Magdiel Sánchez Quiroz*
07 de marzo de 2026 00:04
El genocidio en Palestina, los bombardeos a Irán, el recrudecimiento del bloqueo contra Cuba, la invasión a Venezuela y el secuestro de su presidente, son los hechos más agudos que anuncian una nueva fase de la guerra en curso.
Se trata de una guerra global, no hay rincón del planeta que no esté involucrado en ella. Total, articula todas las formas de guerra existentes (económica, militar, política, sicológica, jurídica, etcétera), según la definición de Erich Ludendorff. Sin fin, con objetivos ilimitados, no busca someter al enemigo a la voluntad propia –como dice la teoría clásica de la guerra– sino aniquilarlo, aunque resulte casi imposible hacerlo. Fractal, es decir que se reproduce a todas las escalas y dimensiones de la vida social (Lazzarato y Alliez desarrollan esta noción en Guerras y capital). Pero es, en lo inmediato y principal, una guerra imperial.
La porción del mundo que corresponde a América Latina y el Caribe es clave en el decurso de esta conflagración, ella se despliega desde el Estado yanqui en tanto hegemón imperial.
Hoy las hostilidades más dramáticas están aconteciendo en el oeste de Asia. Para que los planes genocidas de Trump y Netanyahu avancen contra Irán, Palestina y Yemen, es necesario que nuestra región se encuentre en un estado de sumisión, capaz de proveer de recursos al monstruo de la guerra y, al mismo tiempo, generar estabilidad económica en la zona.
EU está gastando, en promedio, mil millones de dólares al día para atacar a Irán (https://iran-cost-ticker.com). En un momento en que la escalada militar impide el suministro energético estable para el mundo, nuestra región se inscribe en la guerra como plataforma de abastecimiento. Se exhibe así el móvil principal de los ataques contra Venezuela: garantizar el suministro barato, abundante y tendencialmente exclusivo de hidrocarburos para poder sostener los planes belicistas en Asia y la economía del despilfarro en lo interno. El relato del combate al narcotráfico se ha desmoronado. Requerían doblegar a Venezuela para avanzar en el golfo Pérsico.
También se pueden comprender mejor los ataques contra Cuba: deben liquidar la esperanza de rebeldía, dignidad y soberanía que representa la isla, para asegurar que los pueblos no insurjan contra el imperio.
“Hemos entrado en una etapa de guerra global, de amenaza global y permanente” –exclamó Hugo Chávez el 24 de junio de 2007– “Se producen nuevas formas de guerra, agresiones y golpes de Estado, duros, suaves, de mecha rápida, de mecha lenta, de colores, o sin colores. Es la estrategia de la muerte contra el mundo”.
Cuando Chávez pronunció esas palabras era el presidente de Venezuela y el líder de una revolución que había derrotado un golpe de Estado, un paro petrolero y otras hostilidades promovidas por EU. Para aquel momento, la revolución bolivariana se había declarado antimperialista y trazaba su rumbo hacia el socialismo. Revitalizaba la Organización de Países Exportadores de Petróleo; lanzaba, junto a Cuba, la Alternativa Bolivariana para las Américas; promovía Petrocaribe, entre múltiples iniciativas por construir un mundo multipolar, condición básica para la sobrevivencia de esa revolución y de un mundo en paz.
Su capacidad para analizar el tiempo histórico llevó a Chávez a postular, en ese mismo discurso, una definición sui generis: “El capitalismo, decía Lenin, tiene una fase superior, el imperialismo, y esa fase superior tiene a su vez como una etapa superior, el imperio enloquecido”.
Chávez continuó liderando ese proceso hasta el día de su muerte, acaecida el 5 de marzo de 2013, hace justo 13 años. Posteriormente, Nicolás Maduro Moros asumió su legado como dirigente. Hoy está preso en Estados Unidos y en unas semanas iniciará su juicio.
Rescatar el pensamiento antimperialista de Chávez resulta vital para que la región impugne el rol que el imperio enloquecido le ha asignado. Germán Sánchez Otero, un personaje clave en el entretejido de la revolución cubana con la venezolana, ha escrito un texto de obligada lectura: Legado antimperialista de Chávez ( https://tinyurl.com/48teyxzh). El material es una especie de síntesis histórica de la revolución bolivariana desde su enfrentamiento con EU y de su irreductible carácter antimperialista, para seguir siendo revolución.
La sobrevivencia de la humanidad reclama múltiples formas de enfrentar al imperio enloquecido. Chávez aportó, en el discurso citado, algunas claves: “hacer guerra de resistencia todos los días (…) resistencia política, económica, comunicacional, social (…) porque el imperio además se cuidó de formar sus cachorros en todos estos países, y aquí los tenemos presentes y no podemos desestimar su fuerza”.
Nuestra región tiene un papel de primer orden para frenar esta guerra global, total, sin fin, fractal e imperial. Mientras “un país muy poderoso quiera dominarnos a todos” – insistió Chávez también en aquella ocasión– “la paz será imposible, porque hay dignidad en el mundo”.
*Filósofo, coordinador de las Obras escogidas de Fernando Martínez Heredia
“Aquí” también puede pasar
Beñat Zaldua
“No debería estar pasando aquí”. Louise Starkey, una influencer australiana radicada en Dubái, ha puesto estos días la letra a la banda sonora que Estados Unidos e Israel han compuesto para Oriente Medio, en un video en el que describía la caída de misiles iraníes en los Emiratos. “Aquí”. El adverbio lo dice todo. Con una sola palabra, Starkey –que borró el video ante el aluvión de críticas recibidas– describió de un plumazo la cosmovisión del mundo predominante en el Norte global y algunos de los peligros de la escalada militar desatada por Washington y Tel Aviv.
Ese “aquí” explica diáfanamente que hay lugares que pueden bombardearse, como Palestina o Venezuela, y lugares que no, como ese refugio petrolero para millonarios y evasores fiscales, valga la redundancia. Pero ese “aquí” señala también que las reglas están cambiando. En este desbarajuste planetario, todo es susceptible de ser bombardeado.
Lo que la influencer mostró no fue ignorancia, sino una escala de valores y un “sentido común” que pocas veces se expresan de forma tan cruda. Pero son exactamente los mismos ingredientes detrás de la reacción de la mayoría de gobiernos europeos. Las respuestas de Alemania, Francia y Reino Unido tienen matices importantes. Del seguidismo acrítico germano –Friedrich Merz cuestionó el derecho internacional y señaló que “no es momento de dar leccione” a EU– a las dudas británicas hay un trecho, y de ahí al llamado francés a extender a Europa su paraguas nuclear, un abismo. Pero Merz, Emmanuel Macron y Keir Starmer hablan el mismo idioma cuando anuncian, con una sola voz, que tomarán “medidas para defender nuestros intereses y los de nuestros aliados” ante “los ataques temerarios de Irán”.
Y qué decir de la presidenta de la comisión europea, Ursula von der Leyen, que arrogándose competencias en materia de política exterior que no le corresponden –ya lo hizo con Gaza e Israel–, exigió a Teherán “una transición creíble, el cese definitivo de los programas nucleares y balísticos, y el fin de las actividades desestabilizadoras en la región”. Todo esto pocas horas después de que los ataques israelo-estadunidenses matasen al jefe de Estado iraní.
Recapitulemos. Sin mediar provocación, EU e Israel se han pasado por el arco del triunfo cualquier noción de respeto al derecho internacional y la soberanía de un país, Irán, al que ahora se niega el derecho a tomar represalias y sobre el cual se carga la responsabilidad del ataque sufrido. No hace falta comulgar con la fe islámica ni tener simpatía alguna por los ayatollah para darse cuenta de que este esquema es un fraude. No merece la pena perder tiempo discutiendo con quien piense que esto va de la liberación de la mujer iraní. Pueden preguntarle a María Corina Machado.
Mirar la historia ayuda a situarnos. Tampoco tenía nada que ver con la liberación del pueblo iraquí el derrocamiento de Saddam Hussein en 2003, impulsada por los neoconservadores a los que el trumpismo tanto ha criticado. Las comparaciones son odiosas, pero pertinentes, porque nos recuerdan que nada empieza con Trump y porque, al mismo tiempo, señalan las diferencias abismales en las que se inscriben ambas guerras.
Bush sintió la necesidad de mandar a Colin Powell a mentir al Consejo de Seguridad de la ONU porque, a pesar de todos los pesares, hace 23 años, obtener el aval de Naciones Unidas era importante. A Trump le trae sin cuidado. Bush tuvo que contentarse con Toni Blair, José María Aznar y José Manuel Durão Barroso, pero buscó con ahínco mayores apoyos en Europa. Se topó con la digna negativa de Berlín, París y otras capitales. Un cuarto de siglo más tarde, la situación es la inversa: Trump no buscó el apoyo de nadie y, sin embargo, lo ha obtenido.
Entonces, España fue, junto a Portugal y Reino Unido, la solitaria vergüenza continental. Ahora, Madrid sigue estando prácticamente sola, pero al menos en el lado correcto de la historia.
Nota a pie de página: El “No a la Guerra” ya ha ganado elecciones en España. Fue en 2004, a caballo de las mentiras del PP tras los atentados islamistas del 11-M. La tentación de convocar elecciones mientras surfea la ola del “No a Trump” puede ser importante para un Sánchez debilitado. Las derechas patrioteras quedan en evidencia al apoyar al inquilino de la Casa Blanca. Los socialdemócratas daneses, que repuntaron en las encuestas tras mantenerse firmes ante las amenazas estadunidenses en Groenlandia, irán a las urnas anticipadamente en marzo.
Porque esa amenaza no ha acabado, por mucho que haya desaparecido del radar. En contra de lo que opinan muchos dirigentes europeos, Venezuela e Irán hacen más factible la aventura ártica. Parece que en Copenhague lo han entendido, pero no en Berlín ni en Bruselas. La única garantía que hay ahora mismo de que EU no va a invadir Groenlandia mañana mismo pasa por la falta de interés de Israel en la isla. Pero todo puede cambiar. Es imposible saber qué pasa por la cabeza de Trump, pero es muy fácil imaginar la reacción de Merz y von der Leyen el día que EU se haga con Groenlandia: “No debería estar pasando aquí”.
La derecha habla del burka pero no de 160 niñas muertas en Irán, acusa congresista española
La portavoz de Más Madrid, Manuela Bergerot durante la sesión plenaria de la Asamblea de Madrid. Fotograma tomado de video compartido en redes sociales Foto autor
La Redacción, Afp y Reuters
06 de marzo de 2026 21:28
En la sesión plenaria de la Asamblea de Madrid del 5 de marzo de 2026, la portavoz de Más Madrid, Manuela Bergerot, acusó a la derecha de utilizar el discurso sobre las libertades de las mujeres en países islámicos mientras —dijo— guarda silencio ante la muerte de niñas en Irán tras bombardeos atribuidos a Estados Unidos e Israel.
Durante su intervención, Bergerot afirmó que el feminicidio es “la expresión máxima de las violencias que sufren las mujeres” y criticó que la derecha desvíe el debate hacia el uso del burka o el niqab.
“Mientras ustedes nos quieren hablando del burka y del niqab, diez mujeres han sido asesinadas a manos de sus parejas y exparejas en lo que va de año”, dijo.
La diputada vinculó el tema con el conflicto en Irán y acusó a la derecha de justificar acciones militares que, según afirmó, han causado la muerte de menores.
“Presidenta, el primer objetivo militar de Netanyahu y Trump ha sido bombardear una escuela femenina, asesinando a 160 niñas. Y mientras tanto una portavoz de su partido dice que es una magnífica noticia para el feminismo. Así es como la derecha defiende los derechos de las mujeres iraníes: celebrando el asesinato de 160 niñas”, sostuvo Bergerot desde la tribuna.
Réplica de Ayuso
En su turno de respuesta, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, replicó a la bancada de Más Madrid cuestionando su postura respecto a países gobernados por regímenes islámicos.
“Les animo a ir solas y borrachas por Teherán o, por ejemplo, con minifalda a Kabul. Ánimo, vayan allá y llévense a sus amigos gays, a ver cuánto les van a colgar de las grúas”, afirmó.
Ayuso añadió que así es como —según dijo— se trata a las mujeres y a las personas homosexuales en esos países.
ONU pide investigación; Pentágono indaga
La Organización de Naciones Unidas (ONU) pidió este viernes que la investigación de Estados Unidos sobre el bombardeo de una escuela de Minab, en Irán, sea "rápida" y que se haga con "total transparencia", después de que el New York Times reveló que pudo tratarse de un ataque estadunidense.
Ni Estados Unidos ni Israel admitieron haber cometido tal bombardeo. Las autoridades iraníes hablan de 180 muertos.
Por otro lado, investigadores militares estadunidenses creen que es probable que las fuerzas estadunidenses fueran responsables de un aparente ataque contra una escuela de niñas iraníes que causó la muerte de decenas de niñas el sábado, pero aún no han llegado a una conclusión definitiva ni han completado su investigación, según informaron dos responsables estadunidenses a Reuters.
“Empresas de EU nos apoyan”: Sheinbaum
De la Redacción
Periódico La Jornada Sábado 7 de marzo de 2026, p. 15
Zapopan. La presidenta Claudia Sheinbaum celebró el inminente inicio de las conversaciones preliminares entre los gobiernos de México y Estados Unidos, de cara a la renegociación del Tratado Comercial México, Estados Unidos y Canadá. Comentó que se acordó una publicación para informar los avances entre ambos países. Subrayó que hay importantes expresiones de respaldo a la negociación de parte de los sectores empresariales y sindicales estadunidenses.
“Es lógico que la mayoría de las empresas de Estados Unidos estén completamente de acuerdo con el tratado, porque se han beneficiado ellas y los trabajadores; además, sabemos que la colaboración y la integración económica, el respeto a nuestras soberanías, nos ayuda mucho a la economía de ambos países” .