Cabe saludar a los integrantes del Consejo General del INE que resistieron las presiones de políticos opositores y poderes fácticos que los amagaron para que hicieran una interpretación a modo de las leyes a fin de quitar al oficialismo los lugares que le corresponden y entregar a las derechas la facultad de seguir bloqueando reformas urgentes para la vida pública y el desarrollo económico del país.
Pese al desenlace apegado a derecho, no deja de ser inquietante que tres consejeros se hayan pronunciado de manera abierta a favor de violar la ley y anular el elemento más sagrado de una democracia: la voluntad popular. Preocupa también que una de las voces más estridentes a favor de un reparto inconstitucional de los escaños haya sido la del ex consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova, un hecho que recuerda el peligro constante en que se encontró la democracia durante su mandato.
Apoyar el actual reparto de curules no significa defender las leyes vigentes como óptimas o intocables. Por el contrario, está claro que son perfectibles y el pueblo tiene el derecho inalienable de modificarlas, ya sea para eliminar los espacios denominados plurinominales y dar paso a un sistema del tipo el ganador se lo lleva todo (en el cual sólo alcanzan un lugar en el Congreso los candidatos que ganan la mayoría en el distrito por el que compiten); o bien para instaurar un modelo de proporcionalidad absoluta, en el que cada partido ocupa un porcentaje de curules equivalente a la votación obtenida.
El primero suele favorecer la gobernabilidad, mientras el segundo asegura la representatividad, pero obliga a la fuerza gobernante a pactar con formaciones de principios distintos o incluso antagónicos, lo cual hace muy difíciles los cambios profundos. Bajo estas consideraciones, la ciudadanía puede decidir si opta por uno de los sistemas descritos o si desea conservar el modelo mixto actual. Lo inaceptable es el intento de modificar las reglas cuando los ciudadanos ya habían votado y expresado sin ambages su respaldo a la continuidad del proceso de transformación en curso.
Este episodio en que políticos opositores, académicos, comentócratas y cúpulas patronales coaccionaron al INE y al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) para que ignorasen la Constitución al repartir los asientos del Congreso demostró a qué se refería el presidente Andrés Manuel López Obrador con su frase, sacada de contexto por la oposición, no me vengan con que la ley es la ley: justamente aludía a los individuos y grupos que se parapetan en las normas cuando éstas favorecen sus privilegios de casta y clase, pero las violan cuando no se acomodan a sus intereses.
Ahora sólo queda que los diputados y senadores del bloque mayoritario honren los compromisos adquiridos ante los electores. Ante todo, deben tener presente que los votos recibidos no fueron a favor de sus aspiraciones e intereses personales, sino de un proyecto de nación que ha sido explicado de manera oportuna tanto por el mandatario saliente como por la presidenta electa, Claudia Sheinbaum, por lo que sus votos han de ser congruentes con la plataforma de campaña de los partidos que los postularon.
El salivazo de Ken Salazar
José M. Murià
Ser embajador de gobierno de Estados Unidos, tiene sus bemoles… Resulta ser, sin duda, uno de los representantes extranjeros más distinguidos, tomados en cuenta y, en muchas partes, el que más. Obviamente no puede pasar desapercibido y, a veces, dada la naturaleza prepotente del gobierno de su país, en el que también figura con frecuencia la estulticia, no deja de verse envuelto en dimes y diretes que lo ridiculizan.
Personalmente hace ya casi medio siglo tuve la oportunidad y el privilegio de ponerle piedras en el zapato a uno de los embajadores más mamones que nos han mandado. Como era guapo y artista de cine, aunque muy malo, se sentía la divina envuelta en huevo y hacía gala de ello, pero tenía un punto flaco que exploté varias veces… antes de venir a México había estado anunciando un ron famoso, y este servidor se encargaba de acercarle una botella cada una de las muchas veces que coincidió con él en alguna actividad gastronómica. A la postre quedó catalogado como uno de los peores representantes de Washington que hemos tenido.
Ken Salazar me cae mucho mejor que el tal Gavin, pero el pobre también está a merced de los desfiguros de su gobierno. El último caso es lamentable: el mes de junio se explayó varias veces en público y en privado a favor de la reforma judicial que pretendía el Presidente de México.
Es algo que hace décadas que se pide a gritos. La generalizada corrupción en el gremio se proclamaba por doquier, pero no se había hecho nada en verdad eficiente y decidido para combatirla.
No sé bien a bien si era correcto que un diplomático extranjero, por más mexicanidad que pueda proclamar de su árbol genealógico, se metiera en el tema, pero lo hizo a favor del Presidente...
¿Qué fue lo que pasó? ¿qué empresas estadunidenses de muy grueso calibre sienten pasos en la azotea? ¿qué indicaciones le llegaron de Wall Street vía Washington? Que tuvo que tragar saliva y salir a la palestra a decir todo lo contrario que hace no más de dos meses y medio.
Obviamente están en la memoria todos sus conceptos sobre la inocultable corrupción generalizada en todo el aparato judicial mexicano, con sus excepciones, claro está, de manera que su reciente pronunciamiento en contra de la idea de limpiar la casa y reformar el aparato de punta a cabo, no sorprende en realidad pues de Estados Unidos estamos acostumbrados a cosas peores, pero sí ha llamado seriamente la atención y deja al excelentísimo señor embajador muy mal parado ante la gente seria y responsable de este país.
El viraje del señor Salazar, aunque haya sido contra su voluntad, queda como un hito de la enorme influencia que tienen los grandes capitales en su país, aunque vayan en contra de las supuestamente predominantes clases medias del mismo.
Los ciudadanos gringos son los primeros en manifestar su incomodidad ante la corrupción de ciertos sectores de nuestro país y, con toda seguridad que, si se les preguntara estarían a favor de hacer algo para contrarrestarla. Por otra parte, parece que un sector de la sociedad mexicana lamenta mucho la mordida pequeña, pero no les parece tan mala la corrupción de alto nivel. Pienso en aquella frase de que lo que en el pobre es borrachera en el rico es alegría, es decir: lo que en el pobre es mordida y corrupción en el rico es movimiento financiero.
Volviendo a Ken Salazar, prometo olvidar el papelito que acaba de hacer y en el futuro, cuando se haya ido, recordar muchas otras cosas por las cuales podemos felicitarlo. Si no fuera por este descarrilamiento al que fue sin duda obligado, podríamos decir que es uno de los mejores embajadores que hemos tenido de ese país.
México SA
Batallón injerencista // Salazar, Clark y más // SCJN, una vez más
Carlos Fernández-Vega
Ala guerra propagandística de la derecha autóctona se han sumado los embajadores de Estados Unidos y Canadá (el chimoltrufio Ken Salazar y Graeme C. Clark, respectivamente; se toman de la mano de la banca y calificadoras extranjeras), quienes sin decoro y enarbolando la bandera del chantaje exigen al gobierno mexicano (en una acción abiertamente injerencista) que no toque al Poder Judicial, que lo deje como está, putrefacto, y que deseche la reforma que analiza el Congreso, porque –como lo hace la oligarquía autóctona– las trasnacionales de ambos países han encontrado en él un poderoso cuan servicial aliado (no gratuito, desde luego) que protege sus intereses y todo les concede.
A los diplomáticos se agregaron sus representados: el Consejo de Empresas Globales, (CEG), que agrupa a 63 trasnacionales que operan en México, entre las que se cuentan Nestlé , Cargill, AT&T (la del golpe de Estado en Chile), Pepsico, General Motors, bancos, cadenas de supermercados, petroleras, laboratorios, acereras y, desde luego eléctricas, como Iberdrola (recuerden al siempre servicial juez Juan Pablo Gómez Fierro), todas de negro historial en México y el mundo, y protegidas por el régimen neoliberal.
El CEG presiona y chantajea: México enfrenta el riesgo de perder oportunidades de inversión con la reforma al Poder Judicial y hace pública su preocupación ante el riesgo de perder certeza jurídica para los capitales que tienen en México. Ni siquiera la burla perdona: es necesario contar, dice, con tribunales imparciales e independientes y procedimientos justos, equitativos y transparentes que eviten costos y demoras irrazonables. ¿En serio? Si algún sector ha sido atendido con rapidez por jueces, magistrados y ministros es, precisamente, el oligárquico autóctono y foráneo.
¿Por qué Salazar cambió de opinión? Diez días atrás afirmó que la reforma al Poder Judicial es un asunto de los mexicanos; el gobierno de mi país tiene interés en que el sistema de justicia salga fortalecido, pero no puede imponer sus opiniones en la materia. Si los jueces son elegidos o no, es decisión de los mexicanos; conozco casos de delincuentes que no han sido extraditados por decisiones que ha tomado el Poder Judicial.
Pero como dice una cosa, al rato dice otra: el pasado jueves dijo que la elección directa de jueces representa un riesgo mayor para la democracia de México y podría hacer más fácil que los cárteles y otros actores malignos se aprovechen de jueces inexpertos con motivaciones políticas (hasta ahora, los malignos han aprovechado al máximo a los jueces con mucha experiencia). Y todo, dice, con ¡espíritu de colaboración!
Ante tal posicionamiento, abiertamente injerencista, la presidenta electa Claudia Sheinbaum reviró: somos un país soberano y recordó que en el país que representa Salazar los jueces se eligen mediante el voto popular en 43 de sus 50 estados. Entonces, es contradictorio que él diga que se va a afectar la democracia cuando en su propia nación eligen a los jueces de manera democrática; Abraham Lincoln decía que la democracia es el gobierno de, por y para el pueblo.
Al nado sincronizado se sumó el embajador canadiense (lo fue en la putrefacta OEA), Graeme C. Clark: hay incertidumbre entre los inversionistas de mi país; están preocupados; quieren estabilidad y un sistema judicial que funcione si hay problemas; sólo soy la correa de transmisión, dijo en un intento de deslinde. Mejor, bien haría el diplomático en meter en cintura, por ejemplo, a sus depredadores corporativos mineros que operan en México.
Ante tal intromisión, la Secretaría de Relaciones Exteriores envió una nota diplomática a Salazar, que en su parte medular subraya su profundo extrañamiento por sus declaraciones sobre cuestiones internas y de plena soberanía nacional; su postura representa una acción inaceptable de injerencia y contraviene la soberanía de México.
De pilón, el presidente López Obrador comentó que durante muchos años Estados Unidos aplica una política injerencista en toda América, y decidía sobre las políticas en los países del continente: ponían y quitaban presidentes a su antojo, invadían, creaban nuevos países, protectorados.
Las rebanadas del pastel
Sigue la mata dando: la Suprema Corte de Justicia de la Nación admitió otro recurso de Elektra (Ricardo Salinas Pliego) para evitar que pague sus adeudos fiscales. ¿Se entiende por qué quieren que no se toque al Poder Judicial?... Los de por sí histéricos sicarios mediáticos están al borde del infarto: el INE confirmó mayoría calificada para Morena –más PT y PVEM– en San Lázaro.
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