Afp, Reuters y Ap Periódico La Jornada
Sábado 3 de abril de 2021, p. 17
Washington. La economía de Estados Unidos aceleró en marzo la creación de puestos de trabajo y la tasa de desempleo bajó a 6 por ciento, una recuperación impulsada por la reapertura de comercios, una pujante campaña de vacunación y la entrega de cheques de estímulos económicos por parte del gobierno.
En marzo, la economía sumó 916 mil puestos de trabajo, casi el doble de los 468 mil plazas creadas en febrero y el mayor aumento desde agosto, lo que hizo que la tasa de desempleo descendiera de 6.2 por ciento en febrero a 6 por ciento en marzo, informó este viernes el Departamento de Trabajo.
El presidente Joe Biden celebró el reporte, pero advirtió que el progreso en el plano económico y en la lucha contra la pandemia de coronavirus podría revertirse. Todavía tenemos un largo camino por recorrer, dijo a periodistas.
El crecimiento del empleo fue generalizado en marzo, con ganancias en el sector del ocio y la hostelería, la educación pública y privada y la construcción, indicó el reporte.
Sin embargo, pese al gran incremento en la generación de empleos el mes pasado, la economía sigue con un déficit de 8.4 millones de empleos respecto del número que tenía antes de la pandemia de coronavirus hace un año. Pero ante las expectativas generalizadas de que la economía se recuperará, muchos analistas prevén que una cantidad suficiente de contrataciones en los próximos meses ayudará a que se vuelvan a tener todos esos empleos perdidos para finales del año.
El panorama cada vez más alentador para el mercado laboral se produce luego de un año de pérdidas de puestos de trabajo de proporciones históricas, oleadas de infecciones de coronavirus y cierres de pequeños negocios.
Hay varias señales de que la economía está mejorando. La confianza del consumidor en marzo alcanzó su nivel más alto desde que se intensificó la pandemia de coronavirus.
Biden levanta sanciones impuestas por Trump a la Corte Penal Internacional
Ap Periódico La Jornada
Sábado 3 de abril de 2021, p. 18
Washington. El presidente estadunidense, Joe Biden, levantó ayer las sanciones impuestas por su antecesor Donald Trump a dos altos funcionarios de la Corte Penal Internacional (CPI), con lo que anuló una de las medidas más agresivas del gobierno previo contra instituciones y funcionarios internacionales.
El secretario de Estado, Antony Blinken, resaltó que Estados Unidos sigue en desacuerdo con algunas decisiones de la corte, con sede en La Haya, que procesa causas de genocidio y crímenes contra la humanidad y de guerra. Sin embargo, creemos que nuestras preocupaciones sobre esos casos se resolverían mejor mediante la diplomacia y no imponiendo sanciones, escribió Blinken.
La anulación de las sanciones es el indicio más reciente de que el gobierno de Biden planea regresar al enfoque multilateral. El gobierno de Trump sacó a Estados Unidos de numerosas instituciones y acuerdos internacionales, y criticó duramente a otros, diciendo que trabajaban contra los intereses estadunidenses.
Desde que Biden llegó a la Casa Blanca, su gobierno se ha reintegrado a la Organización Mundial de Salud, renovado contactos con el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y regresado al acuerdo climático de París, y el viernes inició conversaciones dirigidas al regreso al acuerdo nuclear con Irán. Trump se había retirado de todos.
El tribunal en La Haya fue creado para procesar a personas que cometen crímenes de guerra y contra la humanidad en casos en los que no existen sistemas judiciales adecuados. Estados Unidos no es uno de los 120 países miembros de la CPI, que comenzó sus operaciones en 2002, por el temor de que pudiera ser utilizada para juicios políticamente motivados de militares y funcionarios estadunidenses.
Diversos grupos de derechos aplaudieron el viernes a Biden por desechar las penas de Trump, pero lo exhortaron a ir más allá, apoyando el trabajo del tribunal y convirtiendo a Estados Unidos en país miembro.
Trump impuso castigos a la fiscal Fatou Bensouda y al jefe de jurisdicción de la corte, Phakiso Mochochoko, por proceder con investigaciones hacia Estados Unidos y sus aliados, notablemente Israel, por acusaciones de crímenes de guerra. Las medidas incluían prohibición de viajes, congelación de bienes y la consideración de penalizaciones a quienes les dieran apoyo material.
Las sanciones fueron condenadas enérgicamente por la corte internacional, así como por numerosos estados miembros de la CPI y grupos de derechos humanos.
