Stella Calloni Corresponsal
Periódico La Jornada Domingo 16 de agosto de 2026, p. 16
Buenos Aires., El escandaloso esquema de entrega de Argentina en lo militar, político y económico del país, resulta imposible de ocultar. Esta última semana quedó expuesto como nunca ante las medidas tomadas por el gobierno de Javier Milei para aumentar las capacidades del aparato represivo y continuar firmando acuerdos de absoluta sumisión a nivel de seguridad y militar, como la existencia del Centro Nacional Antiterrorista(CNA), que tendrá incidencia en toda la región, además del desembarco de organismos estadunidenses con tintes injerencistas de alto nivel. También se duplican las acciones del aparato represivo y la persecución política sin límites, como la que se agrava contra la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner ante la decisión de la Justicia adicta al poder de seguir embargando sus bienes familiares, incluso el departamento del edificio donde la ex mandataria está detenida ilegalmente.
Esto sucede en momentos que aumentan las movilizaciones de distintos sectores y los nuevos llamados a medidas de fuerza imposibles de detener mientras estallan los escándalos de corrupción, más aún después de la denuncia penal presentada por la diputada nacional Marcela Pagano este 14 de agosto, acusando al gobierno de Milei de utilizar fondos vinculados al impuesto a los combustibles para comprar votos y lograr respaldo político en el Congreso.
La demanda demuestra las cifras utilizadas en cada votación donde debían rechazarse los decretos ilegales, lo que comenzó de manera temprana con la llamada Ley de Bases, enviada al Congreso de la nación el 20 de diciembre de 2023, a días de asumir la presidencia Milei mediante la cual se le otorgaron todas las funciones públicas incluyendo la legislativa, con lo cual comenzó el exterminio de todos los organismos del Estado democrático.
La diputada y periodista Pagano llegó al Congreso como integrante de La Libertad Avanza”, un grupo libertario, de acuerdo a los “principios” anunciados, pero se separó muy pronto ante fuertes diferendos con el camino elegido por Milei y sus asociados. En su denuncia establece que los aliados al oficialismo recibieron plata a cambio, y reveló las cifras detalladas de lo que costó lograr la votación que aprobó en el Congresos leyes temibles.
En tanto, la persecución contra la ex presidenta Fernández de Kirchner con nuevos embargos ilegales se produce cuando se están cayendo las principales causas falsas abiertas, tratando de detener la decisión de la defensa de la ex mandataria que ya elevó al Comité de Derechos Humanos, organismo de Naciones Unidas que se ha expresado en otras causas como la determinación de declarar ilegal la prisión a los que fue sometido el presidente peruano Pedro Castillo.
Desembarco de la FBI
Por otra parte, coincidiendo con el desembarco de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) “con la idea de blindar las fronteras contra el terrorismo junto a la Secretaría de Inteligencia de del Estado Argentino (Side), que se trata de una acción de fuete impacto geopolítico, por estar encabezada la misión por el subdirector adjunto de ese organismo, Andrew Bailey, para mantener reuniones reservadas con el embajador estadunidense Peter Lamelas y la inteligencia local se están produciendo otras acciones que inquietan a la sociedad en su conjunto.
El enviado de la FBI destacó la necesidad de defender la patria “más allá de nuestras fronteras”, mientras que el titular de la Side, Cristian Auguadra, catalogó este vínculo como un paso clave . Además, Bayle elogió en forma desmedida la creación aquí del Centro Nacional Antiterrorista (CNA), como “el arma central del Estado para coordinar la prevención.
Lo grave es que el CNA está siendo denunciado como el futuro centro de persecución contra la población, y que se trata del primer organismo de estas características en América Latina. Esta “creación” del gobierno argentino estuvo bajo la asesoría de agencias de inteligencia estadunidenses e israelíes; además de proveer información y datos, ya ha propuesto tomar medidas internas asimilables a las de las pasadas dictadura militares en Argentina.
Ahora los agentes “pueden exigirle información confidencial a cualquier dependencia pública o empresa privada, ya sea local o extranjera, y ser como un “radar permanente, elaborando mapas de riesgos y hasta pedirle al Congreso que sancione nuevas leyes para no dar ventaja frente al terrorismo”, señala Página 12
Fidel, tu nombre es revolución
Foto Afp Foto autor
Emir Sader
16 de agosto de 2026 00:04
Hasta la revolución cubana, la revolución y el socialismo eran conceptos lejanos para nosotros en Brasil y en toda Latinoamérica. Se asociaban con Lenin y Mao, un fenómeno asiático distante.
La revolución cubana nos tomó a todos por sorpresa. Estaba aquella foto de unos hombres barbudos posando como un equipo de futbol, que habían derrotado a un dictador en Centroamérica (el Caribe aún no existía como tal para los medios).
Primero, hubo euforia generalizada. (Una de las Mesquita, de Estadão, estuvo en uno de los primeros grupos que viajaron a la isla para celebrar la victoria de la democracia sobre la dictadura). Pronto el proceso comenzó a tomar forma, volviéndose primero antimperialista, luego socialista, y la izquierda revolucionaria aquí se identificó cada vez más con ese proceso.
El debate entre reforma y revolución, liderado aquí por el Partido Comunista Brasileño (PCB) por un lado y por grupos revolucionarios por el otro (Polop, PC do B, AP, en orden de aparición, a partir de 1961), encontró su respuesta en el triunfo de Fidel, el Che y sus compañeros. Mientras los proyectos reformistas se agotaron aquí –y los nuestros se agotarían poco después, cinco años después de la victoria cubana–, el camino revolucionario se abrió a través de la guerra de guerrillas.
Los problemas que no se resolvieron aquí o que sólo se abordaron parcialmente fueron resueltos de la manera más radical y profunda por la Cuba revolucionaria. La primera medida revolucionaria que nos impactó profundamente fue la consulta con los estudiantes sobre si querían suspender el año escolar e ir a enseñar a leer y escribir a la población cubana, concentrada principalmente en el campo. Y así, Cuba resolvió el problema del analfabetismo de la manera más radical y popular.
Al mismo tiempo, en el primer año de la revolución se fundó la Casa de las Américas, que comenzó a reunir a intelectuales latinoamericanos. (Más tarde, Antonio Cándido diría que sólo conoció la literatura latinoamericana por medio de Cuba, a través de la Casa de las Américas. Antes de eso, a lo sumo conocía la literatura argentina, a lo sumo Borges). Se fundó el ICAIC, que impulsaría el cine revolucionario cubano.
Y, en el plano estructural de la sociedad cubana, se implementaron una reforma agraria, una reforma urbana y la nacionalización de las empresas azucareras. A partir de ahí, la confrontación con Estados Unidos se aceleró, y Cuba, marcando el camino revolucionario, pasó de su fase nacional y democrática a su fase antimperialista y socialista. “Revolución socialista o caricatura de revolución”, en palabras del Che.
En Brasil y Latinoamérica, fue el momento decisivo para la izquierda. Los partidos comunistas se sentían incómodos con el triunfo revolucionario en Cuba y la capacidad de captación de jóvenes que les brindaba la imagen de Fidel y el Che. Los movimientos de izquierda radical proliferaron y adoptaron la lucha armada a medida que se desarrollaba el golpe de Estado en Brasil, poniendo fin al poder hegemónico del PCB dentro de la izquierda brasileña.
Los discursos de Fidel se difundieron ampliamente mediante la edición internacional de Granma y otros canales, como los publicados en Uruguay o Argentina, que luego se transmitían en Cuba. En ocasiones, se veían imágenes de la Plaza de la Revolución repleta de millones de personas escuchando los discursos de Fidel, que duraban horas. “¡Patria o muerte, venceremos!” se hizo conocido por todos.
Fidel se convirtió en el líder de izquierda más importante del mundo en el siglo XX, proyectando la imagen de la revolución cubana a escala mundial. Sus viajes, desde Estados Unidos hasta países de África, como Argelia, y Asia, como Vietnam, llevaron su discurso internacionalista por todo el mundo.
Tuvo que afrontar difíciles dilemas. Cuando el primer ciclo de movimientos guerrilleros –Venezuela, Perú, Guatemala– fue derrotado, Cuba quedó condenada al aislamiento, aún más porque los partidos comunistas tampoco eran un aliado importante. La muerte del Che consolidó este aislamiento en el continente. Fidel, una vez más, tuvo la audacia de establecer una alianza estratégica con la URSS, dado que China había cerrado las puertas a esta posibilidad.
Con esto, Fidel aseguró el futuro de la revolución en un pequeño país caribeño, exportador de azúcar, rodeado por la mayor potencia imperialista de la historia. Pero tuvo que someter a la isla a la división del trabajo del bloque socialista, que no preveía la industrialización de Cuba, el sueño del Che cuando era ministro de Economía al inicio de la revolución. Sin embargo, Cuba garantizaba el suministro de petróleo, el armamento necesario y la seguridad de un mercado con buenos precios para su producción azucarera. Fue el periodo de mayor desarrollo económico en Cuba y de mayor mejora en las condiciones de vida de su población.
Fidel tuvo la oportunidad de ejercer su audacia revolucionaria de diversas maneras, por ejemplo, cuando envió tropas cubanas de élite para detener el avance de las tropas sudafricanas en Angola, hazaña que se logró con éxito. O cuando apoyó abiertamente a las fuerzas sandinistas, creyendo que la victoria era posible con Estados Unidos neutralizado.
Desde otras ciudades
Alia Lira Hartmann
▲ El edificio no tiene la belleza de un monumento, pero es mudo testigo de las heridas de una ciudad.Foto Alia Lira Hartmann
Hiroshima quedó grabada en la memoria del mundo cuando la primera bomba nuclear lanzada por Estados Unidos cayó en esa ciudad el 6 de agosto de 1945. Tenía entre 250 mil y 350 mil habitantes, de los cuales 80 mil perdieron la vida al momento de la explosión; al final de ese año, serían 140 mil por las quemaduras o la radiación.
Los sobrevivientes comenzaron a rehacer sus vidas entre los escombros. El verano facilitó algunas actividades al aire libre; las escuelas reanudaron clases en improvisados salones y las oficinas de gobierno instalaban escritorios para documentar los detalles de la destrucción. Los habitantes estaban perplejos cuando empezaban a sufrir los efectos de la radiación, hasta entonces desconocidos. Algunos escondían sus quemaduras, pues era difícil encontrar trabajo.
Actualmente tiene más de un millón de habitantes. Entre los edificios modernos, una estructura de hierro retorcido, ladrillos desnudos y muros resquebrajados permanece como una herida abierta en el corazón de la ciudad, a un costado de uno de los ríos que la atraviesan: el Motoyasu.
Se trata de la Cúpula de la Bomba Atómica, Genbaku Dome. El edificio albergaba un salón de promoción industrial de la prefectura. Fue construido en 1914, cuando Hiroshima pretendía convertirse en un importante centro industrial y comercial. Destacaban en su diseño elementos de arquitectura europea lo cual era muy atractivo para un país oriental. Su cúpula metálica le daba una apariencia singular al paisaje urbano.
La detonación ocurrió a sólo 160 metros arriba, lo incendió y quienes se encontraban allí murieron de forma instantánea. La ola de fuego arrasó con 90 por ciento de la ciudad; paradójicamente, el antiguo no desapareció por completo, aunque quedó severamente destruido y parte de su estructura permaneció en pie.
Se conservó, entre otros factores, por la forma en que la explosión se produjo y con la resistencia de la estructura. La inmensa onda expansiva de fuego destruyó gran parte de sus muros y elementos interiores, pero de manera sorpresiva dejó perfectamente reconocible su parte central y el domo.
Al terminar la guerra se debatió qué hacer con sus restos. Para muchos sobrevivientes debían ser completamente demolido al ser un testigo silencioso de la dolorosa tragedia. Sin embargo, muchos otros quisieron conservarlo para que las generaciones futuras pudieran tener un ejemplo palpable y comprender lo ocurrido. Finalmente, en 1966 la prefectura decidió conservarlo.
La Cúpula de la Bomba Atómica es uno de los símbolos más poderosos de la memoria de la Segunda Guerra Mundial. Es un destino imprescindible en Japón. Los restos se encuentran protegidos por una reja, pero es posible tomar fotos. Una placa al frente indica los detalles de la construcción antes y después.
No fue reconstruida ni embellecida. Se optó por mantenerla en ruinas procurando conservar la apariencia tras el bombardeo. Intervenciones posteriores han buscado estabilizarla para evitar su deterioro con refuerzos mínimos. En 1996 fue registrada en la Unesco como patrimonio mundial. Mientras otras urbes conservan con orgullo sus edificios históricos, iglesias o templos como parte de su pasado, Hiroshima tienen uno en ruinas que representa lo que el mundo nunca debe olvidar.
