Magdiel Sánchez Quiroz*
02 de agosto de 2026 00:01
En los tiempos tan convulsos que vive hoy la humanidad, con conflagraciones bélicas ocurriendo en simultáneo bajo la amenaza de alcanzar dimensiones catastróficas irreversibles, el Departamento de Estado de Estados Unidos ha creado una nueva categoría criminal para eliminar a las expresiones políticas de izquierda acusándolas de “extremismo terrorista de izquierda”.
Junto a representantes de 66 gobiernos supeditados a los dictados de Washington, el evento encabezado por Marco Rubio –activo impulsor del genocidio en curso contra Cuba, el país de procedencia de su familia– redita la persecución política que lanzó en su momento el senador Joseph McCarthy contra el comunismo (1950), sumando la construcción ideológica que ha significado la palabra terrorismo después del 11 de septiembre de 2001 y la más reciente logorrea de políticos de ultraderecha como Trump, Milei, De la Espriella, Bukele, Zelensky y Netanyahu.
¿Por qué poner en el centro de esta nueva ofensiva a las fuerzas de izquierda? ¿Por qué la nueva campaña político-militar se lanza contra el comunismo cuando, en los pasados 35 años, se ha repetido hasta la saciedad que había muerto?
El discurso y el documento “Cuba, la capital del comunismo en el siglo XXI”, presentado por Rubio y sus consortes en el evento, evidencia los móviles inmediatos de esta nueva construcción criminal: justificar un ataque militar contra Cuba; acabar con cualquier expresión que esté a la izquierda del Partido Demócrata dentro de Estados Unidos; criminalizar en todo el mundo las expresiones antifascistas, antisionistas, socialistas, comunistas y antimperialistas.
Está claro que no se trata de una confrontación ideológica, menos aún de una disputa en términos de la teoría política. Es una campaña político-militar que apela a la revitalización de la imagen monstruosa que, a lo largo del siglo XX, construyeron las fuerzas políticas dominantes de Occidente. Ese monstruo, más que fantasma, encasilló al comunismo como una de las dos versiones extremas de totalitarismo (la otra fue el fascismo) que pulularon en el siglo. Incluso se llegó a decir que, en tanto extremos y aplicando burdamente una noción de la geometría, el fascismo y el comunismo tendían a juntarse por una serie de rasgos compartidos como la intolerancia, el autoritarismo, etcétera.
La nueva campaña intenta ser más eficaz porque no sólo se alimenta de la figura monstruosa del comunismo que construyó Occidente, sino que también se nutre de las dos figuras simbólicas que dan sentido a la idea hollywoodense de “terrorismo”: el islamismo y el narcotráfico. Esto ayuda también a alimentar a las huestes políticas neofascistas.
Resulta que esta campaña coincide con un momento en que están en aumento los grupos neofascistas y sionistas. Los operadores político-militares de Washington están seguros de que en esta nueva cruzada no serán catalogadas de terroristas sus huestes neofascistas, porque la forma predominante de memoria que llena las nociones de tolerancia, respeto, democracia y derechos humanos, en el mundo occidental, no se construyó para alertar sobre las posibles mutaciones del nazismo, sino para decretarlo como fenómeno político del pasado al tiempo que encubría sus nuevas formas, necesarias para oxigenar los procesos de acumulación de capital.
Además de lo ya señalado, hay un elemento más profundo que nutre la campaña anticomunista. Las élites saben bien que, ante el escenario actual tan injusto a través del cual se han enriquecido exponencialmente y ante la intensificación de sus guerras, existe otra posibilidad, que no es la contemplación pasiva de la autodestrucción humana. Esa situación abre también la posibilidad de que las grandes mayorías se planteen, como desafío histórico, la superación del capitalismo en todas sus formas. Y eso necesariamente llevará a los oprimidos, dominados y explotados a reconocer la potencia que tienen el comunismo, el socialismo, el cristianismo popular y otras expresiones de cambio emancipador.
¿De dónde puede emerger una propuesta alternativa, sino del encuentro de los sujetos políticos emergentes con las experiencias políticas más osadas que ha gestado la humanidad? Entonces, la acusación “extremismo terrorista de izquierda” funcionará también para otro propósito: hacer creer a los potenciales revolucionarios que, si pasa por sus mentes acercarse al encuentro de las experiencias emancipadoras, deben renunciar de inmediato a ello y seguir siendo partícipes de la autodestrucción.
Por eso también el odio contra Cuba es tan fuerte. Rubio, Trump y los demás genocidas necesitan acabar con la experiencia concreta más radical y longeva –imperfecta y llena de contradicciones– que han creado los pobres de la Tierra. Es tan peligrosa, ergo terrorista, la inmensa dignidad con que se mantiene firme una nación, a pesar de los diarios sufrimientos que significa el bloqueo para la vida de todas los cubanos.
*Filósofo, coordinador de las Obras escogidas de Fernando Martínez Heredia.
¿Por qué la derecha ha estado triunfando y qué responsabilidad tiene la izquierda?
El presidente argentino Javier Milei y el aspirante presidencial de derecha de Brasil, Flavio Bolsonaro, saludan durante el lanzamiento de la candidatura de este último en la convención del Partido Liberal, en São Paulo, Brasil, el 25 de julio de 2026. Foto Afp Foto autor
Gabriel Vargas Lozano
02 de agosto de 2026 00:04
Uno de los temas que más preocupan en la actualidad es por qué la derecha ha estado triunfando en varios países del mundo y en especial en América Latina. La respuesta es múltiple y compleja. Una de las causas de origen es el hecho de que el grupo oligárquico de extrema derecha que logró el poder con Donald Trump ha implantado una política agresiva en contra de sus propios ciudadanos y los de diversas partes del mundo.
No es una novedad que Estados Unidos haya desarrollado esa estrategia para mantener e incrementar su hegemonía en el mundo con el propósito de apoderarse de los recursos naturales de los países, de aumentar su poder militar y de vencer ideológicamente a sus opositores. Su objetivo ahora son las posiciones de izquierda. Los pretextos han sido muchos: antes era la democracia y hoy es la lucha en contra de las drogas. Pero la diferencia es que ahora está actuando sin ningún respeto a la legalidad internacional.
Por ejemplo, Trump ordenó el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de su esposa en Venezuela para llevarlo a una cárcel estadunidense, asesinando a sus guardias y violando la soberanía del país, con el objetivo de apoderarse de sus cuantiosos recursos petroleros; asesinó al líder supremo de irán, Ali Jamenei, con el propósito de provocar una sublevación en aquel país y apoderarse de esa posición estratégica, cosa que no ocurrió; ha impuesto aranceles a diestra y siniestra para proteger sus intereses, etcétera.
Pero también, junto a su secretario de Estado, Marco Rubio, ha convocado a todos sus aliados para organizar la lucha en contra de lo que llaman “terrorismo político”, que implica la orquestación por todos los medios (políticos, económicos, comunicativos) para combatir a la izquierda. No se trata de luchar contra los verdaderos terroristas, sino contra quienes se oponen a sus intereses. Afortunadamente, nuestro gobierno se ha negado a ser cómplice de estas reuniones. En esta dirección, en lugar de invadir a los países latinoamericanos, Trump ha optado, en primera instancia, por apoyar a todos los candidatos de la derecha.
Ésta es la lógica del poder. Sin embargo, la pregunta es: ¿qué ha pasado en la izquierda? Respondamos en forma muy sintética, dejando a salvo el hecho de que se trata de procesos complejos. Empecemos por lo ocurrido en Chile, un país donde se dio un movimiento de izquierda apoyado en forma multitudinaria y que llevó a Gabriel Boric a ocupar la presidencia de la república. Sin embargo, su propuesta de una nueva constitución perdió frente al pinochetismo; no pudo contener la inseguridad del crimen organizado ni pudo sacar al país de la crisis económica. Por tanto, ganó el derechista José Antonio Kast.
En Bolivia, el Movimiento al Socialismo (MAS) logró mantener el poder durante 20 años, pero enfrentó las elecciones con una división entre Evo Morales (que quería ser presidente por cuarta vez) y Luis Arce, el presidente saliente que no logró contener la crisis económica. Ganó el derechista Rodrigo Paz frente a otro derechista, Jorge Tuto Quiroga.
En Colombia, después de un gobierno de izquierda (por primera vez) presidido por Gustavo Petro y cuyo candidato, Iván Cepeda (48.7 por ciento de la votación), perdió, si bien por un escaso margen, frente al ultraderechista Abelardo de la Espriella (49.7 por ciento), a causa de la crisis económica, los escándalos de corrupción y no haber podido contener la violencia en ciertas zonas del país, a lo que se sumaron las contradicciones internas en la campaña de Cepeda.
Y ya no se diga Perú, donde ganó nada menos que la hija del dictador Alberto Fujimori, que a pesar de la condena que lo llevó a la cárcel, sostiene la misma línea que siguió su padre. Keiko Fujimori ganó con 9 millones 223 mil 396 votos contra el candidato de la izquierda, Roberto Sánchez, que perdió con 9 millones 173 mil 755 votos.
Una elección paradigmática fue la de Javier Milei en Argentina en 2023. Un personaje grotesco, ultraderechista, anarcocapitalista, que prometió y ha cumplido recortar los gastos del Estado destinados a cubrir las prestaciones de los obreros, campesinos y pueblo en general, y no obstante obtuvo en una segunda vuelta 14 millones 500 mil votos, frente al peronista Sergio Massa.
Lo sorprendente en estas y otras elecciones es que gran cantidad de votos para la derecha no sólo provienen de sus correligionarios, sino de un conjunto de personas que en forma inconsciente votan en contra de sus intereses y por la aparente incertidumbre del futuro frente a un pasado de corrupción e incapacidad para gobernar.
Las elecciones han sido ganadas por la derecha por el apoyo de Trump, por las campañas mediáticas llenas de bots, por el apoyo económico y político de las oligarquías, por la enajenación existente y la falta de conciencia política, pero también por los errores y contradicciones de la izquierda.
Ahora bien, dice el dicho que “si ves las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”. Nosotros no estamos exentos de múltiples triquiñuelas de la derecha apoyada por el vecino del norte, pero tanto Morena como el gobierno tendrían que examinar detenidamente las causas de la pérdida de la izquierda en los países mencionados y actuar en consecuencia, porque si no lo hacen, podría ocurrir lo que no desearíamos para nuestro país.
* Profesor-investigador de filosofía de la UAM-I
Los decretos autoritarios de Milei dividen al gabinete en Argentina
▲ El presidente argentino, Javier Milei, e integrantes de su gabinete durante la presentación de un paquete de disciplina económica para el país, el jueves pasado.Foto Afp
Stella Calloni Corresponsal
Periódico La Jornada Domingo 2 de agosto de 2026, p. 19
Buenos Aires., El rechazo político generalizado a los anuncios, decretos y acciones cada vez más autoritarias, antidemocráticas y sumisas a los poderes externos del presidente ultraderechista de Argentina, Javier Milei, alcanzó a una buena parte de sus asociados y amenaza con agravar la situación interna del oficialista La Libertad Avanza (LLA), cuando el jefe de gabinete, Diego Santilli, pidió públicamente la renuncia de la vicepresidenta Victoria Villarruel, que como otros ex funcionarios que se fueron de esta administración, duda del estado mental del mandatario y el peligro que esto significa para el país, a lo que se añade una movilización social cada vez más decidida y organizada.
Villarruel, abogada derechista, atada por el mandatario y su círculo rojo, había expresado su “genuina preocupación” por el estado de salud mental del mandatario y en respuesta a Santilli sostuvo que se “pretende causar daño a la institucionalidad y conspirar contra el orden republicano de nuestra patria”. Habló además de las “persecuciones imaginarias”, como las supuestas campañas contra Argentina, pero la imagen presidencial sigue cayendo ante el país y el mundo.
Por otra parte, la polémica y criticada visita de la titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Giorgeva, quien permaneció durante tres días en el país, fue considerada por Milei como un fuerte espaldarazo a su gobierno y a su campaña política para la elecciones presidenciales de noviembre de 2027.
Sin tiempo para reflexionar y urgido por sus mandantes externos, Milei se sintió libre y autorizado para aplicar sus interminables ajustes y ayer se dispararon los precios no sólo de los servicios públicos impagables para las grandes mayorías, endeudadas para comer, sino también de todos los productos de consumo, el combustible, el transporte y todo lo que sigue hundiendo en una severa crisis al país.
Mientras, el mandatario inventa cifras falsas imposibles de demostrar, como incluso lo señalan importantes medios del exterior, para tratar de justificar sus inexistentes “logros”.
Varios de los medios de comunicación masiva, aliados de la administración de Milei, critican especialmente sus decretos más recientes, lo que obliga al gobierno a poner cada vez más en evidencia la corrupción entre amenazas, compras de votos y extorsiones con el fin de lograr la influencia de varios gobernadores sobre sus diputados y senadores para votar la ilegalidad de sus determinaciones.
Critican medios las iniciativas presidenciales
Las críticas a su nueva ley migratoria van en aumento, lo mismo sucede con el anunciado proyecto del Banco Central de la República Argentina(BCRA) y muy fuertemente ante la pretensión de imponer la norma de inviolabilidad de la propiedad privada, que significa la extranjerización de las tierras sin límite alguno, que se debatirá en el Senado el próximo 6 de agosto.
Su desesperación inocultable para poder posicionarse como el líder de la extrema derecha en América Latina y lograr el cumplimiento de lo acordado en la conformación del Escudo de las Américas, dentro del esquema del renovado Proyecto de Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, anunciado por el mandatario estadunidense Donald Trump a fines de diciembre de 2025 y en los primeros días de este año, es su actual obsesión.
Milei estima que Argentina bajo su mandato ha creado organismos militares, seguridad, inteligencia, espionaje, mediáticos y antiterroristas, adelantándose al resto de países que están o estarán en días bajo gobiernos de ultraderecha, ufanándose de haber entregado buena parte del territorio nacional, y devastando al Estado como tal, firmando acuerdos lesivos para la soberanía nacional con Estados Unidos, Israel y Gran Bretaña.
Aboga Petro por la solidaridad internacional con La Habana
EU no debe ser cómplice de un genocida (Netanyahu), asevera el presidente
▲ El presidente colombiano, Gustavo Petro (izquierda), reiteró a su homólogo cubano la necesidad de una solución diplomática frente al recrudecimiento del bloqueo económico y energético de Washington.Foto tomada del canal de Telegram de Díaz-Canel
Afp, Sputnik y Ap
Periódico La Jornada Domingo 2 de agosto de 2026, p. 18
La Habana., El presidente de Colombia, Gustavo Petro, abogó ayer por la solidaridad internacional con la isla e instó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y a su secretario de Estado, Marco Rubio, a entablar un diálogo para evitar una acción militar contra la nación caribeña.
El mandatario colombiano, quien concluyó su visita oficial a La Habana, exhortó a “que se establezca un diálogo entre civilizaciones que deben ser iguales siendo diferentes”, y reiteró su rechazo a una posible ofensiva del Pentágono contra la nación caribeña.
En su último viaje internacional, antes de entregar el cargo al ultraderechista Abelardo de la Espriella el próximo 7 de agosto, Petro insistió en la necesidad de una solución diplomática ante el recrudecimiento del bloqueo económico y energético de Washington, que agravó la crisis económica y humanitaria que enfrenta el pueblo cubano.
El diálogo, afirmó el mandatario, “podría ser el primer puente de unidad de la humanidad en medio de la diversidad por la vida y por la libertad”.
Llamó a la Casa Blanca a “no ser cómplice de un genocida”, tras acusar que el primer ministro israelí y prófugo de la Corte Penal Internacional, Benjamin Netanyahu, trata de salvarse de un juicio internacional perpetuándose en el poder haciendo guerras fuera de Israel. “Es el momento de dialogar. Lo que está sucediendo en Medio Oriente no es para congratularse, puede ser el anticipo de un holocausto mundial”, advirtió Petro, quien pidió al gobierno estadunidense reaccionar a la situación que se vive en esa región. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, agradeció a su homólogo colombiano su apoyo ante las amenazas militares y al bloqueo de la administración Trump.
“Agradecimos su profunda solidaridad y firme apoyo a nuestro país, frente a las amenazas de agresión, el cerco energético y el recrudecimiento del bloqueo económico estadunidense”, afirmó Díaz-Canel, en redes sociales tras su encuentro con su par colombiano.
El ministro de Relaciones Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, presente durante las conversaciones oficiales, señaló que agradeció “personalmente al presidente Petro la labor de su gobierno para profundizar los históricos lazos entre ambos países”, así como “por sus pronunciamientos y muestras de solidaridad hacia Cuba”.
“Nuestro país continuará apoyando los procesos de paz en Colombia y honrará sus compromisos con los jóvenes que estudian Medicina en nuestro país, como parte de los Acuerdos de Paz firmados en La Habana en el año 2016”, destacó el canciller.
La visita de Petro se presentó tras el anuncio del nuevo presidente electo de que romperá relaciones diplomáticas con Cuba, lo que la cancillería cubana señaló como evidencia de “la clara subordinación del ultraderechista a la política de división y confrontación” de las naciones promovida por Estados Unidos.
La isla, amenaza directa a nuestro país: Marco Rubio
El secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio, reiteró en una entrevista con la cadena conservadora Fox News que Cuba “es un Estado fallido” e insistió, sin presentar pruebas, que los vínculos de la isla con “adversarios de Estados Unidos” convierten a la nación caribeña en una amenaza directa a la seguridad nacional de ese país.
En tanto, la región occidental de Cuba, donde se encuentran La Habana y cuatro de las 15 provincias de la isla, quedó a oscuras anoche debido a una avería en la red de energía, anunció la compañía estatal. Además de La Habana, el apagón afecta a las provincias de Pinar del Río, Mayabeque, Artemisa y Matanzas.
Acusan de injerencista a embajador de EU en Chile
Aldo Anfossi Corresponsal
Periódico La Jornada Domingo 2 de agosto de 2026, p. 19
Santiago. Brandon Judd, ex agente de la Patrulla Fronteriza estadunidense durante 27 años y ahora embajador de la Casa Blanca en Chile, se ganó el repudio de la dirigencia política, tras hacer afirmaciones que fueron consideradas un abierto injerencismo.
Todo empezó tras comentarios de tres ministros del presidente José Antonio Kast, acerca de la imposición por Washington de un arancel de 12.5 por ciento a ciertas exportaciones chilenas.
El fundamento de la Oficina del Representante Comercial sería que la nación sudamericana es uno de 60 países permisivos al ingreso de productos manufacturados en condiciones de trabajo forzado y/o infantil, lo cual se interpretó como una alusión a China, de donde viene 25 por ciento de las importaciones.
Mientras el canciller Luis Fernando Mackena buscaba retrotraer la sanción, su colega de Agricultura, Jaime Campos, afirmó que había “una actuación arbitraria del gobierno estadunidense, violentando el Tratado de Libre Comercio suscrito” y que “sostener que en Chile existe trabajo forzado ni el más enemigo de los intereses chilenos se había atrevido a afirmarlo”.
También intervino el ministro de Defensa, Fernando Barros –cuyo despacho representa a empresas chinas–, al opinar que “genera dudas en la cercanía y confiabilidad de la relación”.
Brandon Judd, quien desde que se instaló en Santiago en 2025 no fue diplomático en sus opiniones, reviró que “es muy decepcionante que mientras hay negociaciones, ministros que no tienen nada que ver con ellas hagan comentarios”.
Indignación nacional
El mundo político reaccionó: “el emplazamiento que nos hace el embajador es injerencia, intromisión en asuntos políticos internos y no corresponde a un representante diplomático”, sentenció el senador derechista Iván Moreira.
El presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, reprochó que “uno esperaría que los diplomáticos de otros países mantengan una cordialidad con el ministro que corresponda y no entrar en la arena política”.
Desde la oposición, el diputado Gonzalo Winter, señaló que “no tiene facultades el señor Judd para andar calificando si le gustan o no las opiniones que dan los ministros; debe respetar a las autoridades chilenas y las autoridades chilenas hacerse respetar también”.

