La presidenta Claudia Sheinbaum, durante su conferencia de este miércoles desde Palacio Nacional. Foto Cuartoscuro Foto autor
Emir Olivares y Alma E. Muñoz
08 de abril de 2026 09:06
Ciudad de México. Para responder a la dependencia de gas natural que México tiene de las importaciones desde Estados Unidos (75 por ciento de lo que se consume), el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo analiza explotar fuentes “no convencionales” de ese combustible.
Lo anterior, explicó la mandataria, se definirá en unos meses, pues ese tipo de explotación puede causar daños ambientales, por lo que la próxima semana presentará un comité científico que analizará las opciones que menos impactos tengan en el ambiente, a fin de definir si se emprende o no el proyecto.
“El gas natural lo estamos importando mucho, y si no hacemos nada, cada vez lo vamos a importar más”, señaló durante la mañanera de este miércoles la presidenta, al subrayar que éste se requiere para la producción de energía eléctrica y es necesario para prácticamente toda la industria.
Del total de importaciones de Estados Unidos, 80 por ciento provienen de fuentes de Texas, “a 100 metros de la frontera” norte.
“¿Y dónde está el gas en México? ¿Y de dónde estamos importando el gas? Importamos principalmente de Texas. ¿Qué tipo de gas es? No convencional… todo el gas que importamos viene de un tipo de importación que tiene impactos ambientales (fracking), y todo está a 100 metros de la frontera”.
La jefa del Ejecutivo planteó que en México hay dos tipos de yacimientos de gas natural, el convencional y el no convencional, el segundo tiene mayores reservas, de ahí que se analice su explotación.
“¿Qué hacemos con el gas? Por el pronto vamos a explotar el gas convencional, un programa para éste. La pregunta es: ¿explotamos el no convencional? ¿Sí o no? ¿Por qué sí? Porque nos da más soberanía energética. ¿Por qué no? Porque tiene impactos ambientales”.
Indicó que su gobierno y un equipo técnico lleva cuatro meses trabajando para evaluar ese tipo de explotación, por lo que han ido a Texas, a California y a Canadá, donde se da esa práctica.
Explicó estos dos tipos de técnicas: en cuanto al gas convencional, dijo, los yacimientos se concentran en un solo lugar. “Se perfora y por la propia presión del gas sale, con petróleo o sola”.
En tanto que el no convencional se encuentra entre las piedras, por lo que se debe perforar y después inyectar de manera horizontal agua con arena. “Las primeras formas de explotar era con químicos muy dañinos para romper las piedras y que salga el gas. Así de esa manera pues no (se haría), porque va a tener impactos en el agua, que se consume mucha agua, se contamina el agua; el agua luego se inyecta en las profundidades y no sabemos… Si lo hacemos, tiene que ser de una manera sustentable, que los impactos ambientales se disminuyan al máximo”.
Refirió que hoy existen químicos menos dañinos para realizar esta técnica, que disminuyen los impactos al medio ambiente, y muchos de estos “son orgánicos. Se usan otros tipos de arena y reciclamiento de agua, hay agua salada y agua no potable, que se puede utilizar y que se puede reciclar”.
Para resolver el debate de si explotar el gas natural no convencional, “decidimos acercarnos a UNAM, al Politécnico y a los distintos institutos de investigación y formar un comité científico, especialistas agua, cambio climático (y otros temas), que nos digan: ‘sí, sí hay nuevas tecnologías que no tienen los impactos ambientales de las antiguas y es factible’”.
La Presidenta señaló que la próxima semana se presentará a los especialistas que conformarán este comité técnico.
“Nos dirán si es factible o no. Si lo es, ¿cómo, cuánto cuesta y cómo podría ser? ¿Qué ponemos en el centro? La soberanía, el desarrollo del país, el futuro ambiental de las siguientes generaciones. ¿Qué ponemos en el centro? La viabilidad del desarrollo del país?”.
Tregua entre EU e Irán impulsa euforia en mercados: suben bolsas y cae el dólar
Operadores trabajan en el parqué de la Bolsa de Nueva York (NYSE) al sonar la campana de apertura en la ciudad de Nueva York el 7 de abril de 2026. Foto Afp Foto autor
Clara Zepeda
08 de abril de 2026 17:30
Ciudad de México. El giro de la guerra en Irán provocó la ‘euforia’ en las bolsas de valores del mundo este miércoles; mientras el dólar sufrió un desplome y se hundieron las tasas de interés de los bonos.
El S&P 500 celebró la tregua con un avance de 2.51 por ciento, hasta los 6 mil 782.96 puntos; mientras que el Nasdaq subió 2.80 por ciento, a 22 mil 635 enteros y el Dow Jones ganó 2.85 por ciento, a las 47 mil 909.92 unidades.
Por su parte, el Índice de Precios y Cotizaciones de la Bolsa Mexicana de Valores (S&P/ BMV IPC) ganó 2.47 por ciento, a 70 mil 221.76 unidades, apoyado por la ganancia de prácticamente toda la muestra del IPC, destacando Volaris, con una ganancia de 10.28 por ciento; Peñoles, 7.21 por ciento; Grupo México, 5.76 por ciento; Grupo Carso, 4.51 por ciento; Asur, 5.53 por ciento, principalmente.
El índice DXY, que mide el comportamiento de la moneda estadunidense frente a una canasta de seis divisas internacionales, retrocedió 0.83 por ciento, a 98.85 unidades, en medio de un mayor apetito por el riesgo.
Además, el desplome del precio del petróleo activó una fuerte corrección en la divisa estadunidense.
El peso mexicano se apreció 1.56 por ciento, para cerrar en 17.4299 unidades por dólar spot, impulsado por el atractivo de las divisas de economías emergentes, a la espera de conocer el reporte de la inflación de marzo en México este jueves.
La divisa mexicana acumuló su sexta jornada al alza frente al dólar, en medio de una menor aversión al riesgo por la tregua de dos semanas, en las que acumuló una apreciación de 3.86 por ciento.
Y aunque las minutas de la Reserva Federal (Fed) mostraron que sus funcionarios ven riesgos para los precios y el mercado laboral estadunidense por la guerra con Irán, --ambos mandatos de la autoridad monetaria y que lo pone en un dilema--, los inversionistas mantuvieron el rally por la tregua.
Los intereses del bono alemán bajaron del 3 por ciento, a 2.9423 por ciento, y los bonos a 10 años de Estados Unidos se replegaron hacia el 4.288 por ciento, luego de estar cotizando sobre los 4.30 por ciento.
Ormuz no abre
Tras el acuerdo entre Estados Unidos e Irán de una tregua de alto al fuego de dos semanas, el tráfico del estrecho de Ormuz, en donde un 20 por ciento de las exportaciones de petróleo transitaban por este paso clave de la región del Golfo, antes de la guerra, sigue muy cerrado.
Los precios del petróleo y el gas se desplomaron este miércoles tras el anuncio de un alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, lo que generó esperanzas de una reanudación del tráfico por el estrecho de Ormuz.
El precio del crudo Brent del Mar del Norte, para entrega en junio, cayó 13.29 por ciento, hasta 94.75 dólares por barril. Su equivalente estadunidense, el West Texas Intermediate (WTI), para entrega en mayo, bajó 16.41 por ciento, hasta 94.41 dólares por barril.
Los precios del gas también cayeron drásticamente. El contrato de futuros holandés TTF, considerado la referencia europea, descendió 14.92 por ciento, hasta 45.30 euros (52.7 dólares).
El desplome ha sido histórico, de hasta el 19.4 por ciento, tras el anuncio de tregua del mandatario republicano estadunidense en la tarde de este martes.
El oro salió de su bache, y aceleró sus subidas hasta los 4 mil 738 dólares la onza, al ganar 1.14 por ciento. La plata, más volátil, hasta los 73 dólares.
El bitcoin aprovechó el giro a la baja del dólar y de los intereses de la deuda, y las menores presiones que podrían recibir ahora los bancos centrales. La mayor de las criptomonedas recuperó los 71 mil dólares.
Sede del Fondo Monetario Internacional en Washington, D.C., en imagen de archivo.
Foto Afp Foto autor
Dora Villanueva
08 de abril de 2026 17:01
No hay mayor golpe para la economía que las guerras. Ni las crisis financieras, ni los desastres naturales tienen tal capacidad para afectar la producción como este tipo de eventos, destacó el Fondo Monetario Internacional (FMI); al dar cuenta que el número de conflictos activos en el mundo se ha disparado en los últimos años hasta alcanzar niveles no vistos desde el final de la Segunda Guerra Mundial y de la mano de ese repunte también lo ha hecho el gasto en defensa.
“Las pérdidas de producción derivadas de los conflictos suelen superar las asociadas con crisis financieras o desastres naturales graves” y “las secuelas económicas persisten incluso una década después”, apuntó el organismo en medio de un supuesto impasse en los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán.
En una declaración aparte, el FMI junto al Grupo del Banco Mundial (GBM) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) reiteró que el ataque de Estados Unidos e Israel a Oriente Medio no sólo ha derivado en “una de las mayores perturbaciones en los mercados energéticos mundiales de la historia moderna”, sino que “inevitablemente conducirá a un aumento de los precios de los alimentos y a la inseguridad alimentaria” (bit.ly/4cxT60o).
Adicional a los efectos de la guerra y que se han visto en los mercados del petróleo, el gas y los fertilizantes, el FMI puntualizó que los conflictos bélicos resultan en una pérdida acelerada de la producción. Los territorios donde se libran los combates la ven caer en 3 por ciento al inicio del conflicto y luego las pérdidas acumuladas a lo largo de un lustro pueden alcanzar 7 por ciento, más que cualquier otro tipo de crisis.
“Las guerras imponen elevados y duraderos costes económicos y plantean difíciles disyuntivas macroeconómicas, especialmente para los países donde se libran los combates (...) el aumento del gasto en defensa —que puede impulsar la demanda a corto plazo— impone difíciles disyuntivas presupuestarias que hacen que un buen diseño de políticas y una paz duradera sean más importantes que nunca”, expuso.
Y ese aumento del gasto en defensa apenas actúa sobre el consumo privado y la inversión relacionados a sectores de defensa, sin tener un efecto multiplicador en la economía. Incluso puede llevar a un aumento de la deuda en apenas tres años, pues estas erogaciones suelen financiarse con déficit (por lo regular deuda).
De acuerdo con un análisis del FMI, los auges en el gasto en defensa suelen durar casi tres años e incrementan en 2.7 puntos porcentuales del producto interno bruto (PIB), equivalente al avance que se plantea la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) para llevar esta proporción a 5 por ciento del PIB en 2035. Sin embargo, la resaca viene con una deuda que aumenta en promedio 7 puntos porcentuales, también en esos primeros tres años, (y 14 puntos porcentuales en tiempos de guerra) porque estas compras suelen financiarse con déficit.
El FMI puntualiza que el número de conflictos en el mundo está por encima de 60 y 40 por ciento de los países gastan al menos 2 por ciento de su PIB en defensa.
Dora Villanueva
08 de abril de 2026 17:01
No hay mayor golpe para la economía que las guerras. Ni las crisis financieras, ni los desastres naturales tienen tal capacidad para afectar la producción como este tipo de eventos, destacó el Fondo Monetario Internacional (FMI); al dar cuenta que el número de conflictos activos en el mundo se ha disparado en los últimos años hasta alcanzar niveles no vistos desde el final de la Segunda Guerra Mundial y de la mano de ese repunte también lo ha hecho el gasto en defensa.
“Las pérdidas de producción derivadas de los conflictos suelen superar las asociadas con crisis financieras o desastres naturales graves” y “las secuelas económicas persisten incluso una década después”, apuntó el organismo en medio de un supuesto impasse en los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán.
En una declaración aparte, el FMI junto al Grupo del Banco Mundial (GBM) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) reiteró que el ataque de Estados Unidos e Israel a Oriente Medio no sólo ha derivado en “una de las mayores perturbaciones en los mercados energéticos mundiales de la historia moderna”, sino que “inevitablemente conducirá a un aumento de los precios de los alimentos y a la inseguridad alimentaria” (bit.ly/4cxT60o).
Adicional a los efectos de la guerra y que se han visto en los mercados del petróleo, el gas y los fertilizantes, el FMI puntualizó que los conflictos bélicos resultan en una pérdida acelerada de la producción. Los territorios donde se libran los combates la ven caer en 3 por ciento al inicio del conflicto y luego las pérdidas acumuladas a lo largo de un lustro pueden alcanzar 7 por ciento, más que cualquier otro tipo de crisis.
“Las guerras imponen elevados y duraderos costes económicos y plantean difíciles disyuntivas macroeconómicas, especialmente para los países donde se libran los combates (...) el aumento del gasto en defensa —que puede impulsar la demanda a corto plazo— impone difíciles disyuntivas presupuestarias que hacen que un buen diseño de políticas y una paz duradera sean más importantes que nunca”, expuso.
Y ese aumento del gasto en defensa apenas actúa sobre el consumo privado y la inversión relacionados a sectores de defensa, sin tener un efecto multiplicador en la economía. Incluso puede llevar a un aumento de la deuda en apenas tres años, pues estas erogaciones suelen financiarse con déficit (por lo regular deuda).
De acuerdo con un análisis del FMI, los auges en el gasto en defensa suelen durar casi tres años e incrementan en 2.7 puntos porcentuales del producto interno bruto (PIB), equivalente al avance que se plantea la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) para llevar esta proporción a 5 por ciento del PIB en 2035. Sin embargo, la resaca viene con una deuda que aumenta en promedio 7 puntos porcentuales, también en esos primeros tres años, (y 14 puntos porcentuales en tiempos de guerra) porque estas compras suelen financiarse con déficit.
El FMI puntualiza que el número de conflictos en el mundo está por encima de 60 y 40 por ciento de los países gastan al menos 2 por ciento de su PIB en defensa.
Empresa automotriz china GAC anuncia operaciones de ensamblado en México
El fabricante de automóviles chino GAC anunció el inicio de operaciones de una planta en México para el segundo semestre del presente año. Foto Facebook GAC Foto autor
Reuters
08 de abril de 2026 18:15
Ciudad de México. El fabricante de automóviles chino GAC anunció el inicio de operaciones de una planta de ensamble de vehículos en México durante el segundo semestre de 2026, con lo que se convertiría en la primera marca del país asiático en fabricar unidades en el país.
"Este hito forma parte de la estrategia global One GAC 2.0, bajo el enfoque In Mexico for Mexico, orientado a fortalecer la presencia local, impulsar el desarrollo sostenible y acercarnos aún más a nuestros clientes", dijo la firma en un comunicado.
"Esta decisión estratégica refleja la confianza de la marca en el potencial del país, en la fortaleza de su industria automotriz y en las capacidades manufactureras de México, reconocidas globalmente por sus altos estándares de calidad y competitividad", agregó.
Sin dar detalles de la ubicación de la planta ni el monto de inversión, la firma aseguró que, en su primera fase de operaciones, la fábrica tendrá un esquema de ensamble flexible, capaz de adaptarse a distintos tipos de vehículos y tecnologías, incluyendo de combustión interna, híbridas, híbridas enchufables y eléctricas.
La instalación de una planta en México le permitiría a GAC evitar un incremento de aranceles de hasta el 50 por ciento a la importación de autos chinos que entró en vigor este año.
Otra automotriz china, JAC Motors, ensambla sus vehículos en Hidalgo a partir de componentes provenientes de su país, en un modelo conocido como "ensamble local".
GAC es un destacado fabricante automotriz chino fundado en 2008, líder en vehículos de gasolina, híbridos y eléctricos con fuerte expansión en Latinoamérica.
El Banco Mundial recorta la previsión de crecimiento para México a 1.7% en 2027
Dora Villanueva
Periódico La Jornada Jueves 9 de abril de 2026, p. 17
La incertidumbre comercial vinculada a la revisión del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y el impacto cada vez menor de los grandes proyectos de infraestructura promovidos en la pasada administración son las principales causales del bajo crecimiento en México, que probablemente continuará al menos este año, advirtió el Banco Mundial (BM).
El organismo mantuvo en 1.3 por ciento su previsión para este año y redujo de 1.8 a 1.7 por ciento la de 2027. Ambas previsiones se encuentran no sólo por debajo del “crecimiento lento” que el mismo BM espera para el promedio de economías de América Latina, sino que también se ubican por debajo de lo mínimo que proyecta el gobierno federal.
“Es probable que el bajo crecimiento que experimenta México desde 2024 continúe en 2026, ya que el impacto cada vez menor de los grandes proyectos de infraestructura pública coincide con la incertidumbre actual sobre la política comercial”, apuntó el organismo financiero en su informe Panorama económico de América Latina y el Caribe.
En éste, el organismo proyecta que la región crecerá 2.1 por ciento en 2026 y 2.4 el próximo año: “Las perspectivas moderadas reflejan entorno macroeconómico desafiante, en el que los elevados costos de endeudamiento, la débil demanda externa y las presiones inflacionarias derivadas de la incertidumbre geopolítica frenan la inversión privada y la creación de empleo”.
Los estimados del BM se encuentran por debajo de lo previsto por el gobierno de México. En los Precriterios de Política Económica entregados el 1º de abril, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público apunta a que la economía del país crecerá por lo menos 1.8 por ciento este año y 1.9 en 2027. El máximo para ambos años es de 2.8 y 2.9 por ciento, respectivamente.
Factores adversos externos
Sin confrontar, el BM argumentó que sus estimaciones se basan en que si bien un recorte en las tasas de interés debería incentivar la demanda interna (inversión y consumo), pesan más “los factores adversos externos”. En concreto, las revisiones relacionadas con el T-MEC estarían afectando los horizontes de planificación de las empresas y con ello las perspectivas de crecimiento en el país.
“En México, el impacto general de la demanda es tenue, ya que el previo apoyo de la inversión pública se desvanece y persiste la incertidumbre acerca de la política comercial. La relajación monetaria ofrece cierto alivio, pero las adversidades externas vinculadas a la dinámica arancelaria hacen que las perspectivas a corto plazo sean cautelosas”, destacó.
Aparte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) destacó que “México no ha avanzado en la reducción de la gran brecha del PIB per cápita (respecto) a las economías más avanzadas” que también son parte de este organismo. En un informe sobre crecimiento y competitividad, apuntó que esta última se ha mantenido estancada en el país y persisten las brechas entre los estados del norte y el sur.
Señaló que si bien la tasa de de-socupación se encuentra en nivel históricamente bajo, la fuerza laboral aún es inferior a la de las economías avanzadas de la OCDE, en especial para las mujeres, pues menos de la mitad tienen acceso a un empleo.