domingo, 25 de octubre de 2026

Netanyahu promete destruir Hebrón; asaltan barrios y desplazan a familias.

Represalia por la muerte de dos soldados
La cancillería palestina atribuye la operación a las próximas elecciones en Israel
▲ Niños gazatíes se refugian durante un ataque israelí con drones en el momento en que hacían fila para recibir comida en el campamento de refugiados de Jabalia, en el norte de la franja.Foto Afp
Afp, Europa Press y Ap
Periódico La Jornada   Domingo 25 de octubre de 2026, p. 16
Hebrón. Israel continuó ayer con su ofensiva generalizada contra la gobernación de Hebrón, en Cisjordania reocupada, con asaltos a barrios palestinos, zonas acordonadas y cientos de familias desplazadas, informó la agencia de noticias Wafa; el primer ministro israelí y prófugo de la Corte Penal Internacional, Benjamin Netanyahu, prometió “destruir el lugar”.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) obligaron a más de 2 mil palestinos a abandonar sus hogares y tenían previsto desplazar a otros 2 mil 500 en las siguientes horas.
Tras el desalojo, los efectivos convirtieron las casas en puestos militares; asimismo, bloquearon todos los accesos a Hebrón, sus campos de refugiados, pueblos y aldeas, informó Al Jazeera.
Capturan a 40 sospechosos
El ejército israelí declaró que realizó operaciones en 40 zonas diferentes en toda Cisjordania reocupada y que capturó “a alrededor de 40 sospechosos, incluidos terroristas afiliados a Hamas y a otras organizaciones terroristas yihadistas islámicas, así como a sospechosos involucrados en incitación, alteración del orden público y lanzamiento de piedras”.
“Actuaremos para destruir este lugar, para cambiarlo por completo”, advirtió Netanyahu.
El operativo tiene lugar en represalia por un ataque realizado el viernes por parte de dos palestinos residentes en Hebrón contra un puesto militar israelí en el que dos soldados perdieron la vida.
“Empezaron por el barrio del que procedían los atacantes, pero no tenemos ninguna garantía de que la operación no se extienda”, declaró el gobernador de Hebrón, Khaled Dudin.
Las calles están desiertas y sólo circulan vehículos del ejército israelí. En una vivienda situada en una colina ondea una bandera de Israel.
Higazi Shawer al Tamimi, comerciante de 70 años, contó que fue despertado por los soldados a la una de la madrugada y que le dieron dos horas para reunir documentos y algunas pertenencias, y encontrar dónde alojarse.
“Todo esto ocurre porque Benjamin Netanyahu quiere ganar las elecciones (legislativas del próximo martes) con la sangre de los palestinos”, denunció. “Pero no iremos a ninguna parte”, aseguró.
La organización israelí de derechos humanos B’Tselem advirtió que los planes de desplazamiento equivalen a “un castigo colectivo y actos que podrían constituir crímenes de guerra”. La Sociedad de Prisioneros Palestinos afirmó que unas 70 personas han sido arrestadas hasta el momento.
El gobierno palestino teme que la escalada alcance niveles sin precedentes desde 1967 y reproduzca la Nakba, término árabe para “catástrofe” y alude al desplazamiento forzado de palestinos durante la creación del Estado de Israel.
En un comunicado, la cancillería palestina vinculó esta ofensiva con el contexto electoral israelí y la búsqueda de réditos políticos internos a costa de los derechos de los palestinos.
Reclamó una respuesta internacional que no se limite a declaraciones de condena, sino que incluya “medidas concretas y disuasorias” para poner fin a la impunidad, proteger a la población civil y preservar sus tierras, instituciones y lugares sagrados, y reiteró que el objetivo debe ser la creación de un Estado palestino “independiente y soberano, con Jerusalén como capital”, así como el fin de la ocupación.
Contienda reñida
Miles de israelíes salieron a protestar contra el gobierno de Netanyahu y a exigir una investigación independiente sobre su fracaso en prevenir los ataques de Hamas el 7 de octubre de 2023, a tres días de las elecciones.
Las encuestas sugieren una contienda muy reñida, con el bloque de extrema derecha del primer ministro, en el poder desde finales de 2022, prácticamente empatado con Gadi Eisenkot, cuyo partido, Yashar, que significa “recto”, se asume como de centro.

Israel arresta a palestinos y derriba casas como parte de su operación militar en Cisjordania
Soldados israelíes patrullan un puesto de control en Hebrón, en Cisjordania ocupada, el 24 de octubre de 2026. Foto Afp   Foto autor
Ap
24 de octubre de 2026 12:23
Hebrón. Israel siguió adelante el sábado con una importante operación militar en Cisjordania, realizando arrestos y demoliciones un día después de que dos hombres armados palestinos mataran a dos soldados israelíes e hirieran a otros tres en Hebrón, la ciudad más grande del territorio.
La operación se llevó a cabo en ciudades de toda Cisjordania a pocos días de que los israelíes voten si mantienen en el poder al gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu. El operativo fue especialmente amplio en la zona de Hebrón, donde desplazó a cientos de familias que huyeron. Las tropas israelíes tomaron posiciones en toda la ciudad y la aislaron del resto del territorio por segundo día, cerrando puertas y puestos de control a los conductores palestinos.
En Deir Bahha, el vecindario de los presuntos atacantes, las fuerzas israelíes advirtieron a los residentes que evacuaran durante la noche, dejando las calles desiertas el sábado, salvo por dos vehículos militares. Fahed Ahmro, un trabajador municipal de 51 años, huyó a la casa de un familiar después de que advertencias por altavoz y sirenas lo despertaran. Dijo que ya había vivido redadas militares antes, pero nunca una que le provocara tanta incertidumbre sobre si su familia podría regresar.
“En el pasado, cuando se nos ordenaba o pedía irnos por unos minutos o unas horas, registraban nuestras casas y luego volvíamos”, afirmó. “Pero ahora están evacuando nuestras casas y vecindarios enteros. Es una situación muy difícil”.
Los dos soldados muertos el viernes elevaron a seis la cifra de israelíes fallecidos este año en una Cisjordania cada vez más violenta. Si se incluye a los presuntos atacantes, 112 palestinos han muerto en el mismo periodo, según el Ministerio de Salud palestino, con sede en Ramala.
El ejército de Israel dijo que encontró armas en el automóvil de los atacantes y que probablemente planeaban atacar a civiles israelíes antes de ser detenidos en el puesto de control. El ejército indicó el viernes que las tropas “realizan registros precisos, selectivos y exhaustivos” en el área donde operaban los atacantes.
El tiroteo también provocó indignación entre políticos israelíes y llevó a Netanyahu y a tres miembros de su gobierno de derecha al lugar del ataque, donde prometieron responder con contundencia.
“Advertimos hace unas semanas sobre intentos de nuestros enemigos de hacernos daño a nosotros, a nuestros ciudadanos y a nuestros soldados antes de las elecciones”, dijo Netanyahu. “Actuaremos para destruir este lugar”.
En un comunicado publicado en X, el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, apareció frente a una excavadora cerca del lugar del tiroteo y prometió que Israel derribaría edificios palestinos construidos sin permisos en la zona. No afirmó que existiera una conexión entre los propietarios de esos edificios y los atacantes.
“Retiraremos bastantes edificios, dejando claro que el terrorismo dirigido contra ciudadanos israelíes tiene un precio muy alto”, señaló. “Esto es solo el comienzo”.
El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, y el ministro de Defensa, Israel Katz, hicieron promesas similares en la escena del crimen. Ben-Gvir, Smotrich y Katz son ministros del actual gobierno de Netanyahu. Mostrar firmeza en materia de seguridad es un elemento central en sus campañas de cara a las elecciones del 27 de octubre.
Amjad Iraqi, analista principal del International Crisis Group para Israel y los territorios palestinos, dijo que las promesas reflejaban la forma en que los políticos trabajan para demostrar cuán duros serían con los palestinos antes de las elecciones. La derecha israelí, añadió, históricamente ha enfatizado las amenazas a la seguridad para sostener su argumento de permanecer en el poder.
“Para gran parte de la extrema derecha, cada ataque es una oportunidad de proyectar fuerza, enviar un mensaje y tranquilizar a los colonos de que el Estado los protegerá e impulsará sus objetivos”, señaló.
Cerca de 3 millones de palestinos y 540.000 colonos israelíes viven en Cisjordania, que Israel ocupó en la Guerra de los Seis Días de 1967. Hebrón es una de sus ciudades más tensas y el único lugar donde colonos judíos viven en el corazón de una zona palestina densamente poblada bajo protección militar israelí.
La Sociedad de Prisioneros Palestinos informó que se realizaron más de 70 arrestos en toda Cisjordania el sábado, y varios conductores reportaron cierres generalizados que les impedían salir de las ciudades hacia las principales autopistas de Cisjordania.
En las puertas militares en las afueras de Hebrón, varios taxis esperaban para recoger a familias y trabajadores que cruzaban a pie. La gente pasaba sacos de harina y tanques de gas por las puertas, mientras un hombre mayor empujaba a su esposa en una silla de ruedas a través de una abertura junto a una de ellas.
Reem Al Jiyawi esperaba detrás de una puerta cerrada al norte de la ciudad a primera hora del sábado, intentando llevar a su hija de 11 años a una cita médica relacionada con el cáncer en un hospital. Al no poder conducir directamente, hizo que su esposo la dejara en la puerta para poder cruzar a pie y tomar un taxi compartido del otro lado.
Funcionarios municipales de Hebrón dijeron que entre 200 y 300 familias habían sido desplazadas de Deir Bahha y de cuatro vecindarios cercanos durante la noche, y que la mayoría se dirigió a otras partes de la ciudad.
Ahmro, el trabajador municipal, dijo que dejó atrás no solo sus pertenencias, sino la vida que había construido, su trabajo y sus sueños para el futuro.
“El hogar es el hogar”, señaló. “Todo era cómodo allí. No puedes sentirte así de cómodo en ningún otro lugar”.

Rebeldes hutíes aseguran haber atacado aeropuertos e instalaciones petroleras de Arabia Saudita
Se observa una columna de humo en el sitio impactado en medio de la lucha entre el gobierno yemení respaldados por Arabia Saudita y los hutíes de Yemen, respaldados por Irán, en Jabal Han, al oeste de la ciudad de Taiz, Yemen, el 21 de octubre de 2026. Foto Afp Foto autor
Reuters
24 de octubre de 2026 12:03
Yemen. Los hutíes de Yemen afirmaron el sábado que lanzaron ⁠ataques contra instalaciones petroleras y aeropuertos de Arabia Saudita, ⁠mientras que ⁠la coalición liderada por el reino que combate al grupo dijo haber derribado dos misiles mientras se intensifican los enfrentamientos entre ambas partes.
En otro frente de un conflicto cada vez más intenso, reavivado por la guerra con Irán, el Gobierno yemení respaldado por Riad afirmó que los hutíes también lanzaron tres misiles balísticos contra instalaciones de la guardia costera en la ciudad portuaria de Adén, al sur de Yemen.
Las autoridades sauditas ⁠no confirmaron de ​inmediato las informaciones de los hutíes, y ⁠no quedó claro si los supuestos ataques habían alcanzado sus objetivos en el reino o habían sido interceptados.
El portavoz militar hutí, Yahya Saree, afirmó que el grupo había atacado ‌el ‌Aeropuerto Internacional Rey Khalid de Riad, una instalación de Aramco en Yanbu, la refinería de petróleo de Rabigh, estaciones de bombeo de crudo y el oleoducto ​Este-Oeste.
También señaló que el grupo había atacado el Aeropuerto Internacional ​Rey Fahd de Dammam, ​un aeropuerto en Najran y una base aérea en ‌Khamis Mushait.
La coalición liderada por Arabia Saudita afirmó haber destruido el sábado dos misiles balísticos lanzados por los hutíes hacia Yanbu y Taif.
La reanudación de los combates ha hecho añicos la tregua de 2022 negociada por la ONU, que había frenado en gran medida los ataques transfronterizos entre la coalición liderada por Arabia Saudita y los hutíes, que controlan la capital, Saná.
La escalada ha abierto otro frente en la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
En Yemen, el Ministerio ‌del Interior del Gobierno reconocido internacionalmente afirmó que dos de los misiles de los hutíes ⁠habían impactado en una sede de la guardia costera, mientras que un tercero alcanzó un edificio de la guardia costera en el distrito ⁠de Tawahi.
El portavoz hutí, Saree, afirmó que el grupo había atacado concentraciones militares respaldadas por Arabia Saudita en lo que denominó el campamento de Al-Nasr y una base naval en Adén, y señaló que oficiales sauditas supervisaban ​la movilización en esos lugares. La coalición ​no hizo ​ningún comentario sobre esa afirmación.

Netanyahu: genocidio electorero
El viernes, dos soldados israelíes fueron asesinados y tres resultaron heridos cuando patrullaban la ciudad de Hebrón, parte del territorio palestino de Cisjordania ocupado de manera ilegal por Israel desde 1967.
Los dos presuntos atacantes fueron abatidos en el lugar. Tel Aviv no realizó ninguna investigación antes de usar el ataque como pretexto para recrudecer sus operaciones de limpieza étnica en toda Cisjordania: todos los habitantes del barrio donde ocurrieron los hechos fueron obligados a huir y el ejército de ocupación comenzó la demolición de edificios sin ninguna relación con el atentado, una forma de castigo colectivo codificada como crimen de guerra y llevada a cabo por Israel con total impunidad. Decenas de palestinos fueron secuestrados por los invasores y la ciudad entera fue sitiada.
El primer ministro israelí y prófugo de la Corte Penal Internacional, Benjamin Netanyahu, se apresuró a visitar el área, donde prometió lanzar una operación sobre Cisjordania a una escala que no se ha visto desde la Guerra de los Seis Días “en el momento en que determinemos”.
Asimismo, afirmó que los invasores destruirán los hogares de los palestinos –a los que se refirió como “infraestructura terrorista”– y construirán más de 100 nuevos asentamientos y más de 100 granjas. Las granjas no tienen un propósito productivo, son un mecanismo para arrebatar mayores extensiones de tierra a los palestinos. Fuentes del ejército colonial confirmaron que el objetivo es desplazar a los árabes y dejar que los colonos se expandan libremente.
El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, sostuvo que Israel actuará para destruir Cisjordania, dejando claro el “precio muy alto” de defenderse de la ocupación. Subrayó que los visto ayer es “apenas el comienzo”.
Las declaraciones de los gobernantes mencionados y de sus colegas en la clase política israelí sólo pueden leerse como la intención de elevar las operaciones genocidas en Cisjordania a la misma escala de terror alcanzada en Gaza. La referencia a la Guerra de los Seis Días resulta en particular ominosa.
Dicho conflicto, ocurrido entre el 5 y el 10 de junio de 1967, fue provocado por Israel con el designio de apoderarse de los territorios de Cisjordania, Jerusalén Este, la franja de Gaza, los Altos del Golán y la península del Sinaí. Con excepción de esta última, devuelta a Egipto en 1982, mantiene un régimen colonial sobre el resto.
Como ha hecho durante toda su historia, Tel Aviv aseguró que se trató de un acto de defensa propia ante un inminente asalto de sus vecinos, pero el peligro nunca existió.
Menájem Beguín (ministro sin cartera en ese momento y posterior primer ministro) admitió: “las concentraciones de tropas egipcias en los accesos del Sinaí no probaban que el presidente Gamal Abdel Nasser estuviera realmente a punto de atacarnos. Debemos ser honestos con nosotros mismos. Nosotros decidimos atacarlo”.
Isaac Rabin (jefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas israelíes en 1967) reconoció: “No creo que Nasser quisiera la guerra. Las dos divisiones que envió al Sinaí el 14 de mayo no habrían sido suficientes para lanzar una ofensiva contra Israel. Él lo sabía y nosotros lo sabíamos”.
Además, los sucesos deben enmarcarse en una siniestra tradición política israelí: asesinar palestinos en las vísperas de elecciones políticas.
Con los comicios a sólo tres días y una acuciante necesidad de evitar la derrota para alejar la rendición de cuentas por sus actos de corrupción y su sospechoso manejo de los informes sobre el ataque del 7 de octubre de 2023, es evidente que Netanyahu explota la violencia con fines propagandísticos, sin reparar en el costo humano de su uso político de la guerra.