Carlos Fernández-Vega
Caras largas, muy largas de algunos cabilderos del poder económico (incluidos aquellos que dicen ser parte de la 4T), quienes durante más de un año y medio mantuvieron en la congeladora las modificaciones legales contra la onerosa práctica (para los trabajadores, el fisco y las instituciones de seguridad social) del outsourcing contenidas en dos iniciativas (la del senador Napoleón Gómez Urrutia –octubre de 2019– y la del presidente López Obrador –noviembre de 2020–) presentadas ante el Congreso.
Uno de esos cabilderos en el Congreso incumplió su palabra empeñada con el poder económico y no pudo evitar que a éste le faltaran al respeto y le tomaran el pelo (senador Ricardo Monreal dixit) con los cambios propuestos por el dirigente sindical y el mandatario; lástima, porque, como caballo de Troya, ese legislador fue uno de los primeros en bloquear cualquier intento de modificar la ley presentada (un regalo para la patronal de cierre sexenal) por el Borolas y aprobada por diputados y senadores panistas y priístas.
Aunque todavía no queda claro qué tanto se avanzó en el combate a la mencionada práctica (la cual, gracias a Felipe Calderón, creció como la humedad) ni cuándo las modificaciones propuestas pasarían por el tamiz del Congreso, el hecho es que el presidente López Obrador anunció “un acuerdo entre los sectores productivos para ir terminando con el outsourcing. En un tuit –sin apuntar detalles del convenio– anunció un importante acuerdo entre dirigentes sindicales, empresariales y gobierno en materia de subcontratación y reparto de utilidades en beneficio de todos ( La Jornada).
Por su parte, la Secretaría del Trabajo, que tampoco ayudó mucho en esta materia, aseguró que los acuerdos alcanzados en materia de outsourcing “comprenden la prohibición de la subcontratación de personal, la regulación de la subcontratación de servicios especializados distintos del objeto social y de la actividad económica preponderante de la empresa contratante, el registro ante la STPS y la inscripción al padrón público de las empresas de subcontratación de servicios y obras especializados, la responsabilidad solidaria en caso de incumplimiento, y el otorgamiento de un plazo de tres meses para que los trabajadores subcontratados pasen a formar parte de la nómina del patrón real… Dichos acuerdos contribuyen a saldar una deuda histórica en favor de las mujeres y hombres que por años han trabajado bajo la figura de la subcontratación y han visto vulnerados sus derechos. Estos acuerdos serán entregados a la Cámara de Diputados para que, en su caso, puedan ser considerados por los legisladores para su aprobación”.
Adicionalmente, según la citada dependencia del Ejecutivo, se llegó a un acuerdo sobre el tema de reparto de utilidades para evitar posibles distorsiones en empresas de uso intensivo de capital, creando dos modalidades para el cálculo del reparto. Con esta fórmula se elimina la discrecionalidad y se lograría un incremento de 156 por ciento en el monto del reparto de utilidades a los trabajadores.
Eso comunicó la Secretaría del Trabajo en un boletín de ocho párrafos, de los cuales cinco destinó a presentar en sociedad a los asistentes al acto en el que se anunció “el acuerdo entre los sectores productivos para ir terminando con el outsourcing”, algo demasiado breve e insustancial como para informar sobre un acuerdo histórico (STPS dixit).
Con todo y la carencia de información detallada sobre qué acordaron las partes, en todo caso lo importante de todo esto es que la patronal se vio en la penosa necesidad de aceptar sentarse en la mesa y descongelar el tema del outsourcing, algo que por lo demás corresponde al Congreso por existir dos iniciativas sobre el particular y, por ley, no son los patrones los que deciden qué sí y qué no, sino los diputados y senadores, aunque muchos de ellos sólo sirven al poder empresarial.
Por cierto, ¿dónde está Raúl Beyruti, rey del outsourcing, denunciado por el Servicio de Administración Tributaria y la Unidad de Inteligencia Financiera, con orden de aprehensión de la Fiscalía General de la República? ¿Tomará coñac con Emilio Lozoya?
Las rebanadas del pastel
Lo de Onésimo Cepeda no fue chiste, sino clara muestra de la abyección del grupo al que pertenece y representa. Por cierto, el cura se mordió la lengua cuando dijo ya estoy harto de tanto pendejo.
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Crece 35 mil mdd la fortuna de 13 empresarios mexicanos en un año
El monto de sus activos supera la deuda externa del gobierno federal
▲ Los empresarios Carlos Slim, Germán Larrea y Ricardo Salinas Pliego son los mexicanos mejor situados en la lista de Forbes.Foto Cristina Rodríguez, Marco Peláez y Carlos Ramos Mamahua
Braulio Carbajal
Un grupo de 13 empresarios mexicanos, con Carlos Slim Helú y su familia a la cabeza, aumentó su fortuna a 136 mil 300 millones de dólares en 2021, cantidad que superó 35 por ciento la que tuvieron un año antes. El disparo en la riqueza ocurrió en un periodo en que la economía mexicana resintió la mayor contracción en nueve décadas, con una caída de 8.5 por ciento, y se elevaron los niveles de desempleo y pobreza en el país a causa de la crisis por la pandemia de Covid-19.
La cifra, documentada por Forbes –que actualizó este martes su listado anual de multimillonarios– implica que en un año este grupo de mexicanos elevó su patrimonio en 34 mil 900 millones de dólares.
Para dimensionar, la fortuna de estos multimillonarios es más del triple de las remesas familiares a México el año pasado, 40 mil millones de dólares, y supera el saldo de la deuda externa del gobierno federal, que en diciembre pasado fue de 111 mil millones de dólares, según datos oficiales.
Los 136 mil millones de dólares de fortuna de ese grupo de 13 familias equivalen a 10.96 por ciento del producto interno bruto (PIB) de 2020, que fue de 24 billones 861 mil millones de pesos, alrededor de un billón 243 mil millones de dólares.
En moneda local la riqueza de las 13 familias más acaudaladas del país asciende a casi 2 billones de pesos, una tercera parte de los 6 billones de pesos que ingresan en un año las 35 millones de familias mexicanas.
Este dato, tomado de la última Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, si bien es un concepto distinto (ingreso no es lo mismo que fortuna), refleja la gran desigualdad que hay en México.
La lista de mexicanos es encabezada por Carlos Slim, de América Móvil y Grupo Carso, quien posee una fortuna de 62 mil 800 millones de dólares, 20 por ciento más en comparación con los 52 mil 100 millones de un año antes.
Ningún empresario mexicano se encuentra en los 10 primeros puestos, pues Slim se ubica en el peldaño 16 de los más ricos del mundo.
A finales de febrero pasado Slim se lanzó contra los empresarios que no estuvieron de acuerdo con aumentar 15 por ciento el salario mínimo en el país en 2021: Qué bueno que subió. Lástima que los empresarios no firmaron, se me hizo una tontería que no estuvieran de acuerdo.
Entre los mexicanos, el segundo puesto es de Germán Larrea, dueño del minero Grupo México, cuya fortuna se disparó 135 por ciento en el último año, al pasar de 11 mil millones a 25 mil 900 millones de dólares.
El tercer lugar local es ocupado por Ricardo Salinas Pliego, con una riqueza que pasó de 11 mil 700 millones a 12 mil 900 millones de dólares, un alza anual de 10 por ciento, que lo llevó a ocupar el puesto 166 a escala global.
El dueño de empresas como Tv Azteca y Grupo Elektra ha sido controvertido en meses recientes debido a su postura de negarse a cerrar sus tiendas departamentales durante el periodo más álgido de la pandemia de Covid-19.
La lista de mexicanos es completada por Alberto Baillères (Grupo Bal), cuya riqueza pasó de 6 mil 400 millones a 9 mil 200 millones de dólares; Juan Francisco Beckmann (José Cuervo), de 4 mil 300 a 7 mil millones; María Asunción Aramburuzabala (consejera de Grupo Modelo), de 5 mil 600 a 5 mil 800 millones de dólares.
Antonio del Valle (Orbia), de mil 600 a 3 mil 100 millones de dólares; Carlos Hank Rhon (Grupo Hermes), de 2 mil millones a 2 mil 200 millones; Roberto Hernández (accionista de Citibanamex), de mil 700 a mil 900 millones de dólares.
Rufino Vigil (Industrias Vigil), de mil 200 a mil 700 millones de dólares; Fernando Chico Pardo (Grupo Aeroportuario del Sureste), bajó de mil 500 a mil 400 millones; Alfredo Harp Helú (accionistas de Citibanamex), de mil 100 a mil 200 millones y David Peñaloza Alanís (Pinfra), de mil 200 a mil millones de dólares.
El buen desempeño de las fortunas de los millonarios mexicanos contrasta con el desplome de 8.5 por ciento que tuvo la economía nacional como consecuencia de la pandemia.
Explosión de nuevos ricos
A escala global, en el último año la riqueza de los multimillonarios se disparó 63 por ciento al pasar de 8 billones a 13.1 billones de dólares, producto de que surgió un nuevo multimillonario cada 17 horas, y de que 86 por ciento de los ya existentes aumentaron su fortuna, según Forbes. Para formar parte de ese listado, la riqueza personal o familiar debe ser mayor a mil millones de dólares.
Jeff Bezos, dueño de Amazon, repitió como el más rico del mundo por cuarto año consecutivo, con un valor de 177 mil millones de dólares, mientras que Elon Musk, dueño de Tesla se disparó del puesto 31 al segundo, con 151 mil millones de dólares.
El tercer puesto a escala global es para el francés Bernard Arnault, dueño de la marca de lujo que controla productos como Louis Vuitton y Sephora.
Los muy, muy ricos se volvieron mucho, mucho más ricos, dijo el presidente de contenido de Forbes, Randall Lane. El número de integrantes de la lista, que se ha publicado por 35 años, alcanzó un récord de 2 mil 755, esto es, 660 más que un año antes, explicó Forbes.

