“Creo que la isla no podrá sobrevivir” sin el energético, declara el mandatario estadunidense
▲ El presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva en la que asegura que las políticas, prácticas y acciones de Cuba amenazan la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos.Foto Ap
Agencias
Periódico La Jornada Viernes 30 de enero de 2026, p. 2
▲ Un cubano utiliza leña para cocinar arroz en el barrio de Felipe Poey, de La Habana, donde temen que la escalada de presión contra la isla provoque una crisis humanitaria.Foto Afp
Washington. El presidente Donald Trump anunció que su gobierno impondrá aranceles adicionales a todo producto proveniente de “cualquier país que directa o indirectamente venda o de alguna otra manera proporcione petróleo a Cuba”. La decisión fue dada a conocer en momentos en que la isla enfrenta una severa crisis energética, tras la interrupción de los suministros de Venezuela a inicios de este año.
Trump firmó una orden ejecutiva, una especie de decreto, en la que asegura que las políticas, prácticas y acciones del gobierno de Cuba amenazan directamente la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos.
Con ese argumento como base, dispuso que, a partir de ayer, quedará a juicio de los secretarios de Comercio, Howard Lutnick, y de Estado, Marco Rubio, supervisar si algún país entrega, por cualquier vía, petróleo a La Habana.
“Cuba es una nación en decadencia y uno siente lástima por Cuba. Han tratado muy mal a la gente. Tenemos muchos cubanoamericanos que fueron tratados muy mal y probablemente les gustaría regresar. Y no, no estoy intentando decirlo, pero parece que es algo que simplemente no va a poder sobrevivir. Creo que Cuba no podrá sobrevivir”, declaró Trump la noche del jueves, poco después de hacer pública la orden ejecutiva, durante la premier del documental Melania.
El documento firmado por Trump establece que el secretario de Comercio, en consulta con el secretario de Estado “y cualquier funcionario de alto rango que este considere pertinente”, determinará si, a partir de la fecha, un país vende o suministra petróleo “directa o indirectamente” a Cuba.
La orden supondría una presión particular sobre México, cuyo gobierno ha actuado como un salvavidas energético para Cuba y ha manifestado de manera constante su solidaridad con la nación caribeña, incluso en momentos en que la presidenta Claudia Sheinbaum ha intentado construir una relación sólida con Trump, reportó la agencia Ap.
Durante su creciente crisis energética y económica –impulsada en buena medida por las estrictas sanciones económicas de Washington– Cuba ha dependido en gran medida de la asistencia extranjera y de los envíos de petróleo de países como México, Rusia y Venezuela, hasta que una operación militar estadunidense culminó con el secuestro del entonces mandatario venezolano, Nicolás Maduro.
Trump ha afirmado que ya no se enviará más petróleo venezolano a Cuba y que el gobierno cubano está por caer, recordó Ap.
Petróleos Mexicanos (Pemex) reportó en un informe al regulador financiero de Estados Unidos que envió casi 20 mil barriles diarios de petróleo a Cuba entre enero y el 30 de septiembre de 2025, añadió la agencia.
En la orden ejecutiva, Trump determinó que, en caso de que el secretario de Comercio concluya que un país envía petróleo a la isla, se realizará una consulta con los titulares de los departamentos del Tesoro y de Seguridad Nacional, así como con la Oficina del Representante Comercial, para fijar el arancel adicional.
La orden deja en manos de Marco Rubio –conocido por sus posturas contrarias al gobierno cubano– la facultad de “emitir las normas, reglamentos y directrices necesarias o apropiadas para la implementación de esta orden. El secretario de Estado también podrá tomar cualquier otra determinación o acción necesaria o apropiada para la implementación de esta orden”, establece el documento.
De momento, no queda claro qué implicaciones tendrá la orden de Trump para Cuba, que ha permanecido sumida en una crisis prolongada y sujeta a un embargo estadunidense durante décadas. La presión es evidente en la isla, donde numerosos conductores realizaron largas filas esta semana para obtener gasolina, reportó Ap.
Brutal agresión
Estados Unidos recurre “al chantaje y la extorsión” para presionar a otros países a sumarse a “la universalmente condenada política de bloqueo a Cuba”, afirmó anoche Bruno Rodríguez, canciller cubano, al condenar la decisión del presidente Donald Trump de imponer aranceles a las naciones que suministren petróleo a la isla.
“Denunciamos este brutal acto de agresión contra Cuba y su pueblo, al que ahora se amenaza con condiciones de vida extremas”, escribió Rodríguez en X.
Estados Unidos, añadió, busca imponer un bloqueo total a los suministros de combustible. Para justificarlo, se apoya en una larga serie de falsedades que pretenden presentar a Cuba como una amenaza inexistente.
“La única amenaza a la paz, la seguridad y la estabilidad de la región, y la única influencia maligna, es la que ejerce el gobierno de Estados Unidos contra las naciones y pueblos de nuestra América, a los que intenta someter, despojar de sus recursos, mutilar su soberanía y privar de su independencia”, sostuvo.
Con ese argumento como base, dispuso que, a partir de ayer, quedará a juicio de los secretarios de Comercio, Howard Lutnick, y de Estado, Marco Rubio, supervisar si algún país entrega, por cualquier vía, petróleo a La Habana.
“Cuba es una nación en decadencia y uno siente lástima por Cuba. Han tratado muy mal a la gente. Tenemos muchos cubanoamericanos que fueron tratados muy mal y probablemente les gustaría regresar. Y no, no estoy intentando decirlo, pero parece que es algo que simplemente no va a poder sobrevivir. Creo que Cuba no podrá sobrevivir”, declaró Trump la noche del jueves, poco después de hacer pública la orden ejecutiva, durante la premier del documental Melania.
El documento firmado por Trump establece que el secretario de Comercio, en consulta con el secretario de Estado “y cualquier funcionario de alto rango que este considere pertinente”, determinará si, a partir de la fecha, un país vende o suministra petróleo “directa o indirectamente” a Cuba.
La orden supondría una presión particular sobre México, cuyo gobierno ha actuado como un salvavidas energético para Cuba y ha manifestado de manera constante su solidaridad con la nación caribeña, incluso en momentos en que la presidenta Claudia Sheinbaum ha intentado construir una relación sólida con Trump, reportó la agencia Ap.
Durante su creciente crisis energética y económica –impulsada en buena medida por las estrictas sanciones económicas de Washington– Cuba ha dependido en gran medida de la asistencia extranjera y de los envíos de petróleo de países como México, Rusia y Venezuela, hasta que una operación militar estadunidense culminó con el secuestro del entonces mandatario venezolano, Nicolás Maduro.
Trump ha afirmado que ya no se enviará más petróleo venezolano a Cuba y que el gobierno cubano está por caer, recordó Ap.
Petróleos Mexicanos (Pemex) reportó en un informe al regulador financiero de Estados Unidos que envió casi 20 mil barriles diarios de petróleo a Cuba entre enero y el 30 de septiembre de 2025, añadió la agencia.
En la orden ejecutiva, Trump determinó que, en caso de que el secretario de Comercio concluya que un país envía petróleo a la isla, se realizará una consulta con los titulares de los departamentos del Tesoro y de Seguridad Nacional, así como con la Oficina del Representante Comercial, para fijar el arancel adicional.
La orden deja en manos de Marco Rubio –conocido por sus posturas contrarias al gobierno cubano– la facultad de “emitir las normas, reglamentos y directrices necesarias o apropiadas para la implementación de esta orden. El secretario de Estado también podrá tomar cualquier otra determinación o acción necesaria o apropiada para la implementación de esta orden”, establece el documento.
De momento, no queda claro qué implicaciones tendrá la orden de Trump para Cuba, que ha permanecido sumida en una crisis prolongada y sujeta a un embargo estadunidense durante décadas. La presión es evidente en la isla, donde numerosos conductores realizaron largas filas esta semana para obtener gasolina, reportó Ap.
Brutal agresión
Estados Unidos recurre “al chantaje y la extorsión” para presionar a otros países a sumarse a “la universalmente condenada política de bloqueo a Cuba”, afirmó anoche Bruno Rodríguez, canciller cubano, al condenar la decisión del presidente Donald Trump de imponer aranceles a las naciones que suministren petróleo a la isla.
“Denunciamos este brutal acto de agresión contra Cuba y su pueblo, al que ahora se amenaza con condiciones de vida extremas”, escribió Rodríguez en X.
Estados Unidos, añadió, busca imponer un bloqueo total a los suministros de combustible. Para justificarlo, se apoya en una larga serie de falsedades que pretenden presentar a Cuba como una amenaza inexistente.
“La única amenaza a la paz, la seguridad y la estabilidad de la región, y la única influencia maligna, es la que ejerce el gobierno de Estados Unidos contra las naciones y pueblos de nuestra América, a los que intenta someter, despojar de sus recursos, mutilar su soberanía y privar de su independencia”, sostuvo.
Trump: doble discurso e injerencismo
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sostuvo ayer por la mañana una llamada telefónica con su homólogo estadunidense, Donald Trump, tras la cual informó que hablaron de varios temas y quedaron en seguir avanzando. Aunque hubo bastantes progresos y se trató de una conversación muy cordial, no hay nada concreto que pueda comunicarse, pues tanto los equipos que tratan los asuntos comerciales como los que manejan los temas de seguridad continúan sus respectivos trabajos. Asimismo, reiteró que a Trump se le recuerda de manera constante la imposibilidad de operativos conjuntos con fuerzas extranjeras en territorio nacional. El neoyorquino ratificó lo anterior mediante una publicación en redes sociales, en la que calificó la llamada como “muy productiva” y “muy positiva para ambos países”, y señaló que gran parte del diálogo se centró en la frontera, la lucha contra el narcotráfico y el comercio, además de adelantar futuros contactos y reuniones. Como otras veces, afirmó que México tiene una líder “maravillosa e inteligente”.
La decimosexta charla telefónica entre los jefes de Estado confirmó el éxito del gobierno mexicano en mantener a raya la voracidad intervencionista del trumpismo con una combinación de paciencia, elección concienzuda de las batallas que deben darse y las salidas de tono que es mejor dejar pasar, y diálogo permanente con sus contrapartes en Washington. Sin embargo, por la tarde, Trump firmó una orden ejecutiva para autorizar la imposición de aranceles adicionales a productos importados desde países que suministren petróleo a Cuba, de forma directa o indirecta, al considerar que “las políticas, prácticas y acciones” del gobierno cubano representan una amenaza para la seguridad nacional de su país. La orden establece que si algún país toma represalias sobre dichos aranceles, el gobierno estadunidense se reserva el “derecho” a actuar para hacer cumplir el decreto, y que éste podrá modificarse si Cuba “se alinea suficientemente con Estados Unidos en asuntos de seguridad nacional y política exterior”.
Más allá del absurdo de clasificar como “una amenaza inusual y extraordinaria” a una nación que, según él mismo, se encuentra en ruinas y “podría no sobrevivir”, las amenazas del magnate contra los proveedores de crudo a la isla constituyen una flagrante violación a la soberanía de todos los estados que participan en ese comercio, entre los cuales se cuenta México. No es la primera vez, y con seguridad no será la última, que Trump elogia la relación bilateral con nuestro país para, acto seguido, anunciar medidas lesivas contra las prerrogativas y los intereses mexicanos. Como en ocasiones anteriores, el doble discurso de la Casa Blanca y su pretensión de interferir en los asuntos internos de otros países habrá de encontrar una respuesta que aúne diplomacia y firmeza.
El desafío para quienes envían petróleo a La Habana es hacerle ver a Trump y a los halcones que lo rodean que cada Estado tiene derecho a comerciar o solidarizarse con quien desee, máxime cuando se trata de un pueblo como el cubano, tan herido por casi siete décadas de estrangulamiento económico por parte de la superpotencia. En la coyuntura actual, incluso aquellos gobiernos que sienten animadversión por la forma de gobierno que se han dado los cubanos deberían ser conscientes de que la defensa de Cuba es, de hecho, la defensa de toda la humanidad frente a la arbitrariedad y el imperialismo descarnado que el trumpismo condensa en su lema de “paz por la fuerza”.
Washington declara emergencia nacional por “amenaza” de Cuba a su seguridad
La Casa Blanca critica los nexos de La Habana con Moscú y Pekín
▲ Más allá del desabasto de gasolinas para los automotores, la mayor afectación por la carencia de petróleo será en el sector de la generación de electricidad.Foto Afp
Agencias
Periódico La Jornada Viernes 30 de enero de 2026, p. 3
Washington. El presidente Donald Trump declaró una “emergencia nacional” al considerar que las acciones del gobierno de Cuba en su relación con otros países constituyen un peligro para la “seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”, de acuerdo con una orden ejecutiva que sirvió de base para sustentar la imposición de un arancel adicional a cualquier producto proveniente de países que vendan o suministren petróleo a la isla.
“Yo, Donald J. Trump, presidente de Estados Unidos de América, considero que la situación con respecto a Cuba constituye una amenaza inusual y extraordinaria, que proviene total o sustancialmente de fuera de Estados Unidos, para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos, y por la presente declaro una emergencia nacional con respecto a dicha amenaza”, señala el documento. El mandatario invoca la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, la Ley de Emergencias Nacionales y la sección 301 del título 3 del Código de Estados Unidos.
De acuerdo con una “hoja informativa” distribuida por la Casa Blanca sobre el contenido de la orden, el gobierno de Cuba mantiene relaciones con “numerosos países hostiles”. Asegura que “alberga la mayor instalación de inteligencia de señales de Rusia en el extranjero”, que continúa “desarrollando una profunda cooperación en inteligencia y defensa” con China y que “proporciona refugio seguro a grupos terroristas trasnacionales, como Hezbollah y Hamas”.
Además, señala la orden, el gobierno cubano “continúa difundiendo sus ideas, políticas y prácticas comunistas por todo el hemisferio occidental, lo que amenaza la política exterior de Estados Unidos”. También se indica que en la isla se “persigue y tortura a opositores políticos” y se niega la libertad de expresión y de prensa.
En el texto completo de la orden, Trump advierte que, “para garantizar que se atienda la emergencia nacional”, podrá modificar la disposición y, además, precisa que lo hará “si un país extranjero toma represalias contra Estados Unidos en respuesta a esta orden”.
Estados Unidos, en emergencia nacional
En fin, es claro que Estados Unidos se encuentra en emergencia nacional. Pero el factor que la ha desencadenado no es China, ni Irán, ni Europa, ni Venezuela, ni Cuba, y mucho menos México.
Foto Ap / archivo Foto autor
Pedro Miguel
30 de enero de 2026 00:01
No hay la menor duda de que Estados Unidos se encuentra, en los hechos, en una situación de emergencia, y Donald Trump tenía sobrados motivos para declararla, como lo hizo ayer.
No es para menos: la economía cruje por todos lados como efecto de la inflación, la incertidumbre financiera y los incendios en distintos ámbitos del comercio internacional; es patente el deterioro de las condiciones de vida de sectores crecientes de la sociedad; hay una inocultable corrupción galopante, practicada y alentada por el círculo presidencial; se erosiona la Organización del Tratado del Atlántico Norte, punta de lanza estratégica estadunidense en Europa, pero también en Medio Oriente, Asia Central y África; los vínculos de Washington con sus aliados y socios históricos están severamente debilitados; se vive un conjunto de confrontaciones interinstitucionales y exaspera y polariza a la opinión pública el espectáculo de grupos paramilitares que asesinan, hieren, golpean y secuestran a personas en las calles de diversas ciudades con la bendición de la Casa Blanca.
La evaluación de la gravedad de la circunstancia es acertada; lo equivocado es el diagnóstico de su causa. La “amenaza inusual y extraordinaria” es el desbarajuste interno y externo provocado desde la cúpula del régimen, encabezada por el único dictador en el mundo que –¡bravo por la sinceridad!– se reconoce como tal (https://shorturl.at/mNN9M); decir que proviene de Cuba es un mal chiste que sólo se le pudo ocurrir a Marco Rubio y que nadie más que su jefe podría expresar en público sin sonrojarse.
La afirmación de que “las políticas, prácticas y acciones del gobierno de Cuba están diseñadas para perjudicar a Estados Unidos y apoyar a países hostiles, grupos terroristas transnacionales y agentes malignos que buscan destruir a Estados Unidos” (https://shorturl.at/n74oq) lleva a imaginar un poderoso Estado caribeño que trata de aplastar a una pobre nación desamparada e inerme situada al norte.
Algo parecidamente estúpido arguye el autor de bestsellers fascistas Peter Schweizser en su libro The Invisible Coup: How American Elites and Foreign Powers Use Immigration as a Weapon (https://shorturl.at/EY2fS), en el que afirma que México promueve, por medio de sus consulados, un golpe de Estado en la nación vecina y que procura “afectar las elecciones presidenciales” estadunidenses.
Se trata, en ambos casos, de ejemplos de mecanismo proyectivo, del que se ha hablado ya en este espacio: “cuando percibimos algún aspecto negativo de otra persona, algo que nos produce rechazo y desagrado, incluso cuando apenas conocemos al otro, muy posiblemente estemos proyectando en la otra persona aspectos propios que nos resultan intolerables” (https://shorturl.at/ElTIN).
En ambos casos, la realidad es exactamente la contraria: son las prácticas y acciones de Washington las que están diseñadas para perjudicar a Cuba y para financiar y promover “grupos terroristas internacionales y agentes malignos” que buscan la destrucción del gobierno cubano. Y es Estados Unidos el que ha practicado una sistemática intromisión en la política interna de México, ya sea con la anuencia de presidentes serviles, como todos los del periodo neoliberal, o con la oposición explícita de los gobiernos de la 4T, y ya fuera con Trump, con Biden o nuevamente, con Trump. Recuérdese, si no, cómo el metiche ex embajador Ken Salazar se creía con derecho a opinar sobre la Reforma Judicial aprobada en nuestro país a fines del sexenio pasado (https://shorturl.at/SdgAh).
Pero más allá de las colisiones entre los dichos del trumpismo y la realidad, el hecho es que los primeros exhiben, además de posibles condiciones clínicas por parte del dictador –oportunamente aprovechadas por sus subordinados para impulsar intereses propios–, intentos de huida hacia adelante y ensayos para construir molinos de viento externos que le permitan eludir la cada vez más angustiosa situación interna y la disfuncionalidad inocultable de su gobierno.
En fin, es claro que Estados Unidos se encuentra en emergencia nacional. Pero el factor que la ha desencadenado no es China, ni Irán, ni Europa, ni Venezuela, ni Cuba, y mucho menos México. La crisis aguda de la superpotencia tiene una firma inmediata y clara: un garabato furioso de líneas gruesas, angulosas y agresivas que corresponden a la rúbrica del presidente de Estados Unidos y que simbolizan el declive, acaso terminal, de su país.
navegaciones@yahoo.com


