Buscan renovar al tribunal supremo
Acuerdan integrar comité de juristas para evaluar las credenciales de quienes se postulen para magistrados
Ángel González Especial para La Jornada
Periódico La Jornada Domingo 27 de septiembre de 2026, p. 19
Caracas. La mesa de diálogo instalada entre el gobierno encargado de Delcy Rodríguez y la oposición respaldada por Washington avanza, paso a pasito, en la designación de un nuevo Tribunal Supremo de Justicia que goce de la credibilidad de todos los sectores políticos, espacio clave para la definición de la situación jurídica y política del país luego de la intervención militar de Estados Unidos, el pasado 3 de enero.
Tras el segundo ciclo de conversaciones culminado el pasado viernes, acordaron la conformación de un comité de juristas que se encargará de evaluar las credenciales de quienes se postulen para magistrados del máximo tribunal del país, cuya renovación está pendiente por parte del Parlamento.
Convinieron también que, durante la próxima sesión ordinaria, que debe ser este martes, se designará el comité de postulaciones que llevará a cabo el proceso de selección.
La renovación del TSJ es clave para definir el panorama político de Venezuela, pues es el Poder Judicial el que puede decidir sobre la situación jurídica generada por la ausencia del presidente de la República, tras el secuestro de Nicolás Maduro por parte de las fuerzas armadas estadunidenses.
En enero, el actual TSJ decidió que no se aplicaban las opciones descritas en la Constitución, ya que lo ocurrido era completamente inédito, por lo que se abstuvo de considerar como falta absoluta la ausencia de Maduro, y estableció que la vicepresidenta Delcy Rodríguez debía juramentarse en calidad de encargada.
Sin embargo, diversos actores políticos y analistas han criticado que la Asamblea Nacional no decrete la ausencia permanente del presidente y convoque a elecciones. Es por esto que muchos ven en la renovación del TSJ la vía para destrabar la situación actual.
Medios desbloqueados
En paralelo, la presidenta Delcy Rodríguez anunció el “levantamiento de medidas administrativas” contra un conjunto de portales de Internet de medios de comunicación y organizaciones civiles que hasta este viernes estuvieron bloqueados para su acceso regular vía Internet desde Venezuela.
En un comunicado difundido la noche del viernes, el gobierno afirmó que la decisión fue producto de la recomendación de la mesa de diálogo.
Trump desafía a Chevron
En tanto, la petrolera North American Blue Energy Partners (Nabep) avanza para disputarle al Chevron el primer lugar en operaciones petroleras en Venezuela.
Se espera que la energética logre importantes aumentos de producción en sus campos más desarrollados en un período relativamente corto.
El Pentágono tendrá una participación pasiva de 35 por ciento en la empresa y derechos preferenciales para comprar 20 por ciento de su producción a precio de costo.
“Sólo estamos compitiendo contra nosotros mismos”, declaró un portavoz de la compañía, dirigida por el empresario venezolano Alejandro Betancourt.
Personas familiarizadas con sus operaciones señalaron a The Wall Street Journal que se espera que Nabep supere la producción de Chevron, de 280 mil barriles diarios, para finales de este año o comienzos del próximo.
A largo plazo, la empresa asegura tener el objetivo de elevar su producción a 500 mil barriles diarios para finales de 2028.
La directora financiera de Chevron, Eimear Bonner, salió al paso y aseguró que Venezuela pasó a estar en “tope de las oportunidades de inversión” de la compañía.
La meta es duplicar la producción durante los próximos cinco años, con un compromiso bruto de unos 7 mil millones.
Chile duplicará gasto militar tras tensiones con Argentina
Aldo Anfossi Corresponsal
Periódico La Jornada Domingo 27 de septiembre de 2026, p. 19
Santiago. Chile anunció esta semana un plan de modernización estratégica de las fuerzas armadas, en el que precisan que en 2027 “la inversión será cercana al doble que la del año anterior”, afirmó el ministro de Defensa, Fernando Barros, sin precisar una cifra. En la ley de presupuestos del año en curso ya se destinan 2 mil 400 millones de dólares al gasto militar.
Rodeado por los comandantes en jefe del Ejército, Fuerza Aérea y la Armada, Barros aseguró: “estamos definiendo la directiva que determina las inversiones de la próxima década, lo que garantiza contar con los medios necesarios para enfrentar desafíos y amenazas geopolíticas a las que se expone nuestro país, en un contexto cada vez más complejo”.
Que el anuncio se realizara junto a los mandos castrenses, y en la austral ciudad de Punta Arenas, situada a 2 mil 200 kilómetros de la capital, a orillas del estrecho de Magallanes, no es ninguna casualidad: en semanas recientes, autoridades civiles y militares argentinas relativizaron la soberanía de Chile sobre ese estratégico paso bioceánico entre el Atlántico y el Pacífico.
El canciller Pedro Quirno señaló que Argentina “es un país bicontinental y bioceánico; tiene que fortalecer su presencia en el Atlántico Sur, porque es el camino a la Antártida”.
Dichas declaraciones, si bien fueron corregidas desde Buenos Aires, irritaron al gobierno chileno, que responde ahora con el fortalecimiento de las capacidades militares en Tierra del Fuego, el estrecho de Magallanes y la Antártida.
Van por F35 de Washington
Entre lo que Chile se propone concretar se incluye el remplazo de la flota de cazabombarderos F-5 que lleva 50 años en servicio en Magallanes; la de aviones de transporte Hércules C130, los P3 Orión de vigilancia oceánica de la Armada, y la de helicópteros UH-1H, además los tanques alemanes Leopard 1V, de los cuales hay casi 200 en esa región. Versiones extraoficiales señalan que Santiago aspiraría a adquirir los super modernos F35 estadunidenses.
Barros también anunció nuevas bases militares e infraestructura portuaria “clave para la presencia permanente de Chile en el estrecho de Magallanes y en los mares australes".
Postura de Buenos Aires
Lo decidido por Santiago se produce cuando el presidente de Argentina, Javier Milei, se muestra como el más incondicional aliado de Donald Trump en el hemisferio, para lo cual cedió a Estados Unidos compartir una base militar en la ciudad de Ushuaia, en el austral canal de Beagle, convirtiendo la parte argentina de Tierra del Fuego en una plataforma de expansión de Washington hacia los super abundantes e inexplotados recursos de la Antártida.
A cambio, Milei espera que Trump favorezca las aspiraciones de Buenos Aires de soberanía en Islas Malvinas, controladas por Inglaterra desde 1833.
Los afrodescendientes en la Independencia
Batalla del Monte de las Cruces. Grabado de Enrique de Olavarría, 1886. Foto Wikimedia Commons Foto autor
Felipe Ávila*
27 de septiembre de 2026 00:02
Muchas veces se ha dicho que la guerra de Independencia fue un movimiento encabezado por los criollos, quienes culminaron y capitalizaron ese proceso. Se ha afirmado que los sectores populares no tenían claro por qué luchaban y sólo seguían a sus líderes, o jefes, provenientes de las elites novohispanas.
Sin embargo, es necesario subrayar que la Independencia de México fue una gran revolución popular que fue posible por la participación de decenas de miles de hombres y mujeres de los sectores populares más pobres y marginados; que se levantaron en armas para luchar no sólo por la Independencia de México, sino para construir una sociedad más justa e igualitaria, acabando con la esclavitud, con el tributo y con la división en castas por el origen social y el color de la piel. Por eso siguieron y lucharon con Hidalgo, Morelos, Guerrero y muchos otros líderes insurgentes, porque éstos supieron entender sus sentimientos y aspiraciones.
La gente pobre se identificó con ellos y formaron una comunidad que hizo posible el triunfo después de 11 años de guerra que destruyeron los cimientos del régimen colonial.
Quienes engrosaron las filas insurgentes fueron sobre todo indígenas y afrodescendientes, llamados negros o mulatos. La participación masiva de pueblos y comunidades enteras era un grito de libertad y rebeldía para poner fin a un sistema social opresivo que les fue impuesto por la fuerza, que destruyó buena parte de su cultura, que asesinó a muchos de sus guerreros y sacerdotes, que violó a sus mujeres, que prohibió sus prácticas religiosas, les quitó sus tierras y les impuso un nuevo orden político, así como nuevas leyes, instituciones, tributos, lengua y religión.
Quienes más padecían esos abusos y vejaciones fueron las comunidades indígenas y afrodescendientes, quienes lograron sobrevivir por la resistencia cotidiana constante, muchas veces soterrada y otras veces abierta, con rebeliones que buscaban mejorar sus condiciones de vida y defender su cultura, sus tradiciones, su organización comunitaria del trabajo, sus autoridades tradicionales, sus tierras, bosques y aguas.
La Independencia de México no hubiera sido posible si las comunidades indígenas y afrodescendientes del sur de la Nueva España no hubieran mantenido encendida la llama libertaria luego del fusilamiento de Morelos en diciembre de 1815. En los años más difíciles de la guerra insurgente, cuando sus principales líderes habían sido asesinados, la resistencia de los indígenas y afrodescendientes de Tierra Caliente, de la Montaña y de las costas Chica y Grande de lo que hoy es el estado de Guerrero, así como de las sierras de Puebla y Oaxaca, mantuvieron la lucha y no pudieron ser derrotados por los ejércitos realistas, cuyo número ascendía en esos años a 40 mil soldados.
En esa región del sur, las comunidades indígenas y afrodescendientes habían apoyado a Morelos en sus campañas militares y habían engrosado las filas de los hermanos Galeana y de Vicente Guerrero. Eran comunidades y pueblos con una gran identidad y cohesión colectiva. Los hombres jóvenes se unían a los ejércitos insurgentes, mientras sus padres, madres, abuelos, tíos y hermanos ayudaban y se comprometían con la causa insurgente de distintas maneras.
Todo el pueblo estaba con ellos. Por eso, las tropas realistas no podían acabar con esa resistencia. Por ello, a menudo quemaron pueblos, ejecutaron a sus habitantes en masa, apresaron a las mujeres y deportaron a los hombres que no estaban en condiciones de combatir.
Vicente Guerrero fue el líder insurgente más importante de ese periodo. Se había destacado por su valentía y capacidad militar, de organización y el respaldo que tenía de las comunidades indígenas, negras y mulatas del sur novohispano. Por sus venas corría sangre africana. Había hecho suyo el ideario de Hidalgo y de Morelos.
Era firme partidario de la Independencia, pero también de establecer la igualdad entre todos, sin distinción de etnia, riqueza o color de piel. La abolición de la esclavitud y de la división en castas, junto con la independencia absoluta de España, fueron sus principales banderas, y contó con el apoyo incondicional de las comunidades indígenas y afrodescendientes que vieron en él a uno de los suyos.
El ejército de Guerrero estaba compuesto en su mayoría por negros y mulatos que hicieron posible el triunfo de la causa insurgente. Entre ellos estuvo Juan del Carmen, mulato de Tlacoachistlahuaca, nacido en 1790, quien se incorporó con Guerrero en 1811; alcanzó el grado de coronel y participó en varias de las principales operaciones militares en la Montaña y la Costa Chica entre 1812 y 1817. Guerrero le tenía aprecio y lo hizo su lugarteniente.
Las tropas de Guerrero y Juan del Carmen tenían un amplio conocimiento del terreno: sierras escabrosas, cañadas profundas y la valentía de los guerrilleros los hacían imbatibles. Una táctica que les funcionó fue establecer fortificaciones en pueblos o villas elevados de la sierra. Madres, esposas, hijos y familiares de los combatientes se refugiaron ahí. Instalaron pequeñas fábricas de municiones y cañones; tenían herrerías, carpinterías; la población civil ayudaba en distintas tareas.
Los ejércitos realistas, que los superaban en soldados y armamento, no podían derrotarlos. Así se mantuvo la resistencia entre 1815 y 1821. Uno de los principales fuertes estuvo en el cerro de Xonacatlán, donde Juan del Carmen tenía 300 combatientes. En marzo de 1817, el virrey envió un fuerte contingente militar contra ese fortín. Tardaron un mes en derrotar a los rebeldes. Juan del Carmen murió el 3 de marzo.
Fue una gran pérdida para la causa insurgente. Guerrero expresó que no había sido por falta de valor, sino por falta de alimentos y agua por lo que habían sido derrotados y erigió un memorial en la iglesia de San Pedro en Xonacatlán, en honor a Juan del Carmen, donde hoy día sigue siendo recordado.
*Director del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México
Felipe Ávila*
27 de septiembre de 2026 00:02
Muchas veces se ha dicho que la guerra de Independencia fue un movimiento encabezado por los criollos, quienes culminaron y capitalizaron ese proceso. Se ha afirmado que los sectores populares no tenían claro por qué luchaban y sólo seguían a sus líderes, o jefes, provenientes de las elites novohispanas.
Sin embargo, es necesario subrayar que la Independencia de México fue una gran revolución popular que fue posible por la participación de decenas de miles de hombres y mujeres de los sectores populares más pobres y marginados; que se levantaron en armas para luchar no sólo por la Independencia de México, sino para construir una sociedad más justa e igualitaria, acabando con la esclavitud, con el tributo y con la división en castas por el origen social y el color de la piel. Por eso siguieron y lucharon con Hidalgo, Morelos, Guerrero y muchos otros líderes insurgentes, porque éstos supieron entender sus sentimientos y aspiraciones.
La gente pobre se identificó con ellos y formaron una comunidad que hizo posible el triunfo después de 11 años de guerra que destruyeron los cimientos del régimen colonial.
Quienes engrosaron las filas insurgentes fueron sobre todo indígenas y afrodescendientes, llamados negros o mulatos. La participación masiva de pueblos y comunidades enteras era un grito de libertad y rebeldía para poner fin a un sistema social opresivo que les fue impuesto por la fuerza, que destruyó buena parte de su cultura, que asesinó a muchos de sus guerreros y sacerdotes, que violó a sus mujeres, que prohibió sus prácticas religiosas, les quitó sus tierras y les impuso un nuevo orden político, así como nuevas leyes, instituciones, tributos, lengua y religión.
Quienes más padecían esos abusos y vejaciones fueron las comunidades indígenas y afrodescendientes, quienes lograron sobrevivir por la resistencia cotidiana constante, muchas veces soterrada y otras veces abierta, con rebeliones que buscaban mejorar sus condiciones de vida y defender su cultura, sus tradiciones, su organización comunitaria del trabajo, sus autoridades tradicionales, sus tierras, bosques y aguas.
La Independencia de México no hubiera sido posible si las comunidades indígenas y afrodescendientes del sur de la Nueva España no hubieran mantenido encendida la llama libertaria luego del fusilamiento de Morelos en diciembre de 1815. En los años más difíciles de la guerra insurgente, cuando sus principales líderes habían sido asesinados, la resistencia de los indígenas y afrodescendientes de Tierra Caliente, de la Montaña y de las costas Chica y Grande de lo que hoy es el estado de Guerrero, así como de las sierras de Puebla y Oaxaca, mantuvieron la lucha y no pudieron ser derrotados por los ejércitos realistas, cuyo número ascendía en esos años a 40 mil soldados.
En esa región del sur, las comunidades indígenas y afrodescendientes habían apoyado a Morelos en sus campañas militares y habían engrosado las filas de los hermanos Galeana y de Vicente Guerrero. Eran comunidades y pueblos con una gran identidad y cohesión colectiva. Los hombres jóvenes se unían a los ejércitos insurgentes, mientras sus padres, madres, abuelos, tíos y hermanos ayudaban y se comprometían con la causa insurgente de distintas maneras.
Todo el pueblo estaba con ellos. Por eso, las tropas realistas no podían acabar con esa resistencia. Por ello, a menudo quemaron pueblos, ejecutaron a sus habitantes en masa, apresaron a las mujeres y deportaron a los hombres que no estaban en condiciones de combatir.
Vicente Guerrero fue el líder insurgente más importante de ese periodo. Se había destacado por su valentía y capacidad militar, de organización y el respaldo que tenía de las comunidades indígenas, negras y mulatas del sur novohispano. Por sus venas corría sangre africana. Había hecho suyo el ideario de Hidalgo y de Morelos.
Era firme partidario de la Independencia, pero también de establecer la igualdad entre todos, sin distinción de etnia, riqueza o color de piel. La abolición de la esclavitud y de la división en castas, junto con la independencia absoluta de España, fueron sus principales banderas, y contó con el apoyo incondicional de las comunidades indígenas y afrodescendientes que vieron en él a uno de los suyos.
El ejército de Guerrero estaba compuesto en su mayoría por negros y mulatos que hicieron posible el triunfo de la causa insurgente. Entre ellos estuvo Juan del Carmen, mulato de Tlacoachistlahuaca, nacido en 1790, quien se incorporó con Guerrero en 1811; alcanzó el grado de coronel y participó en varias de las principales operaciones militares en la Montaña y la Costa Chica entre 1812 y 1817. Guerrero le tenía aprecio y lo hizo su lugarteniente.
Las tropas de Guerrero y Juan del Carmen tenían un amplio conocimiento del terreno: sierras escabrosas, cañadas profundas y la valentía de los guerrilleros los hacían imbatibles. Una táctica que les funcionó fue establecer fortificaciones en pueblos o villas elevados de la sierra. Madres, esposas, hijos y familiares de los combatientes se refugiaron ahí. Instalaron pequeñas fábricas de municiones y cañones; tenían herrerías, carpinterías; la población civil ayudaba en distintas tareas.
Los ejércitos realistas, que los superaban en soldados y armamento, no podían derrotarlos. Así se mantuvo la resistencia entre 1815 y 1821. Uno de los principales fuertes estuvo en el cerro de Xonacatlán, donde Juan del Carmen tenía 300 combatientes. En marzo de 1817, el virrey envió un fuerte contingente militar contra ese fortín. Tardaron un mes en derrotar a los rebeldes. Juan del Carmen murió el 3 de marzo.
Fue una gran pérdida para la causa insurgente. Guerrero expresó que no había sido por falta de valor, sino por falta de alimentos y agua por lo que habían sido derrotados y erigió un memorial en la iglesia de San Pedro en Xonacatlán, en honor a Juan del Carmen, donde hoy día sigue siendo recordado.
*Director del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México
Sheinbaum: ninguna élite determina el destino de la patria
“Muchos no levantaron la mano” para avalar reforma que prohíbe la doble nacionalidad al Ejecutivo, dice
Cristina Gómez Lima Corresponsal
Periódico La Jornada Domingo 27 de septiembre de 2026, p. 5
Hermosillo, Son., La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, defendió la reforma que prohíbe la doble nacionalidad, a tres días de que se discuta la minuta en el Senado, al reiterar que “ningún presidente puede tener dos amos ni jurar a dos banderas”.
En su penúltimo acto de rendición de cuentas, aseguró que hay “conservadores y reaccionarios que quieren volver al pasado”, en referencia a 36 años (a partir de 1982) caracterizados por “el entreguismo, el servilismo, modelos económicos diseñados desde fuera, impuestos al gobierno de México”.
Criticó que “hubo muchos que no levantaron la mano por esa reforma” y ratificó que “ninguna potencia extranjera determina el destino de México y ninguna élite determina el destino de la patria”.
La democracia, afirmó, reside en el pueblo “no la determinan unos cuantos. Esa es la parte más importante de la lucha desde la Independencia”.
Sheinbaum ha explicado que no busca eliminar la doble nacionalidad de los mexicanos que viven en otros países, sino establecer como requisito para quienes aspiren a la Presidencia y gubernaturas contar sólo con la nacionalidad mexicana.
Ante unas 20 mil personas reunidas en el Centro de Usos Múltiples de Hermosillo, la mandataria hizo un recorrido por distintos episodios de la historia nacional, desde la Independencia hasta la Revolución Mexicana, y recordó la intervención estadunidense de 1914.
“Hasta la fecha, las potencias ven a México como una posibilidad con sus recursos naturales, pero aquí siempre está el pueblo con su historia, con su memoria, defendiendo a la patria”, afirmó.
Justicia social en Sonora
En su séptima visita a la entidad, destacó las acciones de su administración en materia de justicia social, entre ellas mencionó el Plan de Justicia Yaqui, mediante el cual se han restituido más de 45 mil hectáreas y se han desarrollado obras relacionadas con agua, infraestructura, caminos, educación y bienestar.
También resaltó los trabajos para atender la problemática ambiental del río Sonora, donde se mantiene un programa de remediación tras la contaminación en 2014 por la mina Buenavista del Cobre, de Grupo México.
La Presidenta mencionó además la solución al conflicto laboral de Cananea, así como el incremento del salario mínimo y los Programas para el Bienestar, que defendió como derechos derivados de los recursos públicos y no como dádivas.
Paradojas
El bien Giffen
Luis Ángeles
Bienes Giffen son los productos que muestran demanda mayor conforme se eleva su precio. Convencionalmente, la teoría del consumidor establece que cuando un bien adquiere mayor precio, su demanda tiende a bajar. La paradoja del bien Giffen es que a precio alto, demanda alta.
Durante la hambruna de Irlanda en 1945 –una plaga acabó con las cosechas de papas–, Robert Giffen observó que esos tubérculos eran caros por su escasa oferta, pero que seguían solicitadas por la población al no haber productos sucedáneos.
Quedó definido que el bien Giffen era un producto de subsistencia, que seguía demandado a pesar de que bajara el ingreso de los consumidores. El ejemplo más utilizado para Inglaterra fue el trigo, en México podría ser el maíz, porque ambos son indispensables para la alimentación en sus respectivas comunidades. Para solventar las necesidades básicas, en los dos países se buscarían productos sustitutos, pero al no haberlos plenamente, las personas sacrificarían el consumo de otros bienes por adquirir trigo o maíz.
Los bienes Giffen podían ser también el arroz, el frijol o la leche, cuyo consumo puede aumentar cuando sube su precio. Eso ocurre, no porque las familias pobres pierdan la razón, sino su poder adquisitivo, y por ello dejan de comprar alimentos más caros.
El bien Giffen desafía al sentido común, y resulta ser una de las paradojas incómodas de la economía. Un ejemplo socorrido es el de la familia que consume tortillas y carne; si aumenta el precio de la tortilla y su ingreso ya no alcanza para ambos productos, reduce la compra de carne y aumenta la de las tortillas para completar su alimentación. Un economista le explica a la señora del mercado: –Atendiendo a la teoría del consumidor, cuando sube el precio de un producto la gente compra menos. —Eso será en sus libros; en mi casa, cuando sube la tortilla dejamos de comprar carne y compramos más tortillas.
Hoy en día, el bien Giffen debe representar parte importante del presupuesto y carecer de sustitutos cercanos; además, el efecto de pérdida de ingreso debe superar el impulso normal de comprar menos cuando sube el precio. Son casos difíciles de demostrar empíricamente, cuando ocurren, no es que consumidores rebeldes conspiren contra los economistas, sino que detrás de algunos bienes hay una cartera que se quedó sin alternativas. Es la pobreza haciendo cuentas.