, cuando Andrés Manuel López Obrador tomó posesión de la Presidencia de la República (1º de diciembre de 2018) de Enrique Peña Nieto heredó un tipo de cambio de 20.22 pesos por dólar y el tabasqueño se lo entregó en 19.67 a la Presidenta. En cualquiera de los casos, no hay que olvidar que, a partir del 1º de enero de 1993, el impresentable Carlos Salinas de Gortari y Pedro Aspe alegremente “borraron” tres ceros al tipo de cambio peso-dólar, y los mexicanos amanecieron con la “buena noticia” de que la paridad era cercana a 3.4, cuando 24 horas atrás se fijó en 3 mil 400. Así, hoy los 17.02 en realidad son 17 mil 20 por uno.
El Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP) Ifigenia Martínez, de la Cámara de Diputados, detalló que “del 7 al 14 de agosto de 2026, el peso mexicano registró una apreciación de 0.68 por ciento (-12 centavos) frente al dólar estadunidense, al cotizarse en 17.0218 por uno, su nivel más bajo desde el 3 de junio de 2024. De esta forma, la moneda local sumó cuatro semanas consecutivas de ganancias”.
Tal comportamiento, explica el CEFP, “se relacionó con el debilitamiento del dólar en el mercado de divisas por la expectativa de que la Reserva Federal estadunidense (Fed) mantendrá sin cambios su tasa de interés de referencia en un rango de entre 3.5 y 3.75 por ciento, en sus próximas reuniones de política monetaria de septiembre y octubre, como resultado de la solidez del mercado laboral de ese país, así como del nivel de la inflación que reporta (3.4 por ciento en julio pasado a tasa anual, muy por arriba del objetivo promedio de largo plazo (2 por ciento) establecido por la propia Fed”. En este contexto, al 14 de agosto, la moneda nacional acumuló una apreciación de 5.44 por ciento (-98 centavos) respecto al cierre de 2025, año en el que cerró en 18.0012 unidades por billete verde. En enero pasado, el propio CEFP dio cuenta de que en la primera semana de 2026, el tipo de cambio del peso mexicano registró un “ajuste” a la baja de 0.58 por ciento (10 centavos), al cotizarse en 17.9842 por dólar el pasado 9 de enero, “lo que representó su primer retroceso luego de seis semanas consecutivas de ganancias para la moneda local. Este movimiento se relacionó con el fortalecimiento de la divisa estadunidense en los mercados cambiarios, así como por la situación del mercado laboral de Estados Unidos en diciembre pasado, el cual generó 50 mil puestos de trabajo, por debajo de las expectativas de los analistas, que esperaban 66 mil”.
Dado que se aprecia el tipo de cambio peso-dólar era de esperar que el precio de los productos importados (que no son pocos) registrara una baja proporcional en beneficio del consumidor final y del índice inflacionario, pero como en México ya es tradición llevarle la contraria a ciertas leyes de Newton (todo lo que sube tiende a bajar), aquí sólo sucede que todo lo que sube nunca baja, especialmente cuando se trata de precios al consumidor y de políticas gubernamentales (como en los tiempos del “demócrata” Ernesto Zedillo, cuando, en abril de 1995, aumentó “temporalmente” la tasa del IVA de 10 a 15 por ciento, o con Felipe Calderón, que en enero de 2010 la incrementó, también de forma “temporal” de 15 a 16 por ciento, y como ambas fueron decisiones “temporales” dicha tasa no se ha movido un milímetro).
Las rebanadas del pastel
Con el descarado “apoyo” de Donald Trump, el genocida Benjamin Netanyahu intenta expandirse por la América Latina “gobernada” por títeres de la ultraderecha. Va muy avanzado en la Argentina del cretino Javier Milei, y en Colombia, con apenas 10 días en el cargo, Abelardo de la Espriella ya abrió las puertas de par en par a los ejércitos gringo y sionista, mientras los damnificados por el terremoto no ven para cuándo.
Twitter: @cafevega     cfvmexico_sa@hotmail.com