David Brooks
▲ Aspecto de la reunión el pasado día 15 entre residentes y autoridades del ayuntamiento de East Palestine, Ohio, para responder preguntas sobre el descarrilamiento el 3 de febrero de un tren de carga de la compañía Norfolk Southern que transportaba sustancias tóxicas. Varios sindicatos ya habían advertido sobre posibles accidentes, pues mientras las ganancias de las empresas de ferrocarriles se incrementan, éstas reducen el personal encargado del manejo y la seguridad de los trenes.Foto Ap
Hay explosiones por todas partes: nubes tóxicas, misiles, sabotaje con explosivos y noticias que deberían hacer estallar y, globos (sí, más globos).
En un lugar llamado East Palestine, pero que no está por donde las explosiones son muy comunes, sino en Ohio, se descarriló un tren de carga que llevó a explosiones de químicos tóxicos y la evacuación de cientos de residentes, mientras la contaminación de agua, tierra y aire se sigue extendiendo. Fue un accidente anunciado. Los sindicatos y otros sectores han estado advirtiendo que este tipo de accidente estaba por suceder, mientras las ganancias de las siete empresas de ferrocarriles se incrementan al tiempo que reducen el personal encargado de los trenes (por casi un tercio) cada vez más largos (el que se descarriló en Ohio tenía 151 vagones). De hecho, más de mil trenes se descarrilan cada año, y la cifra se va incrementando junto con las ganancias, y las empresas cabildean para aflojar aún más las regulaciones de seguridad.
El famoso periodista de investigación Seymour Hersh reporta que fue Estados Unidos el que cometió el sabotaje contra el gasoducto Nord Stream construido para el transporte de gas natural de Rusia a Europa. En septiembre del año pasado los gasoductos fueron severamente dañados por una serie de explosiones submarinas en el mar Báltico, y Estados Unidos y países europeos acusaron a Rusia de dañar su propia obra para hacer sufrir a Europa en torno a la guerra en Ucrania (sin mencionar que eso beneficiaría las exportaciones y el transporte de gas desde Ucrania). Hersh afirma que el sabotaje lo realizó la Marina, que colocó explosivos durante ejercicios militares de la OTAN el año pasado, en colaboración con Noruega, en una operación autorizada por el presidente Joe Biden. Como siempre, la Casa Blanca desmintió a Hersh y lo acusó de inventar pura ficción, respuesta muy parecida a otros reportajes de Hersh –incluido el más famoso sobre la masacre en My Lai en Vietnam– a lo largo varias décadas que después tuvieron que ser aceptados como verdad por las autoridades (https://seymourhersh.substack.com/p/how-america-took-out-the-nord-stream).
Mientras, sigue la crisis de los globos –cómo han cambiado los tiempos, cuando antes se tenía crisis de misiles–. Bueno, pero los misiles de a 400 mil dólares cada uno fueron utilizados para derribar los peligrosos globos, uno de los cuales parece haber sido de juguete con un valor de 12 dólares. Como les gusta decir aquí: estos son tus impuestos trabajando.
Por Si esto no fuera suficiente, Estados Unidos en lugar de promover la paz, continúa amenazando a su principal rival geopolítico: China; no solo acusándola de usar globos para espiar a Estados Unidos y otros países (¿cómo se atreven?), sino de advertirle a Pekín de no apoyar a Moscú, mientras acusó a Rusia de crímenes de lesa humanidad –la retórica de guerra en nombre de la paz, otra vez–. Aparentemente no hay espejos en los pasillos del poder en Washington.
A la vez, hubo otras cosas que debiera de haber provocado explosiones de ira. Por ejemplo, el dato ofrecido por el senador Bernie Sanders de que los 15 administradores de fondos de especulación ( hedge funds) en Wall Street ganan más dinero en un año que todos los maestros/as de kínder en Estados Unidos combinados; más de 120 mil educadores. O una nota publicada en el Wall Street Journal con una recomendación: Para ahorrar dinero, tal vez deberías no desayunar. Quizás el país más rico del mundo debería adoptar la consigna de una de las campañas electorales de Lula, que fue, sencillamente, declarar como derecho tres alimentos al día para todos.
Los misiles de 400 mil dólares podrían ser efectivos contra globos, pero este país estaría mucho más seguro si se destinara un poco de ese presupuesto militar sin igual en el mundo de más de 800 mil millones de dólares, a sus escuelas y maestros, la seguridad y protección ambiental en sus sistemas de transporte, su infraestructura básica, reformas laborales y de migración y un sistema de salud para todos.
Cat Empire. Two Shoes. https://www.youtube.com/watch?v=QLm_hi3vs7c
Chrissie Hynde. I Shall Be Released. https://www.youtube.com/watch?v=63PL1tB8OvU&list=OLAK5uy_nRDh4K2j3NZnI2lyuALTojp3khGx1uRzY&index=21
EU/Rusia: ¿choque de civilizaciones?
Carlos Fazio
A un año del inicio de la Operación Militar Especial (OME) ordenada por el presidente ruso, Vladimir Putin, contra el régimen neonazi de Volodymir Zelensky, el Kremlin libra una guerra en toda regla contra el Occidente colectivo: el bloque de la OTAN (salvo Turquía y Hungría) hegemonizado por Estados Unidos. Rusia ha sobrevivido a la avalancha de sanciones y la casi total desconexión de su economía de los círculos comerciales y financieros controlados por EU y sus aliados, y se ha sumado a la construcción de un orden mundial multipolar sin la hegemonía del dólar, no exento de riesgos incluido el nuclear. La guerra entró en una nueva fase el 30 de septiembre pasado, cuando tras la integración de cuatro regiones ucranias (Donietsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia) a Rusia, Putin declaró la oposición del Kremlin a la hegemonía liberal occidental −dando inicio a una guerra de civilizaciones− y procedió a la destrucción periódica de infraestructuras técnico-militares y energéticas de Ucrania con bombardeos de misiles.
Hoy el conflicto bélico se caracteriza por un relativo equilibrio de poder, dada la decisión de Washington y Kiev de continuar lo que de facto ha devenido en el inicio de una tercera guerra mundial (Emmanuel Todd dixit) hasta ahora limitada, que podría derivar en un apocalipsis nuclear. Putin ha dicho que si Rusia llega a enfrentar la posibilidad de una derrota militar directa ante los países de la OTAN, con ocupación de su territorio y pérdida de soberanía, utilizará armas nucleares (tácticas o estratégicas, con la consiguiente destrucción de la humanidad). Para Rusia se trata de un desafío existencial como país, Estado y pueblo. Putin y el Kremlin ya no creen en Occidente. Con Joe Biden y su hermético círculo neoconservador en la Casa Blanca (el combo rusófobo integrado por la capo Victoria Nuland, el secretario de Estado, Antony Blinken, y el consejero de Seguridad Nacional, Jake Sullivan), Rusia fue arrinconada por la estrategia de expansión geopolítica EU/OTAN y para Moscú la guerra pasó de ser una defensa de la soberanía nacional a un choque de civilizaciones.
En ese contexto cobran relevancia las versiones sobre la autoría intelectual y operativa de los sabotajes con explosivos C4 a los gasoductos Nord Stream 1 y 2 en el Báltico en septiembre pasado, y la repentina histeria con fines diversionistas sobre los globos espías chinos en Estados Unidos. En particular, el informe de Seymour Hersh, basado en una fuente anónima, que atribuyó directamente a Biden y sus tres tóxicos halcones: Blinken, Sullivan y Nuland, la decisión de destruir la infraestructura gasística rusa −cuyo tramo 2 fue construido con financiación de varias compañías: 49 por ciento de la petrolera británica Shell, la francesa Engie, la austriaca OMV y las alemanas Uniper y Wintershall Dea y 51 por ciento de la corporación rusa Gazprom−, calificándola como un acto de guerra que comenzó a planificarse en diciembre de 2021, dos meses antes de la OME lanzada por Putin.
Según Hersh −quien citó amenazas de Biden y Nuland previas al sabotaje en el sentido de que si Rusia invadía Ucrania el Nord Stream 2 sería destruido−, la operación militar encubierta se planificó durante nueve meses en reuniones ultrasecretas convocadas por Sullivan en la sede de la Junta Asesora de Inteligencia Exterior del presidente, con participación de miembros del Estado Mayor Conjunto, la CIA y los Departamentos de Estado y del Tesoro. Hersh ubica al gobierno y la Marina de Noruega como un accesorio esencial de los sabotajes (considerado terrorismo internacional por Rusia), y afirma que la colocación de los explosivos C4 en las tuberías usó como cobertura el ejercicio militar Operaciones Bálticas 22 de la OTAN, realizadas en la isla danesa de Bornholm en junio del año pasado.
Pese a incoherencias narrativas, existe consenso en que la filtración a Hersh provino de un miembro del Deep State (Estado profundo) con una agenda muy precisa en la interna estadunidense, ya que golpea a Biden y su combo de neoliberales straussianos: Sullivan, Blinken y Nuland, y deja limpios a la CIA, al M16 británico, a la alianza de espionaje Cinco Ojos (integrada por EU, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda), y a los gobiernos de Polonia, Dinamarca, Alemania y Suecia.
Según el portavoz chino Wang Wenbin, tras la difusión del artículo de Hersh los medios hegemónicos occidentales enmudecieron y cayeron en una suerte de afasia colectiva; aunque algunos decidieron disparar al mensajero presentándolo como un periodista desacreditado, teórico de la conspiración, conspiparanoico. A su vez, y de acuerdo con una carta anónima recibida por el periodista estadunidense John Dugan, quien facilitó el texto a la agencia rusa RIA Novosti, los explosivos C4 habrían sido colocados en las tuberías del Nord Stream 1 y 2 por buzos de EU que fueron recibidos el 15 de junio de 2022 por un vicealmirante de la Sexta Flota en el marco de los ejercicios BALTOPS22.
La semana pasada, cuando Nuland alentaba al régimen de Zelensky a lanzar ataques contra blancos militares en Crimea por ser objetivos legítimos, existían indicios de que la burbuja narrativa de Ucrania está pinchada y la derrota militar de Kiev a corto o mediano plazos parece inevitable. Sectores del Pentágono sostienen que Ucrania está comiendo demasiado del inventario armamentístico de EU y que hay que apretar de inmediato el cerco de disuasión militar en torno a China, el enemigo principal según consenso bipartidista. En su viaje secreto a Kiev en enero, el jefe de la CIA, Bill Burns −quien no toma partido por el programa de Nuland−, le habría dicho a Zelensky que la ayuda financiera de Washington se estrechará el próximo verano y terminará en el momento en que esté en pleno apogeo la temporada de primarias en EU. El principal desafío de la CIA es China, ratificó Burns. A ello se suman la marcha atrás de Blinken en retomar Crimea, considerado una línea roja por Putin; un informe de la RAND que afirma que un conflicto militar directo de la OTAN con Rusia no redunda en interés de EU, y la operación sicológica ovni como refuerzo de la histeria de los globos chinos. A su vez, Olexii Arestovich, asesor de alto rango de Zelensky, dijo a finales de enero que es posible que la guerra no termine como los ucranios esperan y esbozó un escenario similar al de las dos Coreas…
