viernes, 16 de agosto de 2024

Fidel Castro y Hugo Chávez, en defensa de la humanidad.

Gilberto López y Rivas
Existen seres humanos que trascienden a su tiempo por su pensamiento y sus acciones en favor de las causas más nobles en la historia de la emancipación de toda forma de explotación y dominación. Los comandantes Fidel Castro Ruz y Hugo Chávez Frías forman parte de esos imprescindibles que luchan la vida entera por la liberación de sus pueblos y contra la opresión colonial e imperialista.
Ambos previeron los tiempos aciagos que viviría la humanidad con las agresiones renovadas del imperialismo estadunidense y sus aliados europeos en América Latina, Medio Oriente y África, a partir de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Castro, hondamente preocupado por las derivas de la guerra de Estados Unidos contra Irak, y el agravamiento de las tensiones entre Washington y La Habana, convocó a una reunión en la capital de Cuba, a la que asistió un grupo de intelectuales mexicanos encabezados por Pablo González Casanova. En ella se debatió sobre lo que a juicio del comandante constituía un resurgimiento del fascismo, con los peligros que conllevaba. Fueron momentos que tuvimos el privilegio de vivir, en los que cubanos y mexicanos daban lo mejor de sí mismos, sabiendo que se participaba en un esfuerzo colectivo que impactaría en lo que Fidel llamó la batalla de las ideas.
Aquí se discutió, principalmente, en torno al papel de la intelectualidad comprometida en procesos sociales protagonizados por las mayorías populares. Se partió del concepto gramsciano del intelectual orgánico de movimientos y procesos revolucionarios, alejado del academicismo extractivista. Un importante documento se suscribió, que se conocería como A la conciencia del mundo, leído por González Casanova el 1º de mayo de 2003 en la Plaza de la Revolución, ante más de un millón de cubanos.
Se decidió que en octubre de 2003 tuviera lugar en México un cónclave de la que fue denominada Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad, que se consolida en Caracas, Venezuela, en diciembre de 2004, ya como Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, con el involucramiento entusiasta y decidido de Hugo Chávez, quien coordinó los trabajos con la modestia que lo caracterizaba, aportando sus experiencias y marcos conceptuales, mediante una narrativa siempre cautivante y movilizadora.
Con toda razón, su amigo y camarada Fidel Castro comentó luego de su prematura partida en 2013, que ni siquiera él mismo sospechaba cuán grande era. Con un nudo en la garganta, escribí al día siguiente de su fallecimiento en La Jornada: Ha muerto un hombre de bien, un hombre del pueblo y para el pueblo que luchó por dignificar y dar poder a los humildes de su querida República Bolivariana de Venezuela. Fue un hombre de su tiempo y un adelantado que alcanza la inmortalidad de los predestinados para dejar huella en la historia del mundo de las resistencias y revoluciones. Soñó, como su mentor Bolívar, con una América Latina unida y libre de la dominación imperialista. Como su gran amigo y consejero Fidel, puso en marcha las fuerzas telúricas de los explotados para dejar de serlo y avanzó a contracorriente de inercias, telarañas seculares y ­conspiraciones.
Durante las sesiones de la red en ambos países se pusieron a debate las condiciones indispensables más acuciantes para garantizar la sobrevivencia de la humanidad, a partir de la defensa de 10 ejes interrelacionados, que, a 21 años de fundada la red, mantienen vigencia plena: 1) nuestro planeta para todos; 2) la integración de los pueblos; 3) una economía emancipadora y solidaria; 4) la soberanía y la legalidad internacional; 5) la unidad en la diversidad y la cultura para todos; 6) el conocimiento para todos; 7) la participación popular; 8) la veracidad y pluralidad informativa; 9) la memoria, y 10) la paz.
A partir de esta brújula emancipadora, durante estos 21 años de existencia, y con base en las enseñanzas de Fidel Castro y Hugo Chávez, se constituyeron capítulos nacionales en varios países de América Latina, incluso, en Estados Unidos y Europa, manteniendo hasta hoy una estructura transversal, horizontal e inclusiva, con una coordinación general en Caracas, Venezuela, y una secretaría ejecutiva, así como nodos en universidades, institutos de pensamiento, organizaciones sociales y redes temáticas, que incluyen a académicos, poetas, comunicadores y otros trabajadores de la cultura, con presencia en medios digitales y redes sociales en los respectivos ámbitos nacionales y regionales. En reciente reunión en Caracas, el ministro de Cultura, Ernesto Villegas, señaló que la red en sus inicios fue un movimiento de opinión contra el fascismo naciente que apenas asomaba sus dientes de leche en 2004.
Quede el testimonio de una tarea trascendental, a profundizarse hoy día, encauzada por estos dos titanes de nuestra América.

México SA
MCCI y sus contribuyentes // ¿Vs corrupción e impunidad? // Pemex y CFE, por buen camino
Carlos Fernández-Vega
▲ Mexicanos Contra la Corrupción y la Impu-nidad asegura no tener ningún fin político, aunque se le relaciona con el Frente Cívico Nacional, que el domingo pasado convocó a manifestarse contra la sobrerrepresentación, frente al INE.Foto Cristina Rodríguez
Desde su creación, en 2015, la tan mentada organización sin fines de lucro Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) se ha hinchado de dinero gracias a generosas aportaciones que, aseguran sus cabezas visibles, no tienen ningún fin político, aunque paradójicamente esos multimillonarios recursos en su mayoría provienen de agencias extranjeras, organizaciones filantrópicas y empresas privadas que brillan por su opacidad, corrupción e impunidad.
Luego de que el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Pablo Gómez, divulgara una relación de aportantes a las finanzas de MCCI, de forma natural surge el tóxico Germán Larrea, dueño de Grupo México, que contribuyó con 5 millones de pesos (él que es el más mezquino entre los mezquinos) a la gran causa de luchar contra la corrupción y la impunidad, renglones estos en los que el barón y su familia han sobresalido desde los tiempos del ex presidente Miguel Alemán Valdés.
Qué generoso, pero es necesario subrayar que a partir de aquel sexenio, con plena corrupción y total impunidad, la familia Larrea (con papá Jorge a la cabeza) comenzó a amasar una fortuna de cuento de hadas –fundamentalmente con bienes y recursos del Estado–, a grado tal que esas prácticas que dice combatir MCCI han permitido colocar al junior Germán en el segundo lugar entre los ricos más ricos del país, con casi 30 mil millones de dólares.
A lo largo de su existencia, Grupo México ha regado tóxicos por toda la República perforada por la minería y, de paso, contaminado por doquier mediante su empresa ferrocarrilera (otrora del Estado); ha cometido homicidio industrial, depreda millones de hectáreas concesionadas, permanentemente viola la legislación laboral, participa ilegalmente en campañas políticas, provocó el peor desastre ambiental de la historia de la minería en México y mucho más, pero todo eso no alcanza para que organizaciones como la citada investiguen y publiquen de qué se trata.
Por ello, qué mejor ejemplo del excelente trabajo que realiza MCCI, pues a lo largo de su existencia a Germán Larrea nunca le ha tocado un pelo por corrupción e impunidad (menos por contaminación, homicidio industrial o violación de las leyes laborales), siendo que este barón es uno de los más destacados en la materia. Y tal vez no lo ha hecho, porque contribuye al sano funcionamiento financiero de esa organización sin fines de lucro, pero también porque Claudio X. González Laporte (papá de Claudito) forma parte del consejo de administración de (¡sorpresa!) Grupo México, lo mismo que Alfredo Casar Pérez, hermano de María Amparo del mismo apellido (la de la pensión trucha de Pemex), que preside la agrupación cazadora de corruptos e impunes.
Algo parecido sucede con otro generoso aportante y también miembro del consejo de administración de Grupo México: Antonio del Valle Ruiz (papá del junior con el mismo nombre pero Perochena de segundo apellido), otra joya de la oligarquía nacional, que en el salinato se benefició con la privatización del Banco Internacional, sólo para quebrarlo y ser rescatado por el Fobaproa a fin de extranjerizarlo a favor del grupo financiero británico HSBC. Obvio es que MCCI no lo ha tocado ni con el pétalo de una rosa, tal vez porque este personaje, junto con Claudio junior, fundó otra agrupación: Sí por México, también dedicada a sucias campañas mediáticas en contra de López Obrador.
Entre los mecenas de MCCI también aparecen las familias Chedraui (con la cadena de supermercados del mismo nombre, también de origen veracruzano); la familia Martín Borque (de la cadena de tiendas Soriana, destacada participante en las elecciones de 2018, obviamente a favor de Enrique Peña Nieto); Valentín Diez Morodo, la cabeza visible de la oligarquía en todas las agrupaciones de comercio exterior y otras áreas; una organización financiera (Compartamos) de los Legionarios de Cristo, y algunos más, todos metidos en asuntos política y fiscalmente oscuros, por decirlo suavemente.
De cualquier forma, para los genios de MCCI ello tampoco merece su atención, pues dicen que la corrupción y la impunidad está en otra parte, y en todo caso voltean hacia otro lado si de generosos aportantes se trata, por mucho que éstos sean los primeros en la lista. Y a la Casa Blanca también le vale.
Las rebanadas del pastel
Va por buen camino: Morena y sus aliados aprobaron en comisiones cambios a los artículos 27 y 28 constitucionales para devolver a Pemex y la CFE su carácter de empresas públicas del Estado mexicano y no de empresas productivas que les impuso la reforma energética peñanietista.
Twitter: @cafevega   cfvmexico_sa@hotmail.com