sábado, 3 de octubre de 2026

El 2 de octubre, doloroso episodio en la historia de México: Sheinbaum.

Nunca más, represión desde el Estado
▲ Al cumplirse 58 años de la matanza de Tlatelolco, 8 mil personas marcharon en la CDMX para exigir justicia. La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que nunca más el Estado debe reprimir un movimiento social. Foto Jair Cabrera Torres / J. Xantomila, F. Camacho,
A. Sánchez y A. Muñoz

“Nunca más la represión del Estado a un movimiento social”, exclama
No se olvida
Arturo Sánchez Jiménez y Alma E. Muñoz
Periódico La Jornada   Sábado 3 de octubre de 2026, p. 3
“Nunca más” el Estado debe reprimir a un movimiento social, afirmó ayer la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, 58 años después de la masacre de Tlatelolco.
Al iniciar su habitual rueda de prensa matutina en Palacio Nacional, que estaba rodeado de vallas y de un amplio despliegue de policías previo a la marcha vespertina, la mandataria abrió con la consigna “2 de octubre no se olvida” y evocó la fecha como “uno de los episodios más dolorosos de la historia de México”.
Recordó que al comenzar su administración se publicó en el Diario Oficial de la Federación un acuerdo que reconoce la matanza de 1968 como crimen de lesa humanidad y señala como principal responsable al entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz, quien, subrayó, lo admitió “en distintos momentos de su vida después de haber sido presidente”.
Ese acuerdo de 2024 instruyó a la titular de la Secretaría de Gobernación (SG) a ofrecer una disculpa pública a las víctimas y comprometió al Ejecutivo federal a “garantizar la no repetición de atrocidades”, entre ellas la represión, las cárceles clandestinas y la tortura.
“Nuestra solidaridad siempre está con quienes lo vivieron en ese momento, sus familiares, y nunca más, nunca más una represión del Estado a un movimiento social”, declaró Sheinbaum en su conferencia.
Encuentro con Eureka
Más tarde, Sheinbaum se reunió con integrantes del Comité Eureka, fundado por Rosario Ibarra de Piedra. En un mensaje en X, acompañado de una fotografía, explicó que el propósito fue “dar seguimiento a la demanda de verdad y justicia” y a la búsqueda de respuestas para las víctimas de la llamada guerra sucia, en los años 60 y 70, y sus familias.
Mantener viva la memoria y escuchar a quienes han exigido justicia durante décadas es “parte fundamental de la construcción de un país que no olvida”, sostuvo.
La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, escribió aparte en esa red: “Hoy tenemos un gobierno que protege los derechos humanos y acompaña las causas sociales”.

2 de octubre no se olvida
José M. Murià
A los caídos en Tlatelolco
Aunque éramos muy poquitos, en especial comparados con los enormes contingentes de alumnos de la Universidad Nacional y del Instituto Politécnico, los alumnos de El Colegio de México hicimos actos de presencia en casi todas las manifestaciones juveniles y populares de aquel año de 1968.
Incluso algunos de sus maestros, como la doctora María del Carmen Velázquez, se hicieron presentes en tales marchas por céntricas avenidas de la capital.
La primera manifestación, muy grande por cierto, que partió de la Ciudad Universitaria, fue encabezada por el propio rector Barros Sierra y recorrió una buena parte del sur capitalino, hasta la avenida Félix Cuevas. Aparte de los manifestantes, el respaldo de los transeúntes que se topó por el camino hizo ver la simpatía ciudadana por todas las arterias en que anduvo.
Vale señalar que otras actividades y actos de protesta hubo en casi todo el país. De hecho, la Universidad de Guadalajara fue una de las pocas que se mantuvo al margen, en tanto que constituyó una espléndida tribuna para que el presidente Díaz Ordaz lanzara diversas peroratas en contra del movimiento estudiantil y no pocos ciudadanos inconformes de la más diversa índole, que se extendió por una buena parte del país.
En cada una de dichas marchas por diferentes rumbos de la Ciudad de México, no faltaron alumnos y profesores de El Colegio de México, lo que le valió a la institución, por cierto, que la fachada de su biblioteca amaneciera un día víctima de varias ráfagas de ametralladora, mismas que incluso alcanzaron a dañar la silla en que yo solía sentarme para estudiar…
Suponiendo que“la patria se lo agradecería”, Gustavo Díaz Ordaz hizo siempre alarde de haber “puesto orden” con mano firme, no obstante, como dice una canción popular: “haber mandado matar (el gobierno) a 400 camaradas”, en la plaza llamada de “las tres culturas”, ubicada en el muy añejo barrio de Tlatelolco.
En efecto, no tardó en recibir una primera muestra gigantesca del repudio que lo esperaba: la gran rechifla de unas 80 mil personas al mediar la mañana del 12 de octubre siguiente, durante la ceremonia de inauguración de los 19 Juegos Olímpicos, realizados en el majestuoso estadio de la Ciudad Universitaria de la Ciudad de México, lleno de arriba abajo. Lo que tuvo que soportar el presidente de la República no tiene parangón en la historia de México.
Ni así aceptó el Ciudadano Señor Presidente que se había ganado el rechazo general. No fueron pocos los años que pasaron sin que el hombre dejara de empecinarse con la idea de que el pueblo de México le agradecía su dramática censura y que él mismo podía considerarse un verdadero “héroe de la paz”. Tan es así que, en su entorno directo, mientras vivía, se cuidaba mucho de que por ningún motivo se tocara el tema de la represión, aunque era imposible evitar que se le gritaran todo tipo de epítetos y remembranzas, desde la calle, al menos en el pueblo de Ajijic, Jalisco, donde se refugió principalmente durante los últimos años de su vida, en una suntuosa residencia sita en las inmediaciones del lago de Chapala y, por supuesto, en verdad inaccesible para los simples mortales…

Decapitar estatuas
Fabrizio Mejía Madrid
El 30 de septiembre pasado, un grupo de ex trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas se trasladó a Los Pinos, desde la protesta en Reforma que realizaban contra Felipe Calderón, quien hablaba de democracia en el foro del neofascismo internacional.
Ahí, en Los Pinos, decapitaron la estatua del ex presidente que ocupó con el ejército las instalaciones de Luz y Fuerza del Centro la noche del 10 de octubre de 2009. Con esas medidas de fuerza, Calderón dejó a 44 mil familias sin sustento y a 22 jubilados sin pensiones. También dejó al país sin soberanía sobre la fibra óptica, pues era Luz y Fuerza la que había desarrollado la tecnología para instalarla.
En la pasada protesta, los electricistas le recordaron a Calderón la falsa guerra contra el narco y sus muertos reales, el encubrimiento judicial a su parentela por el incendio de la guardería ABC, y el cierre de 10 aerolíneas durante su gerencia presidencial. Y le quitaron la cabeza a su estatua.
El gesto simbólico recuerda las tres dinamitaciones de la estatua que Miguel Alemán se había mandado erigir en la explanada de Ciudad Universitaria, un año antes de que los estudiantes pudieran mudarse desde el Centro de la ciudad de México, en 1953.
Sufrió dos atentados, antes de la decapitación: en 1960 y 1965. La dejaron casi como busto, la toga ya más parecida a una falda-pantalón, pero faltaba quitarle la cabeza. En la madrugada del 6 de junio de 1966 le taladraron el cuello, a unos siete metros de altura, para colocarle los cartuchos de dinamita y la cabeza voló.
Dos días después terminaron con las vigas de acero que le quedaban al cuerpo. Las autoridades mandaron ponerle unas láminas acanaladas para taparla, porque parecía un miriñaque de señora de salón de baile, y ese fue el lienzo que utilizaron los artistas plásticos para hacer el Mural Efímero, el 25 de agosto de 1968, durante la huelga estudiantil.
Se llaman rituales de desacralización y son lo contrario de su consagración y, desde luego, al intento de borrar la historia.
En el caso de Miguel Alemán, que le puso su nombre a cuanta cosa inauguró, su estatua en Ciudad Universitaria fue vista como la presencia del poder presidencial priísta justo frente a la Biblioteca Central.
Una intromisión de ocho metros en la autonomía, aunque fuera sólo en forma de alguien que vagamente se parecía al presidente en funciones. Pero en el caso de Calderón, el tema, desde que un árbol lo tiró en una tempestad y nadie lo recogió, forma parte de esa línea de esculturas que adornan las afueras de la casa de Miguel Alemán en Los Pinos. Calderón no fue un Presidente legítimo, sino que se robó la elección de 2006 de tantas formas como le fue posible.
La inexistencia de la transición a la democracia es lo único que yace debajo de esas esculturas de los ex presidentes. Las concibe el candidato único del Partido Único en 1976: José López Portillo.
Él, animándose a ponerse al mismo nivel con una serie de mandatarios, desde Lázaro Cárdenas hasta él mismo, manda poner las estatuas, e inaugura la Calzada de los Presidentes, como un registro de todos los inquilinos de la casa presidencial. Hasta Peña Nieto, todos los gobernantes cederán al autoelegio, e irán encargando sus esculturas para colocarlas en esa cola que se llamó Prian.
Miguel de la Madrid trató de que la cosa no se viera tan de emperador romano y fundó una triste Calzada de la Democracia, donde, por rencor, acabaron mezclándose bustos, no esculturas de cuerpo entero, de Benito Juárez y Melchor Ocampo con varios dirigentes del PAN.
Era una perversa forma de simbolizar que la tal democracia era la llegada de un PAN yunquista y ratero que se atrevía hasta ponerse al lado de los liberales mexicanos de la Guerra de Reforma.
Venganza vía escultura. Y, a unos metros, hasta el panista que se robó la elección, Calderón, aparece junto al otro fraudulento, el del PRI, Carlos Salinas de Gortari. Esas esculturas no conmemoraban realmente ningún acontecimiento político o un proceso histórico. Se levantaron sólo para cumplir con aquella consigna que Monsiváis le atribuyó a los presidentes del prianato: “Elogio que no pago, no lo siento sincero”.
La sacralización del presidencialismo vino acompañada de su banalización. Como lo huecas que son, estas estatuas fueron reinterpretadas popularmente.
Recuerdo que, en la fila para conocer Los Pinos, cuando se abrió al público, el 1º de diciembre de 2018, mucha gente le mentaba la madre al propio Calderón –a su estatua– diciéndole “espurio” en su carita de bronce. Salinas, Zedillo, Fox, Peña Nieto y Díaz Ordaz recibían también mucho cariño del pueblo. Varios se sacaron fotos con Lázaro Cárdenas del Río.
Una quinceañera fue vestida para sacarse un retrato en la escalinata de telenovela de la casa de Miguel Alemán. Otros veíamos la dimensión del saqueo de la familia Peña Nieto: ni alfombras, ni muebles, ni vajillas, ni cortinas, ni cuadros, sólo un letrero de la nueva Secretaría de Cultura: “Así lo recibimos”.
Desde abajo, la desacralización trajo una práctica popular de instalar “antimonumentos”, que guarden la memoria de la injusticia. Desde el 2 de octubre del 68 y el halconazo del 10 de junio, hasta la contaminación de los ríos Sonora y Bacanuchi, los antimonumentos pasan lista de pendientes al aparato judicial: el de los 72 migrantes masacrados en San Fernando, Tamaulipas, en 2010.
Además, el incendio de la guadería ABC, en 2009; las muertas en Ciudad Juárez (1993-2013); los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa en 2014; los mineros sin rescatar en Pasta de Conchos en 2006... Son acontecimientos no llevados a la justicia. Son procesos de descompisión de décadas. Conmemoran, no ovacionan. A los antimonumentos que residen en la capital, se les llama La Ruta de la Memoria.
Salvo que también son esculturas, nada de esto tiene semejanza con el secuestro que la alcaldesa de la Cuauhtémoc perpetró de la estatua que conmemoraba el encuentro de Fidel Castro y el Ché Guevara en 1955 en la colonia Tabacalera.
Obedeciendo una instrucción que había recibido en otro foro, el de la otra FIL (Fundación para la Libertad, carajo) en Madrid, la remoción de esa estatua es un acto de una autoridad desde un poder jerárquico, no una iniciativa popular desde un sindicato, o de una ciudadanía agraviada.
Es pura arbitrariedad.
Se parece más a lo que hizo la Junta Militar en Argentina en 1955, tras el golpe contra Juan Domingo Perón. Mediante un decreto mandó decapitar las representaciones de los trabajadores del Monumento al Descamisado, así como una estatua de Evita. Echó las cabezas al río. Dinamitó los cimientos de hormigón.
Quiso borrar un episodio de la historia del país. No tomar venganza simbólica contra tu verdugo. No conmemorar un hecho que todavía causa dolor. No. Simplemente trató de destruir.

México SA
FMI otorga estrellita a la 4T // Sus buitres visitaron México// Encrucijada electoral en Brasil
Carlos Fernández-Vega
▲ En respuesta al Fondo Monetario Internacional, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, encabezada por Édgar Amador Zamora (en la imagen, durante su comparecencia del 30 de septiembre ante la Cámara de Diputados), señaló que toma en cuenta las recomendaciones de diversos organismos y por ello analiza constantemente alternativas para fortalecer el marco fiscal del país.Foto Luis Castillo
Disfrazados de “integrantes de una misión técnica”, los buitres del Fondo Monetario Internacional (FMI), estuvieron en la capital del país (segunda semana de septiembre) para hurgar en la política y las condiciones económicas del actual gobierno, aunque oficialmente su objetivo fue “supervisar el sistema monetario” mexicano y “vigilar que cumpla con sus compromisos en materia de políticas cambiarias y macroeconómicas”. Tales “visitas” son recurrentes y forman parte de su convenio constitutivo, que, como uno de los fundadores del organismo, México suscribió en 1944 como parte de los acuerdos de Bretton Woods.
De cualquier suerte, las aves rapaces se quedaron con las ganas, pues su “revisión” no arrojó los resultados por ellos esperados (hiperinflación, devaluación, crisis de deuda, caos, etcétera). Por el contrario, registraron que el balance económico mexicano es adecuado, y producto de su “visita” emitieron el siguiente comunicado:
“Se proyecta que el crecimiento cobre mayor fuerza y que alcance 1.5 por ciento en 2026 y 1.8 por ciento en 2027, aunque seguiría limitado, principalmente por la incertidumbre externa. El proceso de desinflación ha continuado y la inflación general está cerca de la meta, aunque algunas presiones inflacionarias subyacentes persisten.
“La consolidación fiscal ha continuado en 2026 y se espera que proceda gradualmente hacia adelante, pero serán necesarios mayores esfuerzos para colocar a la deuda en una trayectoria descendente. A fin de proteger la inversión pública, tan necesaria para impulsar el crecimiento, se requiere incrementar la recaudación, priorizar mejor el gasto y permitir una mayor participación del sector privado.
“La política monetaria debe continuar centrándose en consolidar la desinflación, manteniendo una postura moderadamente restrictiva hasta que haya indicios claros de que la inflación está transitando de manera sostenida hacia la meta. En el contexto de un sistema financiero sólido, deberían continuar los esfuerzos por mejorar los marcos prevención de lavado de dinero y lucha contra el financiamiento al terrorismo y profundizar la intermediación para apoyar el crecimiento y la inclusión. Para aumentar el crecimiento potencial, es necesario estimular la inversión privada, eliminando para ello las brechas de infraestructura, reduciendo la incertidumbre y las cargas regulatorias y reforzando la integración comercial, junto con esfuerzos sostenidos por mejorar la seguridad, combatir la corrupción y reducir la informalidad.”
Los “misioneros” fondomonetaristas indican que “tras un débil 2025, se prevé que el crecimiento cobre mayor fuerza. Las políticas fiscales y monetarias menos restrictivas, la aceleración de exportaciones a Estados Unidos y el impacto limitado del shock mundial en los precios de la energía –dada la escasa dependencia de combustibles importados, la estabilidad de los precios regionales del gas natural y las medidas fiscales para proteger los precios internos de la gasolina– son factores que están apuntalando la actividad en 2026.
Proyectan que el crecimiento mexicano será más acelerado en 2027, “aunque la incertidumbre en torno a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá y los recientes cambios regulatorios e institucionales a nivel nacional seguirán restringiendo la actividad. La inflación general ha disminuido en los últimos meses –gracias a la holgura económica, una postura de política monetaria restrictiva, la caída de los precios agrícolas, el fortalecimiento del peso y la estabilidad de los precios internos de la gasolina– y se sitúa ahora cerca de la meta. Sin embargo, las persistentes presiones en los precios subyacentes y el nivel algo elevado de las expectativas de inflación probablemente retrasen hasta principios de 2028 el retorno duradero a la meta de inflación del Banco de México. Se prevé que el déficit en cuenta corriente disminuya este año gracias a la solidez de las exportaciones a Estados Unidos –atribuible principalmente al auge de las tecnologías de la información–, antes de ampliarse a mediano plazo a medida que la demanda interna siga recuperándose. Los riesgos para la actividad están balanceados en términos generales”.
Las rebanadas del pastel
Mañana, elecciones en Brasil (rodeado de títeres ultraderechistas ilegalmente impuestos por Trump) en las que Lula puede relegirse y continuar con su exitoso programa político, económico y social, y con ello nulificar a los golpistas de Bolsonaro. Cerca de 160 millones de brasileños son aptos para las urnas. Pero hay que estar atentos, porque el intervencionismo gringo es brutal.
X: @cafevega   Correo: cfvmexico_sa@hotmail.com