Jessica Xantomila
Periódico La Jornada Domingo 19 de julio de 2026, p. 4
En el corredor migratorio de Centroamérica-México-Estados Unidos, entre ríos, vías del tren y desierto, miles de personas han muerto o desaparecido y muchas de ellas aún son buscadas por sus familias. Tan sólo de 2010 a mayo de 2026, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) ha registrado 2 mil 529 reportes de migrantes no localizados en esta ruta y de los cuales, hasta junio pasado, ha logrado recuperar e identificar los cuerpos de 482. De éste total casi la mitad son mexicanos (200).
Con su Proyecto Frontera, surgido en 2009, el EAAF ha trabajado en contribuir a la creación de un sistema trasnacional y regional para la búsqueda forense de esta población en Centro y Norteamérica, y para ello se ha asociado con más de 100 organismos gubernamentales y organizaciones civiles de los países de esta ruta. Hasta mayo pasado también contaba con 6 mil 415 perfiles genéticos de familiares donantes.
Mercedes Doretti, directora para Centro y Norteamérica del EAAF, destacó que los migrantes desaparecidos tienden a estar invisibilizados por los casos de personas locales en las naciones en donde se les vio por última vez. “Como desaparecen fuera de su país, a veces se hace más difícil defender su derechos, pero tienen los mismos que cualquier persona”, enfatizó.
De acuerdo con los datos de esta organización no gubernamental, de las 482 personas identificadas, 96 son hondureñas, 85 salvadoreñas, 84 guatemaltecas y 16 de otros países.
En entrevista, explicó que los casos les llegan a través de diversas vías, que van desde reportes directos a su página web www.eaaf.org, hasta solicitudes de colaboración de servicios médicos forenses y centros de resguardo de cuerpos fronterizos, sobre todo de Estados Unidos.
“Trabajamos mucho con morgues, sobre todo en Arizona y en Texas, y con distintos proyectos que existen en esos dos estados, que son por donde más pasan los migrantes indocumentados y lamentablemente donde muchos fallecen”, indicó.
En este sentido, las estadísticas del EAAF señalan que de los cuerpos identificados, 353 se recuperaron en Estados Unidos: 190 en Arizona, 149 en Texas, ocho en Nuevo México, cuatro en California, uno en Florida y otro en Georgia, respectivamente.
Asimismo, 128 fueron identificados en México: 102 en Tamaulipas, 18 en Nuevo León, tres en Coahuila, dos en Baja California y uno en Quintana Roo, Sinaloa y Jalisco, respectivamente. A estos se suma uno en Guatemala.
Resaltó que también el EAAF labora con consulados y cancillerías, así como con otros mecanismos, organizaciones, comités de familiares, procuradurías de derechos humanos y fiscalías federales o estatales.
En México, puntualizó Doretti, “trabajamos mucho con comisiones locales de búsqueda y de derechos humanos de los estados, en donde también hacemos acuerdos de recolección de información”.
Precisó que si bien la mayoría de cuerpos han sido encontrados en Estados Unidos, esto es reflejo de que en ese país cuentan con mecanismos de cruce de información más efectivos, mientras en naciones como México “es bastante complejo”, entre otras, porque, sostuvo, “es muy difícil separar los restos no identificados recuperados que puedan corresponder a migrantes”.
La especialista cofundadora del EAAF reconoció que, en general, uno de los problemas grandes para la identificación “es que no sabemos por dónde empezar, en el sentido de que pueden ser de cualquier lado. El corredor migratorio está cada vez más abierto a más países”.
Ante ello, dijo que el equipo está instrumentando una nueva metodología llamada análisis de isótopos estables, que arroja indicios sobre dónde se puede empezar a buscar a la familia, “de dónde viene (el cuerpo), dónde pasó parte de sus primeros 20 años”.
Frente a un altar en memoria de Lorenzo Salgado, una mujer saluda a una caravana de vehículos que protestaba por su muerte a manos de un agente del ICE en Houston, Texas. Afp
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Andrea Becerril
18 de julio de 2026 07:46
Senadores de Morena se pronunciaron en contra de reactivar las detenciones de migrantes en operativos de tránsito en Estados Unidos y lamentaron que la oposición en lugar de cerrar filas con el gobierno federal en la defensa de los connacionales, asegure que no hay recursos suficientes para los consulados en el vecino país del norte.
La senadora Verónica Camino Farjat, vicepresidenta de la mesa directiva de la Comisión Permanente, comentó que para este 2026 se destinaron casi 571millones de pesos para el Programa de Atención y Servicios Integrales de Protección Asistencia Consulares lo que equivale a un incremento de 8.9 por ciento con relación al año pasado.
Hay asistencia legal gratuita, apoyo permanente a mexicanos que residen en Estados Unidos “y en cambio legisladores del PRI y PAN asisten con frecuencia a Washington, pero sólo para pedir la intervención del gobierno de Trump en nuestro país. Nunca han ido a defender a nuestros migrantes”.
Y menos, recalcó, a protestar por la muerte de 18 mexicanos, “el último de ellos asesinado a tiros por agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas, (ICE), por sus siglas en inglés.
En entrevista aparte, el senador Manuel Huerta Ladrón de Guevara expresó que desde el Congreso se debe también protestar, como ya lo ha hecho la presidenta Claudia Sheinbaum, por esos operativos que Trump ordenó reactivar.
“Defender a nuestros connacionales no constituye un acto de confrontación ni de injerencia en los asuntos internos de otro Estado. Es el ejercicio legítimo de las funciones de protección consular de México y una exigencia fundada en el derecho internacional, en los derechos humanos y en la responsabilidad que tenemos con cada familia”, recalcó.Explicó que presentó una propuesta ante la Comisión Permanente, a fin de que ese órgano “formule un respetuoso, pero firme” llamado al gobierno de Estados Unidos, por conducto del Departamento de Justicia y de las autoridades federales y estatales competentes, para que se esclarezcan plenamente los casos de mexicanos que perdieron la vida.Según información oficial, dijo, 14 de ellos murieron mientras estaban privados de su libertad en centros de detención bajo custodia del ICE, y cuatro más durante operativos de esa autoridad migratoria.Entre estos últimos casos está el de Lorenzo Salgado Araujo, fallecido el 7 de julio en Houston, Texas, y cuya investigación continúa.Su propuesta, recalcó el senador, expresa la solidaridad y el acompañamiento institucional a las familias de las víctimas y plantea que las circunstancias de cada fallecimiento sean esclarecidas mediante investigaciones prontas, efectivas, exhaustivas, independientes, imparciales y transparentes.“México debe actuar con serenidad diplomática, pero también con firmeza. La cooperación bilateral sólo puede fortalecerse cuando se sustenta en la verdad, el respeto al derecho y la protección efectiva de la dignidad humana.”
Devuelve EU carta en la que México pide revisar al ICE
Una mujer tacha la palabra ICE del lateral de una furgoneta que forma parte de una caravana de vehículos que protestan por el asesinato de Lorenzo Salgado Araujo a manos de un agente del ICE en Houston, Texas, el 17 de julio de 2026. Testigos del tiroteo mortal de un mexicano a manos de un agente de inmigración estadounidense en Texas han cuestionado la versión oficial de los hechos, afirmando que el hombre nunca intentó atropellar al agente federal, según declaró su abogado el 17 de julio. El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos declaró a principios de esta semana que Lorenzo Salgado, de 52 años, había sido el objetivo de una operación de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Houston y que había "intentado evadir el arresto". AfpFoto autorArturo Sánchez Jiménez18 de julio de 2026 07:37Luego de que el Departamento de Estado hizo público que devolvió al embajador de México, Roberto Lazzeri, la carta de “cese y desistimiento” que el gobierno mexicano envió a inicios de semana a la empresa privada que opera el centro de detención de Adelanto, California –donde han muerto cuatro mexicanos–, la embajada de México en Estados Unidos reaccionó de inmediato: afirmó que tomaba nota del gesto, pero insistió en que la misiva se emitió en ejercicio de su función de protección consular y con pleno respeto a las leyes y autoridades de Estados Unidos.Como informó este diario esta semana, el centro de Adelanto es operado por GEO Group, una de las principales empresas privadas de detención migratoria en Estados Unidos.La Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado informó ayer en la red social X que su responsable, Michael Kozak, se reunió con Lazzeri y devolvió la carta de México, a la que calificó de un intento por “dirigir las acciones del personal del gobierno de Estados Unidos que opera en territorio soberano” de ese país.Kozak recomendó a México “compartir sus preocupaciones a través de canales diplomáticos, como es habitual”.Poco después, la embajada mexicana señaló también en la red X que Lazzeri estuvo en el Departamento de Estado como parte de “los acercamientos diplomáticos que el gobierno de México ha impulsado esta semana con autoridades estadunidenses”, con motivo del fallecimiento de mexicanos bajo custodia migratoria en Adelanto.Hasta el momento, 18 connacionales han muerto bajo custodia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) o en operaciones migratorias en lo que va del segundo gobierno del presidente Donald Trump.En el encuentro con Kozak, el embajador precisó que la carta “se trata de una comunicación dirigida a la empresa privada que opera dicho centro, en la que se le exhorta a apegarse a los protocolos aplicables y a respetar plenamente los derechos humanos de las personas bajo su resguardo”.La embajada subrayó que la misiva “se emitió en ejercicio de la función de protección consular reconocida por la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares, de la que ambos países son parte, y con pleno respeto a las leyes, autoridades e instituciones de Estados Unidos”.Sobre la devolución, la embajada señaló que México “toma nota” de la misma y constató que “las preocupaciones que las motivaron han quedado formalmente planteadas por la vía diplomática, tanto en la reunión de hoy como en los encuentros sostenidos durante la semana con el Departamento de Seguridad Nacional y el ICE”.La carta forma parte de una serie de acciones emprendidas el lunes por la Secretaría de Relaciones Exteriores en respuesta a la muerte de connacionales.La dependencia mexicana ha señalado que el escrito enviado a GEO Group demanda que ésta “cese de inmediato las acciones u omisiones que derivaron en estas muertes, tales como impedir el acceso a atención médica pronta y expedita, así como la aplicación de políticas incompatibles con los estándares médicos y penitenciarios”, y “constituye el primer paso formal para la eventual presentación de acciones civiles”.
La muerte de Carlo Giuliani
Las 17:27 del 20 de julio de 2001 marcaron, para muchas personas en Italia y mucho más allá de sus fronteras, un parteaguas generacional. A esa hora Carlo Giuliani fue asesinado en la Plaza Alimonda, en Génova, durante las movilizaciones contra la cumbre del G-8.
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Andrea Cegna*
19 de julio de 2026 00:04
Las 17:27 del 20 de julio de 2001 marcaron, para muchas personas en Italia y mucho más allá de sus fronteras, un parteaguas generacional. A esa hora Carlo Giuliani fue asesinado en la Plaza Alimonda, en Génova, durante las movilizaciones contra la cumbre del G-8.
La muerte en las calles no era una novedad. Durante los años 70 fueron demasiadas las víctimas de la violencia de Estado en Italia. Sin embargo, para la mayoría de quienes estaban en Génova aquellos recuerdos pertenecían a otra época. Nunca habían vivido esa sensación: la muerte a unos cuantos metros, la impotencia, un Estado capaz de matar y después torturar a las personas detenidas.
La memoria de Génova 2001 quedó reducida demasiadas veces a la represión, la herida y la fractura generacional. Y aunque eso resulta comprensible –porque la política del miedo se instala en el cuerpo y denunciar su brutalidad sigue siendo una obligación–, también es cierto que esa memoria parcial terminó magnificando el poder del Estado y contando, sobre todo, una derrota. Quizá fue una necesidad humana, pero terminó ocultando la extraordinaria potencia transformadora de aquellos días. El trauma acabó convirtiéndose también en una herramienta de propaganda del poder.
Algo que se hizo todavía más evidente el 15 de febrero de 2003, cuando entre 80 y 100 millones de personas salieron simultáneamente a las calles para rechazar la invasión de Irak, en la mayor movilización global de la historia. Pocos días después la guerra comenzó de cualquier manera. Muchas personas comprendieron entonces que incluso un movimiento mundial podía no ser suficiente. La represión produce miedo. La impotencia produce algo todavía más devastador: apaga la esperanza.
Pero Génova fue mucho más que la represión. Fue un extraordinario laboratorio de transformación del mundo. Quizá utópico, pero capaz de producir imaginación política.
“Otro mundo es posible” y “Ustedes son el G-8, nosotros somos 6 mil millones” resumían el espíritu de aquellos días. Personas llegadas de todos los rincones del planeta se encontraron para debatir, construir relaciones e imaginar campañas comunes. Cerca de mil 200 organizaciones italianas e internacionales lograron articular el Génova Social Forum, probablemente el mayor ejercicio de convergencia política visto hasta entonces en Italia. Sindicatos, ONG, organizaciones católicas, redes pacifistas, centros sociales, movimientos campesinos, colectivos ambientalistas y de derechos humanos compartieron un mismo espacio sin renunciar a sus diferencias.
No era la época de la mensajería instantánea ni de la conexión permanente. La política se construía cara a cara: asambleas interminables, trenes nocturnos, hospitalidad mutua, traducciones improvisadas y noches enteras de discusión. La crítica al neoliberalismo lograba conectar experiencias provenientes de África, América Latina, Europa, Asia y Oceanía.
A Génova llegaba el eco del Foro Social Mundial de Porto Alegre, de la rebelión contra la OMC en Seattle y de las movilizaciones de Praga y Gotemburgo. Seattle había demostrado que incluso una institución aparentemente intocable podía ser puesta contra las cuerdas. Por primera vez, ambientalistas, sindicatos, movimientos campesinos y organizaciones de derechos humanos consiguieron construir una alianza capaz de bloquear una cumbre global. Era la prueba de que el neoliberalismo podía ser desafiado y de que luchas hasta entonces dispersas podían reconocerse como parte de un mismo movimiento.
Fue ahí donde muchas y muchos nos formamos políticamente. Una generación aprendió a salir de las lógicas identitarias para encontrarse en un espacio común. Se hablaba de redistribución de la riqueza, soberanía alimentaria, cancelación de la deuda externa y justicia global. Se tendían puentes entonces impensables entre el campesinado latinoamericano y los pequeños productores europeos. No se buscaba eliminar las diferencias, sino construir convergencias alrededor de un proyecto compartido de transformación.
Las plazas temáticas del 20 de julio expresaban esa misma idea: ocupar la ciudad sin imponer una única forma de protesta. Cada quien participaba desde su propia cultura política, dentro de una movilización común.
Aquel movimiento no lo había previsto todo. Los movimientos no son Casandra. Las perspectivas feministas, decoloniales e interseccionales todavía no ocupaban el lugar que tienen hoy y la crítica a los privilegios de Occidente apenas comenzaba a desarrollarse. Pero fue una escuela política extraordinaria.
Veinticinco años después, es imposible dejar de hablar de Génova. También porque todavía hay personas privadas de su libertad por haber participado en aquellas jornadas. No hablamos de quienes ejercieron la violencia de Estado, asesinaron a Carlo Giuliani, irrumpieron en la escuela Díaz o torturaron en Bolzaneto. Hablamos de manifestantes.
Pero también podemos elegir recordar Génova de otra manera. No sólo como la ciudad de la represión, sino como el lugar donde, durante unos días, miles de personas imaginaron un mundo distinto y demostraron que era posible construir alianzas globales sin borrar las diferencias. Porque si hace veinticinco años otro mundo era posible, hoy otro mundo es necesario, urgente y sin capitalismo.
*Periodista italiano